Monday, September 27, 2004


Me encanta esta foto... será por el contenido... Posted by Hello

Lágrimas entre escenas y escenas entre lágrimas

Llorar en una película no es algo raro. No ha sido una la vez que he llorado en una película. Por Dios, no. Porque de no haber sido así, no tendría sentido seguir viendo películas. No tendría sentido el hecho de que soy capaz de repetirme una película, hasta el punto de aprenderme los diálogos. Es por eso que recito a William Shakeaspeare declarandole su amor a Viola DeLesseps. Es por eso que no me aburro de ver a Mark Renton saliendo de ese putrefacto water, ni de ver a Julius repitiendo el mismo pasaje de la Biblia una y otra vez, para después volarle los sesos al chico de las hamburguesas "Big Kahuna".
Bueno, ése no es el punto. El punto es que ayer me pasó algo raro. Lo encontré horrible, pero ayer, el último capítulo de "Sex And The City", pudo hacer lo que "Machuca" no pudo. Y es que mientras Carrie recogía sus diamantes, y Big la veía desde la puerta del hotel parisíno, una lágrima corrió por mi mejilla, y se estrelló abrúptamente contra mi almohada. Patético. No tanto por el hecho de llorar en una película; porque me ha pasado otras veces ("The Deep End Of The Sea"; incluso "Notting Hill"), sino porque lo hice con algo tan lejano como una mina que, misteriosamente puede pagar los 100 Manolo Blahniks que tiene, y llora en los brazos de un hombre en París; y no pude hacerlo con algo que es tan cercano a mí, como es la realidad de mi país, y más aún, una realidad que se vivió en una comunidad a la que pertenezco (la comunidad Georgiana).
Me sentí pésimo. Hipócrita. Incluso "gringanizada" (si es que tal término existiera). De inmediato sentí qué cosas, gente como Pascual (tan anti-Yanqui él), me diría. Ni siquiera quiero repetir lo que pasó por mi mente.
Son cosas que pasan. Tal vez sí sea muy "gríngola". Tal vez sea una maldita insensible.
No sé... pero ayer, Carrie me hizo llorar. Y por alguna razón... Machuca no pudo.
Necesito un psicólogo.

Saturday, September 25, 2004

Con los dedos cruzados

Uff... el día ha sido medio agotador. En verdad no... la cosa es, que no estoy acostumbrada a tanto ajetreo en un sólo día, por lo que de moverme para allá y para acá, se me hace medio cansador.
Y ¿qué fue tanto lo que hice?, me desperté a las 7:31 de la mañana, y después de tomar desayuno, me dirigí nuevamente al registro civil, para retirar mi carnet y poder sacar el pasaporte. El gallo que atendió la vez anterior, era un imbécil. Ahora, me tocó el mismo. Mal. Pero filo, si total tampoco tuve que hacer mucha interacción con él. Además, nunca más en mi vida lo voy a ver, así que filo.
Son increíbles las relaciones que se hacen en la sala de espera del registro civil. La situación de encierro e impaciencia, combinada con el interminable tiempo que hay que esperar, para demorarse 6 minutos (contados por reloj) en sacar el carnet, te obligan a entretenerte; ó por último a entretener a otros. La vez pasada me encontré a mí misma, haciendole grullas y ranas de origami a un niñito que estaba obsesionado con sacar los numeritos para los turnos.
Debo decir que en el momento, entre él, yo, y los otros 2 aburridos que estaban jugando con él, se creó una linda relación, como de 3 tíos jugando con su nuevo sobrino. Una relación corta. Pero linda.
Eso fue la vez anterior. Ahora no hice amistad con nadie. Sólo un juego de miradas entre el chico de las zapatillas Olimpikus verdes (uff... sin comentarios), que al final, quedó en nada, pero que fue bastante entretenida.
Así que así perdí 2 horas de mi mañana: esperando en el registro civil, y leyendo la guía de Freud por segunda vez. La psicología es una buena entretención.

Luego (y gracias a Dios), salí de ahí y me dirigí a Providencia. Me encanta caminar por Providencia. Siempre me da la impresión de que me voy a encontrar con alguien, aun que la mayoría de las veces no sea así. Pero sigo con esa esperanza, especialmente cuando paso por esos lugares donde pasé buenos momentos con ciertas personas. Es como caminar por el callejón de la memoria, siempre descubriendo algo nuevo.
Bueno, luego de eso, me junté con Kappés, la Lelo y Chiri en el Parque Arauco, no sin antes pasar por mi casa por supuesto. Lo pasamos muy bien. Rayamos la papa, y pelamos el cable. Como siempre no más.

Bueno, y ahora me encuentro aquí... en mi casa, reventada de sueño, y con un dolor de guata que no se lo deseo a nadie. Media aburrida... sí. Tengo ganas de hablar con alguien. Pero no creo que suceda esta noche... ni mañana. Aun que nadie me quita que tenga los dedos cruzados. Total... no pierdo nada si lo hago.

Friday, September 24, 2004


Este es el poster de una película que me gusta mucho, y que hecho de menos: "Crime+Punishment in suburbia". ¡Véanla! Posted by Hello

Thursday, September 23, 2004


Algunas veces hay que torcer la cabeza para entender las cosas. Dibujo de Jordi Labanda. Posted by Hello

Fiebre de primavera: Bienvenido al grupo de apoyo.

Leyendo el blog de unas amigas, me acordé de la época del año que era. Es Septiembre. Sí, el 18, las fiestas patrias y todo. Pero eso ya pasó. Nos queda otra fecha: el 21. ¿Qué pasa el 21? empieza la primavera, y con eso, la fiebre primaveral del amor.
Sí amigos, es aquella época del año en que ves a tu alrededor, y no ves más que parejas de la mano, felices, besándose, ó haciendo todas esas cosas que hacen los novios, que a nosotros, que somos solteros, nos resultan detestables. Septiembre es el tiempo en que miras a tu lado, y encuentras un espacio vacío en tu sillón, y te das cuenta que estás viendo todas las series nuevas del Fox, comiendo mugres y, por sobre todas las cosas, solo.

Si es que es así, lamento informarte que eres parte de un no muy reducido grupo de gente "soltera y sin compromiso", en el cual me incluyo, que no hacen más que preguntarse por qué cresta no tienen a alguien a quien besar.
Y no digas que tu no eres así. Que tu estás feliz por el mundo con novio/a, y que su felicidad, es tu felicidad, porque eso es mentira; y en el fondo lo sabes. En el fondo, sabes que secretamente, te da rabia, porque no tienes idea qué es lo que tienen ellos, qué es lo que hicieron, ó en qué fila se formaron para conseguir un novio/a.
Y es ahí cuando te sumerges en tu propia miseria. Es ahí cuando te preguntas qué es lo que estabas haciendo, qué es lo que hizo que llegaras tarde a la repartición de novios/as; y luego, para terminar con lo mejor, te viene a la mente la gran pregunta: ¿cuándo me toca a mí?
¿Quieres saber lo peor? no puedes contestar esa pregunta. Y no eres sólo tú. Nadie la puede contestar, y es por eso que estamos colgados.
Y sí, sí es horrible. Es horrible el hecho de que los días en primavera sean tan lindos, y que no tengas a nadie con quien compartirlos. Y sí, es injusto. Porque tú no estás tan mal. Porque no eres un bicho raro. ¿Sabes por qué lo sé? porque hasta esos "bichos raros" están emparejados.
Mira a tu alrededor. Ahí están: el chico y la chica gótica jugando a matar las sobras del medio día; los chicos que perecen sacados de un animé, de la mano viendo vitrinas en el Portal Lyon, y, por supuesto, esos dos, que ni siquiera pueden clasificarse, mirandose tiernamente en medio del paseo Ahumada.
Entonces, si no eres un bicho raro, ni nada por el estilo, ¿Es que acaso tenemos escrito en la frente "no seas mi novio/a"?, ¿En dónde fallamos?, ¿Qué cresta hacemos mal?.
A este punto, lo más probable, es que hayas empezado a analizar cada centímetro cuadrado de tu cuerpo, y por sobre todo, todo ámbito de tu psiquis. Y más probable aún, es que no encuentres nada malo.
¿Qué es entonces? ¿qué es lo que te hace hacer el papel de Charlie Brown siendo rechazado por el amor una y otra vez?...
Tal vez sea mala suerte. Tal vez sea que tu destino es sufrir mucho, para después hacerte la américa escribiendo libros sobre despechos amorosos, y hasta escribas en una película en la que el protagonista le hable a la cámara sobre lo imbéciles que son los enamorados, y que luego se enamore, y el mundo se vuelva color de rosa. Tal vez sea que no has encontrado a otro/a que esté en las mismas que tú, y que por tener tantas cosas en común, terminen besándose en medio de Providencia.

Sea como sea, la primavera está aquí. Está aquí para quedarse por los próximos 3 meses, y no, no hay dónde escapar... a menos que estés dispuesto a emigrar al norte.
Sólo aceptemoslo, y démosnos unos a otros, la bienvenida a la peor época para ser soltero.
Bienvenido al grupo de apoyo de los amantes frustrados, toma una etiqueta, escribe tu nombre y siéntate. Hay café y donuts en la mesa del fondo. No te preocupes: reconocer que tienes un problema, es el primer paso para recuperarse.


To look for what doesn't want to be found

Uff... mala semana. La loca temporada volvió, y al parecer para quedarse. Las vitaminas me sirven. Sort of. Por lo menos ya no me duermo sola. El sol está empezando a salir. Me reconcilié con la falda.
Pero sigo colgando. Y es que estoy hasta el perno. Así fue como se lo puse a mis amigas ayer, que en el recreo de almuerzo, me sirvieron de psicólogas. No sé que me pasó. Se los largué; todo. Y hasta creo que las espanté. Eso me dió risa, pero es cierto.
Estoy hasta el perno de hacer las cosas mal cuando creo hacerlas bien, estoy hasta el perno de explotar y después arrepentirme; de verlo a él, y que me dé miedo. De saber que es un imbécil, y que a la larga, soy más grande que él... y que me siga dando miedo. Y eso me revienta aún más. Porque eso quiere decir que yo soy la pelotuda. No él.
Me revienta ser una hipócrita, y una inconsecuente. A pesar de que encuentro que esos son unos de los peores defectos que puede tener una persona, junto con la deshonestidad (de la cual, en todo caso, no me salvo completamente); ocasionalmente, esos defectos me afloran. Y me da lata. Porque es ahí cuando me doy cuenta que me estoy conviertiendo en lo que siempre he criticado; en lo que siempre he temido ser.
También me revienta estar a la merced de él. Ser vulnerable. De ser el juguete con que ahora puede jugar. Y lo sabe. Y me revienta. Porque no me lo dice. Porque se hace el tonto. Y porque, más que nada, él y yo sabemos que algún día se aburrirá de jugar conmigo, y me reemplazará por otro juguete.

Pero lo que realmente más me revienta, y lo que más me tiene mal, es que ni siquera sé si lo último es cierto. Porque sigue callado. Porque no dice nada. Porque me está obligando a jugar a las escondidas. Y yo estoy cansada de buscar. Estoy cansada de que se esconda. Estoy cansada de buscar, lo que me parece, no quiere ser encontrado.

Friday, September 17, 2004


"You Or Someone Like You" de Matchbox Twenty... el disco que me ha estado moviendo toda la semana Posted by Hello

Thursday, September 16, 2004

De decisiones estúpidas

Una de las cosas que más tenemos nosotros los "adolescentes" (como odio esa palabra), es que aparte de ser muy influenciables, (que es algo que me revienta, porque es así como nos ven los canales de televisión, y por sobre todo las compañías multinacionales), somos muy impulsivos. Y está bien. Así somos. Es parte de nuestra naturaleza, algo que viene con la edad. Algo que nos hace más estúpidos. Pero bueno... algo más, algo menos, no hace mucha diferencia. Terminamos siendo estúpidos igual.
Cuando estas dos hermosas facetas de nuestras predeterminada personalidad se combinan, se produce un fenómeno al cual el diccionario califica como "estupidez". Una decisión estúpida para ser más correcta. Es extraño que sea yo la que escriba sobre esto, ya que yo soy la reina de las decisiones estúpidas y poco prácticas, pero no importa. Eso no quita que tenga una opinión.

Hace ya un par de semanas, estaba en clases de inglés con 2 amigas, en las parte de atrás de la sala, conversando, a la vez que tratabamos de terminar la tan inteligente actividad que se les hace a los 11° cada año.
"Vamos mañana entonces..."
"Sí... al final, ¿qué te vas a hacer?"
"El gato... si te había dicho..."
Creo que en ese momento mis pupilas se dilataron. "¿¿Que te vas a hacer un QUÉ??". Mi reacción no fue del tipo "pero ¿estás segura de que quieres hacer esto? acuérdate que no es como esos tatuajes que te regalaban en en Chuck ´e Cheese cuando chica, y que se salían 3 días después...". No. Para nada. Y eso me sorprendió, porque tiendo a ser un poco aguafiestas con ese tipo de cosas. Mi reacción en cambio fue: "Siempre he querido acompañar a alguien a hacerse un tatuaje... ¡yo quiero ir!"
Y fue así como terminamos la Jesú y yo, en el departamento de la Cami, a las 10am el día siguiente, y una media hora más tarde, íbamos caminando en dirección al portal Lyon.
Yo no había visto el gato que mi amiga se iba a marcar indeleblemente en la espalda. No fue hasta esa mañana que lo ví. No era algo que yo me tatuaría, pero estaba bien. Ella tenía sus razones. No le discutí. Creo que debería haberlo hecho.
Y fue así que cumplí mi "sueño", de ver cómo marcaban a mi amiga como a una vaca, con un par de agujas. No fue una experiencia tan memorable, pero lo pasamos bien. Y salimos de ahí con las ganas de venir algún otro día, y tatuarnos en conjunto. Pasó con el éxtasis del momento. Soy una estúpida. Creo que lo haría.

Todo bien. Las semanas pasaban, el tatuaje sanaba, y todo el mundo felíz y contento.
Hasta la bomba.
Estabamos todo el colegio en una cancha de rugby, tratando de no suicidarnos por el calor ó por el aburrimiento, y pensando seriamente en ocupar las múltiples vías de escape que tiene mi vasto colegio, cuando derepente me veo tirada en el pasto en contra de una pared: la Jesú durmiendo a mi derecha, la Cami apoyada en mis pies, y la Ale muerta por ahí tomando sol.
Por alguna extraña razón, mi celular había muerto, y yo, en un intento desesperado por arreglarlo, empecé casi a desarmarlo.
"Creo que me quiero borrar el tatuaje..."
Mi celular se convirtió en un rompecabezas que caía al pasto. La jesú revivió de los dormidos, y la miró como si le acabaran de decir que estaba embarazada.
"¿¡Que tú qué?!"
"Es que ya no sé si me gusta tanto..."
"¿¡Jodiste tanto tiempo con el gatito, aperraste a hacertelo, y ahora lo quieres borrar!? estás cagada de la cabeza, Camila"
Creo que algo parecido fue lo que le dije. Ya ni siquiera lo recuerdo.

En fin... la discusión duró poco. En verdad no había nada qué discutir. Era... perdón: es su gato, y tal como se lo tatuó, puede borrarlo.
Para ser franca, no fue el hecho de que se quisiera borrar el tatuaje lo que me sorprendió. Sino el hecho de que no me sorprendiera lo que me acababa de decir.
Será porque fue conmigo que un día, íbamos las dos por Providencia, y me dice
"Ok... vamos a almorzar... y después me acompañas a perforarme el ombligo"
Ideas de un minuto. Inteligentes ideas de un minuto.
¿Creen que el aro sigue ahí? no. Hace tiempo que no. Y esa no era la primera vez que se lo perforaba.

Conclusión: No importa lo inteligente que se sea, si se tiene la costumbre de llevar a cabo ideas de un minuto, uno tiende a arrepentirse. Lo peor, es cuando tomas una de aquellas decisiones, te arrepientes, la enmendas, y no pasan sino 3 meses antes de que tomes una de iguales proporciones. Mala idea. Sólo falta el mimo.
El premio a la impulsividad se lo lleva la Camila. Será por eso que los gringos le decían "One of a kind". Por ella... ó por sus decisiones estúpidas.

Tuesday, September 14, 2004


Lo que hace el ocio... ¿ah? Posted by Hello

Sobre el 11...

Cada año, el 11 de Septiembre, me provocaba algo. Alguna epifanía, algún proceso interno. Algo. Lo que pasó en EEUU, me hacía cuestionar los propios límites de la humanidad. Lo que pasó en Chile también. Pero me provocaba algo más. Cierta repulsión incluso. Tal vez sea porque con cada 11 de Septiembre que pasa, me siento más pequeña. Siento que el no haber vivido lo que pasó en carne propia, me quita todo derecho a tener una opinión válida. No me siento con la capacidad de hacerlo. Me siento hipócrita, y pienso que son más hipócritas los que dicen ser de derecha, ó izquierda, sin saber siquiera lo que pasó.
Honestamente, sé más del tema que varias personas de mi generación, y menos que otras. Que obviamente, son a las que más les apasiona. Pero aun así, es difícil poder expresar una opinión sobre eso. Especialmente cuando te has criado en una familia de derecha, y te has educado en un colegio con notorias tendencias izquierdistas.

Sin emitir una tendencia radical frente al tema, creo que siempre me he identificado más con la tendencia derechista. Cierren las mandíbulas, traten de que sus pupílas se contraigan nuevamente, y lean: Pinochet no me inspira nada más que pena. Salvó al país de una crisis económica. Lo felicito. Pero cambió el precio de un país, por el precio de una nación. El valor del dinero por el valor humano. Dejó sin sueño ni sueños, a tantas personas que aún se preguntan cuál es el lecho de sus familiares. Concuerdo en que lo que hubo delante de eso (porque toda matanza fue algo de trasfondo), fue salvar a los que quedaban, pero eso no es más que poner unas vidas por sobre otras, unas que estuvieron elegidas con pinzas entre todas las personas de un país. ¿Cómo se hace eso? ¿Cómo se apaga el alma, la compasión, la empatía y todo sentimiento, para pararse, y elegir quién vive y quién no, y en qué condiciones?
Por otra parte, Allende no es más que un logotipo en una polera (como alguien muy bien lo dijo), un nombre en una canción, y un cobarde. Antes de escribir el discurso de por qué estoy tan equivocada en sus cabezas, lean. Allende, tenía un sueño. Un sueño que, tecnicamente, describía lo ideal. Lo que debería ser. Un lugar, un país donde todos, desde los más altos patrones y terratenientes, hasta los últimos obreros y personas humildes, tuvieran las mismas oportunidades. Pero el sueño tenía una sola falla: era un sueño utópico. Un sueño que no era, ni es, aplicable en el mundo en que vivimos, y menos en el Chile de la época. Al verse superado por este intento de hacer sus sueños realidad, Allende cayó. Tocó fondo. Y, a mis ojos, no se suicidó por orgullo, sino porque no pudo contra toda una nación que le pedía a gritos una explicación. Porque no se la pudo. Porque quiso convertir su cobardía en heroísmo. Hay que reconocerlo: por lo menos eso le funcionó.

Mi tendencia política, en realidad, no tiene relevancia, ya que es otro el mensaje que quiero dejar: Dejemos de ser extremistas. Dejemos de calificarnos como peyorativamente, y veamosnos como personas, como miembros de una nación que sonríe con héroes olímpicos. Dejemos de predicar tolerancia, cuando somos nosostros los que trangredimos nuestras propias convicciones. No hay que olvidar. Eso lo sé. Pero hay que superar. Hay que asumir todas las culpas y seguir adelante.
Si hay algo que me molestaría, sería ver que dentro de 30 años más, sigamos en las mismas: como dos familias enemigas por resentimientos que ya olvidaron, pero que saben que deben odiarse, y sólo por eso lo hacen.
Sécate las lágrimas, Chile. Alza la mirada, ponte de pie, y retoma el paso.

Crisis de los 17

No hay nada mejor que caminar en Providencia por la mañana, con el pelo secándose con el sol Santiaguino, tu espalda derecha, el paso firme, y esa mirada que delata a todo el mundo, el síndrome de superioridad que sufres en ese mismo instante. No hay nada que me guste más.
El sentimiento de altruismo puro, la brisa en la cara, y el pelo yendo de un lado a otro al ritmo que llevas. Me hace sentir única. Mejor. Media independiente incluso.
Demasiado independiente, diría yo.
Mis caminatas a Providencia, siempre iban impulsadas por un motivo más bien frívolo: Tengo plata, quiero gastarla; quiero despejarme; necesito (quiero) ropa; ó tengo que comprarle el regalo de cumpleaños a uno de mis múltiples amigos, que se ponen de acuerdo para estar de cumpleaños en la misma semana. Algunas veces iba sola, otras veces me juntaba con amigas. Y nunca faltaba (ni falta) la persona con la que te encuentras, porque cuando estás en Providencia, el mundo empieza a limitarse entre Suecia, Pedro de Valdivia, Providencia y 11 de Septiembre.

Esta vez, el motivo no era tan frívolo, y la compañía, era la Cami. Íbamos al banco.
Cuando llegamos, y empezamos a llenar las boletas de depósitos, le pregunté:
"¿Qué cresta hacemos nosotras en un banco?"
"Depositamos..." me dijo ella.
"Pero nosotras no hacíamos esto... esto lo hacían nuestros viejos... y ahora estamos en un banco... haciendo trámites. ¿Dónde quedó mi niñéz? ¿Cuándo se acabó?"
"Se fue. Asúmelo... si te sirve de algo, la mía se fue con los 13 años"
Lo patético es que ella tiene razón. Y lo peor, es que la suya, sí se quedó en algún lugar donde todavía yacen las velas de su décimo tercer cumpleaños.

Y es verdad: ahora somos nosotras las que hacemos trámites, las que tenemos que hacer las deciciones importantes.
No era sino hasta ayer, que llegaba a mi casa a ver el Cartoon Network, y tomaba mi leche con chocolate. Ahora no llego a mi casa porque hay cosas que hacer: porque mamá no siempre me va a llevar donde lo necesite, porque tampoco va a hablar con los extraños en las cajas porque a mí me da vergüenza, ni tampoco va a andar por Santiago buscando lo que necesito para esto ó aquello.
Eso era antes.
Ahora soy yo la que tengo que hacer todas esas cosas. La que tiene que aprender a ser independiente, la que tiene que asumir que no es tan choro decir que se tienen 17 años.
Pronto, tendré que ir a la universidad. El colegio formará parte de mi pasado, al igual que esa falda con mil vastas, y esa corbata con el dragón amarillo que me llena de orgullo cada vez que me la pongo.
Pronto, pasaré de ser una colegiala caminando por Providencia en dirección al Drugstore, a ser una Carrie Bradshaw-wannabe, que, en su cabeza, convierte a Santiago en su propia Nueva York, y a ese barrio, en el corazón de Manhattan; y que camina con sus 35 años a cuestas, soltera y con un departamento lleno de zapatos y ropa, todo para que su vida parezca surreal y lo más parecida posible a una serie de televisión, para que así pueda decir libremente que vive la "gran vida" a lo "Sex and the City".
Mi adolescencia se va entre mis dedos. Me estoy poniendo vieja... no hay para qué ser melodramáticos... estoy siendo mayor. Y no es que me moleste. Me da lata, que es peor.
Estoy oficialmente, en la crisis de los 17.
No puedo imaginar cómo será la de los 30...

Monday, September 13, 2004

Esta loca temporada

The perfect song to describe what my life has been like the past 2 weeks. The perfect song for a one week brake of doing absolutely nothing. By Matchbox Twenty. Enjoy...

I feel stupid/Me siento estúpido
But I know it won't last for long/Pero sé que no durará mucho
And I've been guessing/Y he estado adivinando
And I coulda been guessin' wrong/Pero pude estar adivinando mal
You don't know me now/ Tú no me conoces
I kinda thought that you should somehow/ Pensé que de alguna forma deberías hacerlo
Does that whole mad season got ya down?/¿Esta loca temporada te tiene mal?

I feel stupid/ Me siento estúpido
But it's something that comes and goes/ Pero es algo que viene y va
And I've been changin'/Y he estado cambiando
think it's funny how now one knows/ Es gracioso como nadie lo sabe
We don't talk about/ Nosotros no hablamos
The little things that we do without/ De las pequeñas cosas que prescindimos
When that whole mad season comes around/ Cuando esa loca temporada llega

So why ya gotta stand there/ ¿Por qué tienes que pararte ahí
Looking like the answer now?/ Viéndote como la respuesta?
It seems to me - you'd come around/ Me pareció que vendrías
I need you now/ Te necesito ahora
Do you think you can cope/ ¿Piensas que puedes arreglártelas?
You figured me out / Me decifraste:
I'm lost and I'm hopeless/ Estoy perdido y sin esperanza
Bleeding and broken/ Sangrando y roto
Though I've never spoken/ Aunque nunca lo he dicho
I come undone/Estoy desehecho
In this mad season/ En esta loca temporada

I feel stupid/ Me siento estúpido
But I think I been catchin' on / Pero creo que estoy entendiendo
I feel ugly/Me siento feo
But I know I still turn you on/ Pero sé que aún te excito
You seem colder now/ Pareces más fría ahora
Torn apart, angry, turned around/ Indecisa, enojada y dada vuelta
Will that whole mad season knock you down?/¿Te derribará esta loca temporada?
So are you gonna stand there or/ ¿Te vas a parar ahí ó
Are you gonna help me out? /Me vas a ayudar?
We need to be together now /Ahora necesitamos estar juntos
I need you now/ Te necesito
Do you think you can cope?/ ¿Crees que puedes arreglártelas?
You figured me out / Me decifraste:
I'm lost and I'm hopeless/ Estoy perdido y sin esperanza
I'm Bleeding and broken / Sangrando y roto
Though I've never spoken/ Aunque nunca lo he dicho
I come undone - in this mad season/ Estoy desehecho - en esta loca temporada
Now I'm cryin'/ Ahora estoy llorando
Isn't that what you want?/ ¿No era eso lo que querías?
And I'm tryin' to live my life on my own/ Y estoy tratando de vivir mi vida
But I won't/ Pero no lo haré
At times - I do believe I am strong/ Algunas veces, de verdad creo que soy fuerte
So someone tell me why, why, why/ Así que alguien dígame por qué
Do I, I, I feel stupid/ Me siento estúpido
And I came undone/ Y estoy desehecho
And I came undone/ Y estoy desehecho
I need you now/ Te necesito
Do you think you can cope?/ ¿Crees que puedes arreglártelas?
You figured me out/ Me decifraste:
I'm lost and I'm hopeless/ Estoy perdido y sin esperanza
Bleeding and broken / Sangrando y roto
Though I've never spoken/ Aun que nunca lo he dicho
I need you now/ Te necesito
Do you think you can cope/¿Crees que puedes arreglártelas?
You figured me out/ Me descubriste
I'm a child and I'm hopeless/ Soy un niño y estoy sin esperanza
Bleeding and broken/ Sangrando y roto
Though I've never spoken/ Aun que nunca lo he dicho
I come undone/ Estoy desehecho
In this mad season/ En esta loca temporada
In this mad season/En esta loca temporada
There's been a mad season / Ha pasada una loca temporada
Been a mad season/ Una loca temporada

Saturday, September 11, 2004


Inspiraciones que vienen entre sueños... Posted by Hello

Friday, September 10, 2004

Atentado Terrorista... ¡qué chiste!

"Hay una bomba en el colegio, pronto, todos a correr..." solía cantar la Paula en 7mo básico, nunca pensando que el algún día, pasaría. Bueno, en verdad no pasó, pero por lo menos así lo creyeron las autoridades de mi colegio; por primera y segunda vez.

Octubre 2002: Llega el inspector a la sala. Nos dice que nos quedemos tranquilos, y que bajo ninguna circunstancia, abandonaramos las aulas. "Dicen que los 4tos medios están tirando bombitas..." (tradición que se cumple todos los años: se hace una lista negra, y los 4tos medios juegan a ser perseguidores por última vez. Lástima que todo se acabe cuando ellos sean los perseguidos en la universidad), "...y para evitar problemas, nos dejan aquí y nos van a hacer salir curso por curso, guiados por el inspector".
Luego de la tan "brillante" (no podía ser más estúpida), hipótesis de uno de mis compañeros, empieza el rumor: hay una bomba. ¿Qué? ¿una bomba? sí, una bomba. Eso es lo que se dice. Algún ocioso, imbécil, ó en su defecto, ambos, llamó y no se le ocurrió nada mejor, que decir que había una bomba en el colegio.
No sabes lo lindo que es ver a un oficial del GOPE, con su fiel pastor alemán, pasear por el patio, en el recreo de almuerzo. Priceless.

Ayer; Viernes 10 de Septiembre, 2004: Habían sido más de 2 semanas las que llevabamos organizando, como el CDA (Centro De Alumnos), el famoso día de la Chilenidad, que daría paso a las gloriosas vacaciones de Septiembre. Toda la mañana llendo de aquí, para allá, para preparar la fonda más sana, y menos fonda que podría hacerse.
Yo estaba con mi "gran" espíritu de fonda, deseándo nunca haberme ofrecido para mi cargo en la mesa directiva, que me exigía en ese instante, asistir al día en que la mitad del colegio se quedaba en casa, y más encima, estar con una sonrisa idiota, poniendo guirnaldas en los stands (el ánimo amargo se me pasó después, e igual lo pasé increíble, pero en aquél momento, estaba pensando en la manera más "patriótica" de escaparme del cacho).
Y en eso estaba, los papeles volatín en sus tonos blanco, azul y rojo, reinaban en 50 metros a la redonda. No había por dónde escaparse, cuando el mismo inspector que, 2 años antes, me había ordenado quedarme en mi sala, tomó el megáfono y nos insiste en que tenemos que, TODOS, ir a la cancha de rugby (lugar muy apartado y alejado del colegio mismo).

Sin saber qué esperar, y creyendo que el rector estaba loco, y que iba a sorprendernos llengando en un helicóptero vestido de huaso ó algo por el estilo, fuí como todo el resto del colegio, a la cancha de rugby, donde, luego que todos estuvieramos ahí, nos retuvieron como ovejas en un corral.
"Amenaza de bomba" escuché denuevo. No... no puede ser... ó ¿sí? Pasé las próximas 2 hrs. ahí, encerrada al aire libre, y con el increíble panorama de jugar con mi celular, el cual luego, tuve que revivir (estuvo temporalmente muerto para mi desgracia). Luego de eso, con todo el aburrimiento, el mal ánimo y teniendo un plan de escapatoria más que bueno entre manos, nos dejaron ir. "Esta es la mía" pensé, "Ahora nos van a evacuar... no más día de la Chilenidad".
Pero no. Hubo fonda. Hubo empanadas, cueca, choripanes, e incluso cumbia. Hubo trompos, emboques y carreras de sacos.
Y por supuesto, no pudo faltar lo escencial en una fonda: El buen fucionario del GOPE, con su fiel pastor alemán. ¡Eso es Chile!


Tuesday, September 07, 2004

Una más del montón.

Hoy me desperté creyendo que era sábado. No hay nada mejor que eso. Hasta que te das cuenta de que no, de que es martes, de que estás recién empezando la semana, y de que, además, a las dos primeras horas, tienes esas tortuosas dos horas de física semanales. Nice.
Creo que nadie había entrado en una depresión profunda en menos de 10 seg. un martes por la mañana.
Pueden imaginar cómo me fuí al colegio hoy: parecía zombie. Eso incluso con las súper vitaminas que mi mamá empezó a darme hoy día. Rogué al cielo para que surgieran efecto. Pero son muy pasivas. Se hubiese necesitado una inyección de cafeína ó de Vicodín para poder sacarme de la cama con un aspecto pseudo normal.

Y el día no terminó ahí.
Hay un gráfico, el cual consiste en una línea que nace de cero, aciende lentamente, y luego se queda arriba por un muy corto período. Ese gráfico, es el gráfico de rendimiento estudiantil: son pocos a los que les va muy mal, ó muy bien. Los que están entre medio, son los más, los del montón.
Hoy se volvió oficial: soy una más del montón. Alumna promedio.
El día de hoy, no pudo tener más "agradables" noticias hoy: 6.1 en física (Bueno por un lado, considerando que, a esa prueba, no le hechaba más de un 4.0), 5.4 en sociales (¿¡Desde cuándo Poitiers está en España?!), y 5.4 en eje... considerando que uno de los ítems no sabía cómo hacerlo, y que me desesperé en la prueba hasta el punto de las lágrimas, bien.
Pero no importa cuánto estudié, ó cuán difícil era la prueba. Las notas son las que me califican; y en este momento, no me califican como más que una del montón.
Por alguna extraña razón, eso me molesta aún más que si es que me hubiese ido mal con todo. ¿Por qué? Simple: prefiero el odio, a la indiferencia. Sí, soy una llorona. Demándenme.

Para las 3:59pm (gloriosa hora en que la jornada escolar termina), mi psiquis no podía soportar más. Lo mejor hubiese sido irme a mi casa, descansar, dormir un rato y olvidarme de la neura. Pero no. No Sandra, tú no, tú tienes responsabilidades que cumplir, tienes una reunión a la cual asistir, ó sea que no será sino hasta las 5:30pm que estarás desocupada, y ahí tampoco te vas a casa, no, no, no... Sandra, tienes que entrenar, así que, anda haciendote la idea, de que no sabrás lo que es el ocio hasta las 7:00pm.
Se me cayó el mundo.

Son las 8:31pm. Llegué hace aproximadamente 1 hora a mi casa. Tengo los pies destrozados, los ojos se me cierran solos, y todavía tengo que ducharme y estudiar para una prueba de matemáticas con la cual inauguro mi día miércoles.
Fuerza Sandra, fuerza. El viernes se acaba todo. El viernes tendrás que trabajar todo el fucking día para entretener a toda la media de tu colegio, pero no importa. Será mejor que esto. Y luego, las tan ansiadas vacaciones... creo que se me olvidó la connotación de esa palabra... vacaciones... creo haberlas tenido en algún momento. Pero no lo recuerdo con claridad. Mi memoria es pésima.
Si hasta en un exámen de memoria me saldría que soy una mina promedio. Qué asco...

Sunday, September 05, 2004


Si miramos al cielo, es algo lo que esperamos. Quizá la señal aquella... Posted by Hello

Carta abierta

No soy una apostadora muy jugada. Nunca me he atrevido a apostarlo todo en ningún juego. Suelo ser de aquellas personas que rondan las mesas viendo los juegos de los demás (cómo ganan, cómo pierden, cómo siempre es la casa quien gana), sin atreverme siquiera a sentarme en una de las mesas a apostar algo.
Sólo observo. Los observo gritar de alegría y risa cuando la suerte les sonríe. Los observo destrozados al ver que lo han perdido todo. Que no hubo nadie que los acompañara en aquella gran apuesta ó que ese alguien que los acompañó, los dejó sin nada.

Pero es aburrido rondar las mesas. Es aburrido estar sola viendo cómo corren las apuestas. Es aburrido estar con mis fichas en la mano, esperando que del cielo, caiga esa señal que me haga sentarme en una mesa, entregarle todo a la casa y probar suerte.
Pero no llega. Del cielo no ha caído nada. Mucho es el tiempo que he esperado a ese algo que me de la valentía, y mientras esperaba, muchos fueron los juegos que empezaron y terminaron, sin mí. Yo no nunca he subido las aspuestas. Nunca he sabido lo qué es arriesgarse a perderlo todo.

Hubo un tiempo, en que creé mi propia señal. Que me atreví y aposté. La primera vez fuí de a poco. La suerte me sonreía, y todo iba bien. Pero la suerte se aburrió de sonreírme. Se cansó de esbozar esa sonrisa hipócrita con la que me miraba a través de la mesa, y sin más ni más, se fue. No lo perdí todo, pero fue una pérdida bastante considerable.

La segunda vez, me dije a mí misma, que era sólo un juego. Que, ganara ó perdiera, lo importante era divertirse. Así que jugué. Aposté. Me divertí. Y así, como fuí feliz apostando con esas fichas que creía infinitas, perdí algo más que eso: la esperanza.
Desde entonces que vago entre las mesas, mirando cómo los jugadores osan a perder el alma por una victoria. Los miro como a través de una vitrina: ellos ríen, son felices, y yo no soy más que una mera espectadora de su regocijo.

Pero ya me aburrí. Encontré un juego, en el que vale la pena perderlo todo por la oportunidad de la victoria: voy a apostar el todo por el todo. Voy a jugármela. Esta vez, no me importa perder. No me importa quedar destrozada: voy a lanzar esos dados a ver qué es lo que me depara el destino.

Pero este no es un juego de a uno. Necesito otro jugador. Necesito que me sigas el juego. Necesito que apuestes, que dejes de vagar, te sientes a mi lado, y juntos lancemos los dados.
Te reto. Te reto a que apuestes todo conmigo. Te reto a arriesgar el alma, el corazón, la esperanza y la vida. ¿Quién sabe? talvez, esta vez, la sonrisa de la suerte no sea ni hipócrita ni falsa. Talvez, en esta ocasión, ganemos. Talvez, esta será la única oportunidad en que la casa sea burlada, y no sea ella, sino nosotros, los que venzamos. Y si ganamos, las ganacias serán mucho mayores que lo que apostamos en un principio.

La invitación está hecha. El reto está sobre la mesa. Siéntate a mi lado, toma los dados, cierra los ojos, y recemos porque éste, sea nuestro día de suerte.

El sueño de una insomne

Luego de una discusión con mi hermano, una enorme descarga de energía, (donde desmantelé mi pieza, mi closet, mis cajones, y todo aquello que se viera desordenado) y después de sacar dos bolsas de basura con todo aquello que nunca usé, y por ende, no usaré; mis padres decidieron que era suficiente, y me obligaron, tipo 3am, a acostarme.
No sé si fue por todo lo anterior, ó por el hecho de que tengo el sueño muy irregular últimamente, pero me desperté a las 4:15am, y fue inútil tratar de dormir hasta las 6:27am (fue la última vez que ví el reloj).
Hubiese sido ideal quedarme en cama hasta las 2 de la tarde, y levantarme como si hubiera carreteado toda la noche; pero no. Hubiese sido demasiado perfecto, y es por eso que, justamente, no pasó. En vez de eso, me despierto a las 7:49am sin poder quedarme dormida nuevamente.

Es increíble la cantidad de cosas que pasan por tu mente, a toda velocidad, cuando estás en ese lapsus entre quedarte dormido, y seguir conciente. Ni siquiera voy a profundizar en eso, porque, además de que me encontrarían una loca, ilusa, y por sobre todo, cagada de la cabeza en todo sentido, este post acapararía todo el espacio que hay en un blog entero. Además, tampoco estoy en condiciones de contarles todo... con decir que ni yo entiendo la mitad de las cosas que "soñé" ó pensé en las horas en que traté de dormir.

Creo que estoy enferma. No enferma en el sentido físico, sino que enferma en el sentido emocional. Estoy mal. No puede ser que, así como así, cambie el eje sobre el cual giro.

Lo malo, es que parece que así es. No me gusta. No me gusta esto de sentirse vulnerable, de estar a la merced de otro: porque todo lo que diga, ó deje de decir, te afecta sobremanera. Todo. Lo bueno y malo.
Será por esas 3 palabras que aquella noche me lavé los dientes con una sonrisa que se querría cualquier campaña de pasta de dientes; y por la que, la mañana de ayer, hablaba con la Cami al mismo tiempo que saltaba en mi silla.

Ya no importa. Son las 1:37pm, y yo no tengo sueño. El fin de semana se me acaba, y no he descansado ni un cuarto de lo que pensaba descansar. El lunes me voy a quedar dormida en clases. Nunca me ha pasado, pero siento que esta será la semana... LA semana.
Ojalá que todo esto no sea sólo un deja vú de los sueños que tuve en la madrugada.

¿Qué será mejor: ser insomne, manipular tus sueños y luego acordarte de ellos, ó dormir normalmente, y que los esporádicos sueños que tengas, sean una sorpresa de tu retorcido subconciente? Voto por la 2... los insomnes no sueñan: sólo piensan.

Saturday, September 04, 2004

Melodías que me acechan: Verdaderamente, locamente, profundamente

Lo recuerdo perfectamente. Fue en 5to básico.
1998: Britney empezaba a surgir. Empezaba a darme cuenta que juntarme sólo con otras minas, no era la única opción, y en la pantalla, Leonardo Di Caprio, nos volvía locas a mí, y a mis ya lejanas amigas.
Pero hubo otra cosa que me llamó la atención: aquél tipo que recorría las calles de París en un video con tonos sepia, con un abrigo largo y negro igual que su pelo, y en contraste con sus ojos azules. Paralelamente, la historia de una chica que llegaba tarde, y no encontraba a su novio, se contaba; y Darren Hayes llegaba a ese bar para seguir cantando "Verdaderamente, locamente, profundamente...".
Fue ahí que encontré a mi amor platónico, y el primer disco que me movió el piso: Homónimo de Savage Garden. ¿Y qué era lo que tenían estos dos Australianos, que mis amigos decían eran maricones, y yo defendía a brazo partido? Canciones melosas, incluso medias corta-venas, pero me encantaban. Me encantan.
Esta fue la primera. La que me llevó a adorarlos hasta estar en 8vo básico, y a tener sus 2 discos todavía en mi repisa. Me había olvidado completamente de la existencia de esta canción; hasta que la semana pasada, un amigo la revivió en mi memoria. Y desde entonces, Darren Hayes sigue cantando "Truly, madly deeply"...

I'll be your dream/ Seré tu sueño
I'll be your wish/Seré tu deseo
I'll be your fantasy/ Seré tu fantasía
I'll be your hope/Seré tu esperanza
I'll be your love/ Seré tu amor
Be everything that you need/ Seré todo lo que necesitas
I love you more with every breath/ Te amo más con cada respiro
Truly, madly, deeply do/ Verdaderamente, locamente, profundamente lo hago
I wanna stand with you on a mountain/ Quiero pararme contigo en una montaña
I wanna bathe with you in the sea/ Quiero bañarme contigo en el mar
I wanna lay like this forever/ Quiero quedarme así por siempre
Untill the sky falls down on me/ Hasta que el cielo caiga sobre mí
And when the stars/ Y cuando las estrellas
Are shinning brightly in the velvet sky/ Estén brillando en el cielo de terciopelo
I'll make a wish/ Pediré un deseo
Send it to heaven/ Lo enviaré al cielo
Then make you want to cry./ Luego haré que quieras llorar.
The tears of joy/ Las lágrimas de felicidad
For all the pleasure in the certenty/ Por todo el placer en la seguridad
That we're sorrounded by the comfort/De que estamos rodeamos por la comodidad
And protection of the highest powers/ Y protección de los más altos poderes
In lonelly hours/En horas solitarias
The tears devour you/ Las lágrimas te devoran

Oh can't you see it, baby?/ Oh, ¿no lo puedes ver?
You don't have to close your eyes/ No tienes que cerrar los ojos
Cause' it's standing right before you/ Porque está justo en frente de tí
All that you need will surely come/ Todo lo que necesites de seguro vendrá

I'll be your dream/ Seré tu sueño
I'll be your wish/ Seré tu deseo
I'll be your fantasy/ Seré tu fantasía
I'll be your hope/Seré tu esperanza
I'll be your love/ Seré tu amor
Be everything that you need/ Seré todo lo que necesitas
I love you more with every breath/ Te amo más con cada respiro
Truly, madly, deeply do/ Verdaderamente, locamente, profundamente lo hago
I wanna stand with you on a mountain/ Quiero pararme contigo en una montaña
I wanna bathe with you in the sea/ Quiero bañarme contigo en el mar
I wanna lay like this forever/ Quiero quedarme así por siempre
Untill the sky falls down on me/ Hasta que el cielo se caiga sobre mí

Palabras ajenas: "Carpe Diem: Baila como si nadie te estuviera observando"

En los años que llevo en mi colegio, siempre ha sido la revista "The Lance" la que me ha llamado la atención: por la gran variedad de formatos que ha tenido, por todos esos escritos que mandamos los alumnos y por todas las cosas profundas (no tantas como las estupideces) que ahí se publican.
Independiente de eso, en el último número que se sacó, hubo un artículo que me dejó algo. Que me dejó una idea, que fácilmente puede ser aplicada como filosofía de vida: "Trabaja como si no necesitaras dinero, ama como si nunca te hubiesen herido, y baila como si nadie te estuviera observando". Palabras simples. No hay que tener un vocabulario muy amplio para entendenderlas. Pero hay tanto detrás de ellas...
Aquí les comparto un poco de lo que más rescato de este artículo, escrito por Nicolás Santana, alumno de 12° de mi colegio (Pongo nombres para evitar problemas de copyright. Me encantaría poder adjudicarme estas líneas. Pero tengo un mínimo de moral... maldita conciencia). Disfrútenlo:

"Nos convencemos a nosotros mismos de que la vida será mejor después: Después de terminar el colegio, la carrera; después de conseguir trabajo, después de casarnos, después de tener un hijo, y entonces después de tener otro.
Luego nos sentimos frustrados porque nuestros hijos no son lo suficientemente grandes, y pensamos que seremos más felices cuando crezcan y dejen de ser niños; después nos desesperamos porque son adolescentes, díficiles de tratar. Pensamos: 'seremos más felices cuando salgan de esa etapa'.
Luego decidimos que nuestra vida estará completa, cuando nuestra esposo ó esposa le vaya mejor: cuando tengamos un mejor auto, cuando nos podamos ir de vacaciones, cuando consigamos un ascenso, cuando nos retiremos.
La verdad es que no hay mejor momento para ser felíz que ahora mismo. Si no es ahora, ¿cuándo? la vida siempre estará llena de 'luegos', de retos. Es mejor admitirlo y decidir ser felices ahora de todas formas: No hay un 'luego', ni un camino para la felicidad; la felicidad es el camino, y es ahor; hay que atesorar cada momento que vivimos, y atesorarlo más porque lo compartimos con alguien especial: tan especial que lo llevas en tu corazón, y recuerda que el tiempo no espera por nadie (...)
Así que, dejemos de esperar hasta que terminemos el colegio, la universidad; hasta que nos enamoremos, hasta que enocontremos un trabajo, hasta que nos casemos, hasta que tengamos hijos, hasta que se vayan de casa, hasta que nos divorciemos, hasta que perdamos esos kilos, hasta el viernes por la noche ó hasta el domingo por la mañana; hasta la primavera, el verano, el otoño ó el invierno; ó hasta la muerte, para decidir que no hay mejor momento, que justamente, este para ser feliz.
La felicidad es un trayecto, no un destino. Trabaja como si no necesitaras dinero, ama como si nunca te hubieran herido, y baila como si nadie te estuviera observando".

En el aire

No es la primera vez que me siento así, pero sí la primera vez que lo siento tanto. Me siento en el aire. Que no estoy en ninguna parte. Siento que cada día es igual al anterior, que la noche no es más que la transición para el otro día: para la otra mañana, en la cual haré exactamente lo que hice la mañana anterior.
Cada día es igual al otro: me despierto, voy al colegio, hago hora, entreno, vuelvo a mi casa, trato de ocupar el computador, me ducho, veo algo de tele con las fuerzas que me quedan, y me duermo.

El problema, aparte de eso, es que hay tanto pasando en mi cabeza: mil cosas en qué pensar, mil personas en quiénes pensar... y todo con ese trasfondo de película muda.
He pensado en todas las cosas que me pasan, tratando de diferenciarlas unas con otras, tratando de ordenarlas, ó por lo menos de entender de qué se tratan. He, incluso, tratado de hacer una lista. Pero no puedo. No puedo ordenarlas, no puedo visualizarlas. Y eso me tiene así. Con esta mirada de muñeca de trapo mirando al vacío, con ese paso casi nulo que hago al caminar, y con ese tono medio violento cuando me ponen un tema medio complicado en frente.

Pero yo no soy así. Yo no soy una persona violenta. Me gusta pensar que soy apasionada. Pero no violenta.
No soy una de aquellas personas que miran al suelo cuando caminan. Al menos que tenga una sonrisa que ocultar.

Son muchas cosas. Y más que nada, muchos sentimientos los que tengo dentro; en una constante pugna en contra de mi realidad pasiva. Necesito un cable a tierra. Algo que me baje de las nubes para variar un poco, y que me quite este sentimiento de impaciencia patológica que tengo.
Impaciencia a que la vida comience, a atreverme a mirarlo a los ojos y decirle toda la verdad, a no tener miedo de enfrentar todo lo que me espera al romper el alba.
Impaciencia a ser fuerte, a recuperar el control perdido.
Pero desde las nubes, no es mucho lo que se puede hacer. Bájame de aquí... llévame a la tierra.

Friday, September 03, 2004

¿Patética? No importa... "Ace lo hace"

Lo admito. Soy patética. Es un viernes en la noche, y yo no tengo mejor panorama que quedarme en mi casa viendo tele, y rogando al cielo porque mi hermano salga y así poder usar el computador (no hay nada peor que el único computador de la casa, esté en la pieza de tu hermano. Especialmente si él es mayor que tú).
Peor es que, la razón por la cual no salí, fue porque estoy raja. Sí, tal como lo lees: tengo 17 años y no salí porque estoy raja. Porque en verdad soy un pastel, porque dejo de entrenar una semana por falta de sueño, y cuando vuelvo, los músculos se vuelven carne molida.

En verdad no sé qué es más patético: el hecho de que no salí, el hecho de que esté cansada, ó el hecho de que en verdad, mi entrenamiento no es lo más brígido del mundo, y aún así quedo molida. No importa. Me da lo mismo.
Me importa un forro no tener carrete, no me cuesta ni me da verguenza admitir que me quedé en mi casa un viernes por la noche, y no lo pasé mal. Y no, tampoco me cuesta admitir que soy un pastelazo, porque, sinceramente, soy menos pastel que antes, así que el que tenga algún problema con eso, el departamento de quejas se encuentra al final de este post.

Y me da lo mismo. Tal vez eso sea lo que me hace más patética aún.
"Tienes que salir, Sandra", "Eres una pajera... sale y sé felíz". He escuchado esos comentarios una y mil veces, y a aquellos que los hacen, siempre he respondido lo mismo: Si salgo es porque quiero, y si es que me quedo en mi casa, es porque, ó no me dejaron salir, ó no pude, ó simplemente me dió lata. Así de simple, así de sencillo. Como diría la Ale, "Ace lo hace".

Sé que en el momento en que yo esté apagando la tele, y empiece a acomodarme en mi cama junto a mi incondicional oso de peluche (agravante: duermo con un oso de peluche desde los 6 ó 7 años), para otro ó para tí, va a ser el principio de la noche: la entrada a ese club de Suecia, la 5ta piscola que te tomaste, la 2da mina que te agarraste, la enésima vez que te reíste tanto que te empezó a doler el estómago, ó en su defecto, el momento en que tus amigos tocan el timbre de tu casa porque estás demasiado cosido como para hacerlo tú.
Sí. He pensado en eso varios viernes en la noche. y ¿sabes qué? no me puede importar menos.

Wednesday, September 01, 2004

Día "D"

Mañana. Mañana es el día. La fecha de expiración que temí desde principios de año. Mañana, oficialmente, mi fin de reconquitar el territorio perdido, habrá fracasado.
Me da risa. Me hace gracia el hecho de que fueron tantas las veces que me pasé rollos por eso, y todas las veces que incluso me sentí mal. ¿Para qué? para nada.
Pero no me enojo. No pasa nada. Es una lástima, pero no es para morirse. Tomaré esto como un nuevo inicio. El inicio de una nueva forma de ver las cosas. Más obscuras a través de mis ojos, pero que en el futuro se ven mejores.

Cierro oficialmente este capítulo, y empiezo otro en mi vida. Todavía no lo nombro, pero ojalá sea un nombre que al leerlo, me haga sonreír.


Lunes en la mañana

Mis piernas se mueven por inercia. No siento. Sólo veo que me muevo. Mis piernas avanzan; caminan. Pero no soy yo quien las mueve. Ó al menos no mi voluntad.
Siento el helado viento, característico de la mañana, latigandome la cara. Y yo sigo caminando. Con mi mochila a cuestas, y el sueño que me cierra los ojos.

Miro a mi alrededor. La mayoría está en las mismas condiciones: Caminan por inercia, miran al suelo como esperando algo nuevo. Pero no les espera nada más que ese pasillo de cemento, que va de un extremo a otro de este enorme colegio.
Con un increíble esfuerzo, levanto la mirada. Los árboles empiezan a mostrar las hojas verdes que guardaron todo el otoño. Los ciruelos, cual poema de Neruda, crean una lluvia de pétalos rosa pálido, y sólo falta una chica con ojos grandes y japoneses, para que esto fuera un comic.

Adelante reconozco una mochila. Una forma de caminar. Tendría que apurar el paso para poder alcanzarla. No quiero hacerlo: significaría acortar este momento, estos 5 minutos que demoro desde esa histórica reja de 3 metros, hasta esa hancha puerta azul.

Cierro los ojos. Escucho mis pasos por el maicillo mojado, y sigo sintiendo el viento frío jugar con mis orejas, y con esos mechones que la peinada de la mañana no pudieron mantener en su lugar.
Empiezo a escuchar la música de Pepe más cerca, más fuerte. Buena manera de despertarse.
Le doy vuelta a la esquina, y veo mi imágen en la ventana: los ojos entrecerrados, con el cuerpo maximizado dos veces gracias al bendito polerón que creí sería rico comprar dos tallas más grande, y denuevo los mechones meciendose al compás del viento frío de la mañana.

Detrás de mi imágen, están mis compañeros: amontonados uno tras otro atrás de la estufa, tratando de darle vida nuevamente a sus manos con hipotermia, y comentando lo que sea... calentando los cuerpos y la materia para la prueba que se nos viene.

Ahí es cuando todo termina: cruzo la puerta azul, y todo, de una vez y en un segundo, termina.