Tuesday, September 27, 2005

The last days (nótese que...)

Ya. Es la primera vez que me meto al computador como en 5 días (lo cual, para mí, es harto. Son libres de llamarme psicópata) y pretendo escribir algo que valga la pena leer.

No sale nada.

Probemos con contar un poco sobre la vida... para ser honesta, no hay mucho que contar. El lunes volví a mi realidad de escolar, pero no es igual que antes. Vivo los últimos días de colegio. Ese período en que los profesores planifican todo en pos de la PSU y te hablan del picnic que se hará el último día de clases. La próxima semana, ya no tendré inglés (oficialmente la clase más dormida y capeada de toda mi vida escolar), historia del arte (créanlo o no, hasta me llega a dar pena), educación física (ya no haré más falsificativos) y todas aquellas materias que se consideren "inútiles" a.k.a no ayudan para la PSU. Es raro porque todo es medio lento. Todos los profesores están benevolentes simplemente porque no quieren cagarte ni tampoco arriesgarse a ser los responsables de tu potencial depresión pre-prueba.

Y la conciencia empieza a hacer sentir su peso. Empiezo a sentirme culpable por no estudiar y un poco preocupada por los puntajes... aun que nunca tanto, lo cual me preocupa más aún. Lo he pensado varias veces: ya tengo un plan A, un plan B... ¿es necesario que tenga un plan C?, ¿será necesario tener un "aplíquese en caso de emergencia" y un "aplíquese en caso de estar punto de tirarse del 24º piso"? (nótese que mi casa sólo tiene 2). Voy pensando que nunca está demás.

Conjunto con el colegio, el fin de las vacaciones dejó una secuela que aún no me explico: estoy teniendo problemas para dormir. He pensado que puede ser el hecho de que, en las vacaciones, hubo un sólo día en que me acosté antes de la 1am, y que eso haya creado una especie de hábito al dormirme tarde (destáquense los términos pseudo científicos). Este es el segundo día que paso sin poder dormirme como Dios manda y es apestoso. Me revienta sobremanera eso de estar dando vueltas en la cama sin poder encontrar el sueño. La mayoría de las veces, no pasa ni media hora cuando me rindo y opto por ver TV y rogar al cielo por un poco de sueño. ¿Vieron "The Father Of The Pride" ayer?, ¿o "Dopamine"?.

Comienzo a pensar que es peor. Nótese el aburrimiento.

Y son los últimos días de la costumbre y la rutina; del colegio y todo lo que trae; de la tranquilidad y el ocio... los últimos días de ver el exterior de mi pieza. En noviembre, creo que optaré por confinarme en pantalón de buso a estudiar, saliendo de mi pieza sólo en busca de baño y eventual alimento.

Nótese la desesperación.

Friday, September 23, 2005


La vida de Katie Holmes antes de Tom Cruise... se nota que desde Dawson, hay un laaaaaaargo trecho Posted by Picasa

Odio "Dawson's Creek"

Recuerdo que mis primeros síntomas gríngolos me aparecieron a eso de los 13 años. En 7mo, mientras todas las minas alucinaban con cualquier teleserie que estuvieran dando en TVN o en el 13 (y nótese que el canal era cuestión de pugna), yo alucinaba con las series de high school gringo. Yo no era de ver tele todo los días a las 8. Yo veía tele, sagradamente, una vez a la semana y a las 10 para ver en qué estaban Dawson, Joey y todos los chicos de Bayside.

Y es que era más entretenido o al menos eso pensaba yo. Me veía los capítulos nuevos, las repeticiones, las idas y venidas de las estrellas invitadas (incluyendo la aparición de Jack Osbourne, que fue el aporte-picaporte más grande de la televisión norteamericana, y nótese que eso es mucho decir), me bajaba las canciones que ponían cuando Dawson trataba el 15to intento de la temporada de confesar su amor a Joey o convencerse de que no la quería y todas las cosas que ser fanática de la serie conllevaba. Así pasó mi paso a la adolescencia. Para mí, "Dawson's Creek" era lo máximo y no había nadie que pudiera refutar eso.

El otro día, estaba haciendo zapping y me encontré con Joey. Los viejos tiempos me llegaron como si hubiesen sido una cachetada y empecé a recordar mis lunes por la noche hace unos años atrás. Tenía la idea de que sería buenísimo volver a ver los incontables novios que tuvo Joey, las incontables veces que Dawson perdió de una manera u otra (empiezo a pensar que es una versión moderna, teen y harto más idiota de Charlie Brown) y el desfile de tipos que pasaron por la cama de Joey después de perder su preciada virginidad con mi sex symbol de la época, Pacey. A los 10 minutos de ver el re-run de "Dawson's Creek", me dí cuenta de que algo sí pasó en todos estos años desde que dieron el último capítulo. No sé si es porque crecí, porque estoy más madura (¡JA! lo dudo), porque están haciendo tele de más calidad o porque ahora veo series más brígidas como "Nip/Tuck" (háganse un favor y véanla), pero quedé en la conclusión de que "Dawson's Creek" era horrible.

Pasaron sólo 3 minutos para darme cuenta que Joey decía el mismo speech de "I can't do this anymore" por la trigésima vez; que Dawson era un loser de primera categoría; que Jen se trataba de hacer la alternativa, pero no le funcionaba; que, no importa cuántos chicos llegaran a la vida de Jack, iba a terminar inevitablemente sólo y que, finalmente, Pacey ya no podía ser un personaje novedoso, porque ya había pasado de ida y de vuelta por toda la gama de "chicos buenos y chicos malos" y por toda la oferta laboral que ofrece el mercado (pasar de ser nadie, a ser chef, a ser un tipo que trabaja en una oficina haciendo... ¿qué cresta es lo que hacía?). Ni siquiera la presencia del hermano chico de Kate Hudson (el delicioso barman y novio #246415 de Joey) podían hacer la serie algo más pasable. Fue ahí cuando me pregunté ¿qué era lo que le encontraba a esta serie?, ¿por qué gasté una hora semanal en ver las aventuras de un cineasta wannabe y la tropa de tipos que no sabían qué hacer? y la única respuesta que llegó cuando lo hice fue "era chica... I didn't know any better".

Fue así que cambié de canal.

Nunca he vuelto a ver "Dawson's Creek". Aunque, si repitieran "Popular", creo que otra sería la historia.

Sunday, September 18, 2005

18 funado

Mientras 3 cuartos de Chile echan carnes a la parrilla, bailan cueca (o en su defecto, cumbia), comen empanadas y encumbran volantines, yo estoy pasando, después de mucho tiempo, mi primer 18 en Santiago.
A mí me críaron diciendome que el 18 se celebraba lo más alejado de la civilización como te lo permitieran las ruedas del auto. Era costumbre de la familia Gutiérrez-González, emigrar cada fiesta patria a la casa de mi tía en el norte. Siempre llegabamos el 16 o el 17, y en esos días, mis primos y yo nos dedicabamos a hacer guirnaldas tricolor con los papeles que mi tía tenía para nosotros. Sé que suena como algo sacado de una película (niños haciendo guirnaldas y todo eso), pero juro que es cierto. El 18 en la mañana, atrasados como siempre, comprabamos nuestros volantines (los que todavía quedaban), siempre con el dibujo de alguna caricatura yanqui o nipona, y siempre de plástico pues ya nos habíamos dado por vencidos con los volantines típicos porque siempre terminaban rotos antes de alcanzar el metro de altura.
El 18 se celebraba en algún lugar cerca de Ovalle, siempre al lado de un tranque y con una familia invitada la mayoría de las veces. Mientras se asaba la carne, se calentaban los motores con una empanada (que se compraban en el mismo lugar cada año, ya que eran las únicas que se podían igualar a las legendarias empanadas de mi abuela), los grandes con una cerveza y nosotros con la siempre presente Coca Cola. Nosotros los niños, empezabamos con el desfile de volantines y este sólo se interrumpía hasta que alguno de nosotros llegaba con un choripán en mano para avisarle a los otros que estaban listos y esperandolos. En ese instante, el cielo se despejaba completamente. Y así corría la tarde. Recuerdo los 18 con harta nostalgia... incluso esa vez que, llegando al tranque (que quedaba a una hora de la casa de mi tía), mi padre y mi tío se dieron cuenta que la carne se había quedado en la casa. El asado empezó a eso de las 5pm, pero como en el 18 se come todo el día, creanme que no hizo mayor diferencia.
Este año, mis padres se funaron. No quisieron ir al norte (a pesar de que tenían ganas de ir, pero la cosa se explica en diversos motivos... uno más tonto que el otro) y tampoco quisieron ir a la parcela de mi tía en Melipilla, que a pesar de no ser tan lejos, es lo más típico chileno que se puede encontrar en varios kilómetros a la redonda. Mi hermano se fue a celebrar a la playa con sus amigos y me dejó sola con mi par de funados viejos y mi hermana que, con tal de que le den una empanada, está feliz.
Podría hacer varias cosas (no soy la única que se queda en Santiago para el 18), pero no sé cómo hacerlo. Nunca he ido a una fonda y, como les digo, es el primer 18 funado que tengo por lo que no sé cómo celebrarlo en la jungla de cemento. Para cagarla más, la mayoría de mis amigos están fuera de Santiago, y mi mejor amiga (que es la única alma viviente en la urbe), está tan funada como yo. ¿Qué hacer? No tengo cultura dieciochera urbana y me niego a quedarme vieno los Emmy por el cable cuando, en algún ricón de chile, hay gente media ebria que aún baila al ritmo de una estación AM.
Dios... esto ya parece un auto complot.
Para los que están funados, un feliz 18. Para los que no, los envidio.

Friday, September 16, 2005

Vocación incierta

Mi hermano se empecinó en convencerme de que estudie ingeniría comercial como él. Por alguna extraña razón, que no logro entender, no le gusta para nada la idea de que esté considerando periodismo como una de mis opciones. Como si estuviera segura de algo. Me llega a dar risa y no por el hecho de que es una idea más que remota el que yo estudie ingeniería comercial, sino porque por primera vez, lo veo interesado en algo mío. Lo encontré tiernísimo. Si hasta simuló mis puntajes para ver cuánto tenía que sacar. Creo que sólo considero la idea porque es bonito que esté "entusiasmado" con esto.

Para ser honesta, a mi madre tampoco le hace mucha gracia esto de mi repentino interés por la escuela de periodismo. Ella siempre me ha visto como una creativa en potencia y una experta en todo lo que a hacer cosas se refiere. Todo porque soy lo suficientemente ñoña como para tener mi caja de mostacillas y hacerme un par de pinches y aros de vez en cuando. Ella dice que me ve como diseñadora y no lo dice de una manera en la que se pueda decir "esa es la humilde y no manipuladora opinión de mi señora madre ¡qué bueno es contar con una opinión objetiva!", sino que lo dice con un tono raro; con tono que te dice a la vez "porfavor no estudies periodismo".

Aquél chico me dijo algo parecido. Puso una sonrisa condescendiente, esa que siempre pone y que pareciera que oculta algo que yo no sé, y me dijo "periodismo no es para tí". A pesar de que fue una opinión sin ninguna mala intención de por medio, hubo un escozor en mi estómago y creo que hasta entrecerré los ojos. No sabía si pensar si había sido porque era muy tonta, muy poco aperrada o porque era muy "dulce" como me dice él. No quise darle más vueltas al asunto. Sabía que si lo hacía, iba a terminar enojándome. Tiendo a pensar que soy un poco violenta.

Mi mejor amigo está convencido que el periodismo es mi camino. Me habla del tema como que fuera un hecho y creo que aún no le entra en la cabeza que no tengo idea qué es lo que voy a hacer. Él dice que me ve como la próxima Soledad Oneto. A él le encanta la Soledad Oneto y con el comentario, hasta me halaga un poco. Lo gracioso, es que aún no entiende que, de estudiar periodismo, lo más probable es que nunca aparezca leyendo las noticias del 13 y menos con la sonrisa de la Oneto.

Mi mejor amiga dice que periodismo no es la opción. Ella toma la postura de mi madre y ni siquiera me toca el tema. En parte porque el tema de las carreras no es algo que le quite el sueño en este momento y en parte, creo yo, porque sabe que si es que cuestiona mi manera de escribir, con la delicadeza que tiene, vamos a enfretarnos en alguna discusión innecesaria. Creo que concuerdo con ella en ése aspecto.

Mi padre es el peor. Él me besa la frente y me dice que haga lo que a mí más me guste. Nunca me ha presionado y nunca me ha llevado por un camino u otro. Mi papá siempre ha confiado en mí para esas cosas y es de los que me apoyan en todo lo que hago, de los que me incentivan y, de los que me tienen paciencia, él es el que se lleva el premio. Yo lo adoro por eso, pero a la vez me hace sentir, más que con ninguna otra persona, que no tengo idea de lo que quiero y que, más allá de el próximo verano, mi vida se ve como un vidrio borroso por la falta de limpieza; y se siente pésimo.

Me encantaría poder escribir o por lo menos saber qué es lo que creo yo de todo esto, pero la verdad es que no lo sé. No tengo ni la más mínima idea de qué es lo mejor para mí, de qué es lo que quiero, de cómo alcanzarlo y de qué tengo que sacrificar para lograrlo. Incluso comienzo a pensar que, de entre mis conocidos, soy a la que menos le interesa el tema, lo que encuentro más que gracioso. Paradójico en realidad.

Hasta ahora sólo sé que mi vocación es incierta, mis gustos no son claros y menos lo es mi cabeza. Me gusta pensar que soy muy pendeja para esto, pero me doy cuenta que ya es tiempo de hacer una decisión.

What to do... what to do.

Wednesday, September 14, 2005

Vodka, amor y Cerati

Fue en uno de los tantos cafés en Providencia que él se lo mencionó. Le dijo que nunca se había enamorado, que nunca se había emborrachado y que no pensaba hacerlo en alguna fiesta un viernes por la noche. Le dijo que quería hacerlo a solas, sólo para luego no avergonzarse de quién fue testigo de su borrachera y las cosas que vinieran con ella. Ella le preguntó si lo haría con ella. Él sonrió y dijo que sí.

Subieron al ascensor. Ella le tapó los ojos con su bufanda a rayas y lo abrazó por la cintura mientras, entre risas y preguntas, ella besaba su cuello. El ascensor paró en el 5to piso. Él no lo notó, por supuesto. Sintió que ella se bajaba y lo llevaba por un pasillo no más largo que el de su casa. Sintió las llaves, el cerrojo y la puerta.

Ella le sacó su bufanda de los ojos y él pudo ver adónde lo había traído. Era un departamento más bien pequeño y con un inmenso ventanal que daba a Apoquindo. Había una cama, un sillón, una mesa, un baño y una cocina infestada de platos sucios que quedaron del día anterior. Ella lo besó en los labios y le explicó que era el departamento donde su padre pretendía no estar casado con la hipocondríaca de su madre. Dijo que sabía de su existencia hace mucho, pero que nunca había habido una ocasión lo suficientemente memorable para inaugurarlo. Ella entró al departamento dejándolo bajo el marco de la puerta, envolviendole el cuello con la bufanda que antes le tapaba la vista y tirando de ella a la vez que ella movía sus caderas y tarareaba una canción ininteligible para él.

Él entró, ella se dió la vuelta y cerró la puerta. Él todavía estaba medio confundido, pero pensó que sería divertido vivir desenfrenadamente por una noche. Desenfreno por una noche. Desefreno por una noche con ella. Todo estaba bien. Se sacó su chaqueta y su polerón, y se quedó en esa camisa que su madre le había comprado para navidad y que él usaba cada vez que quería verse interesante. No hacía mucha diferencia, pero aún así tenía algo. Ella seguía bailando y saltando; riendo como si escondiera algo. Entre salto y salto, ella abrió un mueble y sacó una botella. Era vodka. Ella le dijo que era una noche de celebración y era apropiado abusar del bar de su padre, que en su calidad de snob, no compraba ningún licor cuyo precio no fuera superior a 10.000. Ella le pasó la botella y dos vasos más mientras se iba a la habitación donde su padre le había sido infiel a su madre tantas veces. Él empezó a servir un par de vasos y empezó a reír cuando escuchó la canción que ella había puesto. Apareció ella en el marco de la puerta de la habitación, jugando con su bufanda y quedando en una polera de pabilos. Él rió nuevamente y pensó que era una loca, aunque eso no le molestaba para nada.

Una eternidad/esperé este instante/ y no lo dejaré... ella empezaba a mover sus labios al ritmo de "Entre caníbales" y empezaba a bailarle mientras él tomaba el primer trago. Él pensó que el vodka era un poco amargo. Ella tomó su vaso, tomo un largo trago y plantó sus labios sobre los de él. El vodka había adquirido un sabor dulce y su voz, un timbre de risa.

Fue una botella de vodka y 5 canciones después. Ella estaba tirada en el sillón, hablando cosas que le habían pasado hace ya 3 años. Él la escuchaba sentado en la alfombra regada en sus abrigos y la bufanda de ella. Ambos reían. De la nada, ella se levantó, apagó las luces y se acostó en la cama de la habitación contigua. Él se quedó en el living y sintió cómo se movía el piso. Se sirvió otro vaso; lo último que quedaba en la botella. Cerati seguía cantando en los parlantes.

Él se levantó, fue hacia la habitación donde estaba ella y se acostó a su lado. "Disco eterno" tocaba sus últimos acordes y la última canción del disco se aproximaba. Él tomó su vaso al seco, se dió cuenta de que no podía más y lo dejó en el velador. Se acomodó y la encaró. Ella no estaba dormida. Nunca lo había estado. Él tomó su mano y la acarició un momento. "Canción animal" empezaba a sonar en los parlantes. Ella sonrió en la oscuridad y le dijo que le encantaba esa canción y que amaba la voz de Cerati. Ella se dió vuelta con la cara hacia el techo y él se acercó más a ella y empezó a besar su oído.

Ella cerró los ojos y abrió un poco lo labios sin decir absolutamente nada. Hipnotismo de un flagelo dulce, tan dulce/cuero, piel y metal/carmín y charol. Empezó a susurrar en su oído. Cuando el cuerpo no espera/lo que llaman amor... y apretó su mano más fuerte.

Ella se avalanzó sobre él y siguió cantando en su oído: No me sirven las palabras/gemir es mejor/cuando el cuerpo no espera/lo que llaman amor.

A la mañana siguiente, el dolor de cabeza y el sol en la ventana lo despertaron antes que a ella. Sintió un deseo enorme por despertarla y besarla, pero no quiso interrumpir su sueño. Se quedó viendola dormir y se dió cuenta que fue sólo una noche la que acabó con lo que nunca había hecho: amar y emborracharse. Tomó su mano como la noche anterior y cerró los ojos.

Sintió un aliento a alcohol en la boca, una mano que acariciaba su mejilla y una voz que le cantaba al oído: Más/se pide y se vive/canción animal/canción animal.

Sunday, September 11, 2005


"The Dreamers". Háganse un favor y vean esta película. Fíjense en las tomas y encuadres de Bertolucci. Son realmente hermosos. Posted by Picasa

8 horas

Me cayó la conciencia en medio de un ensayo sabatino de historia. No me pregunten qué hacía un sábado a las 9am en el preuniversitario. Realmente no quieren que toque y profundice el tema, ya que podría empezar en eso y luego decantar en por qué soy partícipe de uno de los peores sistemas de ingreso a la educación superior del mundo.

Fue a eso de la pregunta 50 y algo en que aparece el llamado subconciente de la participación democrática. La pregunta habla del estado Ateniense y de cómo los ciudadanos de Atenas deben tomar participación en la elección de sus líderes o de la ocupación de cargos en el gobierno. Damn it, esto de tener conciencia y sentir culpa nunca me ha sentado del todo. Fue así que, bajo el pensamiento de "debo estar en el cumpleaños de mi mejor amigo a las 2pm, pero son las 12am... tengo tiempo" que me fui a inscribir a los registros electorales.

No crean que no sabía que ayer era el último día y que los chilenos dejamos todo para el último día, porque creanme que lo sé y yo hago lo mismo. Mi razocionio era súper simple y se basaba en que Chile, tiene una de las menores tasas de participación política de... no tengo idea de dónde, pero sí tenemos una tasa muy baja; y que a la gente igual le gusta evitar las colas y todo eso. Según mi razocinio (el cual, si lo pensaban, igual no era tan malo), sí iba a haber cola, pero nunca tanta como la que tuve que hacer.

Cuando llegué a Manuel Montt, me encontré con una turba enorme de gente. Crucé los dedos porque alguna tienda estuviera haciendo una barata o porque Christell estuviera haciendo un show gratuito en la calle como lo hizo U2 en NY. Mis tímpanos estaban intactos. Eso no podía ser. Después de recorrer toda la fila de féminas que había, me dí cuenta de que la cuadra de fila, era para la insulsa oficinilla del registro electoral de Providencia donde todo era viejo excepto la placa de la entrada (un intento de placa de metal onda tecno a la cual sólo le faltaban las luces de neón).

Creo haberme muerto de la risa, darme media vuelta, mirar a todas las minas con cara de lástima y encaminarme nuevamente a Providencia en busca de un regalo para mi amigo, pero cuando recién había pasado a la última mina, como que me bajó la cosa de la ciudadana ateniense y dudé. "Por último, puedo leerme 'Cien años de soledad'". Fue así como me puse al final de la fila. Nunca imaginé que llegaría a la casa de Coto (directamente desde el registro) a las 8:45pm.

Corría la hora 1 y yo todavía trataba de concentrarme en la página 161 de "Cien años de soledad". Por alguna extraña razón no podía concentrarme... hasta que me di cuenta: eran las 1:30 y yo no había comido nada desde las 8am. Con la mina de adelante hicimos como un tratado de ayuda y colaboración y nos cuidamos el puesto mutuamente mientras íbamos a adquirir alimento. En mi turno, compré 2 amados CerealBar y una botella de agua, la cual luego me arrepentiría de haber comprado. Entre las horas 2 y 3, yo ya me había hecho amiga de fila. La mina que estaba adelante, resultaba conocer a un amigo mío y ser tan aficionada a Miranda! como yo. Allí estuvimos ríendonos y conversando un rato, cuando noté que unas 4 minas más allá, justo al frente de La Mina Con Pololo (una tipa a la cual su pololo, El Niño Pololo, la acompañó las 8 hrs. de espera y que cuando se fue, le dijimos que se casara con él), estaba mi profesora de arte de 7mo u 8vo básico. Luego de saludarla, nos contó a mi y a mi amiga de fila que estaba acompañando a su hija a inscribirse. Resulta que la hija de mi profesora, estaba con una amiga, que al igual que la hija de mi profesora, estudiaba arte. Así que ahí estabamos: dos estudiantes de arte, una de derecho y una colegiala de 4to medio en medio de una fila eterna. A eso de la hora 5, al grupo se unió otra estudiante de derecho que resultó ser una compañera de colegio de la amiga de la hija de mi profesora (¿se está poniendo medio confuso? jaja, están captando la idea...). Así que ahí estabamos denuevo: dos estudiantes de arte, dos de derecho y una colegiala. Ya para cuando hicimos la vaca y terminamos comiendo pizza en la cuneta, estabamos más que entretenidas a pesar de estar apestadas y de que había empezado a lloviznar.

Soportamos 8hrs, 10 pies que no daban más, hambre, encías hinchadas, una odisea al baño, una pizza, una pila de carnéses en el suelo, 2 señoras octogenarias, un cintillo rojo, dos coladas y varias gotas de agua en la cara, y lo hicimos. Nos inscribimos en el bendito registro electoral estando seguras que, con nuestra suerte, nos iba a tocar de vocal de mesa seguro. Y ya somos ciudadanas con derecho a voto... kiss my ass registro electoral!

A la casa de Coto llegué tarde, pero llegué. Sólo quedaban restos de torta, el asado ya se había acabado, la mayoría de la gente ya se había ido, el sol también y yo quedé con la obligación de reinvidicarme por la falta cometida. Así que estoy en eso. Ideando algo para dejar de ser un intento de amiga y volver al estado normal. Esperate no más Cotín.

Como podrán imaginarse, no leí absolutamente nada de mi libro así que en ése ámbito, fue un día perdido. No me pregunten cómo me voy a leer el resto antes del martes.

Friday, September 09, 2005

Ley de Murphy

Ok. Resucité y hoy caminé entre los vivos y estables... bueno, semi estables. Con una bufanda como mi mejor arma contra la amigdalitis, hoy fui al colegio y me dí cuenta que los días de sol que yo pasé acostada en mi cama, se habían contagiado con mi maldito resfrío y habían ido a guardar reposo. Es decir que hoy en la mañana, aluciné con estar echada en el cemento, viendo en dirección de la cordillera, sol en la cara, café en mano y amigas a los lados en el primer recreo, y me encontré sólo con que alguien estuvo todo el día en el techo tirando baldes de agua fría. Me acordé de las noticias de la mañana en que dijeron que habría "leves precipitaciones que no superarán los 5mm."
¿¡5mm.?! ¡5mm. MY ASS!
Llovió todo el fucking día (claro, ahora que acabo de llegar a la comodidad de mi casa, a la lluvia se le ocurre parar. Mundial) y me pude olvidar del sol, de la cordillera, del cemento y de mi cafecito. Bueno, igual me pude tomar un café bastante bueno, pero no es lo mismo cuando te lo tomas con el sol en la cara y tirada en el cemento, riendote de todos los que tratan de esquivarte.
Anyway, la lluvia no acabó con mi día. Siempre se puede capear inglés conversando. Esta vez, a falta de sol y de pasto seco donde echarse a dormir, con Coto y la Ale, optamos por sentarnos en el pasillo (a vista a paciencia de todo inspector que anduviese por el sector) y discutir sobre nuestros "futuros alternos". Estuvimos toda la hora narrando el futuro de Coto el cirujano plástico pseudo opus con 5 hijos, Ale la cirujana separada con 3 hijos y (créeanlo o no) Sandra la periodista con 3 hijos y felizmente casada con un ingeniero civil (para qué más fantástico). Me hacía falta reírme un rato así. A pesar de que no planeé nada de mi futuro, por lo menos pude reirme todo lo que no me reí los días que estuve en cama.

Y eso es más o menos todo. La lluvia empieza denuevo y parece que no piensa en terminar. Mañana es el cumpleaños de Coto y tengo que hacer una gran parafernalia del evento. Debo superar el locker lleno de globitos que me regalaron él y la Cami. Espero se me ocurra algo bueno.

Wednesday, September 07, 2005

Moretón andante

El que haya estado cubierto en moretones y en una fiesta electrónica hacinada, sabe perfectamente a lo que me refiero. Ayer, me fuí a mi casa en una micro cuasi llena a las 4:30pm con mi amígdala derecha convertida en una pelota de tenis, la temperatura pasada los reglamentarios 37°C y sintiendo los brazos como si padeciera de una artritis crónica.

Asumo que fue después del cumpleaños de mi amiga, el sábado en la noche, que empezó todo esto, aun que no me acuerdo de haberme sentido mal el domingo. Para mí, el carrete es letal y no por la caña de la mañana siguiente (yo no tomo), sino porque no sería la primera vez que me enfermo por haber carreteado. El punto es que me desperté con una leve picazón en la garganta el lunes por la mañana. Me revienta faltar al colegio por idioteces, así que decidí ponerme uniforme y bancarmelo; total, era sólo un escozor. Strike 1. Hacermelas de Mujer Maravilla no es uno de mis fuertes y ya para la segunda hora, iba camino a enfermería en busca de algo que me aliviara el dolor. Cómo habrá sido mi cara cuando me dijeron que lo único que tenían en ése entonces, eran Aspirinas y, así como quién reza y cree en las supersticiones, no tenía nada qué perder. Figuraba yo tomandome la bendita Aspirina y cruzando los dedos para que los efectos milagrosos que le predica mi abuela, fueran realidad. Strike 2.

Me banqué todo el día y rogué porque mi madre pudiera ir a buscarme. Strike 3. La micro sería la compañera que me llevaría a casa, así que en medio de lo que en mi perspectiva febril parecía una licuadora, tomé rumbo al hogar y a mi nunca en la vida tan amada, cama. Y ahí he estado desde entonces. Entre antigripal, el 5to sueño, el 7mo galón de agua y la 3era película incompleta que he visto, se han ido estos dos días. Y creeanme que para mañana, el panorama no pinta muy diferente.

Sigo tratando de averiguar cómo me leo 400 páginas para el próximo martes, cómo hago un trabajo cuando dejé (esto parece un chiste) otra vez la pauta en el locker y, finalmente, cómo cresta me saco la amígdala derecha con utencilios caseros y sin derramar sangre en el piso de mamá.

Sunday, September 04, 2005


Santiago después de la lluvia. Hasta cuesta creer que es parte de la masa gris de todos los días. Posted by Picasa

Any given saturday

El viernes no salí. Mi mamá tenía una comida en la casa de una de sus amigas y me pidió que me quedara cuidando a mi hermana. El panorama de viernes decía "babysitter" de nuevo y no era como que pudiera negarme. Para qué les miento y les digo que se me derrumbó el mundo porque tenía 3 carretes diferentes a dónde ir y no pude ir a ninguno, cuando la realidad es que no me molestó para nada ya que no tenía nada qué hacer esa noche. En resumen, me acosté temprano (ni siquiera había una película buena para ver) y no hice nada que sea digno de contarse. Como siempre no más.

El sábado me desperté temprano. No pregunten por qué; es ese bendito reloj biológico denuevo pero, aun que despierta, no crean que me levanté ahí. No chance. Me quedé en la cama y al final terminé durmiendo hasta las 4:20, que fue cuando me dí cuenta de que toda mi familia ya había almorzado sin mí y que el estómago alegaba por un poco de alimento. Sin ningún apuro, almorcé y me puse a ver "Lo que el viento se llevó" por segunda vez (juro que esa película es buena a pesar de lo eterna). El flojo panorama del sábado, siguió con la interrupción de la película más larga que he visto en mi vida, por una sesión de MSN. Ni siquiera pensaba en vestirme cuando, a 1 minuto de haberme conectado, un amigo me pregunta por un trabajo de filosofía. "¿Qué trabajo?" le respondo yo y él empieza a explicarme que está hablando de aquél trabajo de ética (diferente para los 40 pelotudos del curso) que nos entregaron el lunes y que yo creí era para el próximo lunes y no para este. En circunstancias normales, hubiera pedido que alguien me diera la pauta por MSN y hubiese aplicado una de las artes que manejo bastante bien (modestia aparte): la mula. Pero con esto no se podía. No me acordaba de mi caso y este, al igual que mis apuntes, estaba en mi locker.

El paso a tomar era claro. No sacaba nada con rogar al cielo por un milagro ni idear una excusa lo suficientemente buena como para hacer que me corrieran la fecha de entrega. Me vestí, me abrigué, saqué mi discman y a punta de micro, fui al colegio a buscar mis apuntes. Debo admitir que, dentro de todo, tuve bastante suerte, ya que el tiempo en el cual salí, fue justo el momento en que paró de llover y abrió el cielo. Vi un arcoiris sobre Santiago en el mirador de la Pirámide. Juro que valió la pena salir a buscar mis apuntes.

Ahora me dispongo a hacer el bendito trabajo... y me da una lata horrenda. Tengo que ver cómo me hago el ánimo. ¿Sugerencias?

Friday, September 02, 2005

Pagando deudas

Es como sientirse ajeno. Es cuestionarse cada uno de tus pasos y preguntarte si lo que hiciste estuvo bien o no; lo que dijiste lo que sentiste, lo que opinaste. Todo es parte de tu propia vitrina, la que haces tú mismo... y ya ni de eso estás seguro.
Porque te sientes mal, eso es lo que pasa. Y te conviertes en una pieza ajena al puzzle del mundo. Te preguntas por qué no encajas, pero eres incapáz de contestar tu propia pregunta. A veces, tampoco te importa.
Piensas que si alguien te abrazara, todo estaría mejor. Y es verdad, y te das cuenta de que encontraste la solución a tus problemas, que esa es la respuesta. No puedes creer lo sencilla que es y cómo antes eras tan ciego a su existencia. Ahora, todo es más claro.
Cuando cortas tu letargo y vas en busca del milagro, te das cuenta que no es tan sencillo encontrarlo como fue idearlo. Te da pena porque, derrepente, todo se ha nublado un poco otra vez. Pero no te preocupas, no te desanimas y te paras y vas en su busca. Escudriñas cada rincón del mundo y en la mitad de tu búsqueda, te das cuenta de que la respuesta específica no existe. Que el objeto de tanto recorrido, no es más que una idea y, que esa idea, te rodea por todos lados; que está sentado a tu lado con una botella de agua, en frente tuyo o al otro extremo del cable del teléfono.
Te preguntas qué hiciste para ser tan afortunado. No hay respuesta para ésa pregunta.
Y es así como me siento. Me siento con ganas de escribirte una carta melosa para decirte lo que mi risa calla.
No hay más que pedir. No hay nada que se pueda pedir.
Sólo queda darte las gracias. Por todo, por aguantarme, por hablarme, por acogerme, por corregirme y por quererme. Por escucharme, por preocuparte, por estar ahí.
Talvez pueda paracerte poco. Para mí lo es, considerando que es sólo una fracción de las cosas por las que debería agradecerte, pero puedo jurar que eso es más que suficiente para querer convertirme en una reina melodramática y llorona.