Thursday, December 29, 2005

Año nuevo, vida nueva

Cuando me hablaron de mucho cambio en poco tiempo, nunca me imaginé que iba a ser tan violento. En tan solo una semana, cambia el año, me cambia la familia, me cambian las costumbres y se cancela el carrete de año nuevo.
Ayer, me fui a matricular a la PUC y luego de dos formularios fallidos y un par de firmas falsificadas, me dieron todos los papeles incluyendo mi certificado de alumna regular. Ya no había opción de pensar en un 5to medio. Esto es la educación superior y ya no hay vuelta atrás y la incertidumbre acerca de si tomé una buena decisión o no acerca de mi carrera, me pena de vez en cuando. Todo entre medio de la chochería de mis papeles y mi credencial de estudiante por supuesto. Los comentarios de que periodismo es una carrera difícil de sobrellevar una vez que se sale de la U, me vienen a cada rato y ya los tomo como el desayuno, el almuerzo, la once y la cena. Para ser honesta, yo tampoco estoy segura de lo que voy a hacer después y créanme que, entre los argumentos y pros y contras que barajé antes de tomar la decisión, sí estaba este pequeño contra que lo hace todo un poco más duro; pero a pesar de todo eso, me fui por este camino porque creo que es lo que me gusta y en lo que puedo aportar. Forro con el después. Ahora, está la U. Después me preocuparé por la pega. Recte ad ardua.

Aparte de eso, ayer me quedé sin mi único hermano. Jose se fue a Milán y dejó su pieza vacía y el computador a mi total disposición por lo que queda de verano, otoño e invierno. No voy a jugar a ser la hipócrita y decir que nos llevábamos de maravilla, que éramos inseparables o que carreteabamos juntos y que nos contábamos toda nuestra vida. La verdad, es que la mayoría de las veces, ni siquiera usabamos nuestros nombres para dirigirnos el uno al otro y siempre los gritos estaban a la orden del día. A pesar de toda la mierda que nos tirabamos los día hábiles, había algo que nos unía más allá de los lazos fraternales. Sé que suena como si Jose se hubiera muerto y tengo claro que no es así. El punto es que su presencia me pena un poco y siento que en cualquier momento va a llegar a quitarme el PC y a alterar mis tardes con sus vespertinas fiestas electrónicas. Miento si digo que no lo echaré de menos y que me hará falta en este tiempo. Lo bueno es que él está feliz, con frío, pero feliz.

Y bueno, luego de que el año pasado pasé el año nuevo entre Italianos borrachos manipulando bengalas, este año tenía planeado ir a las típicas fiestas de año nuevo que se hacen. Su reggaeton todo la noche (menos mal que tienen más de un ambiente) y su par de amigos, y todo bien. Lo malo es que ayer, cuando ya tenía el asunto de la entrada solucionada y ya me veía en medio de la Rage bailando, me dicen que la fiesta se canceló. Filo con la plata, porque en verdad nunca compré la entrada. El problema es ¿qué se hace para año nuevo ahora?
Todavía no tengo idea y ruego porque algo aparezca. Hasta entonces, me pasaré el 31 en mi casa.
Con mis viejos, sin amigos, sin reggeaton y sin hermano.
Feliz año nuevo.

Sunday, December 25, 2005

Holyday's comings and holyday's goings.

Me acuerdo que en esta fecha, hace un año, yo figuraba en una navidad como la de las películas gringas. Ya saben, el 25 de diciembre, la mañana de navidad, la nieve, la familia que llega a montones, las risas, las fotos etc. La diferencia, en este caso, es que en todo ése gentío, había también gente que, a pesar de sentirse muy cercana, no era exactamente "mi" familia y que las barreras idiomáticas a veces me impedían disfrutar de los chistes de sobremesa. Recuerdo que nos sentamos todos en una larga mesa y que en frente mío se sentó la Nona del esposo de mi prima. En italiano, la nona insistía en servirme más comida y ofrecerme cualquiera de las 7 diferentes ensaladas. Yo, en mi rudimentario y poco pulido italiano, trataba de explicarle que, cuando ya no puedes ver el fondo del plato, es que sencillamente ya no puedes comer más.
Este año, pasé la navidad con mi familia nuclear como siempre lo hago y esta vez, celebrando por ser la última festividad que pasamos todos juntos, por lo menos hasta agosto próximo. La bella Italia separa a la familia Gutiérrez/González nuevamente, y esta vez se lleva al primogénito: mi hermano mayor. El futuro ingeniero comercial, aplicó para un intercambio en la escuela de negocios de Milán y le resultó. El próximo miércoles, quedaré varada a mi suerte en lo que respecta a los próximos 6 meses y tendré que vivir mis primeros días de experiencia universitaria, sin el hinchapelotas que se sabe todo el cuento y que, a pesar de que a veces nos odiamos, siempre me ayuda en lo que puede... a veces incluso más de lo necesario.
Es raro pensar que me quedaré sola. Es decir, creo que siempre fue mi sueño el que mi hermano se fuera de la casa por un tiempo prolongado para no tener que atenerme a sus horarios de computador y más que nada a sus odiosos hábitos con la indumentaria del baño (ok, soy neurótica, pero me revienta sobremanera que no tape el tubo de las pasta de dientes, que se seque y que, cuando quieres sacar, tengas que apretar con tanta fuerza, que la pasta seca se reviente y te deje cubierto con una sonrisa Pepsodent de arriba a abajo), pero pensándolo bien, creo que no se podría haber ido en un peor momento.
Así como cuando entré a la media y era él el gurú de los profesores a los cuales tenía que mencionarles nuestro parentezco, creí que iba a ser él el que me iba a ayudar en esto de entrar a la U (que es harto más diferente que pasar a la media). Que me iba a ayudar con el sistema y me iba a oir quejándome de que no entiendo todo esto de la vida universitaria. Resulta que, al parecer, mi hermano a querido dejarlo todo en mis manos mientras se va a enriquecer su currículum a Bocconi, y no se preocupa mayormente de las metidas de pata que me pueda mandar yo.- Eso, en cierto modo, me tranquiliza y a la vez me inquieta. Me encanta pensar en que él confía en mí lo suficiente como para dejarme sola en esto, como también me intranquiliza el hecho de que tendré que batirme sola tal y como lo hizo él. Debo admitir que lo voy a echar de menos y, aunque me cueste mucho decirlo, me va a hacer mucha falta. Por otro lado, creo que me hará tanto bien a mí como a él.
Anyway, la navidad ya pasó y se viene el año nuevo, el cual pasaremos siendo sólo 4. Este año, es a él al que le toca pasar la media noche en medio de Italianos borrachos y con acceso a fuegos artificiales. Esa sí que es una experiencia.

Thursday, December 22, 2005

Me vendí al sistema

Cuando empecé el blog y empezó todo el alboroto por los blogs, fotologs y todo eso, juré que siempre me quedaría con mi fiel blog y que nunca me haría un fotolog. La cosa fue drástica y tenía varios motivos para hacerlo. El primero de mis motivos, era que los fotologs estaban plagados de pendejitos que formaban su vida social en pos de los fotologs y yo, en un intento desesperado por no ser asociada con ése grupo de gente, juré que nunca me haría uno. La segunda razón, fue por el hecho de que me revienta un poco eso de poner una foto y decir "Bueno, aquí estoy con la Titi, la Tati y la Toti en el asado de Pipo y lo pasamos muy bien! postéen" (incértese AQUÍ una cara que exprese un "Por favor, give me a fucking brake"). Este argumento fue refutado prontamente por el descubrimiento de gente que sí le ponía un poco de intencionalidad a sus fotos y que (para mi sorpresa) lograban imágenes increíbles que uno podía disfrutar en un www.fotolog.com/algo_entrete (porfavor no traten de hacer click ahí... es sólo un ejemplo irónico).

Cuando estaba a punto de hacerme un fotolog basado en ese tipo de gente que utilizaba estos weblogs para algo más que substanciar su vida social y jotearse minos/nas por MSN, me dí cuenta que el Photoshop 8.0 estaba al alcance de todos (el sueño eterno de Bill Gates) y que no había que ser un titulado en ingeniería nuclear y menos un diseñador gráfico para poder usarlo con decencia. Es por esto, que los fotologs de chicos que transforman sus fotos cotidianas en flyers, abundaron y me quedé donde mismo estaba... sin fotolog y sin Photoshop 8.0.

En ése entonces, opté por hacerme un Flickr. Menos popular que el Fotolog y lo suficientemente concurrido para no tener que aguantarme subir más de una foto al día. La idea no me funcionó tanto. A pesar de que subí fotos, no era lo mismo y me aburrí.

Mi prima chica, que ha crecido con esto del MSN y el fotolog, y es floggera hace bastante tiempo, me insistía en que tenía que hacerme uno y sentir la emoción de subir una foto al día y decir "Postéame". El orgullo no me permitió sucumbir y me negué rotundamente. Un par de semanas después, a mi mail llegó la confirmación de un fotolog. Me sabía la clave (la misma de mi MSN y que también la sabe mi prima) y me dí cuenta: mi propia sangre me había vendido al sistema. Pésimo. Una vez dentro y teniendo la paleta de colores ahí, no pude resistirlo y subí mi primera foto. Ya era una floggera.

Me vendí al sistema. Corre con los engranajes de la modernidad o serás aplastado por ellos.

Tuesday, December 20, 2005

"No quería pero navidad llegó y nada me deprime más"


Vi esta foto y no la pude encontrar más graciosa. Para ser honesta, no hay que ser fan de Miranda! para encontrar graciosísima esta foto. Anyway, feliz navidad a todos, un próspero año nuevo y un dormido primero de enero.

Monday, December 19, 2005

Soy el ego herido de Sandy

Esperan que escriba algo sobre los puntajes de la PSU, cómo me fue, a qué postulé y todas las cosas pertinentes a los días recientes. Creo que dar a conocer mis puntajes es un tanto vouyerista y no viene tanto al caso. Peor es cuando no me fue ni cercanamente a lo que esperaba ni tampoco a lo que me había preparado.

A eso de las 11:30pm del domingo, la red de ex-escolares/futuros-universitarios/posibles-preuniversitarios en MSN ardía. La incertidumbre se transmitía a travéz de las ventanas que salían una tras otra arriba de ese maldito reloj que aún no se dignaba a marcar las 12 de la noche para poder terminar con esto de una vez por todas. Se corrían los rumores de los puntajes nacionales. La ilusión estaba desechada: el día del package en la tarde iba a tener puntaje nacional. Eso no quería decir que tuviera mal puntaje... ¿verdad?

En la radio, Nicolás chillaba con el especial PSU y mientras llamaba el vigésimo octavo jóven a punto de tirarse del puente por los nervios, me llega el link que me dejaría ver que los ensayos son una mierda y que el no especular cómo me fue, no había servido absolutamente de nada.

Creo que lo primero que pensé, fue que me iba a despertar en cualquier momento. No veía ningún 7. Menos un 8. Esto no se suponía que fuera así. Ni "Notting Hill" me había hecho llorar tanto. Me imaginé una vez más en las aulas del preuniversitario del Intituto, rodeada de escolares de 4to que sacarían, irremediablemente, mejor puntaje que yo, hiciera lo que hiciera. Me imaginé dando la fucking PSU denuevo, aprendiendome hechos sobre la historia de la matemática que no le sirvieron nunca a nadie. Diganme ¿cuál es la utilidad de saber quién es Pitágoras y en qué época vivió si no sabemos aplicar su maldito teorema? por un momento me dió pena por el pobre Pitágoras, y fue ahí cuando me di cuenta que los números eran los mismos, que pasaban de las 12, que mi RUT coincidía, que mi papá me abrazaba, mi vieja me consolaba y yo lloraba como una nena que descubría que Santa Claus no existía en plena mañana de navidad. Todo lo que decía mi viejo no me servía de nada. Aunque sentía el apoyo incondicional de aquellos dos seres que me retaron y besaron tantas veces, en mi espalda sentía el escozor del fracaso, el sabor salino de las lágrimas entrando a mis sollozos por la comisura de los labios y el timbre del MSN diciendome que había tantas preguntas que no podía contestar.

Me paralicé por completo y respirar era difícil. No me pregunten qué pasó después.

Recuerdo que hoy en la mañana, me levanté pensando en la noche anterior. En los malditos números. Me hubiese quedado todo el día en la casa, pero había cosas que hacer, trámites que resolver y gente a quien decirle cómo cresta me había ido. El peor lugar para eso, es el colegio. Adivinen dónde tenía que ir. Luego de dar explicaciones a cuanto profeso y compañero había por delante y después de escuchar el "No huevees con eso del ego herido. Si te dió para lo que quieres y dónde quieres, no tienes por qué quejarte" por quicuagésima vez, pensé que tenían algo de razón. El ego seguía herido, pero había entrado; o como dice mi vieja "me alcanzaba" (que no es lo mismo que entrar). La ilusión del preu lleno de institutanos se disolvió. Ya no tendría que aprender historia de la matemática ni saber cuál es el sinónimo más correcto para "patético", dentro de 5 palabras que nunca escuché. Me alcanzaba y punto. Eso era lo importante.

No hace más de 30 minutos que cerré la página de la postulación. Imprimí el comprobante y cerré el trato con el DEMRE. Queda esperar que entreguen las listas definitivas. Si todo sale bien, seré una esplendorosa novata: el sueño de mi niñéz, aunque no en el campus con el que siempre soñé.

¿Qué sentirá mi madre al decir que sus dos hijos estudian en la PUC?

Una pregunta frívola, pero me encantaría saberlo.

Wednesday, December 14, 2005

La PSU arruinó mi vida

Tal como lo leyeron en las letras grandes y rosadas (entiéndase el título. Me bajó la onda Barbie y hay bastantes letras rosadas con las cuales confundirse): la PSU arruinó mi vida. Los últimos dos meses han girado en torno a estudiar, a dar la prueba y a cortarse las venas post prueba. Siento que no tengo nada qué contar. A pesar de que he hecho otras cosas aparte de pensar en eso, las incertidumbres y todos los procesos mentales que tengo, tienen que ver directa o indirectamente con la Prueba Súper Útil.
Estoy cansada del tema. No quiero pensar en la prueba o en sus consecuencias y por ende, en sus resultados. No quiero pensar en si es que me da o no para una tradicional, ni en el proceso de postulación o en la posibilidad de hacer un segundo año de preuniversitario. Ya no quiero tocar el tema. Lo malo, es que el ciclo aún no se cierra y no se cerrará hasta que esté matriculada (o no).
Anyway, dejando el tema detrás (TRANSITION!!! PLEASE, GET OVER IT!!!) los días pasan y yo los paso leyendo, viendo TV o averiguando lo indescifrable: Sandy's future career. Debo decir que, en lo último, las entrevistas con directores de carrera y las infiltraciones ilegales a cumpuses varios, no han sido el único factor de ayuda. La TV también hace su humilde colaboración, pero en el sentido contrario. El zapping estimula mi agrado por una u otra carrera, de manera que me he vuelto un bipolo televito. Ejemplo:

canal 24; Vía X: Aparece el guapo de Ignacio Franzani anunciando las noticias de cada hora. Siempre termina igual y pareciera que siempre está mirando a la mina que le sopla sus "líneas" en una cartulina Artel detrás de la cámara. Aún así, lo veo cada hora. Quiero estudiar periodismo.

canal 58; People and arts: "Project runway", echan a la mina con mohicano que tanto odio y el chico rubio con complejo de Paris Hilton (my personal favorite), se queda por un pelo, a pesar el vestido de novia más feo que he visto en mi vida. Quiero estudiar diseño.

Es así como me paso la mañana, buscando mi vocación en los canales de cable; los cuales se ven medio mal a causa de que el cable que conecta mi TV con la red de cable de mi casa, se soltó y también por el pequeño factor de que mi TV es del 90' (y sí, leyeron bien: 1990). En verdad, ya no importa, estoy acostumbrada y ya no lo noto. La TV es más fuerte y por lo menos es una forma de librarse un poco del PSU factor... shit! here we go again.

Saturday, December 10, 2005

Angeles y demonios

En la calidad pre-navideña que tienen las graduaciones, llegó a mis manos, de parte de unos amigos de mi vieja, "Angeles y demonios" de Dan Brown. Desde que terminé "El código Da Vinci", tenía unas ganas enormes de leerme este libro, pero siempre había algo que me lo impedía. Ahora, lo tenía en mis manos y, después de la PSU, tendría todo el tiempo del mundo para leerlo.
Haciendo uso de mi nuevo y muy extrañado tiempo libre, empecé el libro hace un par de días sin poder soltarlo. En una de las ocasiones en que lo leía, no sé por qué, me dieron ganas de mirar la portada. "Angeles y demonios" decía, justo entre el nombre de Dan Brown y la cúpula del Vaticano (la misma que alguna vez casi me mata). Considerando que aún no he terminado el libro y que tampoco he llegado a la mitad, me pregunté por qué se llamará "Angeles y demonios". Sé que la gente que ya lo leyó podría contestarme, pero ése no es el punto, así que absténganse.
La duda me quedó dando vueltas y, tratando de despejarme, me metí al computador poniendo el último disco de los Stereophonics a todo volumen. En eso, los parlantes gritan "Be my devil, angel". Los angeles y los demonios me perseguían y la incertidumbre del título se unió con la canción creando una nueva duda: ¿qué hay de mis ángeles y mis demonios?.
Lo primero que pensé, fue mi vida amorosa. Link recurrente de toda mujer soltera en estos tiempos, diría Consuelo Aldunate, y más para mí que soy melosa a más no dar. Dándole vueltas al asunto, llegué a la conclusión que, mi vida amorosa, está plagada de ángeles y de demonios y que el error lo he cometido yo al no poder diferenciarlos. Pensé en que Kelly Jones, ruega a una chica que sea su demonio; y luego pensé en que yo he estado rogando a chicos-demonio, que sean mis ángeles. Una paradoja bastante graciosa si me permiten decirlo, y bastante autodestructiva por lo demás, pero no por eso alejada de la realidad (o de la realidad a mis ojos, que para mí, es más o menos lo mismo).
Le seguí dando vueltas al asunto para poder dilusidar a qué me refería con eso de buscar un chico ángel que sea mi demonio. Bueno, la respuesta es bastante rebuscada (¿novedad?), así que traten de estar atentos:
Yo no necesito un chico demonio que sea mi ángel; es decir, no puedo hacer de un chico que no es para mí, mi novio perfecto. Necesito un chico ángel, para que sea mi demonio; es decir, un chico que sea un novio normal, para que eso lo haga perfecto.
Busco lo mismo que Kelly, tomo su canción y la hago mía: "Be my devil, angel. Be my shooting star".

Wednesday, December 07, 2005

Terminó el primer tiempo. 13 días de descanso y luego se viene el segundo.

TODO ACABÓ POR FIN.

Dí las 3 versiones de la bendita PSU y ya todo se acabó. Ahora puedo concentrarme en volver a tener una vida, ya que la PSU monopolizó mi tiempo y mis energías dejando mi vida social un tanto de lado, llegando al punto de sólo poder contestar "no, ahí estudiando" cuando me preguntaban qué era de mi vida.
Tengo muy presente que tendré los próximos 7 años para estudiar más y que no será la última vez que me pase, pero por lo menos puedo decir que no será una respuesta que daré de aquí a Marzo. Hoy, soy una chica con tiempo libre y con ganas de hacer cosas. No me pregunten qué cosas; sólo tengo ganas de hacerlas. Quiero descansar un poco y leer todos los libros que quiero leerme hace tanto tiempo. Escuchar mis discos uno por uno tirada en el piso y hacer paseos a Providencia con su respectivo café.
Eso sí, antes de todo eso, hay un pequeñísimo problema que debo solucionar: crisis vocacional. Hace un tiempo me propuse chutear el asunto lo más posible y preocuparme de lleno de la PSU. Bueno, eso hice y la PSU ya se acabó. Se me está acabando la cancha para chutear la pelota y llegó el momento de patearla esperando meter el anhelado gol. El 19 se entragan los puntajes y empieza el proceso de admisión, y su humilde servidora aquí presente, no tiene idea de cuáles son sus preferencias.
A raíz de que la PSU no me dejó nada claro (tampoco debería, pero bueno...) y no estoy segura de absolutamente nada, decidí entrar a considerar y a preparar el plan B. O debo decir LOS planes B. Hoy fui a darme un par de vueltas a las universidades privadas que me llaman la atención; ya saben, sólo para tener una red donde caer en el caso de que el trapecio llamado PUC se rompa. Ya postulé oficialmente a diseño y periodismo en la Finis Terrae (hasta tengo una reunión con el director de la carrera de periodismo... esa onda) lo que estaría completando mi backup plan, ya que la admisión en la UDP empieza el 19 junto con las tradicionales.
En el mismo ámbito, mi hermano sigue empeñado en que no estudie periodismo. Ya lleva su tiempo y varios intentos de disuadirme del tema con argumentos bastante arrogantes que no repetiré simplemente porque me da lata. Entiendo que se preocupe por mí y todo, aunque incluso me sorprenda sobremanera, pero creo que, como dirían los diplomáticos, esa decisión está fuera de su jurisdicción y tendrá que confiar plenamente en mi juicio para este caso.

El problema es que ni yo misma confío en mi juicio y tampoco tengo claro lo que quiero.

Creo que seguiré pichangueando. Por lo menos hasta que ya no quede nada que hacer y el arco esté solo frente a mí.

Monday, December 05, 2005

Me creen loca

Esta es la segunda vez. Mi viejo se acaba de parar en la puerta de mi pieza y me preguntó qué me pasaba. Yo le dije que nada, que sólo me dolía la cabeza y que me dolía desde que llegamos de la casa de mi prima. Luego de eso, empezó a hablarme de que me tomara algo y de que porfavor me calmara. Yo lo miré con cara de extrañada.

¿Que me calme?

Al parecer, mis viejos piensan que estoy histérica por la prueba. Que soy una estresada y que me he explotado en demasía. Que tendría que tomarme un calmante y dejar los libros de una vez por todas. Ya no les cuento cuántas veces me han dado el discurso de "no te juegas la vida mañana" y yo sigo creyendo que no estoy ni la mitad de loca de lo que ellos me hacen sentir.

Tal vez el stress PSU del que todos hablan, no sea más que un stress infundado por los progenitores. O al menos ése es mi caso porque, después de todo, yo no me siento histérica por estudiar ni porque me va a ir mal: me siento histérica y loca porque ellos me lo recuerdan todo el tiempo y porque ellos me hacen sentir así. Porque me recuerdan a cada rato, que no me juego la vida y cada vez que me lo repiten, me hacen detectar una cierta ironía inexistente en sus comentarios y empiezo a creer que, al lado de mi facsímil, encontraré a un verdugo con capucha negra y sed de sangre.

Es eso... o tal vez estoy histérica y ni siquiera me he dado cuenta. Es algo más que posible si lo pienso, y definitivamente con bases. Ayer me desperté 3 veces. La primera vez, desperté de un sueño en que estaba con el auto de mi vieja y no me acordaba dónde lo dejaba. Cuando lo encontraba, me acordaba de que no tenía licencia y de que tampoco sabía manejar. Cuando me dormí denuevo, soñé que estaba dando la prueba de lenguaje; que leía el texto y en la primera pregunta, ninguna de las alternativas tenía que ver con el texto que había leído. En realidad ni siquiera tenían que ver con la pregunta. Eso es más que un indicio de que estoy histérica... ¿o no?

En fin, sea como sea, el punto es que al menos no me siento histérica (lo cual me preocupa un poco también... esto no tiene ni lado A ni lado B). Tengo miedo de que no pueda dormir esta noche, ya que soy de las pendejas mamonas que no podía dormir la noche antes del primer día de clases de cada año. Me imagino cómo será hoy en la noche. Por lo menos tengo el consuelo de que todo se acaba el martes. Ya no va a haber nada más. Si me va mal, estaré libre otro año. Si me va bien, estaré celebrando todo el verano. E cosí la vita... ¿o no?

Deséenme suerte. Mañana me lanzo a la vida.

Thursday, December 01, 2005

No me culpen... nos pasa a todos... ¿o no?

Recta final. No puedo creer que ya haya llegado la "última semana". Me pasé todo Octubre y Noviembre pensando en que faltaba poco, que había que ponerse las pilas. Ahora, no puedo dejar de pensar en que no falta nada y lo que hay que hacer, es sacarse las pilas. Porque lo que no he aprendido en todo el año, no lo voy a aprender en un fin de semana. O al menos eso es lo que me dice todo el mundo:

Mi mamá insiste en que deje los cuadernos.
Mi prima asegura que soy una aplicada en exceso.
Mi tía ya piensa que bordeo la manía.
Y yo pienso que no sé abolutamente nada.

Asumo que esto le pasa a todo el mundo. Eso de repasar en tu mente las cosas todo el día; sentirte culpable de estar viendo TV o estar en MSN un rato; sentir que no sabes nada y que todo lo que has leído en las últimas dos semanas, se te ha ido de la cabeza más facilmente de lo que era capearse una hora de preu. Wait... eso les pasa a todos ¿o soy yo la loca?

La PSU me consume un poco. Y es que ya llegué a la raíz de todo el asunto: mientras unos estudian para entrar a la universidad, otros estudiamos para nosotros: por nuestro ego. No, no soy una de esas personas que se lee una enciclopedia entera por gusto y, de hecho, los únicos canales en que tengo un promedio nulo de horas vistas, es en canales como Discovery Channel y Nat Geo. No, definitivamente no soy una de esas personas ilustradas per sé.

Entonces ¿a qué me refiero con eso de "estudiar para mí"? me refiero a que yo estudio sólo para superarme. Estudio para que me vaya bien en la PSU, no para entrar a una universidad tradicional y cumplir el sueño de mi vida de decir "soy egresada de la PUC", sino que para probarme que soy capaz de hacerlo. Si lo pienso, yo no tendría problemas en ir a una privada, cosa que para ciertas personas, es más que una herejía (sí, aún hay gente así) y no descarto la posibilidad de entrar a una. La diferencia está en entrar porque no me alcanzó para entrar a otra más exigente en cuanto a admisión (nótese que no dije mejor), y entrar porque realmente la prefiero sobre cualquier otra.

Para ser honesta, también hay otro aspecto que impulsa a tomar un libro: la competencia. Estudio para probarme que no soy parte de ningún promedio y para demostrarme que, dentro de la curva, soy un punto perteneciente a la parte baja; esa que es difícil de alcanzar. Es medio enfermizo y créanme que lo sé, pero es la verdad. Lamentablemente.

Ahora, estoy pensando en abdicar los libros. Ya no queda nada y tengo miedo de que los nervios traicionen a mis neuronas. Quiero tratar de calmarme y hacer las cosas lo mejor posible. Al menos ya tengo vislumbrado el worst scenario y, aunque sé que lo detesto, sé que no es mortal. Como me decía la Paula: "La gente vive. De un modo u otro, la gente vive".

Tuesday, November 29, 2005

Insomnio

Ayer soñé contigo. Soñé que me despertabas acariciandome el brazo y que, cuando abría los ojos, me mirabas fijo y con tu expresión seria; esa que pones cuando te enojas. Soñé que te sonreía y te abrazaba, pero aun con eso nunca cambiaste tu expresión. Soñé que te preguntaba qué pasaba. Soñé que me decías que no te pasaba nada. Soñé que me levantaba y mientras me tomaba el pelo, te miraba a los ojos. Soñé que asumía que estabas triste, pero no sabía por qué. Soñé que me acostaba y que me apoyaba en tu pecho, oyendo cómo tus respiros y tus pulsasiones formaban una sinfonía. Soñé que podía escuchar tu ceño fruncido y tu puño apretado al igual que podía sentir tu mano en mi cintura. Soñé que te besaba y te susurraba algo al oído, pero no me acuerdo qué fue. Soñé que me mirabas y esbozabas una tímida sonrisa; tan tímida como tú. Soñé que sabía que eras así de tímido, pero no me preguntes cómo lo sabía. Soñé que te besaba en la comisura de los labios y que ahí, me quedaba dormida nuevamente. Soñé que te conocía.
Soñé que te amaba.
Soñé que me moría si te levantabas de esa cama.
Soñé que me despertaba y ya no estabas. Soñé que trataba de dormir nuevamente, pero no podía. Soñé que eran las 4:16 de la mañana y una lágrima dejaba una mancha en mi almohada.

Saturday, November 26, 2005

And it's wrap

Y listo. Ya no más clases, no más trámite, no más colegio, no más sala, no más uniforme. Hoy, soy oficialmente una ex-alumna del colegio Saint George (Old Georgian, para los que se manejan en el tema). Ayer, por fin me gradué y con eso, puse fin a mi etapa escolar.

Es rarísimo. Me sentí en el aire, sin saber qué hacer. Me había graduado... and now what?, ¿qué se hace ahora? pues bueno, lo que se hace al fin de todo evento social: saludar a la gente.
Todos me felicitaban y me preguntaban si estaba muy emocionada. Sinceramente, no sabía qué decirles. Les decía que me sentía rara, que no me la creía y que no sabía qué hacer. Y era cierto. Esto de estar diploma en mano y medalla en el cuello, no es lo que se dice algo cotidiano para mí. Lo más raro, era ver a mis amigos que aún siguen en el colegio. Pensaba en cómo ellos seguirían con sus vidas y yo me iría a otro lugar; en cómo no los vería "crecer" todos los días. Con todo eso, admito que estaba lista para caer en un espiral de nostalgia que me dejaría encadenada a las puertas del colegio en señal de protesta, pero no fue así. Al contrario, me sentí feliz y aún no me explico por qué. También fue raro hablar con la gente que ya no estaba en el colegio. Esos que alguna vez vi con uniforme y que ahora son los únicos links que tengo con el "mundo real" (o no tan real, como me dijo Simón). Me siento en el medio de todo sin pertenecer a ninguna parte y no sé por qué.

No quiero explicarme las cosas. No quiero analizar esto en demasía. Sólo quiero vivirlo y sentirlo, a pesar de que es demasiado rápido para mi gusto.

Sandy ya salió del colegio. Sandy ha superado pruebas. Sandy está grande... pero no por eso más madura. Sandy sigue siendo la pendeja de siempre; siempre sintiéndose rara en su propia piel.

Nada fuera de lo normal en todo caso.

Thursday, November 24, 2005

Puedo morir tranquila

Desde que escuché "Black" por primera vez, me pregunté cómo serían los Pearl Jam en vivo. Cómo sería saltar con la intro de "Do the Evolution" y cómo sería gritar "Alive" en medio de una turba enardecida.

Bueno, ayer tuve la oportunidad de mi vida.

Ayer, a eso de las 11am, figuraba en mi cama y con pijama, con la idea de estudiar un poco para después ir a Pearl Jam. No pasaron 5 minutos cuando una amiga me llama y me dice que la entrada de San Carlos está llena de gente. 20 minutos más tarde, estaba arriba de una micro con destino a San Carlos y con una botella de agua de un litro. En la micro ya se vivía la expectación. Contándome a mí, éramos 8 los que íbamos con destino a sentirnos vivos y a los que nos daba lo mismo si es que teníamos que esperar más de 5 hrs.

Pasaban las horas, el calor, el agua, el cansancio y la humilde quemada camionera; todo en medio de la fila y con picnic esperando a ser devorado en las improvisadas bolsas de minimarket. Ya eran las 4:30pm y llegaba nuestro turno de hacer la carrera a buscar buenos puestos. En mi vida me he creído atleta y siempre he pensado que tengo más resistencia que velocidad. Digamos que esta vez ambas fallaron. Para ser honesta, no quedamos en un puesto tan malo.... en teoría. No sabríamos la verdadera calidad del puesto hasta pasadas las 8, cuando empezaba a tocar Mudhoney y sintieramos lo que era ser un pedazo de vaca siendo preparada para ser vendida como carne molida. Mi grupo de amigos, a causa del efecto cannabis ajeno y la euforia, se fue separando y sólo quedamos 4. Para mi suerte, quedé con chicos que me protegieron (los amo y les debo de mi vida... literalmente), ya que los dos tipos que estaban a mi lado, me apretaban en direcciones contrarias. Fue ahí cuando Kappés (foto superior izquierda) me tomó de la mano y me sacó de ahí a punta de codazos (mi héroe).


A Mudhoney los escuchamos desde afuera y no fue sino hasta las 9 que nos atrevimos a entrar a la jungla de gente para ver a Pearl Jam.

Juro que no puedo explicar lo que fue estar ahí y sentir toda la energía de la gente que te rodeaba, la voz rasposa de Eddie Vedder entrando directamente a tus oídos en palabras ahogadas en vino de cortesía; la guitarra, los solos espectaculares de espaldas y cómo podías sentir la caja de la batería reverberando en tu pecho. Todo eso mientras cantas, con las últimas fuerzas de tu garganta, las canciones de siempre que ahora te suenan distinto: ahora te suenan y te saben mejor; inventas la letra de canción que no te sabías y reventabas los pulmones con las clásicas canciones de Pearl Jam, siempre con tus amigos al lado haciendo de todo, algo mucho mejor.

No sé si se nota del todo, pero juro que aluciné. Lo pasé increíble y cumplí, no digamos un sueño, pero sí un anhelo que tenía desde hace tiempo. Ahora puedo dormir tranquila por las noches. Ahora, un camión podría atropellarme, y no importaría. No moriré sin haber visto a Pearl Jam en vivo. Eso ya es mucho decir.

Las fotos son de pésima calidad (lo sé), pero es todo lo que mi humilde celular pudo hacer. Con un poco de imaginación, ¡hasta pueden decifrar la imágen!

Monday, November 21, 2005

Islas de ocio

Entre todo el estudio y el colpaso nervioso (cosa de la cual ha habido una especial cuota, especialmente ayer), estos últimos días he tenido espacios de expansión para mi pobre mente. El sábado me fui de shopping con Coto y terminamos viendo "Se Arrienda". Sé que es súper atrasado y que la mayoría de la gente hasta se ha repetido el plato, pero como yo soy una sumergida en otras cosas (juro que no más relevantes), me quedo parando el dedo y colgada con las películas de moda. Anyway, la ví y me encantó. La encontré demasiado buena y tanto Coto como yo quedamos como para adentro y medio marcando ocupado. Comentamos la película y la dimos vuelta una y otra vez. Derepente me pregunté qué es lo que debe sentir Fuguet cuando sabe que provoca ese efecto en la gente con su película. Yo creo que es justamente ése sentimiento el que hace que alguien se arriesgue y se dedique con un proyecto así. Luego de la película fui a ver a un amigo a su cumpleaños. Así que todo bien.

Pero mañana se viene el mejor tipo de esparcimiento que puede tener la mente. Mañana se viene Pearl Jam. Estoy emocionadísima. ¡Por fin la entrada que tengo en mi escritorio hace tanto, va a tener su efecto!. Al respecto, ya escribí en High Fidelity (el otro experimento de blog), por lo que sería una idiotez que escribiera lo mismo aquí.

No hay nada qué decir. Mañana, Eddie lo dirá todo.

Friday, November 18, 2005

Amapolas sobre la alfombra.

Y pensar que ya lo había hecho antes. Y pensar que aún le dolía hacerlo; se sentía asqueada, mareada. La mano le temblaba un poco.
- Igual que la primera vez y que todas las veces después de esa.
Su vista lo enfocaba a él; a sus ojos, brillosos e inocentes, inconcientes de que ella sería lo último que verían. Todo fuera del contorno de su objetivo, era borroso.
-Pensar que no sabe nada... que no tiene miedo, que no se niega.
Él ladeó la cabeza hacia la izquierda, no entendiendo por qué ella lo apuntaba con un arma. Ella cerró los ojos, apretó labios; tensó su muñeca; apretó el gatillo.
La floreada pared de la habitación se tiñó de rojo. La alfombra parecía tener amapolas regadas sobre ella.
-Yo no puedo tener mascotas. Mejor busco un trapero.


Este cuento lo escribí en clases, jugando con un amigo a la carta rusa. Al final, me gustó tanto que decidí guardarlo para alguna vez publicarlo. No sabía dónde estaba y hace una semana me acordé de él. Hoy lo encontré de casualidad ordenando mi pieza (que a estas alturas, más parece un campo de batalla), adentro de una mochila que hace un tiempo dejé de usar.

Thursday, November 17, 2005

Crealo o no...

MENTIRA

¿Se acuerdan del torneo de blogs en el cual participé con la Feña? Bueno, los chicos de la UAndes no pudieron contenerse y publicaron fotos y comentarios sobre el encuentro.

Vea los blogs que nos dieron patadas en la raja y cómo no sabemos posar para una foto (o para varias en realidad), aquí.

No les aseguro una tarde de lectura valorable, pero sí les aseguro un par de risas.

En otros asuntos:
Créalo o no, su servidora ha terminado 4to medio de una manera total y absolutamente oficial (¡ya todo terminó!), con el muy humilde promedio de 6.4 y sin ningún promedio 7.0 (no me pregunten cómo hice eso).
Créalo o no, las manos que tipean en este momento y la espalda que se retuerce de dolor en este mismo instante, han logrado (mafiosamente por cierto) burlar al DEMRE y hacerlos creer que fui a más de un 74% de mis clases de filosofía. Una mentira del porte de un buque si me permiten decirlo.
Créalo o no, en este momento planeo ir a estudiar. La conciencia llama y el tiempo apremia.

Aunque no lo haré sin antes ir a tomar once.

Tuesday, November 15, 2005

Someone to hold my hand

Ya se ha vuelto costumbre esto de ir a Providencia todos los días, aunque admito que si tuviera un metro más cerca, no lo haría. Y siempre es lo mismo: a medida que cruzo el puente de Pedro de Valdivia, parece que poco a poco la densidad poblacional aumenta y me encuentro con mil personas en las mismas que yo. No sé por qué, pero al principio siempre me daba la imprensión de que Providencia a esa hora, estaba poblada por oficinistas en receso; y no sé si es por la primavera o por el hecho de que a algunos se nos acabaron un poco los compromisos diarios, que ahora el tramo de Pedro de Valdivia al metro, está lleno de parejas que caminan en contra mía. Es como si yo les llevara la contra... como si fuese yo la equivocada. Algunas veces tiendo a pensar que es así.

Sin darme cuenta, me encuentro caminando por esa calle a unos 30km por hora, con lentes de sol y con la mirada fija al frente, sin permitirme emocionarme con lo que pasa a mi alrededor; sin dejar que la felicidad de las parejas estivales siquiera toque mi piel. Algunos podrían decir que es envidia patológica; eso de que quiero lo que no tengo, pero no es un argumento. En nuestra calidad de seres humanos, somos todos los que sufrimos de esa paradoja insoportable, por lo tanto la envidia no se asocia sólo a mí. Y en todo caso, no creo que sea envidia. Yo creo que más bien es pena. Pena a estar sola, pena de estar obligada a ver para el lado: pena de mí misma.

Para ser honesta, el otro día me puse a darle vueltas al asunto. He jurado varias veces que no lo haría, o por lo menos por este mes, pero me resultó inevitable. Me puse a pensar que no busco alguien a quien besar apasionadamente. No andemos con idioteces: no es nada difícil encontrar a alguien con quien tirar un rato. El mundo nocturno está regido por las hormonas y es muy fácil entrar en el juego. El punto y lo complicado del asunto, es encontrar una persona que simplemente te tome la mano. Es eso. Una persona que te lleve de la mano mientras cruzas la calle o que te pase el brazo sobre el hombro en medio de Providencia para cuestionar a otra chica que no se explica por qué está sola.

Me revienta tener que estar pensando en esto ahora. Me prometí que no lo haría, que dejaría que las cosas pasaran y que me concentraría en las cosas que requieren mi total atención en estos momentos... pero estoy aquí denuevo, cuestionando la vida en pijama y redactando la demanda al cielo alegando el porqué de mi soledad.

Y listo. No quiero darle más vueltas al asunto... aunque estoy segura que, aunque no lo quiera, lo haré igual.

Feliz soledad a todos.

Sunday, November 13, 2005

Decisión en la costumbre de siempre


Me quedan 23 días. Sí, los tengo contados uno a uno. Incluso podría hacer el cálculo para las horas, pero eso ya entraría en la psicopatía. ¿Qué se hace ahora? he estado un año o, mejor dicho, casi un año preparando algo que se acabará en menos de 48hrs. y para la cual me quedan 23 días. Los facsímiles serán mis mejores amigos.

Por un tiempo, pensé que a estas alturas les escribiría mi carta de renuncia al blog por el mes de Noviembre, pero un día cualquiera, caminando de Providencia a mi casa, decidí que no sería así. Decidí que lo mejor será no cortar mis entradas períodicas y no sólo por uds. (los aprecio a montones... Dios, hablo como estrella de rock que entra en rehabilitación), sino más bien por mi sanidad mental. Si el blog ha sido una especie de terapia de grupo por más de un año, ¿cuál sería la lógica en dejarlo cuando más lo necesito (y créanme... by God I do need it!)? idiota decisión. Eso sí, no se extrañen si me leen colapsada, chata, psicópata o todas las anteriores; deben entenderme, yo soy psicópata per sé... pedirme que no lo sea en estas circunstancias es mucho.

Ya. Me revienta tenerlos leyendo sobre mi proceso PSU, así que mejor cambio el tema. Hoy en la tarde (la misma en que me quejaba de mi asqueroso resfrío primaveral y la cual precedía a una noche igualmente miserable), mi mejor amigo me llamó para que lo acompañara a la fiesta de una de sus "amiguis" del preu (yo no uso usualmente esa palabra, pero en este caso, es absolutamente necesario). Sería una fiesta de colegio de monjas cerca del Bellas Artes. No me podía negar, y no específicamente porque la fiesta prometía, sino porque mi mejor amigo me llevaría con pintura o sin ella.

Es la 1:45am y volví hace un rato de la susodicha fiesta. Les cuento que fuimos los primeros en llegar (mi mejor amigo, un amigo de él, el amigo del amigo de mi mejor amigo... y yo) y nuestro clímax se centró en la piromanía efectuada en un rincón de la casona de linda fachada. Eso y las caras espantadas de las minas que pasaban frente a la puerta.

Y es eso. Estoy otra vez aquí; post carrete como tantas otras veces.

Esto es de fondo, toda una costumbre.

Thursday, November 10, 2005

Noche en el submundo: parte II

El sueño se había pasado. Ya no podía cerrar los ojos; mis fuerzas estaban concentradas en morderme el labio, apretar el puño, evitar pestañar. Un ácido sabor salió de mi labio. ¿Por qué Diego diría el nombre de la Francisca durmiendo? ¡y más encima diciéndole Pancha!. ¿Estaba soñando con ella?, ¿habría pasado algo con ella?, ¿le habría hablado? Diego nunca ha sido muy amigo de la Francisca. A Diego le cuesta entrar en confianza con la gente.

Yo parecía mina. Mi imaginé todos los casos posibles habidos y por haber en mi cabeza, en un lapso de 1 minuto.

Ya no podía domir. La noche estaba arruinada. Estar tirado ahí carecía de sentido. Me levanté y me senté con la espalda apoyada en la pared de mosaicos. La mochila seguía donde mismo y tomé el polerón para taparme un poco las piernas. La única luz en el lugar, la de mi reloj, me decía que eran las 4:58am; y no podía pensar en otra cosa que en la Francisca y Diego. Diego es mi mejor amigo. Diego no haría nada que me perjudicara... ¿cierto?. Además, Diego no tiene facilidad con las minas. Siempre le ha costado hablarles, son siempre ellas las que se le acercan. La Cata me hizo un comentario de él el otro día. Me preguntó si no estaba saliendo con alguna otra chica. Le dije que no. La Cata me preguntó si estaba seguro y le dije que sí. Ella se puso a escudriñar el patio y apuntó a Diego con la mirada como una cazadora furtiva sin el mínimo decoro o vergüenza. Le pregunté cuál era el asunto con Diego y ella me dijo que tenía "algo"; algo atrayente según ella. ¿Verá la Francisca lo mismo en Diego?

En ese momento la figura de Diego durmiendo me resultaba repugnante. Por primera vez lo ví y me provocó odio. No estaba seguro de nada: ni de Diego, ni de la Francisca ni de mí mismo. Lo único que podía hacer, era quedarme viendo la oscuridad y escuchar cómo Diego respiraba y apretaba los dientes.

Un sonido interrumpió todo. Alguien abría la reja de una de las entradas. Era un señor en overol, un poco viejo y con escoba en mano. Me levanté, tomé mi polerón, mi mochila y mi corbata lo más silenciosamente posible y me acerqué a él.
-Hola.- le dije murmurando. Él me miró extrañado.
-Jóven, ¿qué hace aquí a esta hora?
-Nada... me quedé encerrado. No me vieron.
-¿Y pasó la noche aquí?.-me preguntó consternado.
-Sí... menos mal que llegó o si no me hubiera despertado el guardia.- El señor se corrió para dejarme pasar.- Gracias... chao, que esté bien.

Y me fui. Diego no se mencionó. No creo que el señor se haya percatado de su presencia hasta unos minutos más tarde, al prender las luces. Para ese entonces, yo ya estaría llegando a Apoquindo. Diego no me encontraría esa mañana. Mejor. Así evito hacer algo de lo que podría arrepentirme. ¿Me arrepentiría?

Wednesday, November 09, 2005

Noche en el submundo

No nos vieron. Cerraron el metro, y no nos vieron. Se fueron todos, pasaron a nuestro lado, pero no nos vieron. Fue increíble quedarse en ese lugar solo. Solos. Diego estaba asustadísimo; igual que yo en un principio. Luego se fue soltando, igual que yo después de un rato, pero no lo suficiente. Y no nos vieron. Lo más increíble es que no nos vieron. Buscamos todas las salidas, pero ninguna abría. Estaríamos ahí hasta las 8 o 9 de la mañana (¿a qué hora es que abre el metro?), sin más abrigo que nuestros polerones y sin más almohada que nuestras mochilas.

Era estación Los Leones. Todo estaba cerrado. No quedaba más opción que pasar la noche acostado en la fría cerámica subterránea, apoyados en la pared cubierta por mosaicos brillantes y obras de arte. Diego seguía dando vueltas. Yo me había resignado. Me quedé sentado en una esquina viendo cómo Diego aún no podía creer nuestro cautiverio subterra.
-Pero... ¿cómo es que no nos vieron?
-Simplemente no nos vieron... cálmate.
-¿Qué vamos a hacer?
-¿Qué queda por hacer? quedarse aquí y esperar a que alguien venga.- Le dije lo más calmado que pude. Diego es un histérico. Siempre lo ha sido. Es de esos tipos que se estresan por la prueba que tienen en 3 días más. Eso sabiendo que lo sabe todo y que no importa cuántas veces más se lea la ficha, es imposible que aprenda más.

Diego es mi mejor amigo desde que lo conocí en primero medio. Eso fue hace unos 3 años atrás. Nos sentaron juntos porque el profesor quería que estuviera más atento en clases. El promedio de Diego bajó 2 décimas ese año.

-¡Pero la próxima vez que alguien baje, va a ser en 8 horas más!
-¿Tienes algo más interesante que hacer?.- le dije todavía calmado, sacándome la corbata y desabrochando el primer botón de la camisa celeste. Diego paró y me miró fijo.
-Buen punto.- Diego paró en seco y se sentó a mi lado.- Y ¿qué se hace? tenemos 8 horas para matar.
Miré el techo y me dí cuenta de que nunca había visto el techo de una estación.
-Nada. Sólo esperar.

Mi reloj marcaba las 3:47am, pero sabía que no era cierto. Tiendo a adelantar mi reloj para nunca llegar tarde a ninguna parte. Si hay algo que me molesta, es la impuntualidad. A eso salí a mi madre; ella es una histérica cuando se trata de la hora. Había dormido ya casi 1 hora cuando me desperté. La espalda me dolía y la calculadora se me enterraba en la mejilla a través del bolsillo chico de la mochila. Me levanté un poco y ví que Diego dormía a unos 2 metros de mí. Supuse que la conversación lo dejó exhausto. Siempre queda cansado cuando se desahoga con el tema de la universidad. La mamá de Diego quiere que él estudie ingeniería. El papá quiere que estudie economía. Diego no quiere ninguna de esas cosas. Diego quiere estudiar literatura. Diego tiene miedo de decírselo a sus viejos, aunque sabe que tarde o temprano tendrá que hacerlo. Cada palabra que le dicen en los almuerzos dominicales, Diego se la guarda y luego espera hasta el lunes para desahogarse conmigo. Creo que soy el único amigo de Diego. Para él, todos los demás son conocidos.

Saqué la calculadora y la puse abajo del cuaderno de biología. Acomodé mi polerón y me acosté mirando a la muralla de mosaicos. Por un momento, la cerámica pareció tibia. Me acordé de la Francisca. Apuesto que está en MSN esperando a que me conecte y ya está pensando en llamarme al celular. Lástima que se me haya quedado en la casa de mi viejo. La Francisca no es mi polola... pero casi. Hemos salido un tiempo juntos, pero nunca ha pasado nada más que un par de besos y unas tomadas de mano.

Empecé a cerrar los ojos. Diego dijo algo pero no le entendí. Me di vuelta para ver qué era y me dí cuenta que estaba dormido. Me acomodé denuevo mirando a la muralla y cerré los ojos. Diego dijo algo otra vez. Esta vez sí le entendí. Dijo "Pancha". Cómo me odio que le digan Pancha.

Sunday, November 06, 2005

Las últimas 24hrs: The end of an era and the end of an ego

Y listo. Así como si nada, el colegio se despidió de los 4tos medios sin previo aviso. Ayer, interrumpieron el súper "control de matemática" sin nota, para hacer el simbólico caminito en el que iríamos de vuelta al comienzo por el mismo camino: bajando por los 3eros y los 2dos, para llegar a los kinder. Y así fue. Clavel rojo en mano y una niñita en la otra, nos fuimos por la puerta por la que entramos hace 14 años. Ya no habrá otro día en que me ponga el uniforme como si nada. Ni tampoco otra mañana en que diga "Fuck, me eché la vasta denuevo" o "¿¡dónde está mi corbata?!". La próxima vez que use el uniforme, será en 20 días más, en que tendremos que sacarnos la foto con el rector y pretender que todos nuestros familiares, que insistieron en asistir, son tus mejores amigos.

La pregunta es ¿qué se hace ahora? bueno, la respuesta es simple: seguir estudiando. Me quedan exactamente 30 días para dar la prueba que he estado preparando por meses. Si lo pienso, después de todo lo que ha pasado este año, 30 días para poder respirar tranquila nuevamente no es nada. Queda poquísimo para salirme del cacho. Vamos que se puede.

Hoy fuimos con la Feña a un torneo de blogs en la UAndes. Fue piola, no íbamos con más expectativas que las de un almuerzo gratis, pero salimos con la "mención honrosa" del mejor post. Debo admitir que suena bastante deprimente, pero bueno, no siempre se puede ganar. Si les llegara a interesar, el site es molkoplus.blogspot.com (Uso links. Una de las enseñanzas del "Making blogs for dummies", bastante ilustrativo por lo demás). El sitio ganador lo pueden encontrar en senalesdeltransito.blogspot.com. El resto de las direcciones se me olvidaron, pero si llegase a interesarles (tendrían que estar más que aburridos) entren a la página de la UAndes y ahí encontrarán eso y fotos de su humilde servidora con cara de idiota.

Sólo como aclaración, el post anterior fue pura y mera ficción. No voy a la U y ciertamente, no tengo novio. Estúpido sería aclarar que este, no es un snob. En fin, para los que se pasaron rollos, ahí está la verdad: soy una chica que sólo puede tener novio en cuentos fictiosos.

Yo me retiro. Me empezó a picar la garganta y eso, el 99.9% de las veces, no es signo de nada bueno. Este post es uno de los post más aportes que he escrito y creo que será el último en que usaré tanto link.

Thursday, November 03, 2005

Mi novio es un snob

Mi novio es un snob. Usa poleras con nombre y apellido, una pulsera de "Un Techo para Chile" y zapatillas blancas.
Mi novio es un snob. Interrumpe nuestras citas con su eterno e imparable celular, sólo para luego besarme y jurarme que lo va a apagar. Nunca lo hace. Siempre lo pone en silencio y no aguanta las ganas de contestarlo cuando vibra. Yo me hago la enojada. Nunca me resulta.
Mi novio es un snob. Su mundo conocido termina en Plaza Italiay cuando vamos al centro, me siento como una guía en un safari. Su nicho es la Plaza San Enrique y le encanta ponerse el gorro de guía cuando me lleva para allá.
Mi novio es un snob. Fuma Lucky Strike y toma Bacardi con limón. Cuando nos quedamos solos, asaltamos el bar de su padre. Yo me tomó una cerveza, él se toma un Campari.
Mi novio es un snob. Me invita a tomar un café a el Bosque y me habla de cómo Isidora Goyenechea se parece a Nueva York en verano.
Mi novio es un snob. Saluda a sus amigos con un abrazo y una Corona en la mano, y se despide de ellos con un beso en la mejilla.
Mi novio es un snob. Me manda mensajes de texto en medio de clases y me espera afuera de la U en el auto que su viejo le regaló el año pasado.
Mi novio es un snob. Yo detesto a los snobs, pero a él lo adoro. Me revienta que sea snob, pero me encanta que crea que tomarse un café cerca del Bellas Artes es alternativo.

Somos una contradicción en 4 patas, pero nos llevamos bien...

...tan bien como los snobs.

Sunday, October 30, 2005


Buenísimo. Lo próximo es tener el "Playing the angel" en mis manos. Posted by Picasa

Eventos aislados

Evento aislado #1:

Inauguré el transantiago. Ya eran unos 3 días en que mis amigos me contaban cómo no creían su experiencia en las micros blancas. Escuché que se iban a velocidades civilizadas, que el micrero insistió en que pagaran escolar (¿cuándo y dónde se ha visto eso por favor?) y muchas otras cosas que me hicieron dudar si vivo en Chile o no. Luego de habermelas dado de futura novata PUC yendo a San Joaquín con uniforme, Coto me dejó en Pedro de Valdivia con Irarrázabal. Cuando me bajé, no tenía idea adónde iba a ir (mi casa, el preu, Providencia), pero sí sabía cómo me iba a ir: ahí estaba la micro blanca esperando a que yo me subiera y experimentara toda la adrenalina de andar en micro. Mi primera sorpresa fue cuando le pregunté al micrero si dobablaba en 11 de Septiembre y este me contestó con voz amable y una gran sonrisa que sí, que doblaba por 11 de Septiembre y llegaba hasta Escuela Militar (recorrido 615 por si acaso... llega a Las Condes también). Sin dudarlo dos veces, me subí, pagué escolar sin esconder mi corbata de colegio particular y el señor conductor me indicó que fuera para atrás porque ahí había asiento y esto con un respectivo "por favor pase". Juro que no lo podía creer. A mi nunca me han tocado micreros que me hayan tratado mal, sino micreros que no me han tratado y punto; pero esto se desbordaba de toda expectativa y experiencia anterior con cualquier conductor de cualquier recorrido.

Mi siguiente sorpresa fue cuando la micro empezó a andar. Había completo silencio. Nada de gente gritando para poder conversarle a alguien a dos centímetros de ellos ni nada por estilo. Mis oídos podían escuchar sonidos a menos decíbeles y estaba feliz. Cuando eso ya era mucho, el señor micrero me sorprendió abriendo y cerrando las puertas cuando la micro estaba completamente detenida. Ya no tuve que ver la vereda pasando como una máquina para correr antes de saltar y pedir al cielo que mis pobres y débiles tobillos resistan el impacto sin miedo a un potencial esguince. Fue un viaje placentero. Lo juro.

No entiendo cómo hay gente que se queja de este proyecto. Las mismas personas que decían que los micreros era energúmenos al volante, ahora se quejan de que van muy lento. Hay que hacer saber que este es un paso fundamental para convertir a Santiago en la metropolis que todos queremos que sea. La hipocresía aquí, no sirve.

Evento aislado #2:

El viernes cumplí mi sueño frustrado por tanto tiempo: fui a la Blondie. Ya, sí sé que es exagerado decir que era un sueño frustrado y todo eso, pero debo admitir que lo era. Mis viejos son súper jodidos con mis salidas y bueno... para ellos el ir a la Blondie no era la opción. Filo, la fiesta de Depeche Mode fue la excusa perfecta. Así que partimos con Tomás y la Jesu a la Alameda y a la Blondie por primera vez (para todos). Al principio estuvo medio lento, pero cuando salió Modo (banda tributo a Depeche Mode) las cosas cambiaron. Juro que fue lo más cercano que he tenido de ver al propio David Gahan y compañía en vivo. Lo pasé excelente y desde entonces he escuchado sólo discos de Depeche Mode en mi casa.

Dato freak de la noche: Salvé a la Jesu de un tipo dark muy freak que le ofrecía cigarros y la acosaba, diciéndole que ella era mi polola. Lo que uno hace por las amigas.

Wednesday, October 26, 2005

Think I'm getting older...

Que ya me duela la espalda es mucho. Ojalá fuese por estar mucho rato en el computador, pero ni siquiera es eso. Hoy, caminar de mi preu a Escuela Militar fue mucho; y caminar de la estación Pedro De Valdivia a mi casa, demasiado. Juro que nunca me había pasado, siempre me ha gustado caminar y no tengo problema con hacerlo. De hecho, siempre he pensado en que, un día en que tenga tiempo y ganas, caminaré de mi casa al preu para ver cuánto es (o cuánto se me hace, que es bastante diferente).

Hoy, ni siquiera tuve que caminar, tomar el metro y caminar de ida nuevamente. Me fui a la casa de una amiga a estudiar y luego ella, en su calidad de ciudadana conductora (en contraste con mi eterna calidad de peatona) me fue a dejar al preu. Después de la siempre agotadora clase de lenguaje, salí y las cuadras de hacían eternas, los semáforos cada vez más cortos y la gente que pasaba a mi lado, cada vez más rápida.

Por primera vez en mucho tiempo, me subí al metro compitiendo con una señora por el asiento. Creo que la tacleé al entrar. Luego me dí cuenta que estaba en Escuela Militar y que el esfuerzo había sido totalmente innecesario. No habían pasado ni dos minutos desde que posé mi cansado trasero en el asiento de vagón francés, cuando la conciencia me baja y no soy capáz de hacerle caso a la cansadas pantorrillas. Me paré y me apoyé en el poste que está enfrente de la puerta; ese mismo que parece un go-go pole y que, si tienes suficiente imaginación, puede ser el centro de tu espectáculo subterráneo (el cual puedes ver simultáneamente en el vidrio de la puerta y en la cara de espanto de los yuppies que se suben en Tobalaba).

Pasó Alcántara, El Golf, Tobalaba, Los Leones (no, no ví ninguna página del metro; créanlo o no, ya me sé el orden) y finalmente, mi gloriosa Pedro de Valdivia. Me bajé e hice el esfuerzo por subir los escalones de 2 en 2 como siempre lo hago desde que me dí cuenta de que las pantys ya no podían disimular las chancherías del invierno. Por un momento, creí que mis 5 años de ortodoncia (medios dolorosos por lo demás) iban a tener un encuentro cercano con los escalones del metro. Afortunadamente siempre he tenido buen equilibrio. Luego de jugar con esas puertitas que parecen monitos porfiados (¿se acuerdan de esos que venían en las promociones de 7Up y que tenían plomo en la base?), me enfrenté al siempre presente olor a fritura de Pedro de Valdivia. Entre tanta escolar en jumper y tipo en terno, reina ese olor que emana el mini Fuchs y la fuente de lomitos. Siempre me ha dado un poco de asco y trato de salir de ahí lo más pronto posible. Fuck, escaleras denuevo. Vamos, el verano. Primer par de escalones: chao pantys; segundo par de escalones: hola faldas!; tercer par de escalones: hola shorts!; cuarto par de escalones: hola traje de baño!; quinto par de escalones: chao dientes derechos! esta vez sí estuvo cerca.

Cuando vi el quiosco de siempre y el Banco de Chile, me llegó una cachetada: estaba cansada. La espalda me seguía doliendo y las piernas también. Pensé en mi abuela que no soporta más de 15 minutos caminando. Entendí que lo de ella tiene justificación: tiene 83 años. Yo no tengo ni un cuarto de su edad. El orgullo me impidió ir más lento.

Ya cruzando Los Conquistadores, empecé una charla conmigo misma tratando de convencerme que las 5 cuadras que quedaban no eran mucho. Dícele eso a mi hombro y a los 7 kilos que llevas en tu puto bolso. My bet. No pude ganar la discusión con mi lóbulo derecho, pero por lo menos acortó un poco el camino hasta mi gloriosa cama.

Llegué, tiré el bolso y me eché abajo de mi plumón. Había estado ahí hasta que mi hermano salió y el acceso al computador se liberó.

Mañana tengo prueba de matemática. Tengo que ir a estudiar. Me da una lata horrible.

Todo for a greater good.

Sunday, October 23, 2005

Inherente importancia

Para ser honesta, la cosa no tiene mucha lógica. Se supone que algo te importa porque tienes algún tipo de feeling con ese algo o, en este caso, con ese alguien. Cariño, gusto, simpatía, experiencia, vivencias, amigos en común, vínculos idiotas, cualquier cosa que los ligue. Pero ¿qué pasa si no hay un vínculo notorio, o más bien racional, que los una?. Lógicamente, si no existe ése vínculo, la importancia por ese alguien se pierde. Y está bien, pero ¿qué pasa si, simplemente, no es así?

Pasa. Sentir una inexplicable preocupación por quien no deberías y no por enemistad, sino porque no tendría que ser, porque no te agrada o porque piensas que no se lo merece.

Pasa con esas personas que a ratos, te revientan. Que a ratos te tratan mal. Esas mismas a las que juras no dirigirles la palabra nunca más en tu vida. Pero lo sigues haciendo y no tienes bien claro por qué. Y lo piensas y le das vueltas una y otra vez, y finalmente te das cuenta que esa persona es una pelotuda, pero que sin embargo, te importa. No queda más que hacer. Es algo que está y no te lo puedes explicar. Lo más probable, es que pienses que eres masoquista. Que una persona así no se merece ni tu preocupación, ni tu cariño, ni tu tiempo; y lo más probable es que sea cierto. ¿Qué se hace en esos casos?

Nada.

No hay nada qué hacer.

Tal vez algún día descubramos cuál era el vínculo que nos unía con esas personas y por qué les aguantamos cosas que no se las aguantamos ni a nuestros padres. Tal vez, eventualmente, sepamos el por qué de esa importancia inherente. Esa que nos hace preocuparnos más de la cuenta. Esa que nos hace llorar más lágrimas de lo presupuestado

Wednesday, October 19, 2005

De inspiración ajena

Una persona un tanto especial para mí, hizo una invitación abierta a presentarse. A exponerse en una fiesta voyeurista. Lo hallé gracioso. El termino, digo. Me dieron ganas de participar a mi propia manera: no posteando en su blog, sino que en el mío. El sabe que me revienta pensar que puedo ser una de sus tantas groupies, al igual que sé que a él le revienta que le diga que tiene un séquito de groupies que lo siguen.

Y empiezo:

Aún no decido si me llamo o soy Sandra. Tengo 18 años recién cumplidos, pero me siento como si todavía tuviera 15; aunque mi edad mental puede diferir un poco de ambos. Vivo en un barrio de viejos, en el mismo en el que viví al principio de mi vida. Por aquí aprendí a andar en bicicleta, me caí más de alguna vez en patines, aquí tengo más de alguna anécdota y, a los 5 años, me perdí en la noche. Tengo dos hermanos: José Pablo, el futuro ingeniero comercial y la Antonia, que ha marcado mi vida indeleblemente y más que ningún otro miembro de mi familia. Tengo muchos conocidos y pocos amigos que, a pesar de ser pocos, son los mejores que uno podría tener. Mis padres son medios jodidos, pero me gusta pensar que son así porque me quieren mucho. Mi vieja es lo máximo. Me río con ella hasta que a ambas nos duele la guata y somos complices en muchas cosas. Con mi viejo, la cosa es especial. Nunca hemos sido mejores amigos y tampoco lo siento tan cercano en cuanto a lo que es mi "vida personal" ni nada de eso, pero sí sé que es la última persona que se irá de mi lado si el mundo se acabase. Tiene una paciencia que ya me la quisiera yo (ya que soy todo lo contrario; salí más a mi mamá en casi todos los aspectos), y un cariño infinito. Lo que sí me heredó, fue su porfía; que no ha encontrado competencia. No sé muy bien lo que quiero hacer con mi vida. Sí sé que quiero viajar, conocer dónde estoy parada, enamorarme, bailar hasta que realmente los pies no puedan, casarme algún día y tener un par de hijos. Sé que quiero que el primero sea hombre y se llame Lucas. No me pregunten por qué, simplemente me gusta. Actualmente mi vida se divide en lo que queda del colegio, la casa y el preuniversitario. Es bastante triste; mi vida social ha sufrido la potencia de 4to medio, pero debo admitir que no me molesta. Soy bastante ñoña y confieso que no considero ir el a clases como una tortura. La PSU me tiene inquieta, pero estoy hallando un "estado de calma" (sonó Zen, intento serlo, pero no lo soy). No logro visualizarme en el 2006, pero tengo algo de fé en mí misma, por mínima que sea. Sigo esperando que en algún momento, mi vida se convierta en una película y que Santiago se convierta en mi Nueva York. En parte, ya lo es. Tiendo a ser media conservadora (¿te acuerdas lo que me dijiste después de ese helado de Cookies'n'Cream?), pero derepente me nace el alma media progresista y me hallo defendiendo temas que "se supone" debería atacar. No creo en el aborto, pero creo que mi opinión podría cambiar si es que fuera yo la embarazada. Sí creo en el sexo premarital, creo en el amor antes de encontrar a la persona con quien pasarás el resto de tu vida. Soy un poco asustadiza y enrollada en cuanto a las relaciones. Confieso que incluso he autosaboteado algunas. Necesito a alguien que me pare los carros, que me diga que todo estará bien y que me abrace cuando tengo frío. Quiero a alguien que me hable toda una tarde sobre el disco que escuchó la noche anterior, alguien a quien pueda mirar a los ojos sin necesidad de desviar la mirada y con quien pueda estar en silencio sin entrar en la incomodidad. Soy melosa y hasta cursi. Creo en el amor un poco a la antigua; en eso sí soy conservadora.
Creo en Dios, en Jesús, la Virgen y los Santos, mas no en la iglesia. Creo en mis amigos y en mi familia como la droga que me mantiene viva y centrada. Me encanta Providencia de noche y no hay nada mejor que caminar por Apoquindo cuando ya está oscuro. Tengo problemas con aceptarme a mí misma y siempre he tenido un rollo enorme con la comida. Me dicen que soy muy autoexigente o, mejor dicho, "autoexplotadora". Profesoras me han dicho neurótica. Me gusta pensar que así es. Soy pendeja, pero no me enojo con la gente con facilidad. Sé perdonar, pero aún intento aprender cómo olvidar. Siento que me quieren más de lo que quiero yo y soy muy ingranta en cuanto a llamadas y cosas así. No soy muy carretera, aunque me gusta mucho bailar. No fumo, aun que sí lo he probado y me han dado ganas de fumarme uno que otro cigarro. No he probado ninguna droga ni tampoco pienso hacerlo. No veo la necesidad. Me gusta el tequila Margarita y el vodka, aunque no soy buena para tomar pues me aburro muy rápido. Nunca me he emborrachado y tampoco le encuentro la gracia. Me encanta el café, pero tiende a hacerme mal. Me gusta la pizza fría y el helado de pistacchio. La mayoría de los momentos de mi vida están registrados junto a una canción y me gusta pensar que mi vida entera se puede quemar en un CD de 20 canciones. Corrigo, tal vez sean más.
Sé que nací, sé que vivo, tengo presente que me queda mucho más adelante y más claro está que un día moriré. No tengo rollo con eso. La muerte no me asusta. Es la soledad la que resquebraja un poco mi valentía. La poca que tengo.

Tuesday, October 18, 2005

Bueno, malo, peor y promedio.

¿Qué peor que ser malo?

Tengo una escala. A mis ojos y en la jerarquización de las cosas, uno puede aspirar a 4 niveles: ser bueno, ser malo, ser peor o ser promedio. Creo que este último es lo peor que puede pasar. Siempre he sentido que la originalidad es parte de nuestra esencia, nos conforma y nos hace únicos (¿acaso no es eso lo que quiere decir la palabra?), nos hace nosotros en nuestra más pura composición. Eso de seguir lo que te dictan los instintos, la cabeza o, en el más cursi de los casos, el corazón, y hacerlo sin que te importe un forro lo que piense el idiota que te mira con cara fea mientras camina en dirección contraria; eso, creo yo, es lo más preciado que podemos tener o llegar a tener. No hay nada peor que pasar desapercibido e invisible, comuflarse entre la multitud, ser un un tono más dentro de la misma gama de colores.

Tampoco es una cosa de vestirse como payaso y salir a la calle. Seguro que así no pasas desapercibido, pero el punto no es el cómo te vistes (es decir, no "sólo" el cómo te vistes), sino cómo eres: de ser y hacer lo que quieres o sientas correcto sin miedo a que te recriminen. Lo de la vestimenta es algo medio secundario, pero aun así creo que la ropa que te pones refleja mucho de cómo te enfrentas al mundo. Y hay que reconocer que, para ponerte ciertas cosas, hay que tener una actitud bastante especial y esa misma actitud, se refleja al resto. Hay que pensar en toda la gente que se viste como se viste el resto o como la última revista de Falabella les dice que se vistan. Admito que algunas veces caigo en eso al igual que todo el mundo. Después de todo, son contadas con los dedos las personas que siguen sus instintos al pie de la letra y no siguen la "Temporada primavera/verano Marrakesh" de la tienda que anuncia la estrella de teleserie de turno.

La cosa no se trata de ser mejor o peor que otra persona, sino ser uno mismo. Creo que eso es suficiente para ser un párrafo destacado en medio de todo un tomo enciclopédico. Sin ser originales, no somos nada. Pasamos a ser fotocopias de una imágen idealizada y un soldado más de la tropa.

Lo mejor, es salirse del promedio. Ser uno mismo. Créeme, aunque somos tantos, nunca encontrarás a uno igual a otro y el ser peor que otra persona nos constituye de igual manera que si fueramos mejor.

Yo le tengo miedo a muchas cosas. Todas, en verdad, son porquerías. A lo que realmente le tengo miedo, es a mentirme a mí misma y a ser una curva más en un gráfico del censo. A pesar que, en lo libros, más que eso no soy.

Friday, October 14, 2005

Give me a break

Hoy fui a misa por primera vez en mucho tiempo. Bueno, de hecho no fue una misa normal, mi prima se confirmaba y fui a "apoyarla" (¿se necesita apoyo cuando uno se confirma?, ¿onda, cheerleader?). Pensé que sería una buena oportunidad de reencontrarme con la fé y dilucidar por qué sentí que era necesario confirmarme. Encontré todo lo contrario.

A eso de los 25 minutos de ceremonia, por ahí cuando el obispo (porque en estas ocasiones no es un cura el que preside, sino que el obispo himself) empezó a hablar, decidí poner atención para ver si el espíritu santo me iluminaba a mí también... de nuevo. El obispo empezó a hablar de los "cristianos perfectos" y de cómo uno, incluso después de la confirmación, puede irse por "un camino incorrecto" o hasta dudar de su fé. Yo ya me sentía indentificada y le tomé simpatía al viejo en la túnica. En eso, justo cuando yo empezaba a sonreír y decía "¡ASÍ QUE NO SOY TAN FREAK DESPUÉS DE TODO!" para mis adentros, el obispo de pone a hablar de la campaña del gobierno contra el SIDA. Fue en ese preciso segundo en que yo subí una ceja en signo de desaprobación. Supuse que empezaría a hablar de cómo está en contra del condón y todo eso que se supone que tiene que decir por ser parte de la iglesia y también supuse que no duraría mucho. Error. El viejo alargó el discurso por 30min.

En esos 30 min., la ceja de la desaprobación se ponía cada vez más alta y juro por Dios, que no podía creer lo que escuchaba. Empezó a decir que el condón no era un método anticonceptivo, que era una mentira porque no prevenía el embarazo, que la única forma de luchar contra el SIDA es la abstinencia y el "matrimonio fiel", y (esta es la guinda de la torta) que no podíamos comportarnos como "bestias" dejandonos llevar por nuestros instintos,0 que debíamos obedecer los deseos de Dios padre y tratar de llegar a la santidad.

Alguien le podría hacer el favor a ese cura y decirle que el condón sí es un método de anticoncepción 98% efectiva, y que él no va a venir a contrariar estudios clínicos y científicos que así lo afirman y que, además es la única forma de prevención contra una enfermedad que tiene a ciertas naciones infectadas en más de un 50%.

A la mierda con el cura ese; el punto es que encontré que con la iglesia, tenemos más de algún punto en que diferimos enormemente y hasta nos podríamos llegar a agarrar a combos. Y me da lo mismo. Creo que tengo un poco asumido esto de mi rol como pseudo-desertora de las líneas católicas, y ya no me importa tanto como antes.

A la mierda con la crisis de fé y las posturas octogenarias de la iglesia.

Desde hoy (confirmada y todo) me declaro "cristiana a mí manera". Y punto.

Alguna objeción, ya saben dónde atiende el de arriba.

Thursday, October 13, 2005

Designios

Así como los siete jinetes del apocalipsis anuncian el fin del mundo, los designios que anuncian el fin de mi vida escolar van llegando poco a poco.

Ya no tengo clases normales. Nunca más tendré una clase de teología (si es que no entro a la PUC... dudémoslo), ni de inglés, ni de historia del arte, ni ninguna de esas clases en que te podías dar el lujo de echarte un rato en el banco y "descansar la vista" un poco.

Hoy plantamos un árbol con los niñitos de pre-kinder. Estuvimos con ellos compartiendo sus sueños y sus esperanzas, y hasta me dió pena no poder ofrecerles más. Me puse a pensar en cómo nos ven ellos: nos ven como el ejemplo, como lo que ellos serán cuando grandes. Lo que no saben es lo que ocultamos y lo que no les mostramos para preservar su inocencia por el mayor tiempo posible. Será por eso que cuando éramos chicos queríamos crecer, porque sólo conocíamos la parte bonita de "ser grande".

Es medio desalentador decirlo, a pesar de que sea verdad. A mí me gusta pensar en que un niña me mire y crea que soy lo máximo. Y no es por una cuestión de ego, sino una cuestión de admiración, eso que todo los sorprenda y que todo lo que hagan ellos te sorprenda a tí. Fue lindísimo. Súper mamón en verdad... pero soy mamona. No puedo negarlo.

Y es eso, y la electricidad en el aire cuando empiezan a sacar fotos para el anuario, el rollo que rodea a la graduación, lo de la PSU, es todo. Todo me anuncia que se aproxima el final y que no hay nada que yo pueda hacer para retrasarlo. Pensé que para estas alturas, estaría sumergida en una depresión horrible, pero no es así. Como que lo asumí y lo acepté dentro de lo que es: "una etapa de la vida" y toda esa mula que te dicen los psicólogos cuando les dices que tienes pavor de crecer.

En verdad, eso es lo que digo ahora... hablemos cuando esté en mi último día.

Monday, October 10, 2005

Cosas que quiero decirte luego de tanto tiempo

Es obvio que serán contadas con los dedos de una mano, las veces que nos veamos las caras nuevamente y, cuando lo hagamos, tengo miedo de no poder ser lo suficientemente dura como para decirte todo lo que tengo que decirte. Me dicen que tengo corazón de abuela contigo, que hace mucho rato debería haber cortado contacto contigo, porque me haces pésimo; pero dentro de todo, parece que no puedo... o tal vez no quiero, aún decido sobre esto.
La próxima vez que te vea, me vas a recibir con una sonrisa, un abrazo y un beso en la mejilla, ignorando completamente que en mí hacia tí, hay tanto amor como odio. La próxima vez que me veas, pondrás tu brazo alrededor de mi cuello y me preguntarás cómo estoy. Me dirás que no me estrese, que todo es una pelotudez y que no me preocupe por cosas que mañana no tendrán ni la más mínima importancia. Y tendrás razón. Y yo te miraré, sonreiré y te diré que es cierto al mismo tiempo en que mi cabeza se pregunta dónde están todas las cosas tiernas que me has dicho cuando estamos sólos.
La próxima vez que te vea, voy a apartarte de todos tus amigos y de toda esa gente que siempre está contigo y te llevaré a alguna banca de Providencia. Nos sentaremos y me preguntarás qué es lo que pasa. Yo no seré capaz de mirarte a la cara y por un instante, creeré que tengo la fuerza y la convicción suficiente como para poder decirte todo: que yo no te importo ni un cuarto de lo que me importas tú a mí, que eres un pelotudo por tenerme en este tira y afloja que me revienta sobremanera, que estoy enojada contigo y que niguna de tus excusas será lo suficientemente buena para disculparte. En ese momento, tomaré aire y te miraré a los ojos. Sentiré el ya familiar temblor en mis rodillas y me bajará esto de que estoy siendo muy dramática. Tú me mirarás y empezarás a hablarme de cualquier cosa con el tono ligero que tienes tú. Yo intentaré por todos los medios de poder ponerme seria y decirte que en verdad te importa un carajo el que yo esté enojada contigo, pero tú no me dejarás. Empezarás a hablar como siempre y no podré callarte. Siempre te han gustado los monólogos, esos que me hacen sentir un poco tonta y pintada en la pared.
Lo más probable, es que al final de todo, no te diga absolutamente nada. Que me ría como siempre lo hago y que luego regresemos a la horda de gente que te rodea para empezar otro acto de mi simpatía. Y estaré frustrada por dentro y pensaré en gritarte y hacerte una escena frente a todos sólo para que no puedas empezar otro soliloquio y, luego de decirte todo lo que tengo que decirte, irme sin esperar que me alcances para una explicación.
Pero no lo haré. Nunca he podido hacerlo por más veces que lo he intentado. Y me quedaré ahí sonriendo como siempre, atragantándome con todo lo que tengo que decir.
Pienso que sería más fácil sacarte de mi lista, de mi celular y borrar toda huella de tu paso por mi vida. Ya lo he hecho antes. Sería más fácil, pero aún no logro convencerme de hacerlo.
¿Debería?

El mundo de Cata

Sigo en mi proceso de evaluar a las nuevas generaciones para poder entenderlas un poco más. Para eso, he utilizado a mi prima chica como ratón de laboratorio. Ella tiene 4 años menos que yo y nos llevamos muy bien. Tiendo a pensar que somos de la misma calaña (o yo soy muy pendeja... no lo sé), pero a pesar de que la diferencia de edad no es tanta y de que tenemos actitudes muy afines, ella vive en un mundo y yo vivo en otro totalmente aparte. Es la edad, el entorno, el tiempo, lo es todo.

Cuando las barreras físicas que nos separan ceden, convivimos en una simbiosis que ya se lo quisieran los organismos macrobióticos. Es en esos momentos en que ella me comparte su mundo y yo trato de traspasarle lo poco que sé y que he sacado de mis 18 años vividos en esta tierra. Es poco, pero me gusta pensar que de algo le sirven. A pesar de mi altruista intención, cada vez que me siento como la grande de las dos, me sorprende con algo nuevo, ya sea algún termino que en mi vida había escuchado, alguna verdad que no se me había ocurrido o alguna locura instantánea (figurabamos ayer tocando timbres y corriendo como no lo hacía desde hace más de 5 años), y me desbarata todo esta idea de la prima modelo.

Fue ella la que me dijo qué era "perrear". Juro y confieso que hace un tiempo yo no tenía idea de lo que era. Estando con ella en MSN, hasta he aprendido a decifrar el abekcedariu, esa maldita jerga que usan algunas personas que se reniegan a la existencia de la "C", la "Q" y la "O" en sílabas finales. He visto de cuántas formas diferentes se pueden poner fotos con estrellas en un fotolog, cuántos espacios se pueden saltar cuando se escribe y todas las formas en que no importa cuán alto te rías en medio de Providencia. También he aprendido que la ternura puede ser el remedio para cualquier mal patológico, que correr en un supermercado es una de las cosas más entretenidas que puedes hacer, que la amistad está por sobre todo y que el mundo no es justo, incluso cuando tienes 14 años.

Recuerdo que cuando eramos chicas, no nos llevabamos bien a pesar de ser las dos primas mujeres que habían en Stgo. Yo siempre sentí que ella me admiraba y yo me enojaba un poco porque algunas veces me copiaba algunos de mis términos o algo de mi ropa. Recuerdo que eso me reventaba y siempre la miraba un poco en menos. No sé si sabe esto, pero estoy casi segura de que lo sintió. Fue en algún momento del verano ante-ante pasado en que todo eso cambió y ella se convirtió en mi familiar favorita. Poco a poco se ha fusionado en mi familia y ya es la hija adoptiva de mi madre y la persona por la cual me puedo preocupar.

Creo que en intercambio de nuestros mundos es constante, inagotable e imparable. Nunca paro de aprender cosas con ella y me gusta pensar que le pasa lo mismo conmigo.

Ahí viene cantando las rancheras que mi tío tiene en el auto, y cubierta por el plumón de mi cama. Nunca he entendido cómo come tanto y por qué siempre tiene frío.

Friday, October 07, 2005


Ni siquiera te diste cuenta que te capturaba... y se supone que yo soy la ingenua. Posted by Picasa

Wednesday, October 05, 2005

Generación SuperPollo

Nunca he entendido muy bien a las nuevas generaciones. Recuerdo que cuando chica tenía un poco de respeto por la gente mayor que yo. Recuerdo que ir a las salas de inglés (rodeadas por salas de 4tos medios) era toda una odisea, que hablar con alguien 2 niveles más grande era equivalente a un alza de enormes proporciones en tu escala de popularidad (pensar que alguna vez me regí por eso) y si alguien más grande que tú te miraba, la opción era no mirarlo de vuelta, sino huir de ahí lo más pronto posible. Suena como miedo hacia los mayores y creo que en cierto modo lo era, aun que nunca supimos de dónde salió. El punto es que, el achorarse con alguien más grande que tú no era la opción, en el caso de un altercado físico, lo mejor era pedir perdón y llegar a la sala rápido.
Siempre creí que cuando creciera, los niños chicos de turno tendrían la misma consideración que tuve yo cuando era chica, pero ahora las cosas no son lo mismo. En los últimos años, me he dado cuenta que los cabros chicos pasan por al lado tuyo y te miran con cara fea, y en el más extremo de los casos, te llega una puteada sin la menor razón; ya no es raro ir por la calle y ver pendejos de 13 años vestidos de flaite, con perforaciones, teñidas de pelo o con una polera del Che Guevara (y podría apostar mi vida a que no tienen ni la menor idea de quién es o que su nombre es Ernesto). Las chicas no se quedan atrás. Niñas de 14 años vistiendo botas altas y faldas a lo Mekano, yendo a discoteques y agarrandose minos tan despistados como ellas porque es lo que ellas escucharon que se hacía en una discoteque.

La generación SuperPollo ha sido críada con padres ausentes, con alimentos transgénicos y TV que muestra implantes de gomas y culos en la proporción 3/1; MTV es su modelo a seguir y el nuevo video de 50Cent, su credo. La tipos mayores no les importan y comienzan a tirar chuchadas desde 2do básico. Las chicas jubilan las Barbies en 4to básico y dejan de ver cualquier dibujo animado por encontrarlos inmaduros.

Recuerdo que cuando era chica, las Barbies eran lo máximo y juntarse con amigas a jugar con ellas, consistía en el mejor de los carretes. Nunca he dejado de ver dibujos animados y más de alguna vez veo "Pinky y cerebro" sólo para recordar por qué me reía tanto... Troz. Tampoco niego mi pasado japoanima, y admito (con todo orgullo) que ví las 3 versiones de "Sailor Moon", que me enamoré de Trunks (el tipo de pelo morado de Dragon Ball) y hasta me leí uno que otro manga.

¿Por qué siento que con los niños actuales no pasa lo mismo?, ¿Por qué siento que antes de siquiera saber lo que significa, aplican la palabra revolución en todos sus discursos?, ¿por qué siento que la generación SuperPollo no tuvo ninguna clase de infancia? y ¿qué cresta es lo que tienen en nuestra contra?

Estoy en una sala llena de pendejos que no superan 8vo básico. Siento que una horda me rodea. Porfavor, ayuda.

Tuesday, October 04, 2005

28 cosas pendientes

1.- Llegar a las 6am después de un carrete.
2.- Ir de shopping y dejar que el consumo me consuma sin importar el precio.
3.- Caminar por Providencia (no por calles anexas, sino que por Providencia misma) cantando alguna canción en voz alta y, si veo que alguien me mira feo, sonreír y seguir cantando.
4.- Terminar de leer "Vampire Lestat".
5.- Empezar como Dios manda (es decir, entendiendo algo) y terminar "Porno".
6.- Pasarme una tarde entera (un fin de semana si es que es necesario) viendo las películas que debería haber visto, pero que no he visto, como por ejemplo: "Magnolia", "Closer", "Eternal sunshine of a spotless mind", "The Godfather" (I, II y III), "Kill Bill Vol. II", "Jackie Brown", "My own private Idaho", entre otras.
7.- Bailar con una persona especial en algún lugar sin música y sólo con una canción cantada a capella.
8.- Dejar de hacerme sonar los nudillos.
9.- Aclarar las cosas con Él y terminar lo que nunca empezó de una vez por todas.
10.- Sacarme la cabeza la idea de que fumar es sexy.
11.- Ir a la Blondie.
12.- Decidir qué es lo que quiero.
13.- Quedarme todo un día tomando sol y sintiendo el olor a la piel tibia por los rayos del sol.
14.- Bailar con un hombre que pueda aguantar 2 horas bailando sin ninguna clase de estupefaciente y que pueda guiarme (y no tenga miedo de hacerlo).
15.- Aprender Italiano.
16.- Aprender Portugués.
17.- Aprender a bailar tango.
18.- Saber para qué cresta me sirvieron tantas clases.
19.- Echarme en el pasto del Parque de las Esculturas con alguien con quien pueda sostener el silencio sin querer tirarme al río.
20.- Conocer NY.
21.- Conocer Europa.
22.- Conocer 3/4 de Santiago.
23.- Aprender a manejar.
24.- Dejar el pan y todo carbohidrato que se le parezca.
25.- Volver a las viejas andanzas.
26.- Teñirme el pelo de algún color medio raro.
27.- Perforarme la oreja donde llevo el aro a presión hace dos semanas.
28.- Olvidar el por qué este número significa algo para mí.

Saturday, October 01, 2005

Y por si fuera poco...

Vengo llegando del primer carrete del fin de semana. Relajado. Son recién las 1:32am y no tengo sueño. Más bien, tengo el cuerpo cansado, medio agarrotado, la espalda me duele un poco, pero estoy segura que es porque me siento mal cuando escribo. Siempre lo hago. Mi hombro derecho (ya sea a raíz del mouse o del teclado) siempre sufre las consecuencias. Debería irme a otro carrete, pero no tengo quién me lleve ni dónde ir. Debería dormirme, pero no tengo sueño y, por si fuera poco, la cama no me llama en ninguna de sus infinitas formas.

Vengo terminando una semana que es la primera semana después de un break. Debería haber sido fácil, pero se me hizo eterna. Siento que no es el primer fin de semana después del asado dieciochero (¿asado?), que la semana duró 8 días en vez de 7, que tuve 4 pruebas en vez de dos y que las clases de preu fueron más largas de lo que deberían haber sido. Sigo cansada, tengo que resistir y, como si fuera poco, tengo algunas de mis últimas pruebas la próxima semana.

Vengo de haber estado con mis mejores amigos, riendome un rato, comiendo basura, reencontrandose con otros rostros; y sin embargo, estoy sola. Porque soy de las minas que se toma la radio y pone música a su gusto y, cuando comienza la versión alterna a una de aquellas canciones que te mueven los cimientos, todo parece un poco difuso, las voces ya no se oyen tan claras, las risas carecen de sentido y las conversaciones pierden la fluidez que solían tener. Y es que, a pesar de estar ida en mi canción, estoy rodeada de gente que quiero, que me es vital para mi superviviencia, pero me siento sola y a veces toda esa gente no es suficiente para llenar el vacío de mierda que tienes dentro y que no sabes con qué llenar. Y por si fuera poco, te sientes mal por sentir que es así.

Pero eres ser humano y aún no te das cuenta que eres un egoísta, que sientes cosas política y socialmente incorrectas, que debes transgredir el maldito manual de Carreño con que te educaron para poder saciar algo que te consume; que algunas veces la propia religión en la cual crees fielmente (sea cual sea) te impide hacer cosas que tal vez deseas; cosas que, al final, no haces, pero que siempre sabrás que quisiste y, por si fuera poco, eso también era tan malo como el hecho mismo.

Y me doy cuenta que no es mi culpa. Que no es la culpa de mis amigos y menos la de mis padres. La soledad que me baja derrepente, es algo que sólo está. Algo que no se reniega, no se reprime porque no hay forma de reprimirlo, porque no tiene caso reprimirlo. Es en ese momento en que llego a la conclusión de que hay que mandarlo todo a la mierda. De que se pueden sentir cosas incorrectas social y políticamente, pero que no es tu culpa, sino que son sentimientos que están ahí, presentes y que no saco nada con sentirme mal por eso. A la mierda el manual de Carreño, a la mierda lo que te enseña la TV (si es que aún enseña algo), a la mierda con lo "políticamente correcto". No es su culpa y, por si fuera poco, tampoco la tuya.

Derrepente me siento sola. So what? no es como si lo pudiera evitar ni tampoco como si pudiera culparlo en alguien más. Sólo es, está ahí y no se irá hasta que se llene el hueco en la boca del estómago que te duele los días en que hace frío. Y te duele y te revienta y no hay razón para sentirte así, pero lo sientes y, por si fiera poco, no hay forma de hacer que dejes de sentirte así: pésimo por estar triste cuando no hay una aparente razón.

Tuesday, September 27, 2005

The last days (nótese que...)

Ya. Es la primera vez que me meto al computador como en 5 días (lo cual, para mí, es harto. Son libres de llamarme psicópata) y pretendo escribir algo que valga la pena leer.

No sale nada.

Probemos con contar un poco sobre la vida... para ser honesta, no hay mucho que contar. El lunes volví a mi realidad de escolar, pero no es igual que antes. Vivo los últimos días de colegio. Ese período en que los profesores planifican todo en pos de la PSU y te hablan del picnic que se hará el último día de clases. La próxima semana, ya no tendré inglés (oficialmente la clase más dormida y capeada de toda mi vida escolar), historia del arte (créanlo o no, hasta me llega a dar pena), educación física (ya no haré más falsificativos) y todas aquellas materias que se consideren "inútiles" a.k.a no ayudan para la PSU. Es raro porque todo es medio lento. Todos los profesores están benevolentes simplemente porque no quieren cagarte ni tampoco arriesgarse a ser los responsables de tu potencial depresión pre-prueba.

Y la conciencia empieza a hacer sentir su peso. Empiezo a sentirme culpable por no estudiar y un poco preocupada por los puntajes... aun que nunca tanto, lo cual me preocupa más aún. Lo he pensado varias veces: ya tengo un plan A, un plan B... ¿es necesario que tenga un plan C?, ¿será necesario tener un "aplíquese en caso de emergencia" y un "aplíquese en caso de estar punto de tirarse del 24º piso"? (nótese que mi casa sólo tiene 2). Voy pensando que nunca está demás.

Conjunto con el colegio, el fin de las vacaciones dejó una secuela que aún no me explico: estoy teniendo problemas para dormir. He pensado que puede ser el hecho de que, en las vacaciones, hubo un sólo día en que me acosté antes de la 1am, y que eso haya creado una especie de hábito al dormirme tarde (destáquense los términos pseudo científicos). Este es el segundo día que paso sin poder dormirme como Dios manda y es apestoso. Me revienta sobremanera eso de estar dando vueltas en la cama sin poder encontrar el sueño. La mayoría de las veces, no pasa ni media hora cuando me rindo y opto por ver TV y rogar al cielo por un poco de sueño. ¿Vieron "The Father Of The Pride" ayer?, ¿o "Dopamine"?.

Comienzo a pensar que es peor. Nótese el aburrimiento.

Y son los últimos días de la costumbre y la rutina; del colegio y todo lo que trae; de la tranquilidad y el ocio... los últimos días de ver el exterior de mi pieza. En noviembre, creo que optaré por confinarme en pantalón de buso a estudiar, saliendo de mi pieza sólo en busca de baño y eventual alimento.

Nótese la desesperación.

Friday, September 23, 2005


La vida de Katie Holmes antes de Tom Cruise... se nota que desde Dawson, hay un laaaaaaargo trecho Posted by Picasa

Odio "Dawson's Creek"

Recuerdo que mis primeros síntomas gríngolos me aparecieron a eso de los 13 años. En 7mo, mientras todas las minas alucinaban con cualquier teleserie que estuvieran dando en TVN o en el 13 (y nótese que el canal era cuestión de pugna), yo alucinaba con las series de high school gringo. Yo no era de ver tele todo los días a las 8. Yo veía tele, sagradamente, una vez a la semana y a las 10 para ver en qué estaban Dawson, Joey y todos los chicos de Bayside.

Y es que era más entretenido o al menos eso pensaba yo. Me veía los capítulos nuevos, las repeticiones, las idas y venidas de las estrellas invitadas (incluyendo la aparición de Jack Osbourne, que fue el aporte-picaporte más grande de la televisión norteamericana, y nótese que eso es mucho decir), me bajaba las canciones que ponían cuando Dawson trataba el 15to intento de la temporada de confesar su amor a Joey o convencerse de que no la quería y todas las cosas que ser fanática de la serie conllevaba. Así pasó mi paso a la adolescencia. Para mí, "Dawson's Creek" era lo máximo y no había nadie que pudiera refutar eso.

El otro día, estaba haciendo zapping y me encontré con Joey. Los viejos tiempos me llegaron como si hubiesen sido una cachetada y empecé a recordar mis lunes por la noche hace unos años atrás. Tenía la idea de que sería buenísimo volver a ver los incontables novios que tuvo Joey, las incontables veces que Dawson perdió de una manera u otra (empiezo a pensar que es una versión moderna, teen y harto más idiota de Charlie Brown) y el desfile de tipos que pasaron por la cama de Joey después de perder su preciada virginidad con mi sex symbol de la época, Pacey. A los 10 minutos de ver el re-run de "Dawson's Creek", me dí cuenta de que algo sí pasó en todos estos años desde que dieron el último capítulo. No sé si es porque crecí, porque estoy más madura (¡JA! lo dudo), porque están haciendo tele de más calidad o porque ahora veo series más brígidas como "Nip/Tuck" (háganse un favor y véanla), pero quedé en la conclusión de que "Dawson's Creek" era horrible.

Pasaron sólo 3 minutos para darme cuenta que Joey decía el mismo speech de "I can't do this anymore" por la trigésima vez; que Dawson era un loser de primera categoría; que Jen se trataba de hacer la alternativa, pero no le funcionaba; que, no importa cuántos chicos llegaran a la vida de Jack, iba a terminar inevitablemente sólo y que, finalmente, Pacey ya no podía ser un personaje novedoso, porque ya había pasado de ida y de vuelta por toda la gama de "chicos buenos y chicos malos" y por toda la oferta laboral que ofrece el mercado (pasar de ser nadie, a ser chef, a ser un tipo que trabaja en una oficina haciendo... ¿qué cresta es lo que hacía?). Ni siquiera la presencia del hermano chico de Kate Hudson (el delicioso barman y novio #246415 de Joey) podían hacer la serie algo más pasable. Fue ahí cuando me pregunté ¿qué era lo que le encontraba a esta serie?, ¿por qué gasté una hora semanal en ver las aventuras de un cineasta wannabe y la tropa de tipos que no sabían qué hacer? y la única respuesta que llegó cuando lo hice fue "era chica... I didn't know any better".

Fue así que cambié de canal.

Nunca he vuelto a ver "Dawson's Creek". Aunque, si repitieran "Popular", creo que otra sería la historia.

Sunday, September 18, 2005

18 funado

Mientras 3 cuartos de Chile echan carnes a la parrilla, bailan cueca (o en su defecto, cumbia), comen empanadas y encumbran volantines, yo estoy pasando, después de mucho tiempo, mi primer 18 en Santiago.
A mí me críaron diciendome que el 18 se celebraba lo más alejado de la civilización como te lo permitieran las ruedas del auto. Era costumbre de la familia Gutiérrez-González, emigrar cada fiesta patria a la casa de mi tía en el norte. Siempre llegabamos el 16 o el 17, y en esos días, mis primos y yo nos dedicabamos a hacer guirnaldas tricolor con los papeles que mi tía tenía para nosotros. Sé que suena como algo sacado de una película (niños haciendo guirnaldas y todo eso), pero juro que es cierto. El 18 en la mañana, atrasados como siempre, comprabamos nuestros volantines (los que todavía quedaban), siempre con el dibujo de alguna caricatura yanqui o nipona, y siempre de plástico pues ya nos habíamos dado por vencidos con los volantines típicos porque siempre terminaban rotos antes de alcanzar el metro de altura.
El 18 se celebraba en algún lugar cerca de Ovalle, siempre al lado de un tranque y con una familia invitada la mayoría de las veces. Mientras se asaba la carne, se calentaban los motores con una empanada (que se compraban en el mismo lugar cada año, ya que eran las únicas que se podían igualar a las legendarias empanadas de mi abuela), los grandes con una cerveza y nosotros con la siempre presente Coca Cola. Nosotros los niños, empezabamos con el desfile de volantines y este sólo se interrumpía hasta que alguno de nosotros llegaba con un choripán en mano para avisarle a los otros que estaban listos y esperandolos. En ese instante, el cielo se despejaba completamente. Y así corría la tarde. Recuerdo los 18 con harta nostalgia... incluso esa vez que, llegando al tranque (que quedaba a una hora de la casa de mi tía), mi padre y mi tío se dieron cuenta que la carne se había quedado en la casa. El asado empezó a eso de las 5pm, pero como en el 18 se come todo el día, creanme que no hizo mayor diferencia.
Este año, mis padres se funaron. No quisieron ir al norte (a pesar de que tenían ganas de ir, pero la cosa se explica en diversos motivos... uno más tonto que el otro) y tampoco quisieron ir a la parcela de mi tía en Melipilla, que a pesar de no ser tan lejos, es lo más típico chileno que se puede encontrar en varios kilómetros a la redonda. Mi hermano se fue a celebrar a la playa con sus amigos y me dejó sola con mi par de funados viejos y mi hermana que, con tal de que le den una empanada, está feliz.
Podría hacer varias cosas (no soy la única que se queda en Santiago para el 18), pero no sé cómo hacerlo. Nunca he ido a una fonda y, como les digo, es el primer 18 funado que tengo por lo que no sé cómo celebrarlo en la jungla de cemento. Para cagarla más, la mayoría de mis amigos están fuera de Santiago, y mi mejor amiga (que es la única alma viviente en la urbe), está tan funada como yo. ¿Qué hacer? No tengo cultura dieciochera urbana y me niego a quedarme vieno los Emmy por el cable cuando, en algún ricón de chile, hay gente media ebria que aún baila al ritmo de una estación AM.
Dios... esto ya parece un auto complot.
Para los que están funados, un feliz 18. Para los que no, los envidio.