Monday, January 02, 2017

Manic pixie dream boy

"Él es tu manic pixie dream boy", me dijo la Isi sentada en el living de sus papás, sus ojos azules contrastando con su pelo oscuro (¿se lo tiñó?, ¿será la maternidad?), y un vestido lila que sólo le dejaba ver sus pies. 

¿Cómo llegamos a este punto de la conversación? No lo recuerdo. Sólo recuerdo haber pensado instintivamente que no, que él no era mi manic pixie dream boy, porque serlo significaría que esto tenía que eventualmente terminar para siempre y en el momento esa idea no me gustaba. 

"¿Lo es?", le contesté. "No sé si lo es... no sé qué es. Sólo sé que me gusta y que no lo entiendo. El hueón se contradice: dice algo y después hace otra cosa. De repente las cosas son así; de repente soy yo la estúpida que no entiende estas nuevas dinámicas. Debería dejar que las cosas pasen y no pensarlo todo". 

"Verdad", me dijo ella riéndose, "porque eso es tan concordante con tu personalidad". 

Y me cagó. 

Corte directo: es el domingo 1 de enero de 2017. Han pasado un par de semanas después de esta conversación con la Isi y la verdad de las cosas es que no le he dado mucha más vuelta que lo que hablamos esa tarde. El año nuevo siempre me ha desagradado, pero el 1 de enero fue un poco deprimente. Fue mi estado de grinch, quizás, o tal vez el hecho de que a las 12 mi mamá me abrazó y me aseguró que el 2017 sería mejor, mientras yo pensaba que no veía cómo eso podría ser posible. Estuve todo el día pensando mierdas depresivas que es mejor no reproducir, y a eso de la 1am decidí dejar de huevear y terminé viendo mi segunda película del día en Netflix. Quería algo liviano que no me llevara a indagar en lo más oscuro de mi cabeza. Terminé viendo "500 Days of Summer". 

Y semanas después de mi conversación con la Isi en el living de sus papás, me di cuenta de que ella, sin estar en el día a día de mi drama, lo entendía todo mejor que yo. Efectivamente, él es mi manic pixie dream boy, mi Zooey Deschanel; una criatura que llega de sorpresa de un mundo paralelo, que me enseña cosas, me frustra, me confunde, me fascina y finalmente todo termina con él yéndose por donde mismo llegó y conmigo siendo una persona distinta. No mejor, pero distinta. Incluso quizás con un poco más de altura de miras. 

El arquetipo es tan obvio que me di cuenta de que habría pagado por tener un par de los exabruptos que tiene Joseph Gordon Levitt o que algunas de las cosas que él me dice son exactamente iguales a los diálogos de la apestosa de la Deschanel. Más aún: los amigos de Joseph Gordon Levitt eran mis amigos, todos con un rol predeterminado, identificables a la legua. Son esos momentos en que te inunda una sensación que paradójicamente te deprime y te eleva al mismo tiempo; el darte cuenta que sí, tu vida es un maldito cliché y que tus problemas no son especiales, y que la gente no se muere de esto. 

Es aquí entonces cuando entra el debate y la gente se separa entre los que creen que Summer era una mierda, y los que creen que ella siempre la cantó clarita y que Gordon Levitt nunca tuvo mucho derecho a pataleo. Yo era de las segundas, pero ¿y las señales cruzadas?, ¿El "no quiero nada serio" enfrentado a las tomadas de mano, a los cariños, a las conversaciones profundas, a las salidas de guión, a los furtivos "te quiero" dichos al cuello?, ¿Qué es eso? Anoche entendí un poco mejor a Gordon Levitt, principalmente porque de un tiempo a esta parte yo soy un poco Gordon Levitt. Yo soy muy Gordon Levitt. 

Las historias de manic pixie dream girls siempre terminan igual: la mina se va, el tipo se deprime pero hace un cambio, el cambio obvio que debió hacer durante toda la película pero que sólo logró por medio del vértigo que le provocaba la manic pixie dream girl o la desesperación de perderla. Y es ahí que un día cualquiera encuentra a alguien nuevo que, a todas luces, es the one. 

Puede que sea mi grinch de año nuevo hablando, y si bien no tengo idea de qué va a pasar después, debo decir que lo dudo, Lo dudo muchísimo. 


Thursday, November 03, 2016

Esto de verdad ocurrió #2

"Me acaba de pescar. Dice que le tinca. Estamos viendo si para el lunes o para mañana. Y muerte pos. Me da miedo cuando salen las cosas. Me da vértigo".

"Jajaja! Por qué?".

"No sé. Como que desconfío. Fatalista siempre y por naturaleza".


Tuesday, October 25, 2016

Esto no sucedió exactamente así

Él me besó y al alejarse me dijo: "Eso del 'full disclosure' nunca funciona. La verdad no es necesariamente buena, bonita o indolora".

"Pero es justa", le dije yo con mis brazos en sus hombros. Él me quedó mirando. "Eso es lo que importa".

I.

We had a good run, him and I.

Pero todo empezó como terminó: sorpresivamente intenso, inesperadamente cariñoso.

Y es que nunca tuvo mucho sentido. Pero me han dicho que tengo que salir de mi zona de comfort, abrirme a gente distinta, con conceptos diferentes de, bueno, todo. Me guardé todos mis juicios respecto a su relación con las drogas y sus salidas melosas que, al final del día, agradecí. Traté de esconder mi cara de impaciencia cuando hablaba de otras chicas como si nada y me hice la cool devolviéndole la moneda. Él me habló de sus momentos oscuros, yo arriesgué a quedar como una loca contándole los míos, mis fracasos, mis rollos, mis infinitas inseguridades. Nunca nos juzgamos.

Se sentía bien. Se sentía refrescante. Algo que nunca te imaginaste que necesitabas y te hacía tan bien.

Pero todo terminó como empezó: con canciones que se quedaron en mi cabeza, con una polera a rayas y salidas por Providencia a altas horas de la madrugada.

"Quizás es tiempo de despedirse", me dijo él levantando un ojo, apoyado con ambos brazos en la mesa negra de su comedor, mientras yo le hacía cariño en el cuello. "Sí", le dije yo. "Quizás es hora".

Y me sentí tonta. Porque le dije que no quería overstay my welcome. Pero ahí estaba, overstaying my welcome, alargando algo que ya se había acabado horas atrás, tratando de convencerme de que aún había tiempo para deshacer lo dicho.

Pero salí de ahí por última vez y ya ni me acuerdo lo último que dije. Para haber sido un largo último día, fue algo muy pedestre, muy sin sentimiento ni significado. "Cúidate, que estés bien", o algo así. Como si lo fuera a ver en un par de días. Como si me lo fuera a encontrar caminando por Providencia un jueves por la noche.

Y nada.

Esto nunca tuvo cabeza. Esto nunca tuvo pies.

Pero se sentía lindo y me gustaba, y pensé que duraría un poquito más. Sólo un poco más. Pero ¿cuánto es un poco más?

Me quedan canciones y lentos bailados en la oscuridad. Paseos por San Diego. Un helado compartido caminando por Carmen Sylva.

Y la mejor despedida del mundo.

Wednesday, August 31, 2016

La mejor conversación del mundo... O no

Ok, entonces.

Nosotros no nos conocemos y no tenemos a nadie en común. Yo no conozco a ninguno de tus amigos ni colegas; tú no sabes cómo se llama nadie de mi familia y con suerte sabes dónde trabajo. No tenemos ninguna necesidad de ser cool (quizás un poco, sí), o de ser correctos. Podemos ser honestos, decir lo que queramos y, básicamente, no habrá mayores consecuencias.

Si te aburres, te despides y te vas. Si me aburro, pedimos la cuenta y listo.

Así las cosas, siento que podemos tener una de las conversaciones más épicas (o catastróficas) del mundo, y quiero ver cómo resulta. Para esto, hace unos días me senté y empecé a pensar en las preguntas que me gustaría hacerte (que me las puedes hacer de vuelta también) y ver dónde nos llevan.

Insisto: quizás este experimento resulta fatal, pero ¿y si resulta en una de las mejores conversaciones que dos pseudo desconocidos han tenido? No sé tú, pero I'd like to take my chances.

¿No crees que es lindo todo esto?

1.- Cuéntame lo peor que le has hecho a una ex (novia, amante, chica con la que saliste, etc). Sé específico de cómo se gatillaron las cosas y cuál fue su reacción. Si te encontraste con ella después, mejor.

2.- ¿Cómo eras cuando chico?

3.- ¿Cuál es el primer recuerdo que tienes?

4.- ¿Cómo fue la primera vez en que te rompieron el corazón?

5.- Tus tres mejores amigos. ¿De dónde los conoces? Cuéntame cómo se conocieron y la mejor aventura que hayan vivido juntos.

6.- ¿Cuál fue la película/libro que te cambió la vida?, ¿Cómo la viste/leíste?, ¿Con quién?

7.- ¿Cuál era tu banda/cantante favorito cuando tenías 12 años?, ¿Te siguen gustando?

8.- ¿Qué querías ser cuando eras chico?, ¿Por qué?

9.- ¿Qué es lo más loco que has hecho?, ¿Por qué?

10.- ¿Quién es la mujer más importante en tu vida?, ¿Por qué?

11.- ¿Qué cosa, hecha en público, es capaz de excitarte al punto de tener que pedir la cuenta y tomar un taxi en un lapso de 10 minutos?, ¿Ha pasado? Desarrolla.

12.- ¿Qué es lo más caro y estúpido que te has comprado?, ¿Cuánto te costó?, ¿Por qué es tan estúpido?, ¿Aún lo tienes?

13.- ¿Cuál ha sido la vez en que has estado más triste?, ¿Qué pasó?

14.- ¿Qué haces cuando estás triste?

15.- ¿Cuándo fue la última vez que sentiste envidia?, ¿Por qué?

16.- ¿Haz castigado a alguien con sexo (o con falta del mismo)?, ¿Qué hizo para merecerlo?

17.- ¿Qué es lo más importante que aprendiste de tu mamá?, ¿Por qué?

18.- ¿Qué es lo más importante que aprendiste de tu papá?, ¿Por qué?

19.- ¿En qué momento te diste cuenta que tus papás no son infalibles? Desarrolla.

20.- Cuéntame tres cosas que tú crees yo debería saber de ti.


Friday, July 29, 2016

- Nosotros, que nos queríamos tanto.

- ¿Cómo es posible que te importe tan poco?, ¿que no te importe nada?

- Quizás quién mierda te sacó esa foto que tienes ahora en Twitter.

- Sí, tienes razón, eso no es periodismo: es la entrada en el diario de vida de un hueón inseguro y cobarde.

- Tengo un mensaje tuyo que dice "Yo no tengo un pelo de misógeno". Cómo han cambiado las cosas.

- Yo creo que ni siquiera es culpa tuya. Admiras tanto a esa gente con la que trabajas que les compras todo lo que te dicen. Por eso empezaste a hablar huevadas como ésas en El Dante, donde aseguraste que cuando una pareja tiene un hijo el hombre no debería siquiera levantarse en la noche para ver a la guagua. Para eso las mujeres tienen el post natal. La tarea de ellos es trabajar. Por eso me mandaste ese mail ("La Paula, que se considera una feminazi..."). Por eso te importó tan poco. Por eso no tuviste los cojones para decirle que esa pauta no era una pauta, sino un intento de relleno y que tú no te ibas a prestar para eso. Y sin embargo, aquí estamos.

- Explícame cómo te perdono esto.

- Yo no me merecía unas disculpas mejores, como me dijiste en ese mail que mandaste el domingo: me merecía que me consideraras, que en el momento en que pensaste que ese artículo me iba a matar, hubieses hecho algo. Era lo mínimo. Pero no lo hiciste. Tus disculpas no me sirven.

- Tú no sabes lo que es encarar a la gente frente a la cual siempre te defendí, mirarlos a los ojos y decirles que tienen razón. Que siempre tuvieron razón. Eso te caga. Te pudre.

- Explícame, por favor, cómo pasó todo esto. Yo aún no entiendo.

- Me revienta y se me revuelve la guata saber que "éste es el error del cual aprendes". Que vas a estar mal después de esto y que después encontrarás a alguien con quien no cometer los mismos errores que cometiste conmigo. Qué bien por ti. Qué bien por ella. Pero yo me merecía más que ser un ensayo fallido.

- ¿Te pasa algo cuando ves el reloj al lado de tu cocina?, ¿cuando abres el mueble al lado de la campana y ves mi caja de té verde?, ¿cuando pasas a llevar las tazas de café que te compré?, ¿cuando te pones el chaleco que te tejí?, ¿cuando sales del auto con la mochila que te regalé al hombro?, ¿piensas en mí?, ¿me echas de menos?, ¿te duele, aunque sea un poco?

- Tú nunca te la has jugado por nada. Sólo por pautas. Pero nada más. El resto son amigos que cambiaron y se alejaron, minas que no tienen nombre, sólo una característica y una comuna, gente que nunca supo quererte por ser lo que eres. Pobre de ti. Tan incomprendido. Tan especial.

- Yo te lo banqué todo. Incluso las cosas que no debería haberte bancado. ¿Qué necesitabas?, ¿Qué querías?, ¿Por qué nunca me lo dijiste?, ¿Acaso te quise demasiado?, ¿Debería haberte querido menos?, ¿Esto es porque los domingos los pasaba en mi casa?, ¿De esto se trata?, ¿De las tardes de domingo, de sentirte solo?

- ¿Qué pasó con todo ese proyecto de vida que tenías en la cabeza?, ¿Se te fue?, ¿Lo reemplazó una mina que te golpea la puerta a las 4:40am?, ¿Eso quieres?, ¿Que llegue a tu departamento a las 4 de la mañana a exigir explicaciones, a rogarte?, ¿Es eso lo que quieres?

- Explícame cómo es posible que no sientas nada. Que esto te resbale. ¿Qué hiciste conmigo todo ese tiempo entonces?, ¿fue flojera?, ¿fue comodidad?, ¿o fue cobardía?

- Juro que nunca pensé que iba a escribir esto.

Sunday, July 24, 2016

Arrugué la revista, la tiré lejos y de nuevo me invadió esa sensación de esa noche de febrero, esas ganas de rebotar por las paredes, de querer moverte, pero por más que apretas las manos y pateas las piernas, no pasa nada. La angustia no se va.

Me di vuelta y lloré. Apretando las sábanas, doblando los dedos de los pies.

"¿Qué te pasa?", preguntó mi mamá preocupada.
"Nada, no me pasa nada", balbuceé.
"Claramente algo te pasa...".
"No importa. Por favor, déjame sola", le dije.
"Pero negrita..."
"Por la cresta, mamá, déjame sola".

Ella se fue.

Subí el cerro por primera vez desde que todo pasó. Temblando me puse los guantes y empecé a pedalear, pensando que el cansancio me haría bien, que patear las piernas me haría vomitar la pena en El Hundimiento. Pero no pasó nada. Bajando por Costanera Sur jugué sola a capear las luces de la calle. Perdí todas las veces.

Cuando volví, en mi celular me esperaban millones de mensajes. Todos lo habían leído. Todos sabían.

"Hoy no puedes estar sola", me dijo la Marce al teléfono. "Dúchate y te vienes para acá. No sé qué vamos a hacer, pero algo inventaremos".

Caminé donde la Marce y llegando, me entra una llamada de la Javi.

"¿Cómo estás?", preguntó tanteando terreno.
"Como el pico".
"Lo viste entonces..."
"Sí, lo vi..."
"La Dani me llamó. Estábamos preocupadas. Lo siento mucho", me dijo al teléfono.
"Es que no entiendo...", le dije yo llorando frente a Avon.

La Marce me recibió en su casa todo el sábado y junto a la Tanya, que vive tres pisos más abajo, tomamos té todo el día. Yo lloraba y hablaba de él, de su poca humanidad, de cómo podía estar pasando esto (¿estaba pasando?, ¿en serio?). La Marce hablaba de la pena que la golpeó cuando murió su mamá y me decía riendo que ésta es una de esas historias que te cuentan en una fiesta, diciendo que es algo "que le pasó al amigo de una amiga", pero que una nunca cree. "Pero esto te pasó a ti... ¡qué heavy!", comentaba la Marce cada tanto.

La Tanya, por lado, tiene la experiencia de su matrimonio fallido. 12 años de relación la tenían viviendo sola en un departamento nuevo y con muchas cuentas de terapia que pagar. "Tú sabes que yo siempre empaticé con él porque, en el fondo, yo fui el Andrew de mi relación. Pero yo nunca le podría haber hecho esto a Jaime. Lo mínimo es protegerlo. Yo no me atrevería ni a postear algo en Facebook que lo pudiera dañar. Menos en un diario. Hipster culiado", repetía ella.

Cuando en la noche llegué a mi casa, abrí la puerta y ahí estaba mi mamá, sentada en el sillón al lado de la estufa con la revista arrugada en la mano. Levantó la cabeza y me dijo: "Ahora lo entiendo todo".

Yo abrí los ojos y me di cuenta que no tenía caso en desmentir nada. Por enésima vez en el día, me eché a llorar.

Thursday, July 14, 2016

De inversiones y brownie points

La vida puede resumirse en una serie de inversiones: para lograr algo, tienes que sacrificar otra cosa. Invertir tiempo, plata, karma, sanidad mental, etc.

¿Esa serie que te zampaste el fin de semana? Invertiste 48 horas que nadie te va a devolver nunca.

¿Esa amiga que te caía bien pero que luego resultó ser una persona de mierda? Invertiste una gran cantidad de sanidad mental y estabilidad emocional que, de nuevo, nadie te devolverá.

¿Esa hamburguesa maravillosa y sobrevalorada que te comiste en Bellavista? Invertiste un vacío de calorías que puedes recuperar fácilmente si te mueves un poco. Por eso la inversión en comida no nos importa tanto.

Y está bien. Es un tema de riesgo y retorno, que a veces funciona a favor (poca inversión, mayor retorno) y otras no (mucha inversión, poco o nulo retorno). Aquí, lo que realmente importa, es que valga la pena. Ésa es siempre la pregunta.

Ahora, hablemos de los brownie points. Los brownie points (o Scooby Galletas, si prefieren), se refieren a las estrellitas doradas que uno tiene a la derecha de su nombre en la lista de curso. Podemos entenderlos mejor como puntos de karma.

Mi teoría es que uno, al hacer cosas buenas y altruistas, gana brownie points y, cuando hace cosas malas (o al menos cuestionables), los pierde. O sea, siguiendo con la línea lógica del principio, los invierte.

¿Cuando pelas a la mina del lado? Inviertes brownie points.

¿Cuando te haces el hueón y no le pasas el asiento a alguien en el metro que, ya sea por edad o embarazo, claramente lo necesita más que tú? Inversión de brownie points (una grande, por lo demás).

Y aquí, de nuevo, entra la pregunta que importa: ¿vale la pena?

En mi caso, la respuesta es sí. De repente hay insultos que valen la pena. Y mucho.