Wednesday, August 31, 2005

The best seller

¿Y qué pasa si es que en verdad no soy ni la mitad de lo que creo ser? me cago. Simplemente me cago.
Lo malo, es que parece que es cierto. Parece que sí soy la hipócrita que siempre he temido ser; que el espejo refleja sólo un avatar de lo que realmente soy y que vivo un cuento que yo misma escribí unos meses atrás en medio de mi clase de sociales. Será por eso que me complico tanto.
Y es que camino erguida por los mismos pasillos que recorrí por primera vez hace ya 8 años; la boca un poco fruncida, el paso cadencioso y tan inquieto como mi cabeza; la vista fija en un punto de fuga que envuelve el final de mi recorrido y el ego muy en alto. Porque es verdad: me reconozco engreída (y no "creída", como dice mi profesor). Me creo toda una sabia en mis materias, una experta en mis talentos, una conocedora en todo l o que me gusta y una maestra en mis costumbres.
Todo eso, hace de mi caminar, una marcha altiva.
El problema no es ése. Creo firmemente en la autovaloración antes de la apreciación ajena, y en que el miembro del público más difícil de convencer, no es otra que yo misma. En resumen, creo que para que el cuento se convierta en best seller, la primera en comprarlo, debo ser yo.
Cada día, recibo una cachetada de la realidad y me doy cuenta que, mi mayor miedo, no es nada más que quier me pega la cachetada: mi realidad. Porque tengo mucho que aprender; porque me falta tanto por caminar; porque no conozco nada aún; porque no he visto ni leído la mitad de las novelas y películas que debería ver y leer antes de morir. Porque me creo toda una erudita en música y sólo soy otra televidente más de MTV; porque me creo literata por tener un vocabulario pseudo decente y por pensar en un par de metáforas, cuando la verdad es que no sé ni hablar ni escribir. Porque la verdad, es que, en verdad (valga la redundancia) no soy ni la fotocopia de la foto que tengo de mí misma en mi cabeza.
Y ése tampoco es el problema. Omitir información no es lo mismo que mentir y vivir una mentira en ignorancia, convierte la mentira en realidad.
Y es ahí donde está el problema: el problema es que la ignorancia sobre mi realidad se me acaba y sin ella, mi realidad se convierte en una mentira (simple matemática).
Y es que compré el best seller... pero comienzo a sospechar que me han estafado.

Monday, August 29, 2005

Santa hereje

Recuerdo que en algún momento de mi vida, me sentí muy creyente, católica y demáses. De verdad sentía el insentivo de ir a misa, poner atención en la homilía del cura, dejando mi eterno pasatiempo de escrutar la iglesia hasta su último rincón, se lado y de verdad decir "Amén" porque lo sentía y no porque mi madre me miraba feo si no lo hacía. Fue ése el tiempo en el que sentí que ir a misionar era parte del " designio divino" y en el cual sentí la motivación para hacer la confirmación, uno de los sacramentos más impopulares de la iglesia.

No me pregúnten cómo pasó todo eso. Sólo sé que hubo un momento en que pasó y, así como no tengo idea qué fue lo que motivó mi paso a la luz, tampoco sé qué fue lo que motivó mi paso de vuelta a las sombras. Y es que no soy una hereje ni mucho menos... es decir, sí; pero depende del punto que se lo vea y qué entiendas por hereje.

Es verdad que no llevo una cruz al revés comprada en alguna tienda dark del Portal Lyon y que tampoco hago ritos satánicos con mi gato y menos que leo el Apocalipsis como una premonición del eventual armagedón. No es nada de eso; es sólo que ya no soy como era antes, ya no me mueve ir a misa un domingo en la noche ni cantar canciones eucarísticas como parte de un coro angelical. Sigo creyendo, pero me he vuelto parte de una masa muy abundante por estos días: la masa de "los católicos a su manera"; cosa que, debo decir no me agrada para nada.

Para ser muy sincera, yo también, a pesar de haber estado 14 años en un colegio católico, tengo mis dudas con respecto a esto de la religión, la iglesia divina/pecadora y todo eso. Talvés sea porque me obligan a ir a misa ciertas veces al año, porque tengo un ramo de teología o porque la materia de ética que paso en filosofía, tiene una rama de ética cristiana. Sea como sea, no es muy sorprendente que la mitad de mi colegio sea ateo o agnóstico.

Todo esto me vino a la mente cuando ví de vuelta a las chicas Colonia; las minas de mi colegio que volvieron del encuentro mundial de jóvenes. La mayoría volvió y cambió su nick de MSN con frases sacadas de un libro de oración o de un cancionero de misa y hablando de "Benedicto" (ya no es "el Papa", ahora es Benedicto a secas) como si fuera su mejor amigo. No digo que les hayan lavado el cerebro ni poco menos, pero sí es raro ver a gente tan fogosamente creyente, sabiendo que algunas vez fuiste así, pero que ya no lo eres. Incluso es raro ver cuando se juntan a conversar y dan la impresión de que estuvieran en un tipo de secta o en esas reuniones de oración que hacían en "Saved!".

Aún no decido si soy una hereje o no. Algunas veces pienso que creo que Dios es mucho más flexible de lo que me enseñan; cosa que por un lado me gusta y por el otro me hace sentir un tanto hipócrita.

Creo que el problema no es que sea menos creyente, sino que ya la cosa no me motiva (es distinto, en serio), y en verdad, eso tampoco me molesta demasiado. De hecho, me siento bastante cómoda con ello a pesar de que algunas amigas traten de evangelizarme de vez en cuando. Es hasta gracioso.

Sunday, August 28, 2005

Best birthday ever

Después del fiasco del año pasado, era fácil pensar que cualquier cosa podía hacer de mi cumpleaños algo memorable. Y es verdad, pero este 26 de Agosto, superó con creces el del año pasado y convirtió a mi cumpleaños número 18, en el mejor que he tenido desde que tengo memoria.
El día empezó con mis viejos y el típico canturreo de felíz cumpleaños. Hay que admitirlo: después de todos estos años, igual te emociona que tus viejos te despierten así; incluso si estás cagada de sueño. Luego, en el colegio, mis dos mejores amigos llenaron mi locker con globitos y una tarjeta de cumpleaños con Elmo en ella (los muppets no sólo estuvieron en mi más tierna infancia, sino que también en mi precaria, media y tardía niñéz, e incluso ahora). A diferencia de hace un año, esta vez sí hubo gente que sabía que era mi cumpleaños. Fue rico... era mi día.
En el primer recreo, terminé tomando un café especialmente hecho para mí, con galletas hechas especialmente para mí y rodeada por mis amigos. Juro que las cosas no podían ponerse mejores. Después de dos horas de matemática y una prueba de física, el día siguió con un tour por el centro con Cotín. Juro que el centro es mucho más lindo de lo que recordaba y no logré entender si era por la lluvia, por el día o por la compañía, pero sentía que estaba en otro país: paseando por alguna calle en Barcelona o como decía Coto, por la plaza madrileña (fuimos colonia española... se entiende la resemblanza). Y lo pasé increíble.
En la noche, las cosas siguieron bien. Nos juntamos con unos amigos en un pub y estuvimos un rato ahí pasando el tiempo antes de bailar al ritmo de Soda y Miranda! gran parte de la noche.
Y todo increíble. 24hrs buenísimas (a pesar de uno que otro deslíz). Un cumpleaños memorable.
Pasó que faltó gente. Eché de menos a ciertos amigos que olvidé llamar (y a otro que olvidó llamarme). Pero ya vendrán otros cumpleaños y sé que ellos estarán ahí. Amigos no me faltan... ni tampoco faltarán.

Simplemente, el mejor cumpleaños que podría haber imaginado. Nada más que declarar.

Bienvenidos 18 años... bienvenida legalidad y vulneravilidad legal... bienvenida al mundo donde te cuidas sola.

Thursday, August 25, 2005


To think how many truths have come out of those lips Posted by Picasa

Zona Magnética

Cuando estaba en segundo medio, por un raro experimento en el que el colegio postulaba que la juventud nos haría más controlables (craso error), fuí con todo mi curso de viaje de estudios al norte del querido territorio chileno. Creo que han sido los 10 días más entretenidos que he tenido nunca.

Haciendonos los turistas que realmente eramos (lo chileno no nos quita lo ignorantes sobre nuestro propio país; y en eso hago un mea culpa enorme), recorrimos todos los lugares con alta concurrencia de gente alta y rubia. Tengo la típica foto en el valle de la luna, en San Pedro, en Chiu-Chiu y en Chuqui, aparte de otras muchas historias que vale la pena contar. Me acuerdo que, camino al Chungará, entremedio de todas las paradas que hicimos para aligerar la carga etílica de los apunados (de los cuales, en todo caso, me excluyo), llegamos a una parte que se llamaba la zona magnética.

La zona magnética, no es más que una de esas extrañas locaciones de la tierra, en que las leyes físicas, el magnetismo de los polos y otra sarta de cosas que jamás entenderé, se unen y hacen que pasen cosas extrañas. No es como que fuera poco ni nada por el estilo. De hecho, encuentro bastante fascinante el que se puedan soltar los frenos de un bus con 40 adolescentes, 2 profesores, un guía, un conductor y bastantes botellas a medio llenar, en plena bajada, y que el bus avance en dirección a la subida (por ponerlo de la manera más didáctica posible). En el momento que ví que el bus subía de cola (al más puro estilo reversa), fue que supe que, después de bajar y tener el rock bottom a 2 centímetros de tu naríz y creer que no puedes caer más bajo y que las cosas simplemente no pueden salir peor, sí puedes subir y las cosas sí pueden salir bien. Esta semana fue un experimento en la zona magnética.

¿Se han despertado un lunes con la sensación de que es viernes, de que tienen mil cosas en la espalda, de que no quieren más? Eso fue exactamente lo que me pasó este lunes... y el martes e incluso el miércoles. Y es que no quería más, juro que no. Y, obviamente, cuando se va cuesta abajo, uno cree que no hay fin hasta que te quiebras la naríz con el impacto y echas por la borda años de tratamiento de ortodoncia. Lo bueno es que no fue así y entré en gloria y majestad a la zona magnética. Para el miércoles en la tarde, las cosas iban en mejora y, sinceramente, no podía estar un poco más feliz.

Y desde entonces, ha ido todo en subida. Los días han estado más soleados y menos fríos. He estado menos cansada, a pesar de todas las cosas que tengo que hacer. Y no sé... todo ha tomado un equilibrio bastante agradable. Y he corrido todo el día, todos los días e igual estoy cansada; pero me gusta. Como me decía un trabajólico crónico cuando le decía que se tomara un descanso: "Es que no puedo. Estoy feliz. Simplemente no puedo parar".

Y es que la puntada al costado, la respiración agitada y la frecuente explosión de sangre en tu pecho, es parte de la belleza de correr: te cansas y crees que en cualquier momento desfalleces, pero no lo haces y la zona magnética, tarde o temprano, te sube sin siquiera sentir el peso en tus rodillas. Y todo bien. Ya llegará el día en que ya no se pueda subir más.

Bien, la semana termina con mi cumpleaños, ¿Qué más podría pedir un chica?

Tal vez que no haya prueba la próxima semana.

Aún pidiendo imposibles.

Birthday countdown: 3hrs y 51min.

Sunday, August 21, 2005

Alone among a crowd

¿Acaso no es horrible sentirse solo cuando te sabes rodeado de gente?

Es frustrante saber que están todos ahí, pero sentir que no cuentas con nadie. Y es raro que yo lo diga, porque estoy rodeada por gente increíble de quienes aprendo cosas nuevas todos los días y son los mejores amigos que alguien pudiese desear. Aún así, me ha pasado que, al tocar el timbre que anuncia el glorioso final de la clase, un gélido sentimiento de soledad me ataca; y me quedo parada en medio del patio sin saber a dónde ir, qué hacer o a quién hablarle.

Cuando era más chica, tenía un grupo fijo de amigos, con los cuales almorzaba, conversaba en los recreos, trabajaba en clases y carreteaba los fines de semana. Esa típica sucesión de nombres que te salta inmediatamente a la cabeza cuando ideas la lista de invitados a tu cumpleaños. Con el tiempo, fui descubriendo a nuevas personas fuera del cerrado círculo y todos nos fuimos dispersando. Aún conservo buenas amistades que me acompañaron en mi aún vigente proceso de maduración, pero con la mayoría he perdido el contacto y, cada vez que me los encuentro en alguna fiesta, me doy cuenta de lo poco que tenemos, teníamos y tendremos en común.

Es esta dispersión la que a veces me complica un poco la existencia. No soy de aquellas personas que les gusta estar pegada a alguien mucho tiempo, no porque me aburra, sino porque no me gusta saturar a la gente; me revienta pensar que los estoy aburriendo, interrumpiendo o que estoy parando el dedo. Es un signo de inseguridad terrible, y lo sé, pero aún así me veo abandonando conversaciones por la misma razón: porque me siento un factor anexo y, sin que nadie me diga nada, me autorecluyo de la conversación. Eso me pasa incluso con mis amigos más cercanos. Algunas veces ni siquiera es necesario ir y tratar de incluirme, cuando ya me estoy alejando. Y es horrible... me siento sola porque me autorecluyo. Martir por opción propia.

Creo que todo es culpa de mis infinitas inseguridades que, según lo que la gente dice, van muy en contra con la imágen que proyecto en primera instancia. Me ven como el tipo de chica "Si no te gusta, púdrete", cuando no puedo estar más alejada de eso. Es como una variación del síndrome del puercoespín, sólo que en vez de alejar a la gente haciendoles daño, me alejo yo para que ellos no se aburran de mí y me hagan daño. La aceptación de otros es una de mis más grandes inseguridades aunque la lógica, paralelamente, me diga que es una estupidéz.

Tengo la esperanza de que sea por la falta de maduréz. Tengo fé que, con el tiempo, podré darme cuenta de que, las idioteces que me quitan el sueño hoy, no son más que eso: idioteces de cabra chica. Aunque creo que mi estado de cabra chica da para rato, pero no importa. Por lo menos es bueno creerlo que es remediable.

Cheers.

Birthday countdown: 5 days.

Saturday, August 20, 2005


Estoy media cansada. Necesito un break de la rutina. Necesito mirar las cosas desde arriba, porque desde arriba, nada puede asustarte e incluso las cosas más grandes y atemorizantes, se ven pequeñas e insignificantes. Pensar que luego miraré hacia atrás y me daré cuenta de la idiotéz de todo lo que me estresa hoy. Posted by Picasa

Verbalmente dividida

Ya son dos días seguidos en los que me capeo la última hora. Después de todo, siempre puedo leer una enciclopedia acerca de la guerra fría y revisar un facsímil de verbal; para algo me metí al maldito intensivo. Que tampoco ha resultado tan mal.

Recuento:
Hace 2 semanas voy al "mejor me apuro si no quiero ponderar 400pts." a.k.a preuniversitario de lenguaje. No sé si lo he comentado, pero creo que no hay prueba ni materia más inútil que la que entra en esa prueba; materia en la que, comprenderán, estoy lejos de ser una experta y odio con toda mi alma. Anyway, por esta misma razón y en un intento por volverme mártir y ganarme el cielo de una vez, me metí al preuniversitario "peor es nada" .

Asumí que me iba a aburrir como ostra, que mi guía iba a terminar didácticamente ilustrada por mis dibujos y que no iba a tener nadie con quién pasar el rato. Wrong. Resultó que había un tipo de mi nivel y varios chicos más que recién llegaban. Entre ellos, él. No el tipo de mi nivel, sino que otro ÉL. Si el otro era chico Brit (el cual luego de desertar de mi clase de sociales, sacó su parche de Suede de su mochila y apenas lo he visto), este sería el chico Futuro-Ingeniero (aún no llegamos al "¿qué quieres estudiar?" por lo que no hay nada asegurado, pero tiene cara de estudiar ingeniería... aun que tal vez no le alcance muy bien aún. Y sí, también noto que el no haber llegado a la pregunta vocacional en un ambiente de preuniversitario, connota menos de 10 palabras cruzadas... lo que es patético... ¡pero no importa!). Cutting to the chase, Chico Futuro-Ingeniero llegó el mismo día que yo, por lo que pude sociabilizar con él en un contexto media anegdótico.

Con respecto al tipo de mi nivel, yo pensé que iba a ser mi salvación en el tedio de la clase que me quita los preciosados martes y jueves de los que me jactaba tener en el primer semestre, y que ya he entregado como dote para mi funeral post PSU. Pensé que lo tenía todo más o menos solucionado y que todo andaría bien. Wrong again sweety. Resulta que el tipo en cuestión, es una de las cosas que me hace retorcerme de verguenza en clase por todas las pelotudeces que no se aguanta en decir cada 3 minutos. Es raro porque, fuera de ahí, me cae bien y me río bastante con él (hay que admitirlo, él es un chiste). Será porque no está en mi curso y tampoco tengo ninguna clase con él.

Anyway, el punto es que mis clases de verbal me han dividido en tres: una que le hace ojitos al futuro ingeniero mientras me saca la goma (mal pensado es bastante gracioso), otra que trata de poner atención y salvar la mediocre comprensión de lectura que poseo y, finalmente, una última que imagina 10 eficientes formas de matar a un compañero y hacerlo parecer un accidente. Tampoco puedo quejarme de que la cosa es fome.

He andado media ocupada últimamente, corriendo para todos lados física y mentalmente. Hay mucho que contar, mucho que es mejor callar y otra buena cantidad de reflexiones que son dignas de ser publicadas. Todo eso lo diré más tarde... si es que el tiempo no me falla.

Luego les cuento cómo van mis últimos días de menor de edad. Esto promete.

Birthday countdown: 6 days.

Sunday, August 14, 2005

Y se hizo la luz...

Últimamente las cosas se han vuelto un poco más rápidas, más violentas, más sorpresivas. Me parece que las últimas semanas, las he vivido en un Audi A6 (Dreaming...) a toda velocidad que tengo que frenar en los múltiples discos pare, para evitar reventar a alguien. Me despierto y es lunes; me despierto al día siguiente y es viernes and so on, and so on. Pasa una semana después de la otra y el todo pasa volando y tengo menos tiempo para todo, y pareciera que estoy en una fila donde todos los que están detrás de mí, tienen que ir a una sala de parto. Todo a 200 km/hr.

Y filo. Hasta ahora no he atropellado ni chocado a nadie en mi Audi imaginario, y de hecho creo que hasta me acomoda un poco el ritmo acelerado; incluso sabiendo que dentro de todo, hay muchas decisiones que aún no he tomado. Sólo les digo que, la realidad del próximo año, es más incierta que la legalidad de las cuentas de Pinochet. Trato de hacer un fast forward a mi vida, y les juro que no veo nada porque, de hecho, no tengo idea qué es lo que voy a hacer. Aún no decido bien qué estudiar y tampoco estoy 100% segura de dónde.

Normalmente, estaría freakeada, descontrolada e incluso media histérica. No hay cosa que me reviente más que no tener un cierto control sobre las cosas (es por eso que no soy muy buena con las improvisaciones y el destape repentino), más aún cuando se trata de algo trascendental y de gran embergadura; pero no lo estoy. Sorpresivamente, pasé por mi etapa histérica y colapsada y llegué a una especie de kibbutz del deseo de la estabilidad mental. Bajé un poco las revoluciones y me abrí al "So be it"; a la fé. No me he unido a ninguna secta ni EJE ni a nada que se le parezca, sino que he llegado a una especie de equilibrio con todo y me sienta más que bien para ser honesta.

Por alguna extraña razón, sé que es cosa de tiempo para que las cosas se aclaren; y sé que puede que decida qué cresta voy a hacer en los próximos 5 años (o más), justo el día antes que cierren las postulaciones y ¿quién sabe? ¡incluso después!. La cosa es que ando más tranquila, un poco más ligera psicológicamente hablando y me gusta.

Debe ser esto de la edad que me está afectando.

¿Me estaré poniendo vieja?

Nah.... sólo más pendeja by the minute. Got any problem with it? I know I don't...

Haciendo hora

Fomingo denuevo. Me acuesto a las 4am y me despierto a las 8:40am. El mundo no es justo.

Es fin de semana largo y yo tengo un tumor. Sí gente, tengo un tumor en la parte de atrás de mi cabeza que se llama responsabilidad. El maldito tumor no me deja tranquila en ningún momento, y me hace dedicar el bendito tiempo de fin de semana, en las guías y estudios que tengo atrasados. Y es apestoso y me da una lata y un remordimiento enorme. Remordimiento doble: de no poder actuar como una adolescente normal y mandar todo al carajo por un rato, y de justamente no hacer las cosas que se supone que tengo que hacer.

Damn it... mejor le sigo la corriente a esto antes que termine sepultada en guías que no he leído y ni siquiera abierto. Pero no todavía... hago hora; hasta que el cargo de conciencia ya sea demasiado. Esperaré un rato...

Aparte y aporte: Recuerdo lo que traía puesto este mismo día hace un año. Ayer me puse la polera que me había puesto el pasado 14 de agosto, por primera vez desde entonces. Y es raro, y es apestoso y todavía no puedo cerrar bien el capítulo. Creo que soy muy terca... o muy tonta; o muy ciega o muy ingenua.

Opto por tonta.

Singing under Santiago's black cloud

Siguiendo las tradiciones de colegiales de 4to medio, ayer mi nivel entero (incluyéndome), se negó a ir a clases y nos fuimos a hacer un asado. Cimarra de nivel se llama ahora. Cimarra legal después de todo, ya que la mayoría fue con el consentimiento de sus unidades parentales (incluyéndome).

En fin. Mi idea al principio, era ir a hacer acto de presencia, saludar, reírme por 10 minutos y luego inventar una excusa para virar de ahí (para lo que soy una experta, créanme); pero la cosa resultó estar buena: fue toda mi generación y la cosa no era sólo un asado de vidrio, sino que había uno que otro alimento dando vueltas. Terminé yendome a eso de las 6:00pm, para luego tomar una micro que no llegaba, en medio de Vespucio con Vitacura.

Por primera vez en mucho tiempo, por Vitacura no pasó ninguna micro con dirección a Bellvista en 15min. La espera no fue tan mala después de todo: estaba el chico de la gabardina negra; un tipo mino salido de una película con quien creo haber intercambiado un par de miradas. Él también esperó un buen rato y luego se decidió por irse en la 251. La espera perdió un poco la gracia en ése momento y, como me revienta esto de ser pasiva, opté por subirme a una micro que me llevara a Providencia para así caminar hasta mi casa. En verdad no es tanta la diferencia, pero luego de un día medio ajetreado y las piernas todavía con ácido láctico, se nota.

Y me bajé de la micro en Pedro de Valdivia con Providencia. My spot for excellence. Fue en ése entonces que Daniel Powter invadió mi cabeza y empecé a cantar en voz alta "Bad Day". No hay nada mejor que caminar por Providencia cuando ya está oscuro (me hace sentir en otro país), excepto caminar por Providencia de noche cantando una canción. Es en serio. Háganlo alguna vez. Es un desafío no callar o bajar el volumen de la voz cuando pasas al lado de otras personas y, son algo más que graciosas las expresiones en sus caras cuando te sienten cantar ("¿qué onda ella?"), pero les juro que se pasa bien. Las cosas dejan de importarte tanto.

Anyway, recorrí el south side de P. de Valdivia cantando y hasta saltando un poco. Juro que no había pasado tan bien caminando a casa en mucho tiempo.

Hablando de south side, voy al concierto de Moby el 12 de Septiembre. También estará Miranda!. Esto promete.

Wednesday, August 10, 2005

Eutanasia de una amistad

Pero ya habían pasado 2 semanas desde la última conversación y 3 meses desde la última llamada telefónica. Él siempre le hablaba. Ella siempre lo llamaba.
Él contestó con su acostumbrada voz de dormido, esa que a ella la hacía sentir mal pues creía que lo había despertado.
Y era ella nuevamente la que había empezado con la rutina, con el protocolo, por el maldito capítulo del manual de Carreño que ambos tanto odiaban; pero era la costumbre y la única forma de romper un poco el hielo.
-¿Cómo estás?- preguntó ella con voz nerviosa.
-Bien... - contestó él para luego devolverle la pregunta.
Parecía que no había nada más que decir. Ya todo se había vuelto casi una responsabilidad; llamarlo ya no era como antes y a él tampoco le ponían una sonrisa en su rostro sus llamadas. Él suspiró para llenar el vacío. El horror vacui los invadía a los dos y ella no lo soportó más:
-Quiero verte... necesito decirte algo.
-Ok.
Así de cortante. Así de desinteresado. Así de rápido.

Ya pasaba el décimo minuto desde la hora fijada y el cuarto suspiro de ella desde que se había sentado. Para el quinto él ya estaba ahí. Se saludaron como siempre: ella le tocaba el hombro y ponía su mejilla contra la suya, tirando un beso al aire como siempre.
Denuevo se puso en movimiento ese círculo vicioso de la rutina, las preguntas reglamentarias, el manual de Carreño, la formalidad, las preguntas como pases en un juego de fútbol y el horror vacui... Pero ya habían hecho todas las preguntas pertinentes (¿cómo estás?, ¿cómo va el estudio, la familia, los amigos, las chicas, los chicos?, etc) y no quedaba más que precipitarse a esa muralla enorme del silencio.
Él suspiró como siempre lo hacía. Ella lo miró y sonrió, como siempre lo hacía. ¿Cómo hablarle?, ¿Cómo romper con todo...
-Siento que soy yo el que nos sostiene - dijo él mirando la mesa que sólo tenía dos copas vacías con restos de tequila.
Ella lo miró extrañada y sorprendida; y lo miró al mismo tiempo que sus cejas le pedían una explicación.
-O sea, siento que si no te hablo, no hay nada, nos vamos a la mierda.
Ella rió un poco y lo miró a los ojos nunca sitiendose tan comprendida.
- Yo siento lo mismo.
La separación de los párpados con las pupilas, le exigió a ella una explicación.
-Siento que si no te llamo, si no te jodo, todo se va a las cresta.... nos vamos a la mierda.
Ambos se miraron y rieron un poco. Ahí estaba su suspiro denuevo.
-Y todo se vuelve monótono... rutinario....
-Una cita en tu agenda...
-Un pololeo que te recuerda el pito sincronizado de tu celular...
-Una carga... un deber...
-La realción que sólo quieres terminar...
-¿Nos hemos vuelto una carga?
-Parece que sí.
Y la pared estaba ahí denuevo. ¿Por qué a ninguno de los dos les importaba tanto?; ¿Por qué reían tanto cuando se decían que ya no se tenían tiempo... ni ganas?. Fue él el que denuevo derribó el maldito muro.
-¿Y si es que terminamos esto?
-¿Terminar... como un pololeo?
-Claro... es decir, terminar todo. Como cuando te vas en el peak de una fiesta sólo para no vivir su decadencia... te quedas con las buenas canciones en la memoria y, cuando te preguntan, siempre dices que lo pasaste bien.
-Terminar todo.... antes que cualquiera de los dos explote.
-Exacto.
Los dos entrecerraron los ojos y esbozaron una sonrisa. Ella le pidió su celular, apretó un par de botones, sonó un pito y se lo entregó.
-Para tí, yo ya no existo.
Él rió e hizo lo mismo.
-Para tí, yo ya no existo.
Se miraron nuevamente y sonrieron. No quedaba nada más por hacer. Se pararon, se dieron un beso y sin palabra alguna, se fueron en direcciones opuestas.

De la nada, ella se dió vuelta y gritó:
-¿Qué pasa si algún día te encuentro en la calle?
Él se dió vuelta, la miró y gritó:
-Salúdame, pregúntame cómo estoy, regalame una sonrisa y ríete un rato con mis idioteces; pero nunca digas mi nombre, no recuerdes mi dirección ni tampoco pidas mi teléfono.

And breathe out...

¡Por fin puedo escribir como Dios manda! la semana ha estado agitada y el computador más que ocupado. Para colmo, ayer que pensaba escribir un nuevo post, mi explorer no me habría la página de Blogger (no pregunten por qué), así que tuve que quedarme con las ganas y ahorrarme la historia de cómo me convertí en un camaleón para otra ocasión.

Les cuento que, para variar, vengo llegando de un ensayo (el tercero y último de la semana) con las piernas llenas de ácido láctico y un hambre terrible. Pasa que hoy, salí temprano del colegio y me fuí a entrenar por primera vez en mil años (hipérbole... no, no tanto). Se me había olvidado cuánto echaba de menos correr destrás de una pelota de basketball y hacerse moretones en las rodillas. Después de eso y con un porcentaje de 0.0% glucosa en mi cerebro, me encaminé al preu para dar el ensayo de sociales.

Demás está decir que me fue como las pelotas, en parte por la precaria situación física en la que me encontraba y en parte porque (let's face it) no tenía idea de casi nada. Sólo diré que contesté un máximo de 5 preguntas estando 100% segura. En fin, luego de eso y con el entrenamiento aún vibrando en mis pobres piernas, tomé el metro y me encaminé a casa. Y heme aquí, comiendo empanadas recalentadas y sentada cómodamente por primera vez en la semana. Exagero: en el día.

En verdad, no hay mucho qué contar. El 6 de octubre terminan mis clases normales y desde ése día, tengo clases onda PSU hasta el 11 de noviembre. Saldré más temprano. Ahí está el plus.

Aún decido si es que quiero que llegue el 11 de noviembre o no. Aún decido qué es lo que va a pasar después. Creo que aún, no me interesa tanto como debería.

Ya quedan 16 días de menor de edad. Scary thought.

Tuesday, August 09, 2005


Les cuento que la semana ha estado agitada al igual que el fin de semana anterior. Todo un mundo nuevo se abre frente a mis ojos y no estoy segura de querer conservar o no recuerdos específicos de la anterior. ¿Han sentido que de uds. depende alguna relación con otra persona? yo siento eso actualmente. No quiero decir que estoy aburrida de eso, aun que debo admitir que lo estoy. Tal vez si es que suelto un poco las cosas para probar si es cierta o no la teoría de que soy yo la que está llevando a flote nuestra "amistad". Tendré menos tiempo para pensarlo. Posted by Picasa

Friday, August 05, 2005


Recuerdo haber llorado aquí una vez. Coteco vino desde lo lejos con su típica y dulce sonrisa, me dió un beso y preguntó cómo estaba; qué me había pasado. No recuerdo qué era lo que me tenía triste. Sólo me acuerdo que él se quedó en cuclillas a mi lado y escuchó todo mi drama. Luego me dió un pinche que se había encontrado, puso su brazo al rededor de mi cuello, me dió otro beso en la mejilla y me dijo que todo iba a estar bien. Posted by Picasa

Mal día para ser yo

Como le dije a Cristóbal: si ayer las cosas andaban sobre ruedas, hoy la carreta que cargaba mi mundo encontró una piedra, frenó en seco y me tiró directo al suelo. Si ayer todo andaba tan bien y me divisaban corriendo y sonriéndo por los pasillos, hoy estoy tirada en un camino de tierra con mi carreta frenada y el labio sangrando; estoy tirada en el suelo y aún no me decido si vale la pena levantarse o no.

Porque hoy, es un pésimo día para ser yo. Porque no comí todo mi desayuno en la mañana, porque me fue mal en ese control sorpresa de matemática sólo porque me confundí y me tropecé. Porque no he ingerido nada más que agua, cafeína y sacarina desde el incompleto desayuno, porque la modernidad me falló una vez más, porque la micro que necesitaba, era la micro más llena de Chile, porque el semáforo que siempre está en verde cuando llego a la esquina de P. de Valdivia, por primera vez me mostraba el hombrecito rojo; porque mientras caminaba a mi casa, me invadían las náuseas y las ganas de vomitarlo todo:

Toda la semana, todo el sueño, toda la angustia, toda la falta de alimento, toda la mala onda, la obsesión porque todo marche bien, la manía de ser la niña 10 y que me vaya bien en todo, la intolerancia a mis errores, la incredulidad de que soy humana, la sobrexigencia queme caracteriza tanto según mis amigos y, por sobre todo, ese tumor de miedo que estoy alojando en la boca del estómago. El mismo que no me deja respirar tranquila y el mismo que me marea cuando las cosas andan mal.

Y mientras caminaba hacia el cerro, el mundo se puso doble y me dieron tantas ganas de que hubiese alguien a mi lado. Alguien que se ofreciera a llevar la enorme caja con papeles de colores que traía y me dijera que era una idiota. Que son cosas tontas las que me cagan el día, que soy igual que una cabra chica que llora porque no le compran la última Barbie de los catálogos. Que me dijera que si te caes, te levantas, te secas las lágrimas y llevas la cicatriz que te hiciste como un Post-It pegado eternamente en tu rodilla, que te recuerda que no puedes maniobrar así con tu bicicleta. Que me diga que el día todavía no acaba, que el sol aún no se ha puesto y que queda mucho más por delante... que no es un día perdido.

Al dar la vuelta a la esquina de mi calle, vi el cerro y el sol. Me dí cuenta de que todavía era yo la que llevaba la enorme caja, que no había nadie a mi lado que me dijera todas esas cosas, que vivo al lado del Cerro San Cristóbal, y que son las 5 de la tarde, y el sol ya se está poniendo; de que ya no queda tanto por delante y ya es hora de que cierre las cortinas.

Hace frío y no es un buen día para ser yo. Sólo tengo ganas de acostarme en mi cama y consolarme con el hecho de que mañana no estaré obligada a enfrentar otro día en el calendario.

Thursday, August 04, 2005

So far, so good

Hasta ahora vamos bien. No ha habido mayores contratiempos esta semana y debo decir que hasta se me ha pasado rápido. Esta cosa de la adaptación es complicada, pero se vuelve arriba de la bicicleta tan rápidamente como uno se cae.

Y no sé... como que todo ha andado bien, todo sacado de un horóscopo de revista de mujeres, todo marcha sobre ruedas, no acontece nada muy nuevo que digamos. Es tranquilizador, pero aburrido. Sé que serán estos días los que más echaré de menos en unos meses más y, de hecho, debería disfrutarlos; pero no puedo. No es tan fácil. No cuando sabes que todo está pronto a acabar, cuando sabes que la canción toca sus últimas notas (como dice mi biografía del anuario), cuando sabes que será una de las últimas veces que trates a tu curso de cabros chicos. Y da lata, y es aburrido y monótono, y te da pena pensar todo eso al mismo tiempo que a la responsabilidad se le ocurre martillar la puerta de su casa en la parte de atrás de tu cabeza, y la culpa por quedarte ahí y no hacer nada te corroe. Me siento como un bebé sobreestimulado por un CD de Mozart. Ya no sé a qué ponerle mi atención.

En clases no hacen más que hablarte de que queda poco tiempo, de que tendrán que embutirte la materia como quien enchufa un supositorio, que tienes menos de 3 oportunidades para subir esa cifra mediocre que se llama NEM y que será tu carta de presentación frente al ministerio; y tu sólo te quieres poner las pilas y hacerlo bien, sacarte buenas notas, ir a todas tus clases de preu incluso si el cielo te amaneza con una pistola de agua, y quieres hablar y llamar a todos tus amigos sólo para que luego no se olviden de tu existencia y no tengas que soportar cafés y encuentros hipócritas en unos años más; y quieres tenerlo todo, y ser el chico o la chica 10, y si es posible tener un pololo o polola que esté ahí a tu lado y te diga que no es el fin del mundo y que, si las pelotas te colapsan, él o ella estará ahí para ayudarte a malabarearlas denuevo.

Y piensas todo esto mientras vas con tu cuaderno en mano hacia la sala de inglés, y al momento en que entras, empiezas a pensar que quizá es por eso que luego te duele tanto cuando caes del pedestal en que tu mismo te pusiste y cuando el certificado de malabarista profesional que también te asignaste, pierde su vigencia mientras recoges todo e intentas jugar nuevamente con el colegio, el preu, los horarios, los amigos, la familia, el sueño, la polola o el pololo.

Y para cuando te sientas en la silla al lado de la ventana que te ha visto pasar de primero a cuarto medio, ya no quieres más.

Porque el sólo pensarlo te agota. Y te aterra. Y te angustia. Porque ves a la niña que corre con sus amigas simulando una misión para salvar al mundo, y te das cuenta que nunca en tu vida has sentido tanta envidia.

¿En qué momento pasaste de ser aquella niña que jugaba a los espías, a la adolescente que te aparece en el reflejo de la ventana?

¿Cuál es el momento en que todo el mundo pasa de ser el colegial con uniforme, al ser humano adulto que ves en el metro?

¿O es que todos siguen siendo colegiales vestidos de civiles?

Al menos creo que esa será mi etiqueta. Por lo menos mientras no esté al otro lado del río. Cuando haya cruzado el puente les aviso cómo es todo. Hasta ahora, no hay apuro.

So far, so good.

Tuesday, August 02, 2005

Semestre de 3 meses

¡Es un chiste! ¿a esto le llaman semestre? ¿3 asquerosos meses de incertidumbre pre PSU y obsesiones pre graduación? pésimo. Absolutamente pésimo. Pero bueno, como dirían por ahí "son gajes del oficio".

Anyway, sea o no sea bueno esto de tener un semestre de 3 meses, el lunes tuve que volver a la amada/odiada rutina. Con el uniforme nuevamente puesto, me encaminé al colegio y me reencontré con la tribu escolar. Es bueno verlos después de una semana de dedicarse a la familia e hibernar en la casa. Y todo piola. Lo único que me jugó en contra fue el sueño (se hecha de menos eso de levantarse a la hora de almuerzo). Ya para la segunda hora de sociales en el preu, los ojos los tenía enanos, veía medio doble y el profesor había empezado a hablar con la profesora de Charlie Brown (les juro que no exagero). Después de tomarme medio litro de jugo (en algún lado leí que el agua también te despierta y de forma no tóxica como el café) e ir al baño a mojarme la cara con agua fría, me ví posibilitada para por lo menos fingir un poco de atención en los últimos minutos. Entre todo esto, trataba de explicarme por qué el Chico Brit no figuraba en las sillas de mi clase; pensé en podría estar enfermo o tal vez seguía de vacaciones. De todas maneras, no importaba mucho. Con la visión doble, los planes de conquista hubiesen sido más que frustrados.

Lástima que el efecto del agua sea tan poco duradero. Ya para matemáticas las neuronas no funcionaban y mi amigo de al lado se reía porque no podía abrir los ojos y tenía cara de volada. Todo eso al mismo tiempo que pensaba en alguna forma de hablarle al desaparecido Chico Brit (no estaba enfermo por cierto; se cambió de clase) que estaba atrás mío, resolviendo funciones con el discman a un nivel de volumen +8, escuchando "Hot Fuss" de The Killers.

Llegando a mi casa, tomé la respectiva y sagrada once y me fuí a la cama a las 8:30pm (¿¡8:30pm?! ni yo lo creo) y me dormí a eso de las 9:08 (al ritmo del jinggle del "resumen de noticias en Teletrece"). Me desperté a la 12:37am y luego dormí denuevo a eso de la 1:15am. Filo con las horas (es una obsesión esto de andar con el reloj con pila denuevo), el punto es que terminé durmiendo unas 10 hrs., cosa que hace mucho no hacía.

Hoy en educación física, encontraron la manera #4546498464984 de degradarnos. Otro baile folklórico a vista de la mayoría de los mortales. Se puede decir que después de eso, carezco de dignidad... oh, wait... esa la perdí hace ya un rato.