Sunday, August 29, 2004

Capítulo 5

-Sí... con él hablaba. Me decía que me fuera luego porque mi mamá no sabe que dormí afuera.
Antonia empezó a estrujar su pelo. El agua le caía por los hombros, y las gotas tenían hipnotizado a Tomás.
-Ah... ¿te vas entonces?
-No hay apuro... me voy en un rato más.
-Perfecto.- Antonia le sonreía- ¿Te das vuelta para que pueda vestirme?
Tomás se paralizó. La miró fijamente, como esperando que ella se riera y le dijera que no, que era mentira, que se vestiría en el baño. Pero la risa no llegaba. La sonrisa tampoco. Y el tono serio seguían reinando en la cara de la colorina.
-Tomás...
-¿Ah?
-¿Qué te pasa?- Antonia se acercó y se sentó en la cama.
-Nada... no te preocupes...
-Algo te pasa... estás raro.
Tomás la vió fijamente a los ojos, y sin comprender muy bien lo que hacía, la besó. Tal vez había sido por instinto, ó quizas porque deseaba hacerlo desde el momento en que se despertó. Quizás incluso desde la noche anterior. Pero no importaba. Tomás tenía a Antonia en sus brazos, las gotas de su pelo lo mojaban , y eso era lo único que a él le importaba.

Tomás alejó la cara de Antonia de la suya, la miró fijamente, y vió el amanecer de esos ojos azules, y la sonrisa en esos labios con sabor a cereza.
-¿Por qué me trajiste aquí Antonia?
Antonia lo miró a los ojos. Sonrió, y le dijo al oído:
- Por esto... - Y besó a Tomás otra vez.

Tomás trató de explicarse todo: de cómo había llegado ahí, de cómo había terminado en la cama de Antonia, y por sobre todo, de cómo había terminado con ella en sus brazos.
Pero ya no le importaba. No importaba cómo había pasado todo. Estaba pasando... él estaba ahí...

-Tomás...

Ella también estaba ahí...

-Tomás...

Las gotas caían...

-Tomás.... ¿Tomás, estás bien?- Le preguntó ella todavía sentada en la cama comiendo cereal.
-Sí... estoy bien.- dijo Tomás abriendo los ojos y viendo la mirada preocupada con que lo miraba Antonia.- Tengo que irme...
Antonia lo miró, y relajó la expresión de su cara. Con voz dulce y comprensiva le dijo
-Bueno... voy a dejar esto a la cocina, y de ahí te voy a dejar afuera.- Antonia saltó de la cama y se fue.

Tomás se quedó ahí. Ni siquiera reaccionó. Antonia se fue, y él se quedó sólo en su pieza. No había sido la primera vez.
Estando así, se dió cuenta, nuevamente, de que tenía el pecho desnudo. Pensó que sería mejor vestirse y salir de la cama de una vez por todas.

Saturday, August 28, 2004

Advertencia: Razonar puede ser nocivo para la psiquis.

Es increíble lo bipolar que puedo llegar a ser. No fue sino hace unos 20 minutos que estaba saltando de la alegría, y luego, paré. Paré mi felicidad por un momento y me puse a pensar. Y pensé. Y pensé. Y le dí vueltas al mismo asunto una y otra vez. Y ahora me siento una idiota. Una estúpida. Siento haber estado pintando mi cuarto de rosa cuando las paredes eran negras.

Y Dallas Smith me dice por los parlantes "It's over, i'ts over, it's over". Y calla. No me dice nada más. No me dice que las cosas van a mejorar. No me dice que, en verdad, todo estará bien. No me dice nada.

Miro a la pantalla. No está ahí. No está en ninguna parte. Y no le puedo decir que es el culpable de todo esto: de que me sienta una mierda. No le puedo decir que es gracias a su silencio que mi mente crea alternativas a la realidad, y que cada una de ellas me gusta menos. Menos que el hecho de que desconozco la realidad. Porque calla. Porque no me dice nada.

Me entrené a mi misma para no sentirme así. Me acostumbré a asumir que nada podía pasar. Me adiestré para negar este sentimiento. Pero lo siento. Lo siento y eso es lo que me duele. Eso es lo que más me caga. Que me dejé ir. Salí de toda esa abstinencia para darle una oportunidad. Para darme una oportunidad.
Me dicen los parlantes:
What is this feelling taking over?
Thinking no one could open the door
Surprise, it's time to feel what's real
What happen to Ms. Independent?
No more the need to be defensive...

Y me siento peor. ¿Qué me pasó? ¿Qué le pasó al control que tenía sobre todo? ¿Quién es el que tiene el control que antes yo tenía, y del cual me jactaba ante todos los miserables que sufrían entre clases?
¿Quién es la que sufre ahora? ¿quién es la que tiene ganas de pegarle a la pared, de dejar de pensar, de poder dormir sólo por el hecho de que no te puedes pasar rollos durmiendo?
Esa soy yo.
La que se siente la pendeja más idiota del planeta en este momento.
La que se siente la cabra chica más ingenua e inocente que hay.
La que quiere creerle a la amiga que la aconseja por la ventanita de MSN.
La que se siente sola, y lo único que quiere, es dejar de pensar.
Pero ya no puede. Pensar es su adicción. Y lo seguirá haciendo. Y cada segundo que pase, se va a sentir peor. Sólo porque no leyó la advertencia que había cuando decidió cruzar la línea: Pensar puede ser nocivo para la psiquis.

Y se van cayendo las caretas...

Creo que todos tenemos esos amigos, ó conocemos a esas personas que crees son santos. Tan correctos, tan decentes, tan centrados. A esas personas uno las ve tan lejanas. Casi perfectas. Les imaginas toda una vida con una serie de triunfos, con una serie de momentos Kodak; y te miras a tí mismo, con tu vida media desordenada, esas notas de las que te gustaría culpar a un agente externo, y esos enredos que no le dices a nadie porque crees ser el único; y te dices "Si yo tuviera una vida así...".

Todo eso se da vuelta cuando derepente, y por cualquier motivo, te das cuenta de que esa persona, también es humana. Y que por más que pensaste que tus problemas sólo los tenías tú, justo es esa persona la que ha vivido algo parecido, la que te entenderá cuando se lo cuentes, y la que te dirá que no es gran cosa. Que lo superarás. Y que pares de llorar, porque hay, y vendrán, cosas peores.

Y cuando te das cuenta de eso, no puedes parar de reír.

Fue eso lo que me pasó. Una revelación, si se puede poner de alguna manera. Me tomó 4 años y medio formar una imagen de ella. Una imagen que cambiaba sólo en el exterior, (con sus múltiples colores de pelo) y que miraba siempre del mismo ángulo. Pero me tomó unas 10 hrs. en darme cuenta que la imágen, no era sólo una foto, sino una obra con volumen, y por primera vez, la ví de otro ángulo: de un ángulo más humano.

No dejó de ser decente ni correcta. Ni centrada, ni aterrizada, ni una buena amiga ni tampoco una loca y una esporádica histérica; pero se convirtió en otra cosa.
No me sentí tan por debajo. No creí estarla viendo hacia arriba. Creo que, por primera vez en mucho tiempo, la miraba de frente. Una a una.

Creo que ahora la quiero incluso más que antes. Que ahora siento más esa presencia que tiene. Que ahora siento más su amistad. La amistad de ella y la complicidad del gato que le sonríe en la espalda: "I know something that you don't".

No. We know something that you and nobody else knows. And that secret is our's. Nobody else's. And we, will never tell... not ever.

Thursday, August 26, 2004

Sobre mis 17 años en este mundo

Aún faltan un par de horas para que se cumplan exactamente 17 años desde que llegué a este mundo; pero en esta víspera, son varias cosas las que pienso, las que vivo, y sobre todo, las que siento.

Debo partir diciendo que he tenido unos 17 años de los cuales no me puedo quejar: no he tenido ninguna catástrofe ni personal ni familiar de mayores proporciones, ni tampoco un colapso nervioso que valga la pena contar. Sólo cosas vanales que vive todo el mundo... ó por lo menos que creo vive todo el mundo.
Tuve una niñéz la cual recuerdo con mucho afecto y tengo una adolescencia decente, que no pasa a mayores rasgos ya que no hay nada exitante en ella, y que está totalemente lejos de terminar, y que espero sobrevivir.

Pero sobre los años: 17 años es mucho. Es mi último año en la que seré una menor de edad. Bien por un lado, mal por el otro. El próximo año tendré que dar la bendita PSU, tendré que dejar mi querido colegio, y empezar de nuevo. De cero.

Quiero quedarme chica. Quiero volver a esas salas llenas de dibujos por todos lados, y con el rincón de disfraces. Quiero que sean dos tías las que me cuiden todos lo días, quiero llegar a mi casa y que mi única preocupación sean los dibujos animados que no me puedo perder.
Quiero que me cuides. Quiero que me cuides como si fuera una niña, la cual, a fin de cuentas, soy. Quiero que me hagas cariño y que me abrazes cuando tenga frío. Quiero quedarme así para siempre, y no tener que dejar todo esto nunca más. Quiero tener 17 años por siempre, teniendo las responsabilidades y aventuras de una niña de 5.

LLendo a lo más vanal, este cumpleaños fue... bueno... regular... considerando todas las personas que se olvidaron de él. Y el hecho de que todavía no recibo la llamada que espero.

Tengo 3 deseos...
... Ojalá no espere a esa llamada hasta que cumpla los 18.
... Ojalá logre mantener mi sanidad mental hasta la próxima vez que hablemos.
... Ojalá te acuerdes de esta pobre cabra chica de 17 años.

Tuesday, August 24, 2004

Uno de aquellos días...

Hoy, fue uno de aquellos días en lo que uno hubiese preferido no levantarse. Uno de esos días que empiezan bien, pero terminan como las pelotas. En verdad, no tengo idea por qué me sentí así de repente. Todo empezó en eje... tal vez el miedo de que me entregaran la nota de la prueba pasada. No sé. El punto es que desde ahí, el sueño y la neura me ganaron.
Pregúntenle a las personas que me miraban desde la puerta de la sala con cara de "¿Qué cresta le pasó a esta histérica?" después de "rezar el rosario" por así decirlo.

Para terminar el día con broche de oro, me llaman a reunión, y me mandan la puteada (que bien merecida la tenía en todo caso), pero me colmó y colapsé. Lo peor es que ni siquiera pude colapsar en la intimidad de mi vergüenza. No. No aguanté. Ahí mismo, y como a una niña que no le compran algo, las lágrimas empezaron a aflorar, y por dentro, algún imbécil me martillaba la cabeza.

En las últimas horas me he visto obligada a pensar en otra cosa. Tengo prueba de sociales mañana. Y un día más pesado que este. Me siento pésimo. Quiero dormir.

Birthday countdown: 2 days

Monday, August 23, 2004

10 cosas que quiero decirte

1.- Te conozco y te ignoro hace más tiempo del que tú crees.
2.- Me has tocado el alma más de alguna vez, y me gustaría que lo siguieras haciendo.
3.- La paranoia de tu presencia en mi celular, y tu final ausencia en él, está acabando con mi paciencia, y con mi sanidad mental.
4.- No han sido pocas las veces que me gustaría quitarte esas tontas ideas que tienes sobre tí en tu cabeza con un abrazo.
5.- Me encantaría encontrarme contigo derepente en alguna parte, y vivir uno de aquellos días que solo ves en una pantalla grande y con créditos al final.
6.- Me siento tan tonta, tan niña, tan ingenua y tan inocente a tu lado que a veces pienso que pronto te hartarás de mí.
7.- Son pocas las veces que me creo que te conozco.
8.- No sabes cuántas han sido las veces que me he enojado contigo por no estar cuando me muero por hablar contigo.
9.- El estómago me da vueltas cuando me hablas, con esa seriedad que sólo tú tienes, de las cosas más vanales de la vida.
10.- Imagino que el mundo, desde un tejado y tu lado, es mucho mejor de lo que se ve desde aquí abajo.

To brake free from you...

Creo que el que te vayas es, a la vez, lo mejor y lo peor que me ha pasado. Es cierto que ya no habrán más tardes iluminadas con la luz de tus ojos, ni con las notas de tu melodiosa voz; pero también es cierto que no tendré por qué tener miedo de que mis ojos se encuentren con tu figura a través de la ventana, ni que esta los esclavice a seguirle hasta que ya no les sea posible.
Tampoco tendré que pasar el rato imáginando qué es lo que piensas de mí, ni inventando razones por las cuales pudieras odiarme.
Tampoco serás el tema de centro en las conversaciones con tus amigos, ni tampoco el eje en el cual rotan mis dudas.

La verdad es que, lo más probable sea, que te heche de menos. Que mis ojos creen tu figura para calmar mi nostalgia, que los lugares rutinarios recreen las escenas de nuestra "pseudo amistad" ó que las canciones que me dijiste que escuchara, me cuenten tu historia una y otra vez.
Pero de algo estoy segura: y es que, este, es el primer paso a olvidarte. Que este será el primer obstáculo que tendré que superar para terminar con esta adicción a tus angelicales ojos, y el primer paso a un síndrome de abstinencia que me tendrá alucinando con ellos por las noches.
Me encantaría pensar que, la última vez que nos vimos, no será la última, sino la primera de muchas más. Me encantaría pensar, que lo último que me dijiste, no fue tan vanal como sonó, y que detrás de esas palabras que le pudiste decir a cualquiera, había un mensaje especial para mí.
Pero no. No es así. Tus palabras tuvieron una connotación tan vanal como ellas mismas. No hay mensaje para mí. Sólo una incertidumbre. Un futuro incierto. Una meta fallida. Y recordaré cada uno de los comentarios que me hiciste, tanto como sé que tu no recordarás ni la mitad de los que a tí te hice. Recordaré todas las canciones que me dijiste eran excelentes, y especialmente de ésa que cantamos juntos.

Esta no es una despedida, ni tampoco un "te esperaré", porque los dos sabemos que no será así, pero es un manifiesto de lo que significaste para mí, de lo que sin pensarlo, y sin siquiera imaginarlo, dejaste en mi persona. Porque, aun que no lo creas, fue mucho: desde tu aparición de la nada, hasta las veces en que pasaste a mi lado, me miraste y no dijiste nada.

Te deseo lo mejor. Ojalá la experiencia te sirva para apreciar lo que crees no tener, como es mi amistad.
Deseo también que todo lo que quieras, se cumpla; que todas tus expectativas te llenen el alma, que los rumores sean ciertos, y que, más que nada, sea falso el miedo que tengo, de que tu partida, haga crecer mi obsesión contigo.

"Es mejor arrepentirse de hacer las cosas, que vivir por siempre con la duda de qué hubiese pasado si..."

Libre de tu condena, Sandra.

Birthday countdown: 3 days.

No será tan obscura tu mirada... pero igual de gélida. Posted by Hello

Sunday, August 22, 2004

Capítulo 4

Me siento nervioso. Hay algo detrás de esos ojos azules que me tiene intrigado. Ella me mira como si esto, fuera lo más normal del mundo. Como si todos se estuvieran levantando en la cama de otra persona.
Todavía no me suelta. Está ahí, mirándome. Como si en cualquier momento me fuese a desvanecer, y no quisiera perderse ningún momento de mi existencia.
Reviso su cara: Sus ojos, azules; sus pecas... me confunden y me fascinan; su nariz, sus labios... y aquí me detengo. Sus labios esbozan una sonrisa de cómplice, y se burlan de mí porque no tengo el valor de tocarlos. Esos labios me hablan...
-Me voy a duchar. Siéntete como en tu casa, si quieres comer algo, abajo está la cocina, anda y sírvete-
No me da siquiera tiempo para contestar cuando baja de la cama de un salto y se pierde tras esa puerta blanca que está tapizada de flyers de fiestas a las cuales, estoy casi seguro, nunca fue.
Estoy sólo. Sólo en la pieza de un chica llamada Antonia. Me lanzo a explorar.
Veo el velador: hay aros, una libreta llena de números de teléfono... no conozco a nadie de ahí; hay una foto. Aparece Antonia con 3 minas más en vestidos formales. Antonia lleva un vestido blanco, de esos que no tienen tirantes. Lleva su pelo colorín amarrado dejándo su cara al descubierto. Parece un hada. Hay dos de las minas que no reconozco, y una, que lleva un vestido verde y tiene el pelo negro, resalta de entre las otras. En una de esas la conozco. Tal vez la ví anoche.
El escritorio: hay cuadernos. Winnie The Pooh. Predecible. Papeles: guías, fichas... pruebas. Un libro: está en inglés. Son poemas... no logro encontrar el título.

No hay nada que me diga mucho sobre Antonia. Ni tampoco que me diga qué es lo que hago acá. No es que me queje... pero...
Me suena el celular. Es Diego.
- ¿Cómo está el hachazo, huevón? -me saluda. Tan amigable como siempre.
- Pasable... ya me tomé un par de aspirinas y se me está pasando... ¿dónde estás?
- En mi casa, ¿dónde más?
- No sé... tal vez te pasó algo parecido a lo que me pasó a mí... ¿Te acuerdas de algo de anoche?
- Vagamente -se ríe el muy estúpido- ¿por?
- ¿Te acuerdas de una Antonia, que era amiga de una de las conocidas de la Berni, del Grange?
- Mmm... ¿cómo era?
- Colorina... bajita... flaca...
- ¡Ah! sí, ella...
- Estoy en su casa, huevón. Amanecí aquí. ¿Por qué cresta no me llevaste para mi casa?
- ¡Y tu juras que yo estaba más conciente que tú como para hacer algo así! A mí me llevaron a la casa de Negro...
- ¿Ó sea que tu no llamaste a mi vieja, ni le dijiste que me íba a tu casa?
- ¡¿Yo?! ¿En qué momento, huevón? ¡Si me preguntas a mí, aparecí mágicamente en la casa de Negro!
- Mierda... entonces tengo que llamar a mi casa...
- Pero ¿qué pasó po, huevón?
- Puta... larga historia... te cuento cuando me la sepa.

Ó sea que esta mina me trajo así como así. Me estoy empezando a asustar.
-¿Aló, Pablo?
- ¡Tomás! por fin das señales de vida... ¿dónde estás pendejo?
- Donde te dije que iba a estar po, huevón- probé suerte.
- Así que sigues en la casa de Ovalle... bueno, trata de venirte luego; la vieja no sabe que no dormiste acá anoche, entonces si es que llega y pregunta por tí, yo no me hago responsable.
-Bueno... me voy en un rato. Nos vemos... ¿cómo te fue anoche con la Pancha? -me reí.
- Cállate pendejo, y vente luego.- me cortó.

-¿Hablabas con tu hermano?- me pregunta Antonia con el pelo mojado y envuelta en una toalla blanca.

Birthday countdown: 4 days

Friday, August 20, 2004

Calma, quietud y cansancio.

Aquí estoy, en el computador 19 de mi colegio, haciendo hora para poder ir a entrenar por última vez esta semana, y terminar con la tortura de mis piernas (que después de hacer el baile folklórico que el área de educación física de mi colegio estimaba muy importante) quedaron hechas bolsa.
Terminé con todo esta semana. Soy una sobreviviente. No hay nada más que decir.

Luego de una conversación en la que, por primera vez en mi vida, me costó ponerme de acuerdo con mi cabeza en qué iba a decir, se arregló todo. Es decir, no todo, pero quedamos en que lo que sigue será un desafío que ninguna crema medicinal ha logrado hasta ahora: borrar una cicatríz.

Estoy confundida. Creo querer, quiero querer, no sé si me quieren ni tampoco sé si no me quieren. Creo que parte del problema está resuelto: la búsqueda terminó. Ahora es evitar que escape. Encontrar a alguien por segunda vez es algo ambiguo. Depende de dos cosas: De que lo busques y de que quiera ser encontrado.
Pero a partir de esto, hay otra duda que me ronda la cabeza:
1.- ¿Qué pasa si es que, quien quiere ser encontrado, no está siendo buscado por tí? ¿Qué es lo que pasa con esa persona? ¿Se queda ahí hasta que tu cambies tu parecer?

2.- ¿Qué pasa si, quien buscas, no quiere ser encontrado? ¿Vas a buscar toda la vida hasta que la otra persona se resigne, ó cambie de opinión?

¿Dependemos entonces de lo que algunas personas sienten, y no por lo que nosotros mismos sentimos, ó tenemos acaso la función primaria de convencer a otro corazón de algo que no siente inicialmente para tu propia felcidad?

No entiendo nada...

Gracias a Dios mañana es viernes (frase cliché)

Esta semana se me ha hecho muuuy larga. Será por todas las cosas para el colegio que he tenido que hacer: El Quijote (el cuál gracias a un milagro, ó alguna inspiración divina, me alcancé a terminar antes de la prueba, versión original por supuesto), la prueba de eje (esa sí que no alcancé a terminar. Se espera una nota bajo 6.0, ó sea mala) y mañana tengo prueba de biología y de matemática. Súmele a todo lo anterior dicho, las tareas que tengo que hacer, que si bien, no son demasiadas, son justo de las materias de las que no cacho mucho (todavía no me logro reconciliar con la física... damn you Nelly Grant!).

Pero no importa. Ya hice la prueba del Quijote, y ya me fue mal en la prueba de eje (tendré que superarlo), ahora sólo me queda hacer lo que el viernes me tiene preparado, y luego disfrutar del fin de semana.
No tengo carrete. No importa. Algo aparecerá. Y si no, no me corto las venas: soy de las pocas personas que sabe apreciar una "velada" sola en casa un sábado por la noche. Estoy más que acostumbrada y no me molesta para nada.

Tengo ganas de seguir escribiendo, pero no se me ocurre nada qué escribir...

Ahh! Hoy me dieron una buena noticia, la cual antes creí mentira. ¡Mi informante es más que efectiva! ¡mi obsesión will live on!... lo malo es que no pasará de eso.

Aparte y aporte:
Hace ya un tiempo, cuando estabamos en Cachagua, la Eli me hizo uno de esos juegos de cartas donde haces preguntas de ámbito amoroso y todo eso. Más que mentira, pero por lo menos tiene la efectiva propiedad de que te da un poquito de esperanza... al menos así me gusta verlo a mí.
Me encantaría creer en ese juego. Que fuera verdad, porque si así fuera... tendría más de alguna cosa clara. Pero también tendría un problema: tendría que averiguar quién es el incógnito.

Suficientes pensamientos por un jueves en la noche... esperemos que mañana salgan más dilemas existenciales que tenga que pensar durante el fin de semana. Por ahora, me voy a dormir, para que cuando depierte, pueda decir la frase más publicitada y cliché que puede haber (hay frases más clichés y publicitadas que esta, pero dejénme hacer mis hipérboles): "Gracias a Dios... es viernes"

Birthday countdown: 7 days left!

Thursday, August 19, 2004


Este es un dibujo que hice en el cuaderno de música, que a estas alturas, parece croquera! Posted by Hello

Wednesday, August 18, 2004

Ceguedad

Recuerdo una vez, cuando tenía unos 11 años, que en una conversasión de sobre mesa que teníamos en los habituales almuerzos familiares de sábado en la casa de mi tía, dije (en relación a algo que ya olvidé) que había que confiar en las personas.
"No -me dijo mi otra tía- justamente lo contrario: hay que desconfiar de ellas"

En ese momento, y a tan corta edad, pude darme cuenta de algo: no podía estar más en desacuerdo con ella. Ella no podía estar más equivocada; y mi vida ha estado basada en ese principio de confianza a las personas desde entonces. El cual nunca había puesto en duda.
Hasta ahora.

Y es que hoy (más bien ayer, que fue cuando lo supe), la confianza que deposité en él, fue transgredida. Fue traicionada. Y nunca antes, me había dolido tanto la caída de otra persona.
Tal vez fue por lo alto que la tenía, por lo mucho que la admiraba. Pero todos esos sentimientos de admiración se volvieron (no quiero utilizar las palabras "puñaladas por la espalda" porque no fue tanto como eso, además de sonar más que melodramático) nada. Espacios que solo el aire llenaba, dentro de mi pecho. Me sentí vacía.

Azusaron mi angustia las advertencias que ignoré. Las esperanzas que deposité en él. Esperanzas de que él me considerara tanto a mí, como yo a él.
No importa. Ya nada de eso importa. Sentí su caída desde el pedestal en que le tenía, y mis ganas por ayudarlo a levantarse nuevamente, son nulas.

Monday, August 16, 2004

¿El problema? Mi problema

No es una situación, sino una condición. Una forma de pensar. Un nudo en mi ADN que hace que actúe de esta manera. Y es que mi problema, no es algo concreto. Es algo tan abstracto como subjetivo; pero que aún así, tiene una etiqueta totalmente simple al entender humano:

Mi problema es la obsesión.

Con todo. Con todos. Es algo que me es más que difícil de explicar, porque ni siquiera yo lo entiendo en su totalidad.
Son cosas pequeñas, pero que mi subconciente suma de tal manera, que todas tienen una conexión, todas significan algo y todas son designios que el destino me ha puesto.

Y después de eso, lo siguiente que sé, es que me veo desviándome de mi camino para verlo a él ó (si es que tengo suficiente suerte) toparme con su angelical precencia en medio de mi nuevo sendero; mirando el celular a cada rato rogando por un mensaje, ó una llamada perdida, contándo las cosas que como ó dejo de comer, viendo el reloj cada hora y media instintivamente y hablándome en tercera persona,tratando de desifrar qué es lo que realmente pasa.
Lo malo es que no importa cuánto rato me hable a mi misma; nunca logro descubrir qué es lo que pasa.

Es por eso que paso de un período de gran exitación, a otro más normal de un día para otro. Cuando pasa eso, es porque la noche anterior, paré mi mundo y tuve una seria conversación conmigo misma, donde me doy cuenta que, no importa cuántas cosas ó tiempo pasen, soy una obsesiva, clínicamente sana, pero obsesiva al fin, y al cabo.

Pero pongamos algo en claro: la obsesión es diferente del gusto, y más aún del amor. Así que no importa lo que digan, cuando se trata de él, es una obsesión.
Hay un problema. A pesar de ser diferentes, la obsesión y el amor son semejantes; más aún cuando estás ciego en alguno de ellos.
La pregunta es: ¿cuál es la diferencia?
O peor aún:
¿Dónde está la fina línea que los separa?
Nosotros somos los jueces... de nuestras propias obsesiones.

Sunday, August 15, 2004

De como esta menesterosa doncella, Doña Sandra, fue rescatada por el más inpensado caballero andante, y como esto la llevó a la peor de sus noches.

En eso estaba la doncella Doña Sandra, lamentando la suerte que su destino le había impuesto, asumiendo que las próximas dos jornadas y sus noches las pasaría haciendo deberes escolásticos, cuando un inpensado caballero la invita a salir de su cautiverio y dejar que el noble hidalgo Don Quijote se ocupe de sus propios asuntos.
Fue así como las jornadas de la doncella, Doña Sandra, fueron, de lo que ella pensó, todo lo contrario, e hizo lo que no creyó que, en esas dos jornadas haría: reír.
Quedaron, el caballero y la doncella Doña Sandra de que ése no sería el único rescate que el noble hidalgo realizaría, así que con esa promesa, felíz se fue la doncella, nuevamente, a su castillo.

La jornada había sido de lo mejor, por lo que de rasar, la noche tuvo la obligación, y con eso, Doña Sandra dormitó (ó mejor dicho, no dormitó) la peor de sus noches.
Los relojes marcaban 4 horas y 36 minutos para el alba* cuando de su mundo de sueños, la doncella Doña Sandra despertó, y no pudo volver a este en varios minutos, a pesar de intentar una, otra, y otra vez.
La doncella Doña Sandra diversión buscó en aquél aparato que regalaron habían los magos del oeste, pero todo intento fue infructuoso.
Brillante (en teoría) fue la idea que, en ese entonces, la doncella Doña Sandra tuvo, y que en leer las historias del hidalgo Don Quijote consistía.
Luego de leídos dos capítulos, a la derrota se aprontó la doncella, y sólo para estar segura, miró el reloj por última vez: faltaba 1 hora y media para la llegada del alba.

Aún no sabe en qué momento, halláronla las alas de Orfeo, y en un profundo sueño se encaminó.
De mucho no le sirvió: 2 después del alba, Orfeo la dejó caer, y otra vez yacía la doncella Doña Sandra, despierta en su lecho.

(*): Tómense las 7 am como la llegada del alba.

Saturday, August 14, 2004

Come with me... wake up

Here I'm, in front of a stupid sreen, fighting with sleep, waiting for your name to pop up. A "Hello" is not enough. Not any more. You've given a taste of that sweet poison, and now I've become addicted to it.
I'm praying for you to think the same, to fight your sleep, to come here where I am and spend the hours in this battle that ends upon the crack of dawn.
Come on... hear me... hear me praying, hear me calling your name out loud, feel me craving your presence, craving your words, that are so far but feel as they were being whispered right from your lips into my ear.
Come on... be strong... resist... fight your sleep... come with me...
Wake up!

Friday, August 13, 2004

Capítulo 3

Al notar esto, Tomás sintió ganas de quedarse, de conocer a Antonia nuevamente, pero por sobre todo, quería saber qué había pasado la noche anterior.
-Bueno - dijo Tomás sonriendo- pero si te llego a molestar, dime y yo me voy ¿ya?
-Ok -dijo ella devolviendole la sonrisa.
Cuando Antonia hizo esto, Tomás se dió cuenta de que le encantaba su sonrisa. No le molestaría verla un millón de veces más.

-Bueno, ¿qué pasó anoche? de lo último que me acuerdo es de estar preparándole un shot a la Berni... de ahí nada.
-Sí, ahí estás bien - dijo riéndo Antonia- eso sí pasó. Pasa que después, no fue la Berni la que se tomó el shot, sino que fuiste tú. Y haciendote el choro, lo hiciste varias veces. Yo estaba cagada de la risa, pero la Berni quería matarte; fue una de esas noches en que le baja el instinto alcohólico.
-¡Sí! -rió Tomás- la Berni es así desde séptimo básico, algunos días es una abstemia total; no toma nada, y al otro ¡parece que le hicieran una transfusión de sangre, pero con copete!
Los dos rieron.
-Así es la Berni...
-¿Qué más pasó anoche?
-Bueno, después de los shots, te fuiste a tomar otras cosas con el Diego Ovalle, pero no sé qué exactamente.
-Algo me acuerdo de eso... Bacardi creo.
-Parece -dijo Antonia- ¡eso explicaría por qué la Berni se pasó la mitad de la noche averiguándo quién le había sacado el Bacardi!
Los dos rieron.
No había nada en las mujeres, que sedujera tanto a Tomás, como un buen sentido irónico. Claramente, Antonia lo tenía, y Tomás lo notó.
-¿Y? ¿Qué pasó después?
-Lo que tenía que pasar: -le contó Antonia- los viejos de la Berni llamaron y le dijieron que iban en camino.
-¿Pero no estaban celebrando el aniversario en la playa?
-Sí, pero según la Berni, había habido un accidente, y la carretera estaba cerrada, así que estaban devolviendo a todos los autos.
-Ahh... supongo que de ahí se evacuó la casa, ¿verdad?
-Exacto - le explicó Antonia- te llevé a tu casa, pero no había nadie, así que...
-¿Nadie? -la interrumpió extrañado Tomás.
-Sí... nadie -dijo Antonia arqueando las cejas.
-Qué raro... juraría que Pablo se iba a quedar con su polola...
-¿Quién es Pablo?
-Mi hermano grande- le contestó Tomás- ¿Estás segura que...?
-Sí - lo interrumpió Antonia- No había nadie... ó por lo menos nadie contestó el timbre.

Antonia mentía. Tomás, a pesar de la resaca, podía notarlo. Pero dejarla creer que él creía su historia, fue algo que prefierió antes que dejarla en una situación incómoda. Le intrigaba saber la verdadera razón de por qué estaba ahí.
Tomás miró a Antonia un momento.
-Entonces tengo que llamar a mi casa -le dijo- para avisar que estoy vivo por lo menos.
-Diego llamó a tu vieja al celular... le dijo que te ibas a quedar en tu casa.
Tomás rió.
-Bueno... por lo menos ya saben que no tienen un hijo menos.
Tomás la quedó mirando a esos ojos azules que ella tenía.
-¿Algún día me dajarás irme a mi casa?
Antonia lo miró fijamente. Se le fue acercando, puso su mano sobre la de Tomás y le dijo:
-Tal vez sí... tal vez no.

Wednesday, August 11, 2004

No en crisis... pero casi

Debo decir que me encuentro en un punto en que no sé para dónde ir, y todo me parece horriblemente monótono. Cada día parece igual que el anterior, y cada clase una continuación de la anterior. No ha llegado nadie a mi vida que me dé ganas de hacer esto ó lo otro. Puede que sea porque en verdad todo es monótono... ó porque él ya no está.
Nadie nunca se había pasado tantos rollos por algo tan tonto, que involucra a alguien tan... todo.

Hoy día, me bajó la conciencia. Para ser honesta, he estado más que floja en mis deberes, ya sean escolares ó de lo que sea. "Esto tiene que cambiar". Lo decidí ayer mientras entrenaba. Una de esas epifanías que uno tiene de vez en cuando; por lo tanto hoy la hice de pelota de Ping Pong: de un lado a otro para hacer lo que debería haber hecho hace MUCHO tiempo. Me sorprendió mucho darme cuenta que todo eso, era trabajo de un solo día. Conseguir, escribir, fotocopiar, entregar. Increíble (¡considerando por todas las manos que pasó el papelito ése!), pero cierto.
Así que en eso estoy: poniéndome las pilas para que todo salga bien. Espero poder decir lo mismo para la próxima semana... tengo prueba... pruebas mejor dicho. Tengo que leer más de 30 capítulos del Quijote, y no he leído ni siquiera el prólogo. Para peor... ni siquiera tengo el libro, así que no se puede esperar mucho en cuanto a eso. Recen por mí.

Cambiándo de tema, mi situación en la casa no está mejor que lo del Quijote. Gracias a mi decición de ir a Cachagua (ultra productivo y recreativo), mi padre casi no me habla. Parece que la profía es algo de familia. Nuestra relación los últimos días se ha basado en: conversaciones monosílabas, y ateniéndonos sólo a comentarios. Es medio desagradable, hay que decirlo, pero debe darse cuenta que en este momento, él está equivocado, por lo que lo único que queda es que se le pase este berrinche y las cosas sean como antes.

Aparte: ¡Kappés me invitó a la nieve el fin de semana!
¡La raja! pero hay dos problemas:
1.- Mi padre está enchuchado conmigo, así que 0 chance de que me dé permiso (aun que todo en cierta medida es negociable).
2.- El Quijote. Creo que nunca un personaje ficticio de la índole de Don Quijote (no de la índole de trascendencia ni importacia, sino por el aspecto "físico" del susodicho), me había causado tantos problemas.
Lo más responsable, sería quedarme aquí, leer el libro, y no enojar más a mi viejo.
Lo más entretenido sería ir. Aun que eso signifique estressarme con el libro entre el Lunes y el Miércoles, y enojar un poco más a mi padre.
Tengo un dilema... se aceptan (y esperan... ¡porfavor!) sugerencias.

Sunday, August 08, 2004

El Síndrome Langosta

Incluso la persona más dura, tiene una fisura que deja entrever su blando interior.
Hasta la persona que uno más arriba ve, baja de su pedestal y se rasa contigo.
Incluso la persona más reservada, eventualmente rompe su silecio y comparte lo que tiene dentro.
Hasta la persona más extraordinaria y excepcional, eventualmente, muestra su tibia humanidad.
Incluso la persona más racional, muestra una fé: una fé, que si bien no tiene que ver con lo divino y celestial, tiene que ver con lo divino de los recursos humanos.
Y es que hoy, quiero escribir sobre aquellas personas: esas que son únicas dentro de la misma unicidad del ser humano. Sobre esas peronas que con sus palabras te dejan sin aliento.

Conozco a una de esas personas. El me deja marcando ocupado cuando defiende sus ideas, es capaz de hacerme cuestionar mis ideologías cuando trata de convencerme de algo. Es de esas personas que siempre se mantiene con la razón intacta, y con toda su compostura.

Todo ese convencimiento, se puso en duda. Por primera vez, lo ví mal. Lo ví triste.
¿Qué es lo que pasa con una persona así, cuando está triste? no pude imaginarlo.
Pero en ese instante, asumí una pseudo misión: tratar de encontrar aquella fisura de la cual se sabe, pero ningún mapa muestra. Tratar de que baje del pedestal en que lo tengo, para hablar. Para que me hable.
Creo haber escuchado su grito de ayuda... ¿Habrá llamado, ó estaré siendo solo una instrusa en su racional mundo?
Abrete...

Friday, August 06, 2004

Ser niña para unas cosas... adulto para otras

Es medio difícil creer que hay gente que gusta tratarte como una niña en algunas ocaciones, y como adulto otras. Es el caso de mi papá. Al cual realmente no culpo del todo, después de todo, soy "su niñita"... y según él, crezco muy rápido. Línea ultra cliché; pero hay que entender a los viejos. Ellos son cliché.
¿A qué viene todo esto? bueno, a una discusión que tuvimos hoy en la mañana. Se enoja porque me atrasé al vestirme y salimos tarde. Me dice que sea responsable. Que soy un adulto. ¿Un adulto? ¿Me volví un adulto justo el día l cual realmente no culpo del todo, después de todo, soy "su niñita"... y según él, crezco muy rápido. Línea ultra cliché; pero hay que entender a los viejos. Ellos son cliché. ¿A qué viene todo esto? bueno, a una discusión que tuvimos hoy en la mañana. Se enoja porque me atrasé al vestirme y salimos tarde. Me dice que sea responsable. Que soy un adulto. ¿Un adulto? ¿Me volví un adulto justo el día después que él me dice que soy sólo una niña, y que no hay posibilidad de que me deje pasar el fin de semana con mis amigos? No pude creer lo que escuchaba. Demasiada hipocresía para después del desayuno, y con un día como hoy esperando por mí.
¿Qué cresta significaba eso? No entendí cuál era la lógica... lo que llevó a que él y yo, bajáramos las máscaras, y emepezaramos con el duelo de argumentos, que terminó con los dos heridos.
Mandé a mi papá por primera vez en mi vida, a la mierda. Escuchaba a mis amigas decir que putear a los viejos era, para ellas, algo cotidiano. Casi como una rutina. Para mí no. Para mí fue primera vez. Sé que no es gran cosa. Pero algo sentí adentro... algo raro. Ni bueno, ni malo. Será la adultez... no... no lo es... es la niñez.

Wednesday, August 04, 2004

Llueve en Santiago, y no pasa nada especial...

Llueve sobre Stgo. como lo ha hecho toda la semana. Hace una media hora tenía los pies helados y el pelo medio mojado. Por lo menos ya no. Ya llegué a mi casa, y no hay nada qué hacer. O por lo menos eso prefiero pensar; de lo contrario me baja la manía, y termino todo hoy... a las 3 de la mañana. No. No es mi intención. Hay que guardar energías. Mañana se viene lo peor de la semana, y tengo que tener fuerzas para resistirlo. Es un esfuerzo en vano si me lo preguntan a mí por lo menos, pero bueno... ¿qué se le va a hacer? hay un jueves en todas las semanas, no me queda más que resistirlo. Resistiré... me he vuelto adicta a esa teleserie!
Paró de llover.
No sé qué más escribir.
Mi hermano me dijo algo en el auto, que me quedó dando vueltas: En 3ero, lo único que quieres, es que por alguna extraña razón, te achiques y vuelvas a 5to básico. Pero en el 4to, eso se da vuelta, y lo único que quieres ahí, es salir luego. En verdad no es nada del otro mundo. En el sentido que, esa línea, no cambiará la vida de ninguna persona. Tampoco la mía, pero me quedó la duda: ¿Me pasará eso? ¿Se me irá todo el amor que le tengo a mi colegio junto con mi infancia? (qué dramático!) en una de esas... ¿quién sabe?
Tal vez ni siquiera tenga que esperar a 4to para que mi pensamiento se de vuelta.
Estoy hablando puras huevadas...

Monday, August 02, 2004

Bienvenida realidad

No, no me pondré a filosofar sobre si la serie con nombre homónimo a este post es buena ó mala (si quieren comentar eso, este blog está abierto para todo tipo de opiniones). El punto de este título reside en que hoy, tuve que abandonar mi mundo de vacaciones (fue lindo mientras duró), y volver a la triste realidad del colegio y la responsabilidad. Inevitable en todo caso. Pero bueno, para ser primer día no estuvo mal. Hubiese estado mejor de no haber llovido tanto! pero un poco de lluvia no le viene mal a nadie... un poco. Esta, fue harta!
Debo decir que, en las vacaciones, no lo pasé tan mal como pensé que lo haría. En verdad, me basé mucho en lo mal que lo pasé en el verano allí (la peor semana de mi vida!), porque ahora estando con mis primos en la misma situación (que fueron obligados a ir), nos vimos obligados a entretenernos ó morirnos. Seguimos vivos.
Ahora tuve que entrar el lunes. Creo que fuimos el único colegio que entró hoy día. Por alguna extraña razón, todos entran mañana. Tengo TANTA suerte de que mi colegio sea el único que siempre se pasa las medidas, con las cuales perdemos clases, por la raja. Soy una estudiante privilegiada!