Thursday, June 30, 2005

Volviendo a flote

Ya, luego de todo el período profundo y poético que he tenido (no sé si es tan profundo y poético, pero se entiende que no son cosas light... ¿o no?) creo que es tiempo de volver un poco a flote y dejar que un poco de aire muy light se cuele en nuestras cabezas.
¿Qué hay que contar? bueno, no mucho. Digamos que sigo en mi última etapa escolar y ya empiezo a sentir el escozor de la libertad. Sí, soy un poco ñoña y me cuesta mucho dejar el colegio; pero como buena niña, la curiosidad me aflora y, últimamente, a surgido la duda de saber qué hay más allá de la reja. Todo el mundo me dijo que llegaría a este punto, pero nunca me imaginé que llegaría a estas alturas del año.
En fin, en eso estoy. Hoy dimos ensayos en el colegio. No quiero entrar en detalles, pero creo que definitivamente tengo algún grado de déficit atencional... o en su defecto, realmente no sé leer instrucciones.
Ando muy ñoña últimamente, estoy adelantando trabajos, estoy leyendo las guías a conciencia (y eso ya es mucho decir) y empiezo a creer que la décima que bajé el primer bimestre, se reemplazará en el segundo.

Me da tanta risa pensar que de aquí a unos meses más, todo esto al rededor de lo cual mi vida gira, no me importará absolutamente nada...

El cielo parece nublado, pero detrás se oculta el sol que parece reirse mientras toma vacaciones. El cielo quiere llorar... y aún trato de averiguar por qué. Posted by Hello

Dreaming dreamed dreams

La otra noche soñé con el pasado. Soñé que aquél que me quitó el sueño por más de 4 meses, reaparecía de la nada. Soñé que trataba de besarme; soñé que le corría la cara con enojo; que me miraba con un poco de pena, me tomaba la mano y me llevaba con él.

Esos sueños jamás los soñé cuando creía amarlo. Tampoco imaginé que sería justo ahora, cuando no le creo nada, que mi subconciente me atacaría de esta forma.

Cada minuto que pasaba, creo que me sonrojaba más. Lo veía cada vez con más mirada de amor y me arrepentía más y más de haberle negado el beso cuando recién me había visto. Lo abrazaba entre aquellas ruinas que no tienen más lugar que mi inconciente, viendo cómo celebridades se pavoneaban frente a nuestros ojos. No importó cuántas personas etiquetadas como VIP pasaran frente a mí, yo no podía quitarle los ojos de encima. Lo abrazaba mientras él miraba al infinito y luego, como si fuera un moviento de inercia, lo besaba. Fue como un segundo, pero sabía que habían sido horas. Cuando abría los ojos, su cabeza estaba allí, apoyada en mi regazo mientras yo acariciaba su pelo que una vez me dijo odiar.

Fue un sueño eterno. De esos que crees duraron las 8 horas de tu sueño; de aquellos que todavía sientes en la piel.

Eso no fue lo más extraño... lo más extraño fue despertarme y no querer más que volver a dormir. No quería volver a la realidad, no quería tener conciencia de todas las cosas por las que hemos pasado (que tampoco son tantas). Fue extrañísimo. Aún en mi pijama y con mi oso de peluche a mi lado, sentía que mis labios retenían todavía el calor de los suyos.

Creo que estoy un poco loca... confundida tal vez... ya ni de lo que sueño estoy segura. Quiero hablar con él y contarle todo. Lo más probable es que se ría, me abrace un par de segundos y me diga que soy una loca tierna. Creo que tendría razón.

Le preguntaré si cree en los sueños premonitorios. Le preguntaré si es que es posible que el inconciente incursione en el conciente para enmendar los errores del pasado. Creo que me dirá que no lo cree... aun que espero que me diga que sí.

Ya no sé si hacerle caso a este mundo o al que se hace presente a las 5 de la mañana. Las dos son realidades... inexistentes (aun que resulte una paradoja), posibles... etc... da lo mismo... después de todo... son sólo sueños.

Monday, June 27, 2005

Estado, acusado, Yo.

Empiezo y termino la semana sentada en ese mismo mueble roñoso, el mismo que tiene el nombre de mil y un tipos grabado en su cubierta. Inclino la espalda, pongo mis manos bajo mis muslos y entrecierro mis ojos. La miro como siempre; como la dura y directa persona que es. Sin ni una pizca de misericordia, ella no tiene miedo en mirarte con esos gastados ojos azules directo a los tuyos y bombardearte. Si tienes suerte, tu ciudad interna construye rascacielos altísimos elevando la bandera de tu ego hasta el más alto de los cielos. Eso es sólo si tienes algo de suerte. Ese día, mi ciudad no iba a recibir una carvana de elogios, ni bombos, ni platillos ni chicas esbeltas vestidas de generales. Mi ciudad recibiría una caravana de destrucción masiva, que convertiría todas mis convicciones en una Bagdad imaginaria donde caerían casas, edificios, sueños y mi nunca bien ponderado ego.

Estaba el juez. Estaba el fiscal. Estaba el jurado. Estaba la evidencia. Estaba el acusado.

El acusado miraba al juez mientras revisaba la evidencia. Los ojos azules escrutaban los papeles al mismo tiempo que su labio negro se hacía más y más delgado; al compás de la hiperkinética pierna del acusado; a la vez que la cejas del fiscal se elevaban.
Primera evidencia: cae la primera bomba sobre mi Bagdad personal. El impacto destrozó todo a su paso en un kilómetro a la redonda. Aún no es tanto. La pérdida no es tan grande.
Segunda evidencia: una emboscada recorre las calles matando, quemando y destryendo todo a su paso. El daño es mayor. Los muertos aumentan. El estado inmóvil mira la destrucción por la ventana reducido a ser un mero espectador de la ciudad en ruinas.
Tercera evidencia: la etapa final comienza. Ya no son sólo emboscadas, son redadas enormes y monumentales, bombardeos que hacen una melodía bélica que acompaña la caída de todo. El estado sigue inmóvil; mira por la ventana sabiendose impotente a cualquier contrataque. Sus ojos empiezan a ponerse vidriosos, los entrecierra.
Cuarta evidencia: la ciudad está destruida. Todo está reducido a escombros, en la ciudad reinan las cenizas. El estado mira todo conciente de lo que ha pasado. El alma le duele, los ojos le lloran.

El acusado se limpia los ojos para disimular su espíritu destruido. El juez lo ha hallado culpable y ahora solo queda la sentencia.

Me resfriego los ojos y bostezo tratando de disimular mi impotencia en la falta de sueño. Mi voz se quiebra un poco. Mis manos vuelven a su tibia morada. La puerta se abre y el juicio es interrumpido. El juez se va de lado con el fiscal, el jurado se disuelve y se va junto con él. El acusado toma su sentencia; el estado toma las ruinas de su ciudad; tomo mis sueños pragmados en papel, destruidos. Los tres recogen lo respectivo, lo toman en sus brazos y los guardan en la sombra.

Subo el cierre de mi chaleco hasta cubrir mi cuello, mi chasquilla cubre mi ojo derecho y mi orgullo camufla la lágrima que corre por mi mejilla.

Saturday, June 25, 2005


Lo cotidiano desde un angulo especial: todo lo que pasamos por alto. Posted by Hello

Friday, June 24, 2005


Una guerra en miniatura. Una invasión de tipo lúdica. Soldados de juguete que te reprimen como si pudieran hablarte. Posted by Hello

Untitled: Chapter 3

Untitled: Chapter 1
Untitled: Chapter 2

Después de inventarle un par de mentiras a la Mane, pude por fin ir a mi departamento. Le dije que estaba cansada y que más tarde tenía que salir. Con la mejor de las caras me dijo que descansara y se ofreció a llevarme. Cada gesto de simpatía y buena voluntad me hacía odiarla un poco más; todo apuntaba a que ella era totalmente superior a mí. Cómo me enfermaba que fuera tan perfecta. Cuando me dejó en el edificio y la ví alejarse en el auto que le había regalado su papá cuando entró a estudiar medicina, me dí cuenta que la Mane no se merecía esto. No se merecía que la amiga a quien ella tanto quería se hubiese acostado con el chico que le quitaba el sueño. Pero el daño ya estaba hecho y, con ó sin merecerlo, el remordimiento era poco.

Subí al departamento. Estaba exactamente igual a como lo había dejado antes de salir anoche, con la única excepción de que la máquina contestadora prendía y apagaba su luz avisandome que tenía mensajes. Apreté el botón y me tiré en el sillón. El primer mensaje era de Roberto, mi hermano. Me decía que iba a haber un almuerzo familiar en su casa porque era el cumpleaños de la Vero, su esposa. El segundo mensaje era de la Mane y lo había dejado justo antes de llamarme al celular. Habría asumido que me fuí a mi casa y dormí en mi cama. Pobre inocente. El tercero era de mi mamá. Me avisaba que se iba al campo con mi viejo, que la casa iba a estar sola y que fuera a buscar las llaves sólo por si acaso. No había más mensajes. Todo en orden. ¿Por qué estaba tan perseguida?

Tomé una ducha para quitarme el olor a cigarro que tenía en el pelo. Abrí la llave y el baño se llenó de vapor. Mientras sentía el agua hirviendo caer por mi espalda, me acordé de cómo la lengua de Javier la recorría hacía tan solo unas horas. Me empecé a recordar todo lo que había pasado anoche y no podía dejar de sonreír. Salí de la ducha y empecé a vestirme; pensé que ir a buscar las llaves ahora sería lo más conveniente y apenas estuve lista tomé mi cartera, mis llaves, mi celular y salí... sólo para encontrarme a Javier saliendo del asensor. Venía con el pelo húmedo, con una camisa negra rayada y esos jeans que me revienta que siempre use. Se dió vuelta y empezó a caminar hacia mí mientras yo cerraba la puerta como si nada.
- Emi... -
Lo encaré con una cara cínica y trató de besarme. Un movimiento bastó para que sus labios aterrizaran en mi mejilla y para que sus pupilas se dilataran. Mis labios formaron una sonrisa.
- Hola, Javier - le dije mientras, esquivando su cuerpo, me dirigía hacia el asensor.
- Hola... ¿qué pasa? - me preguntó riendo como si todo fuera un chiste, al mismo tiempo que trataba se abrazarme la cintura.
- Nada... lo de siempre; ¿no? - Es en ese momento que Javier entiende que algo anda mal. Mal para él por supuesto.

Javier entiende, por cómo lo miro, que hay una persona en el pasillo a quien no le importó para nada la noche anterior; y esa persona no es él. Al principio pensé en que suavizar la realidad sería lo mejor; que inventarle una mentira a Javier hubiese sido lo más correcto, sólo para no resfregarle en la cara que todo había sido a raíz de la Mane y no de él. Eso fue al principio. Ahora ya no me importaba suavizarle la realidad a Javier y creo que, en cierto modo, eso era lo que quería hacer desde siempre. Para ser honesta, Javier nunca me cayó tan bien. Lo encuentro patético: lo encuentro parte de toda una calaña de hombres que se creen seductores e irresistibles, pero que a la menor seña, se enamoran y creen que el juego se acabó; que ya cumplieron su objetivo. Lástima por ellos que no sepan que está recién comenzando: ahora llega el turno del contrincante. Esos hombres como Javier, piensan que juegan solos y no vislumbran la idea de que otro jugador se ponga frente al tablero. Menos que este contrincante sea una mujer.
- Emi... para... ¿qué es lo que pasa?
- Nada... como nunca nada ha pasado.- Apreto el botón del asensor y la puerta se abre.
-¿Cómo es eso de que nunca ha pasado nada? - me dice sorprendido mientras entro y apreto el botón que cierra la puerta.- ¿Se te olvida dónde amaneciste hoy día en la mañana?

Lo miro a los ojos y mis labios perfectamente pintados se ladean hacia mi derecha. La visión se corta cuando las puertas del asensor empiezan a cerrarse. Javier pone el brazo. Las puertas se abren nuevamente. Javier se apoya en los lados de la puerta mientras me mira sin entender.

-¡Contéstame!
- Sí, sí me acuerdo... pero no es como si me importara realmente.

Las pupilas de Javier se dilatan, baja los brazos, entreabre los labios y me mira fijo. Puedo notar cómo toda la noche anterior pasa frente a su retina. No puedo evitar sonreír otro poco, ni sentir por dentro un poco de adrenalina que me corre por la espalda. Javier quiere hablar, pero no puede. Javier quiere pararme y entrar en el asensor, pero no puede. Javier quisiera ahorcarme, pero no se atreve. Finalmente, le doy una última mirada mientras las puertas del asensor se cierran y su imágen es reemplazada por mi reflejo metalizado.

Javier no me hablará nunca más. Lo más probable es que la Mane se entere de todo y tampoco me vuelva a hablar. Dos personas menos. Vuelvo a ser la reina de mi propio mundo. Saco mi agenda, busco el nombre de Javier y lo tacho. Hago lo mismo con el de la Mane.

Se abre el asensor, salgo, saludo al conserje y voy hacia la calle. Veo los autos pasar, luego veo mis pies calzados en mis hermosos zapatos verde limón. Pienso en qué lástima es que tenga que gastarlos caminando. Estoy segura que la Mane no estará de acuerdo en venirme a dejar nunca más. Es verdaderamente, una lástima.

Wednesday, June 22, 2005

Fecha de vencimiento

Perdí la fé en el género humano. Hoy, entre clases, alguien abrió mi mochila, encontró mi billetera y sacó $1000 sin ninguna intención de devolvermelos algún día. ¿Qué se siente en esos momentos? rabia... impotencia. En sí, el acto es una idiotéz porque solo me robaron $1000. Lo que me enoja, es el hecho de que, de haber tenido más, se lo habrían llevado. Lo que me enerva, es que no lo hicieron por necesidad, sino que sólo por joderte. Lo que me emputece es que sean los mismos pelotudos que se sientan a mi lado en clases (haciendo referencia a mis compañeros de nivel y no a mis compañeros de curso); es decir, los idiotas que no les falta nada, los que hacen esas huevadas como si fuera lo más normal del mundo.
Mi consuelo es el karma. Sólo esperen a que el péndulo se devuelva... JA!

Y sí, ya me lo informaron: tengo una fecha de defunción. Bueno, no es tanto como una fecha de defunción en sí, sino la fecha de vencimiento de mi sanidad mental.
The one who was not supposed to come back, is coming back.
Y no solo al mismo territorio, sino que también al mismo establecimiento... y yo que pensaba que me había librado de él para siempre.
Por alguna extraña razón, no me lo imagino en esta realidad. Va a interrumpir todo... lo cortará todo.
Me da la impresión de que no se adaptará a nosotros.
Me da la impresión de que nos odia.
Me da la impresión de que me odia.
Me da la impresión de que ya no me importa.
La vida seguirá su curso y el tiempo también.

Fuck it... tengo mejores cosas por qué preocuparme.

Sunday, June 19, 2005

Emotional price tags

Ahora todos tenemos distintas etiquetas a los ojos de la gente. Para algunos, eres el amigo/a casi hermano/a. Para otros, sólo amigo... sólo compañero... sólo conocido... etc etc etc. ¿Por qué esta necesidad de nombrar todo lo que tenemos, incluyendo nuestra relaciones humanas?

Tal vez sea porque todo se nos hace más fácil cuando tenemos a nuestros amigos en una jerarquía piramidal. Nos sirve de base de datos para saber qué le podemos contar a quién y quién llena los cupos de esa fiesta a la que tu mamá sólo te dejó invitar 20 personas.
Tal vez porque, simplemente, nos gusta catalogarlo todo con nombre, apellido y (si se puede) código de barra.

Confieso que, más ahora que nunca, yo también me he sentado a ponerle códigos de barra a mis amigos y concocidos.

Cuando me cayó esto de que voy a tener que salir del colegio y que , lamentablemente (afortunadamente en algunos mínimos casos), no todos mis compañeros y amigos quieren estudiar lo mismo que yo, me dí cuenta de que estaremos separados. De que ya no habrá una amistad "casual" con tus compañeros de aula y que, las amistades que no consolidaste, cerrarán el círculo con una amistad en pretérito perfecto. A tus compañeros, sólo los verás cuando te los encuentres en la calle ó cuando el colegio organice una reunión de ex alumnos donde, entre el humo y los cambios de look, te digan cómo están felices de estar donde están sin siquiera estar seguro de eso. Es por todo eso, que he empezado a jerarquizar a mis amigos. Es horrible decirlo y sí, siento que es injusto jerarquizar a las amistades como quien jerarquiza tareas domésticas, pero es la única forma de no perder el contacto con la gente que realmente quieres mantener a tu lado. Con esa gente a la que no puedes cortarle el hilo porque, simplemente, te los imaginas presentes en el bautizo de tu primogénito.

Admito que me cuesta mucho hacer todo esto y que me siento terrible haciendolo. Cuando pienso quiénes son los que me van a acompañar luego de que la reja se cierre a mis espaldas, me doy cuenta que no son todos los que imaginé. Me doy cuenta de que habrán menos personas que los dedos de mi mano derecha (tengo los 5 reglamentarios por si acaso) y que, entre ellos, no figuran algunos de los que he llamado mis "mejores amigos". Eso me pone triste... me da lata. Soy del tipo de personas que le cuesta un poco dejar gente en el camino y que odia el hecho de saber que, algún día, esa misma gente que dejaste a un lado, te la encontrarás un par de años después y fingirás que te interesa su vida, al mismo tiempo que prometes una llamada ó un café que jamás tomarán lugar.

Ordenar mi vida, al igual que ordenar mi pieza, es algo que no me gusta hacer; pero debo hacerlo aun si eso significa tener que botar uno que otro recuerdo y dejar una que otra persona en el camino.

Me siento pésimo al pensar así... es horrible siquiera pensar que una persona es descartable. Mejor dejo de etiquetar las cosas antes que me de cuenta que no hay nada que etiquetar.

Thursday, June 16, 2005


Autor: anónimo
Risas: múltiples.
Asombro: 100%
Profesores enojados: 1
Llegar a tu sala y encontrar las sillas convertidas en una obra dadaíssta: no tiene precio. Posted by Hello

Summer 04': Parte 4 y final

- ¿Carla?
- Ah… llegaste, al tiro salgo, espérame un poquito…
- No, filo. Quédate en el computador no más, yo voy a estar en
mi pieza. Ahora sí, necesito que me hagas un favor.
- Que no te pase llamadas de nadie ¿verdad?
- De NADIE. Ni siquiera si es un tipo que se llama Pablo.


Me encerré en la pieza y, para variar, me tiré en el piso. Prendí la radio y puse un disco de compilados, de esos que hiciste hace 2 años y que, cuando los escuchas de nuevo, te emocionan. Empezó “If I am” de Nine Days. Me encanta esa canción. Me encanta eso de que nunca te dejaré ni te decepcionaré. Aun que sea muy difícil encontrar a una persona que cumpla con eso. Empecé a pensar en Pablo. ¿Habrá quedado muy confundido con todo lo que pasó? Creo que sí. Para mí que no me va a llamar más. Debe pensar que soy otra pendeja histérica que anda detrás de él y que no quiere otra cosa más que agarrárselo. Yo no quiero hacer eso. Yo quiero besarlo, es diferente cuando te das cuenta que el trasfondo es distinto. Uno agarra por calentura. Uno besa por amor.
El teléfono suena. La Carla contestó.
No creo que sea Pablo.

- Anto…- Es la Carla que irrumpe toda mi auto terapia.
- ¿Qué pasa?
- Te llama Pablo…
- ¿Te dije que dijeras que no estaba? ¡Sí! ¿Cómo cresta es que no eres capaz de hacerme ese ínfimo favor…
- ¡Eso le dije! – me interrumpe alzando la voz- Pero me dijo que sabía que estabas ahí y que lo más probable es que no quisieras hablar con él, pero que te pasara el llamado igual… que era urgente.
- Bueno… disculpa –Me tranquilicé- Dámelo… filo.


- ¿Aló?
- Anto…
- Ya sé lo que me vas a decir… que qué onda, que soy una histérica… y da lo mismo… disculpa por haber…
- Anto cállate, si te llamé es porque yo quiero hablarte.
¿Qué es lo que te pasa?
- Bueno…
- Mira, no tengo idea qué cresta fue lo que pasó en la tarde. ¿por qué te fuiste así no más?
- No, no fue nada. Como que me descontrolé no más… huevadas mías…
- No, Anto. No son huevadas tuyas, algo pasa aquí y me encantaría que me dijeras qué es, para evitar que pase de nuevo.

¿Qué le digo, que me gusta, que lo quiero? Que cuando sueño son él, ¿me despierto deseando poder seguir durmiendo, que conozco cada polerón que usa, que su manía por no comprarse otras zapatillas, a pesar de que sus Converse rojas están más que carreteadas, me enloquece? ¿O no le digo nada?

- No puedo decírtelo por teléfono.
- Te voy a ver entonces…
- ¡No! Ni se te ocurra, Pablo. Hablamos otro día ¿ya?
- No. Necesito aclarar esto Anto.- Me sorprende que esté
hablando tan así. Tan autoritariamente. Casi lo desconozco.
- Lo aclaramos otro día… en serio que no quiero hacerlo ahora…
- Estoy a dos cuadras de tu casa, nos vemos.- Y me corta.

¿Qué voy a hacer? ¿Qué le voy a decir? No puedo decirle la verdad. Típico que se le va a inflar el ego y después, aparte de sentirse incómodo en mi presencia, me va a mirar para abajo, como diciendo “Ahí está la mina, ésa que anda detrás mío… pobrecita”.

Suena el timbre. Corro a contestar. La Carla toma el citófono. Llegué justo a tiempo para evitar que contestara. Se lo quito de las manos y la hecho de la cocina.

- ¿Sí?- pregunto haciéndome la huevona.
- Anto… no seas cabra chica y ábreme la puerta.
- Te dije que no quería hablar de esto ahora…
- Anto… por favor- me dice con voz calmada- ábreme la puerta.

La inercia emocional (si es que algo así existiera) me jugó una mala pasada. No pude dejarlo afuera. Apreté el botón y salí a abrir la puerta de adentro.

- Pasa…- Para. Me mira y pasa.

Yo lo seguía mientras él caminaba por el oscuro pasillo que da a mi pieza. No lo había notado, pero Pablo se dejó crecer un mechón en la parte de atrás de su cabeza, que se enrula y le cae por la espalda contrastando con la polera roja que lleva. Creo que ahora me gusta más.
Entra a mi pieza, ve los dibujos que tengo en las paredes. Le llama la atención un autorretrato. Me mira y los compara. Sonríe un poco, pero no lo suficiente como para alivianar el ambiente. Agacho la mirada, cierro la puerta y me siento en la cama.

- ¿Qué pasó Anto?- me pregunta como si fuera la pregunta más sencilla del mundo. En verdad lo es, cuando tienes la valentía de contestarla. Yo no la tenía.
- Nada… me descontrolé no más… como que antes habías hablado de la Maca y tú sabes que ella me revienta y bueno… me quedé media sensible con eso.

Me mira como tratando de leer algo escondido en mi retina, como si toda la verdad estuviese escrita ahí con esa letra en que escriben sobre los granos de arroz. Pero no hay nada. Nada más que mis ojos medios llorosos, que están así porque soy una llorona. Porque me dicen algo y las lágrimas afloran. Esta no era la excepción.
Pablo se agacha y me toma las manos.
- No te creo Antonia. Nunca fuiste buena mintiendo. Además….-
una lágrima salió de mi ojo y cayó en mí mejilla.- tus lágrimas y tus ojitos brillosos te delatan.- pasa su pulgar por mi mejilla y suavemente saca mi lágrima de ahí. Lo miro y empiezo a sollozar.- Antonia… ¿Me quieres?
Me paralicé. Mis manos empezaron a ponerse heladas. Mi labio empezó a tiritar. Otra lágrima caía en mi mejilla. ¿Qué le podía responder?
- Por supuesto… eres mi amigo ¿no?
- Sabes que no te hablo de ése cariño. Yo sé que me quieres
como amigo. ¿Me quieres como algo más?

Me tenía acorralada. Era él en frente, era yo llorando y una pared a mis espaldas. No había salida. No podía mentirle. Él conoce mis mentiras. Él sabe cuando miento. Era tiempo…
- Sí.- Y exploté en llanto.- te quiero y estoy mal porque me
siento ínfima a tu lado, porque siento que me tienes como una mascota, siento que soy la típica amiga con la que los minos se quejan de la pololas. Y me da rabia, me da rabia contigo porque no te das cuenta de que te quiero, que lo único que quiero es besarte y tú lo único que haces, es hablar de la pelutoda de la Maca; me da rabia conmigo misma, porque pensé que si le ponía empeño, algo podía pasar, porque me permití soñar contigo e ilusionarme en cómo sería mi vida si es que me miraras diferente, si me miraras igual como mirabas a la Maca cuando recién la conociste… soy una estúpida, no puedo creer que haya sido tan imbécil como para caer en mi propia trampa, como para creer en mis propias mentiras…- y seguí llorando.

Ya no me daban las palabras. El daño estaba hecho. Ya nunca sería lo mismo con Pablo. Ahora habría un roce, cierta incomodidad al hablar. Se había acabado.
Pablo me abrazó. Yo lloraba en su hombro sintiéndome una estúpida, mientras él me abrazaba con la mayor ternura del mundo. Luego empezó a reír.

- ¿De qué re ríes?- Le pregunté enojada entre mis sollozos.
- Me río de que lloras por nada.- Levanté la mirada para
encontrarme con la suya. Con sus brazos todavía a mí alrededor, él sonreía.- Me río de que lloras porque crees que alguien no te quiere, cuando sí lo hace. Me río por lo irónico que es esto: que estés tan triste por algo falso, de que te veas tan linda cuando lloras y que esa misma belleza, con tus lágrimas, me duela.

Con los ojos vidriosos y todavía con lágrimas en las mejillas, sonreí. Y lo abracé más fuerte. Y reí. Esa misma sonrisa es la que luego Pablo, reemplazaría con un beso.

Creo que al fin y al cabo, salir tiene sus ventajas… aun que con Pablo, me quedaría en la casa hasta el próximo verano.


Este cuento lo escribí a partir de una vivencia propia... aun que el final no es más que uno de mis tan propios sueños.

Wednesday, June 15, 2005

Reality K.O

Y pasó la mañana del domingo. En cama y viendo TV, la mañana se puede pasar más rápido de lo que la mayoría de la gente piensa. Es muy fácil quedarse dando vueltas entre las sábanas y enrollarte en la calidéz de tu cama hasta que, sin darte cuenta, el reloj marca ya la tarde. Ahí caes en cuenta que es otro medio día de historia que tu cama puede contar.
Entre episodios de Prime Time repetidos, las mandarinas que mi tía trajo y todas las veces que le dí vuelta al menú de canales que cada vez se me hace más pequeño, me puse a pensar en todo lo que hay por hacer este año: en todo lo que me espera, todas las metas que tengo que cumplir, todos los roles que tengo que desempeñar, todas las guías que tengo que leer, todas las clases a las que tengo que asistir y todas aquellas cosas tan características del décimo cuarto año escolar que todo el mundo ve con amor/odio/miedo/exitación. Fue entre todo eso que derepente sentí un golpe que me dejó knoqueada en el piso y, al mismo tiempo que me limpiaba la sangre que fluía en la comisura de mis labios, ví hacia arriba y ví que la realidad me miraba con su distintiva sonrisa sarcástica y me decía "Aun que no lo creas, no te las sabes todas".

Y me quedé ahí.

Con las pupilas dilatadas, la boca entreabierta ensangrentada, el brazo temblando y la cama desehecha, me dí cuenta de que la irónica realidad estaba en lo correcto: estoy lejos de sabermelas todas. Llegué a la conclusión de que me he comportado como una cabra chica arrogante este último tiempo. Pensé que si me creía el cuento lo suficiente y creía en mí misma, todo se me iba entregar en bandeja de plata; incluyendo los buenos puntajes en la prueba y los cupos en la carrera y la universidad que quiero, junto con todos mis amigos siendo por siempre amigos.
Y sí, eso es verdad pero hay una delgada línea entre creer en sí mismo y ser arrogante... y yo la crucé.
Por algún motivo pensé que por ser yo, la facultad de diseño y arquitectura de la PUC me iba a abrir las puertas de dos en dos y que el DEMRE me iba a dar un puntaje nacional en todas las formas de prueba. Más lejos de la verdad no podía estar y, con eso, pude ver que mi mayor error no había sido el no poner atención en 2° medio, sino que subestimar todo lo que me está pasando y tomarlo como quien habla de un año más de su vida, cuando en verdad no lo es.

Ya me han dado varias veces el discurso de que "tu vida no depende de la prueba" pero, a pesar de que lo he digerido, aún hay algo que no me deja estar tranquila con respecto a este asunto. Talvez me exigo demasiado. Talvez no me exigo lo suficiente. En fin... es algo que tendré que dilusidar en próximo. O al menos antes de que me internen por un stress emocional.

Aparte:
Terminó una era. El CDA 2004-2005 llegó a su fin y con eso me vinieron más espacios vacíos en mi agenda. El lunes pasamos el mando y pensé que todo iba a ser una celebración al estilo "¡sí, por fin me saqué el cacho!", pero al escuchar mi nombre y subirme al escenario, me bajó una nostalgia enorme y sentí que uno de los hilos que me ataba al colegio y, con eso, a mi niñéz, acababa de cortarse. Me había convertido automáticamente en parte del CDA saliente a.k.a los jubilados. Ahora sólo me queda graduarme.

Wednesday, June 08, 2005

Musical witness

En el asado del domingo, Máx me dice que Primo me había enviado un "meme" musical. Lo único que atiné a hacer fue a poner mi típica cara de "¿qué es eso?" (ya saben, subiendo la ceja izquierda y ladeando un poco los labios) y decirle:
- Un... ¿QUÉ?
Luego de mucha saliva gastada en tratar de explicarme las cosas, Máx por fin pudo hacerme entender lo que era y (ahora que me acuerdo y por fin tengo tiempo) lo respondo.

Tamaño total de archivos musicales en mi computador: 32GB

Total número de archivos musicales: 5586

Total duración de los archivos: No sé cómo ver el tiempo sin darme la lata de ver una por una (cosa que no haré)

Último disco comprado: "Gravity" de Our Lady Peace (paralelamente mi hermano me compraba, con mi plata por supuesto, "Mad Season" de Matchbox Twenty y "Songs about Jane" de Maroon 5); pero la última adquisición fue "A funk odissey" de Jamiroquai (agregado a mis adquisiciones generosamente por Volky).
NOTA: todo esto no cuenta la INFINIDAD de discos que he bajado por internet. (¡sue me!)

Canción que escucho en este momento: "I want you" de Savage Garden

5 canciones frecuentes ó con significado especial:

  1. "Maybe tomorrow" de Stereophonics
  2. "Hand me down" de Matchbox Twenty
  3. "Stranded" de Plumb
  4. "Leave" de Matchbox Twenty
  5. "3 libras" de A Perfect Circle

Personas a quien le paso el cachito:

  • Coni Pelayo
  • Babi
  • Saori
  • Stark
  • Coto

Esto es medio estúpido, pero el ocio no da para más.

Semana vaga

Me las he dado de vaga esta semana y, a pesar de que no he hecho poco, los resultados son escasos... ó al menos así me parece.
El domingo me fuí a un asado CDA con toda la lista para celebrar que el período se termina y que volveremos a tener vidas en menos de una semana. Luego de eso, con la Coté nos negamos a que se acabara el fin de semana, así que fuimos a tomarnos un café y a ponernos al día con nuestras vidas (que estaban muy atrasadas en todo caso).
El lunes tenía paseo con el eje artístico. Fuimos a Valparaíso a dárnoslas de bohemios y a croquear la vida. Terminé con el ego medio destrozado. Digamos que hay días y días para dibujar, y este, no era uno de ellos. No importó tanto... después de todo el día terminó bastante bien con una conversación post siesta que tuve con Volky mientras entrabamos nuevamente a Santiago.
Ayer tuve una de esas jornadas ideadas por mi colegio en donde asumen que todos somos católicos (es un colegio católico, pero la gente es todo menos católica): encuentro con Cristo. Tenía la esperanza de que hicieramos las dinámicas lloronas donde uno le dice al compañero de al lado cuánto lo aprecia (aun que sea mentira) y nos mostraran fotos de cuando eramos chicos... después de todo era nuestro último encuentro con Cristo, tenían que hacer algo especial. Pero no lo hicieron. Just the same old crap. Me decepcioné mucho y lo más productivo que hice, fue dibujar un rato. Al llegar a mi casa, hice el ensayo de inglés que venimos haciendo hace un par de semanas. Debo decir que, aun que me faltaron 300 palabras para llegar al mínimo, me siento orgullosa. Sé que Mr. Myers me va a devolver el ensayo y me va a decir que invente 300 palabras coherentes para completar el texto, pero simplemente no me importa en demasía. My ass.
Ahora no hago mucho. La semana se ve.... dentro de todo tranquila.

Hay advertencia de huracán, pero es de esos que son poco probables de llegar. Además, en estos lados, no se dan los huracanes....
a menos que...
no... no va a llegar.

O al menos eso me gusta pensar.

Thursday, June 02, 2005

Aniversario: un año después

Cuando creé esto, nunca pensé que un año más tarde, escribiría denuevo. Y es que, mientras pensaba el título y escribía el primer post, pensaba que esto iba a ser una de las tantas cosas a las que me inscribo por internet y que dejo ahí como si ninguna empresa gringa contara con mis datos; como la cuenta de email que nunca usé. Pero no es así, y 365 días después de que abrí este blog escribiendo puras idioteces, escribo el post aniversario. El post que marca el fin del año de transición de lo que era antes, al ente que les escribe en esta remota pantalla.

Poco a poco, el blog se empezó a meter debajo de mi piel y se volvió algo inherente a mí: aquello que no podía dejarse, la terapia, la vitrina por donde se exibía mi vida. Escribir se convirtió en algo necesario, el deber que me encantaba cumplir. Todo lo que vivía, lo que veía y sentía, detonaba algo en mi cerebro que hacía que en ése mismo instante lo empezara a redactar en palabras que luego se verían plasmadas aquí. Es así como todo un año de mi vida está a su merced en estos momentos, y a diferencia del principio, estoy feliz de poder ser capaz de mostrarme tal como soy: sin ninguna máscara y sin ningún miedo; totalmente vulnerable.

Creo que siento un enorme cariño por lo que este blog es y por todo lo que ha traído con él. Me ha permitido ponerme en contacto con personas que jamás creí conocería algún día y me dió experiencias que de otra forma no hubiese tenido. Con el blog crecí un poco, sentí más, lloré otro poco, salté y reí. Eso ya es mucho decir para un espacio de internet con fondo prederminado, ¿no?.

Esta soy yo en mi más pura expresión. Esta es mi vida en vitrina. Esta son mis palabras recién saliendo de mi boca. Gracias por ser testigos de este año. Gracias por escuchar mis alegos y pendejerías. Gracias por ser un hombro donde pude llorar más de alguna vez. Gracias por acogerme tal como soy, por estar ahí, detrás de la pantalla leyendo lo que tengo que decir. Gracias por verme crecer. Gracias por reír conmigo.

Así comienza un nuevo año y una nueva etapa: Sandra en vitrina vol. II