Tuesday, December 19, 2006

Operación renuncia

¿Se acuerdan de cuando les conté de mi primera y fallida experiencia laboral, y de cómo la pospuse con el objeto de poder pasar los ramos de la universidad sin tener que tirarme de un 4to piso? Bueno, todo resultó como había estipulado, lo que no significa que sea para mejor. Sin ningún día de descanso entre mi último exámen y mi segundo primer día de trabajo, he estado haciendo de vendedora de ropa por la última semana y media; y sí, es bastante poco, pero lo suficiente como para que esta semana y media se me haya hecho eterna, y más que suficiente como para que quiera tirar todo por la borda.

Han habido varias cosas que me han sorprendido en este primer trabajo. La primera, fue que siempre el primer día es un martirio chino, pero esto es como el deporte: se adquiere trainning, y por ende, resistencia. Mientras pasan los días, menos te duelen los pies y más cosas eres capaz de hacer cuando llegas a tu casa a la noche, lo cual antes era imposible, ya que dormir estaba a la orden del día. Lo segundo, fue que, el primer-primer día, estuve de 10am a 9pm y realmente sentí que moriría. En esta nueva etapa, y gracias al horrible horario de navidad, he tenido que quedarme hasta las 12am y aún no he visto la luz al final del túnel (aunque, si me permiten ser honesta, casi lo hago).

He llegado a la conclusión, de que el trabajo de mall es merecedor a destajo de un monumento, una reverencia y una sacada de sombrero, porque es increíble todo lo que se trabaja y lo poco que te pagan. En verdad, yo no debería quejarme, ya que es un trabajo corto (que termino el sábado) y no llevo mucho tiempo en esto, pero realmente me tiene lo que se dice CHATA. Me siento pésimo por eso, porque ha sido poco tiempo y lo hago porque quiero juntar plata para MIS vacaciones y para MI carrete, etc etc; es complicado empezar a pensar en la gente que lo hace porque tiene que hacerlo o que lo hace sin disfrutar ninguno de los frutos del dolor de pies (más que los callos, evidentemente).

Anyway, obviando reflexiones y frustraciones que me ha brindado esta nueva experiencia, les cuento que no soy la única a quien la palabra "cesantía" le resulta interesante. Mis amiguis de la pega (me siento tan vieja poniendo las cosas así), son el guardia de seguridad, un metalero que se viste de chaqueta y corbata, y que tuvo que renunciar a su pelo largo y a sus bototos por un par de lucas; y otra de las partime, quien tiene un año más que yo, un aro en la nariz y experiencia previa en la tienda. Los tres tratamos de rehuir un poco a lo serios que se supone que tenemos que ser, y derepente nos ponemos a conversar. En una de esas conversaciones, surgió la operación renuncia. Nos dimos cuenta que, a pesar de que ninguno de los tres lo mencionaba, cada uno estaba más aburrido con la pega que el anterior, y todos estabamos al borde de tirar la toalla sin importar lo que eso significara. Mientras mi compañera me contaba que le quedaba poco pero que quería mandar todo a la cresta, el guardia me contaba que esperaría hasta después de año nuevo para dejar a la tienda en el olvido. Decidimos que nos quedaríamos lo que teníamos estipulado desde el principio, sólo por orgullo y por no darle la satisfacción a esa horrible tienda de habernos ganado la batalla.

Y en eso estamos. Tratando de hacer las cosas un poco más agradables con el objeto de sobrevivir y hacer al reloj correr más rápido. Yo soy la primera en irme. Mi compañera se queda hasta el 31 y el guardia hasta el 6 de enero. Me saco el sombrero ante ellos, ya que yo no podría tanto. Lo que es por mi persona, el sábado tomaré mi cheque y no volveré a esa tienda nunca más; ni a comprar ni a trabajar. Digamos que como primer trabajo, está bien. Hay que empezar de abajo, dicen por ahí. Sólo esperemos que haya un escalón más alto el próximo diciembre.

PS: Con este post cumplo los 400 posts del blog. Es algo así como un aniversario... ¡quién lo hubiese pensado!

PS1: Damos la bienvenida a Blogger Beta... ¡Viva la tecnología!

Wednesday, December 06, 2006

Gente y lugares comunes

Me deprime un poco esto de que Santiago se me haya convertido en un dedal. Y es que hay veces en que un par de cientos de kilómetros, sólo se reducen al porte de una sala de cien metros cuadrados, donde estás parado, con un trago en la mano, en medio de una fiesta con todos tus amigos y conocidos. Y no, no es del todo agradable. Cuando salí del colegio, ingenuamente pensé que, pasara lo que pasara, no perdería el contacto; es decir, que a pesar de no estar llamando a mis compañeros todas las semanas para saber cómo están (tarea de locos si se considera que salimos doscientos por generación), si me los encontraba en la calle los saludaría, y aunque fuera de manera forzada, les preguntaría qué es de sus vidas. Las cosas, ahora que estoy afuera, distan años luz de lo que pensé en cuarto medio.

Estos últimos meses, he tenido el agrado/desagrado de encontrarme con aquellos compañeros: esos con los cuales reí en un asado de generación, esos con los cuales estuve desde que usaba un delantal que ahora no le cabe ni siquiera a mi hermana chica, aquellos con los que tengo fotos de cuando apenas medíamos un metro y esos que rogué al cielo, nunca más ver en mi vida. Todas las veces, la cosa ha sido incómoda. No hay que ser un genio para saber cuando alguien ha notado tu presencia o no, pero en estos casos, sólo se espera hasta el momento cuando la cosa ya es rotundamente inevitable, para soltar ese "hola" que antes sonaba tan familiar y que ahora se parece más a un deber moral impuesto por el Manual de Carreño. Y es que no hay una "obligación" de saludar hasta que hay un contacto visual. Antes de eso, la cosa es casual. Y no importa si saludas o no, la cosa siempre se reduce al tú estás ahí, yo estoy aquí, pero seamos realistas: tuvimos un leit motiv común alguna vez, pero eso está long gone, dear.

No, no digamos que me molesta. Es simplemente que me da pena. Hoy, por ejemplo, en un semáforo noté que había un señor al lado mío; un señor como cualquier transeúnte que valora un poco su vida y tiene dos dedos de frente para saber que saltar a la calle cuando hay autos pasando, no es una buena idea. Derepente lo miré, y me dí cuenta de que yo lo conocía. No sólo sabía quién era, cómo se llamaba, en qué trabaja y dónde vivía, sino que también conocía a todos sus hijos, había pasado tardes en su casa, en aquellos tiempos en que usaba una falda escocesa, y él había hablado largamente con mis padres. Era un miércoles por la mañana y yo estaba parada al lado del papá de quien solía ser mi mejor amigo de toda la vida; de quien juré nunca separarme y con quien juramos nuestras vidas serían un chiste, una cadena de coincidencias que nos unirían de aquí al día del armagedón. Pero daba lo mismo; hubo muchas promesas hechas y rotas por ambos. Y su papá estaba ahí, yo era otra y él seguramente no me recordaba. Nada que hacerle.

El otro día, con la costanera de por medio, creí ver a una chica que estaba en mi generación. Era hermana de un buen amigo de mi hermano, por lo que se asumía que nos llevaríamos bien. Nunca hablamos más de cuatro frases contínuas. Nunca nos caímos bien. Y yo que pensé que aquél día en la graduación iba a ser el último día que la vería en toda mi vida; ¿por qué tenía que encontrarme con ella ahora? la verdad, es que la cosa no importaba, era sólo una coincidencia (porque ella tampoco se veía muy feliz de verme), pero son esas coincidencias que te ponen un poco idiota y te demuestran que, el que Santiago sea chico, también tiene sus contras.

Y nada. Comienzo a pensar que tendré que cambiar de entorno o por lo menos de trayectoría hacia el metro. En una de esas eso sea lo que resuelva todos mis problemas, pero sinceramente no lo creo. El punto no es que uno conozca a mucha gente, sino que tiene la suficiente mala suerte como para encontrarse con aquellas personas con las cuales uno no quiere encontrarse, por sobre aquellas a las cuales es un agrado ver derepente.

El mundo es chico. Santiago más aún. ¿en qué momento se habrá condensado todo?

Thursday, November 30, 2006

Regina Spektor - Fidelity


¿Rayemos papa? hace tiempo que Regina Spektor anda paseándose por las páginas de revistas musicales, donde se dice que ella es una de las artistas nuevas que la está rompiendo en la escena muscial mundial. Y bueno, esto no es tan nuevo, pero me cayó la teja del asunto cuando ví este video en Via X. Esto es "Fidelity", el single de Regina Spektor que le sigue a "Better". Es interesante y una de aquellas canciones chicle: esas que se te quedan en la mente y no te la puedes despegar.

Necesaria y útil astrología

Cuatro de cada cinco personas a las que le he preguntado, dice no creer en lo que dicen los horóscopos. La mayoría dice que son una idiotez y que es el mismo presagio para todos los signos, sólo que dicho con palabras distintas. Cuando les pregunté, a las mismas personas, si es que leían los horóscopos, todas me dijeron que sí lo hacían. ¿A modo de qué? derepente de entretenimiento, tal vez como una costumbre o simplemente porque les daba esperanzas. ¿En verdad necesitamos que cuatro líneas en un diario gratuito nos dé esperanza para soportar el día?, ¿tan mal estamos?

Yo confieso que también lo leo. De hecho, me llega un horóscopo todos los días a mi mail... now, how pathetic is that? pero la mayoría de las veces lo leo sólo por costumbre, y no le creo a menos que tenga algo MUY bueno que decirme; como esos días en que te dice que estés atenta porque el amor de tu vida te llegará tan repentinamente como ese virus que infectó tu computador la semana pasada. Cuando el horóscopo te dice esas cosas, uno anda saltón todo el día, pensando que al cruzar una calle, tu amor estará conduciendo el auto que por poco te atropella; pensando que algo bueno va a pasar. Obviamente, la gran mayoría de las veces, esa cosa TAN buena que te pronosticó el susodicho horóscopo, no pasa, pero cuando te das cuenta de que no pasó, ya es demasiado tarde. Ya estás en la cama y el día ya habrá pasado. Eso no quita que haya sido un buen día... ¿no?

¿Acaso son eso los horóscopos: una especie de placebo literal que viene gratis con el diario que te entregan al salir del metro?, ¿Acaso será la forma que tiene el estado, los medios o el mercado, de evitar que haya gente matándose en medio del paseo Ahumada, en un dejo de desesperanza y mal humor? No comencemoos a sobreanalizar esto y a enlazar teorías donde los horóscopos figuren como un método de control que tienen "los grandes poderes" sobre nosotros. El punto no es caer en la paranoia, sino entender el efecto que tienen esas cuatro o cinco líneas (que a veces, hasta vienen complementadas con medidores de amor, salud y trabajo; horóscopo del siglo XXI) en nuestro día y en cómo nos enfrentamos éste. Si leer esas líneas todos los días evita que ande pateando la perra todo el día y que me tenga que comer un chocolate para pasar la frustración de que estoy soltera y no se vislumbre a ningún pretendiente en el horizonte, so be it! Yo feliz. ¿Para qué tomar vitaminas energizantes, jugo de guaraná o infinitas cápsulas de Armonyl, cuando puedes leer el horóscopo gratis y tener un efecto similar?

Ahora, ¿qué pasa cuando el pronóstico del horóscopo es malo? Creo que más de alguna vez he leído algo así como:

"Virgo: La situación en el trabajo será complicada; deberás enfrentarte a barreras que sólo con tu esfuerzo y dedicación, podrás saltar. En el amor, tendrás que tener mucha paciencia con tu pareja. Trata de ceder terreno de vez en cuando y no seas tan absolutista. Un consejo: cuenta hasta 20 antes de decidir cualquier cosa. En la salud, trate de cuidar sus comidas; la ansiedad será su peor enemigo en este día".

Con un horóscopo así, yo creo que cualquiera no tiene sólo la posibilidad, sino el derecho de estar idiota todo el día e incluso llamar al trabajo para avisar que te quedarás todo el día en cama. Y es cierto, los pronósticos así, son todo menos alentadores. Pero hay otra manera de enfrentar los malos presagios: lanzarse al a aventura, desmostrar el escepticismo que siempre dijste tener (pero que en verdad sólo aparece cuando te aparecen este tipo mensajes bajo tu signo) y probarle al mundo lo contrario. El método "prove it wrong", es una de las maneras en que el horóscopo puede todavía funcionar de una manera positiva. Esto depende de la persona, pero existe, se da, e igual funciona; eso es lo único que importa.

Mi subscripción a HoroscopoFree.com sigue vigente y mi correo organiza todos los mails en una carpeta que funciona más como una caja de remedios que como una carpeta de archivos. Yo sigo pensando dos veces antes de contestar que no creo en los horóscopos, y admito que mi escepticismo sólo aflora de vez en cuando. Y está bien, un placebo puede ayudarnos a vivir un poco más alegremente. Pensar que hora puedes acceder a esperanza gratis y a domicilio.

¡Qué bueno es vivir en el siglo XXI!

Monday, November 20, 2006

My very own huea

Esto de los hueas ya se ha convertido en algo así como un leit motiv, tanto en este blog como en variados aspectos de mi vida. He escrito sobre los hombres hueas en muchas oportunidades, y sobre cómo nosotras las mujeres los condenamos a la luz pública, pero al mismo tiempo nos encantan y nos tiran todas las hormonas hacia su dirección.

Yo, como todas las minas que son consideradas mentalmente normales (que tampoco son tantas), no me siento especialmente atraída hacia aquellos machos con etiqueta de huea. Es decir, hay mujeres que les encanta eso de que la relación sea un constante tira y afloja, y que adoran vivir en la incertidumbre de que el huea llame o no llame. Bueno, yo no soy una de esas, o por lo menos eso es lo que yo creo. Pero bueno, la vida me ha enseñado a nunca decir nunca, junto con evitar escupir al cielo porque te puedes mojar. Moraleja: eso de escupir al cielo no sólo es un dicho popular, sino que una verdad totalmente comprobable.

Y sí. A pesar de todos los pronósticos y de todos los "no, yo no soy una de esas", sí: me metí con un huea. La cosa no fue nada serio. Nada duradero tampoco. Creo que tampoco se podría decir que tuve una relación, pero al mismo tiempo el término "relación" es tan relativo que llega a ser contraproducente. No, definitivamente no fue una relación. El punto, es que caí por uno de aquellos tipos que me parecían inalcanzables y que veía sólo como un método de recreación visual; esos que andan en un auto pseudo nuevo y se creen tan intocables por cualquier fuerza mundana, humana o divina.

Para ser honesta, en un principio pensé que él no era para nada mi estilo y, digamos las cosas por su nombre, me quedé en el juego sólo porque era un tipo por el cual uno gira la cabeza en la calle. Bajo de mi parte, pero invoco al que esté libre de pecado para tirar la primera piedra. Y bueno, no hay mucho que decir al respecto. La cosa fue pasajera; un "lo pasamos bien, pero aquí no ha pasado nada". No digamos que me ofendí. De hecho, y contrario a lo que podría haber pensado si es que me hubiesen contado esta historia, me dió lo mismo. Y así terminó todo.

Mi huea sigue ahí, en mi lista de MSN, sin hablarme y con esa foto que dan ganas de verlo denuevo, pero que al abrir la ventana, no me invita ni siquiera a tipear un mísero "hola". Algunas veces hablamos, pero muy poco a decir verdad. Nunca entablamos una conversación muy profunda ahora que lo pienso. Él nunca supo que yo era una melómana y que "Trainspotting" era mi película favorita. Quizá fuera por eso que la cosa no pasó de ser lo que fue, aunque su falta de interés en saber aquellas cosas también me daba una clara idea de que no quería que así fuera. Los mensajes que me mandó siguen en mi celular. Los borraré sólo cuando el aparatito me diga que no le queda más memoria, lo cual no está muy lejano. Y no, no es un trato especial, es lo que hago con todos los mensajes; porque no hubo y no hay ningún tipo de apego.

En situaciones normales, como dije, me estaría pegando con una piedra en el pecho, pero no lo hago. Como dije, no es como que me importe mucho después de todo... aunque sí figura como una historia más que digna de ser contada.

Tuesday, November 14, 2006

Vendo mi alma por un par de lucas

Cuando me dí cuenta de que las hojas de mi calendario comenzaban a acabarse, fueron varias las ideas que se me vinieron a la mente. Entre ellas, las nunca bien ponderadas "diablos, tengo que empezar la dieta", "tengo que estudiar para salvar el exámen de aquél asqueroso ramo" o "tengo que comprarle un regalo de navidad decente a mi madre". Esos son los pensamientos de todos los años; nada diferente ahí. Pero este 2006 en particular, y en adición a esta serie de pensamientos clichés de fin de año, se me vino este: "NECESITO DINERO". A pesar de que dejar de almorzar unos días te ayuda en cuanto a lo de la dieta y a lo de la plata (una medida win-win), me dí cuenta que no era suficiente. Comencé a ahorrar en fotocopias; me fui quedando con los vueltos de los mandados y le echaba menos bencina al auto. Digamos que algo de plata hice con eso (después de todo, un fraude siempre es económicamente rentable), pero tampoco fue suficiente para poder contar con arcas decentes hasta febrero.

Es en estos momentos en que el ciudadano normal ya estaría laburando hace ya un rato, pero yo traté de sacarle hasta la última vuelta posible al asunto, hasta que no hubo más remedio: era menester encontrar un trabajo. Como consejo de parte de mis remunerados amigos, el primer paso era empezar a tirar currículums con una enorme y falsa sonrisa en cualquier lugar humanamente posible. Eso no es tan difícil, pero se vuelve una tarea un tanto titánica cuando te cae el hecho de que a) no tienes currículum y b) de tenerlo, estaría vacío. En estos casos se hace, como dice el dicho, "de tripas corazón", y en una página de currículums "hágalo ud. mismo", hice un currículum a partir de las escuálidas referencias laborales con las que contaba; es decir, convirtiendo las tardes de cuidar a mi hermana y en todos los favorcillos que le hago a mi padre en la oficina, en algo más que una profesión.

Lo primero que apareció, y que no tuvo nada que ver con el currículum, fue la pega de ser examiandora del SIMCE (eso lo contaré más tarde; sólo por una cosa de orgullo). Ya eran 50 lucas al bolsillo si es que hacía la pega bien (ya que los tipos te van descontando sustanciales porcentajes de tu sueldo si es que pierdes algo). Paralelo a eso, y con mi currículum hecho a la mala, comencé la tarea de repartirlos como si fueran volantes. Por razones de fuerza mayor y aprovechando que una amiga estaba haciendo la misma labor, le pasé mi currículum a ella para que lo tirara sin siquiera saber dónde.

Fue por este último factor que fue una sorpresa que, un día después, me llamaran de una conocida tienda de ropa femenina a.k.a tienda de ropa para viejas cuicas y estiradas (de la cual no daré el nombre para mantener la integridad de aquellos que se vieron involucrados en mi horrorosa primera experiencia laboral). Y no me importaba. Eran 11 lucas diarias y, para mí, levantarse sin ni uno y acostarse con 11 lucas en el bolsillo, resultaba ser un muy bien trato, fuera cual fuese el trabajo. CRASO ERROR.

Mi primer día fue un domingo... en un mall... con horario completo. Para serles honesta, yo había escuchado acerca de los mitos de explotación que eran los trabajos de mall, pero no sé por qué esos mismos mitos no se me vinieron a la cabeza cuando dije "¡SÍ!" al trabajo con una enorme sonrisa. Dato aparte: nadie se lo imagina, pero a eso de las 11am del domingo ¡ya hay gente comprando! ¿qué nos pasa?, ¿qué pasó con eso de que el domingo se descansa?. Y filo. Mi jefa, una chica menudita y de pelo castaño, me comenzó a presentar la tienda (la cual yo sólo había visto desde afuera). Todo estaba ordenado por colecciones (tres en total), por colores, combinaciones y ocasiones. Comenzó a explicarme cómo encontrar algo en la bodega leyendo los códigos de las etiquetas y me explicó que había una regla primordial en esa tienda de tan alta estirpe: nunca podía estar haciendo nada. Con eso, mi jefa se refería a que, en el caso de no haber nada que hacer y no haber ninguna clienta a quien atender, debía estar por lo menos viendo la ropa, pero NUNCA sentada ni viendo hacia afuera como un hámster que añora libertad. Cuando me lo mencionó, la regla me pareció muy comprensible: la tienda es de aquellas que se pueden dar el lujo de vender una polera blanca de algodón, sin ningún tipo de estampado o corte especial, por lo que yo no pagaría por los pantalones más espectaculares de todo Zara. Era una cosa de status y, como se dice, I had to play the part.

Y así pasó mi día. Me daba vueltas, ordenaba ropa (que no era sólo ordenar porque, como era de esperarse, para eso también había un protocolo), trataba de no reflejar que tenía la cara acalambrada de tanto sonreír y los pies hinchados de tanto estar parada, subía y bajaba escaleras para encontrar una talla específica, etc. Dentro de todas las cosas que tuve que hacer, que a pesar de no ser una terrible tortura por sí solas, sí lo eran cuando se las veía en conjunto, tenía que atender a las clientas cuando se iban a los probadores. Cuando digo esto, no me refiero a que tengo que pasar los numeritos de plástico que te dicen cuántas prendas llevaron ni mucho menos, sino que tenía que ponerme el cartel de "Esclava personal de: (insertar nombre aquí)", e ir de un lado a otro para buscar algo que combinara, una misma polera en otro color, otra talla de pantalón, una chaqueta que combine con el último, devolver lo que no le gustó y, finalmente, preguntar como si me importara "¿cómo le quedó?".

De mis pocos días (1 y medio para ser exacta) de trabajo, hubo dos cosas que me llamaron profundamente la atención. La primera de ellas, fue la gran cantidad de plata que alguien puede pagar por ropa. Yo soy súper fanática de ir a comprarme ropa y soy capáz de pagar un poco más por marca o exclusividad, pero tengo un límite que se llama RACIONALIDAD. En cambio estas señoras, sacaban la Visa del marido sin ningún átimo de remordimiento y se echaban 80 lucas en un par de pantalones y una polera. Eso es rotundamente exagerado. Lo otro que me llamó la atención, fue la poca capacidad de asociación que tenía la gente que iba a comprar ahí. La gran mayoría, cuando llegaba a la tienda y veía algo que le gustara (un pantalón o una polera), la buscaba en su talla y, acto seguido, buscaba un pantalón o polera (obviamente eso dependía de la prenda que había escogido al principio) que combinara; es decir, el punto no era llevarse una prenda, sino una tenida. ¿Acaso no tienen ningún pantalón o ninguna polera en sus casas que puedan asociar con lo que van a comprar ahora? Unbelievable.

Por razones de horario, sanidad mental e integridad física, el segundo día en la noche, le dije a mi jefa que no volvería por lo menos hasta terminar los exámenes. Ella estuvo de acuerdo y quedó de llamarme cuando éstos terminen. Dudo que el 7 de diciembre mi celular suene de la nada y me informen que aún tienen mi polera negra aguardando por mí, pero por lo menos ahora soy la orgullosa poseedora de una sustancial mención laboral en esa hoja que tengo la osadía de llamar currículum.

Wednesday, November 01, 2006

Primera carta para Sofía

Sofía:

Hace ya un tiempo que no te escribo y tengo tantas cosas que contarte. La universidad va bien; esto de estudiar arquitectura es un cacho, bastante cansador y costoso (monetariamente hablando), pero parece que rinde frutos. Me siento bien. Parece que estoy feliz, aunque no estoy del todo segura; a veces creo que los palitos de maqueta y las horas en las librerías, evitan que piense mucho en eso y que me de cuenta que en verdad me siento miserable. Pero la realidad me parece un buen sedante hasta el momento.

Ya que lo preguntaste en tu carta anterior (que sí recuerdo que me llegó en Junio, pero por lo menos te estoy contestando), no, aún no he encontrado a mi príncipe azul y, ya que estamos en estos temas, también me rehúso a llamarlo mi príncipe azul. Te cuento cuando haya llegado a un nombre decente y un tanto menos cursi que ése.

Toda la familia está bien y los amigos igual. A la Cata ya la veo poco y nada, está en voladas distintas y descubriendo lo que podríamos llamar "nuevos horizontes". Es mejor que te comuniques con ella directamente para que te des cuenta de cuánto a cambiado. Pero eso es sólo en un nivel neuronal un tanto más superficial, ya que sigue siendo la misma de siempre... pero sólo en el fondo.

Y bueno, lo que tengo que contarte no tiene tanto que ver con la Cata, sino que con Benjamín. ¿Te acuerdas cómo lo dejaste antes de que te fueras a Madrid? Se veía bien. Un tanto estresado como siempre, pero bien. Bueno, al parecer no estaba tan bien como ambas creíamos. Hace ya un mes y algo más y después de un fin de semana de haberse desaparecido, él me llamó mientras almorzaba con mis viejos y con los dos monstruos que óso llamar hermanos. Entre medio del café cortado y el helado de menta de postre, el Benja me contestó el teléfono con una voz un tanto extraña. Le pregunté dónde había estado, que hace un par de días que estaba tratando de ubicarlo y no había caso. Me dijo que después me contaba y me preguntó si estaba muy ocupada. Le dije que más o menos; que al día siguiente (un lunes), tenía una prueba. Me dijo que quería hablar conmigo, pero que mejor hablábamos en la semana... que no quería interrumpirme. Cuando estuvo a punto de colgarme y despedirse con la misma voz de muerto que tenía, le dije que no, que lo iba a ir a ver al tiro; que me tomaba mi café y salía. Me dijo que bueno, y tal como me saludó, me colgó.

Yo asumí que se trataba de una de sus crisis existenciales. Tú ya sabes cómo es el Benja. Estaba con un discurso preparado cuando toqué el timbre de su casa, pero el discurso se fue a la cresta cuando lo ví. Sofi, en serio que no has visto a Benjamín así en el peor de sus días. Estaba con una polera y shorts, sin zapatos, los ojos hinchados, despeinado y con una botella de cerveza en la mano. Ambas sabemos que Benjamín no toma a menos que sea en una fiesta, pero esta vez estaba tomando... en un domingo... a las 4 de la tarde. Filo, te hago la historia un poco más corta... no es mi intención restarle tiempo a tu fogosa tarde con Iñigo... ¡jeje! después me cuentas de eso.

Me senté en su cama y le pregunté que pasaba. Tomándose una cerveza al seco, me dijo que todavía no podía decírmelo, que le contara sobre mi semana para que pudiera relajarse. Le inventé cosas, tú sabes que mi vida no está lo que se dice "excitante", hasta que me harté y lo obligué a que me dijera qué era lo que pasaba. Se sentó a los pies de su cama y me miró con una cara rara. Luego de un respiro, me dijo que le gustaban los hombres, que hace diez meses había estado en una relación con un tipo y el día anterior, cuando yo no había podido contactarlo, él lo había cortado.

Sofi... te juro que no supe qué hacer. O sea, el hecho de que fuera gay me daba lo mismo... no me afectaba... pero ¡había una mitad de su vida que casi por un año yo desconocía! me empecé a preguntar cuántas veces tal vez necesitó hablar conmigo y no pude ayudarlo, o todas las cosas que yo pasé por alto... por qué no me dí cuenta y todas esas cosas. Y mientras le explicaba esto, me puse a llorar. Me sentía pésimo... supuse que la mitad de amiga que yo creía ser, se habría dado cuenta, pero yo no lo hice.

Sofi, te dejo con la noticia hasta acá. Te cuento cómo se han dado las cosas en otra carta. Te la mando la próxima semana, te lo prometo. No será nunca más la ingrata que he sido hasta ahora. Si Benja se comunica contigo, tú no sabes nada. Si te cuenta él, pon la voz más sorprendida que tengas, y dile que no te habías dado cuenta. Eso le sube un poco el ego.

Un beso Sofi, cúidate mucho. Mándale saludos a Iñigo. Nos vemos en diciembre.

Antonia.



Wednesday, October 25, 2006

Mi primera intravenosa

Desde hace más de 5 años que nadie me enterraba una aguja en el brazo. La última que me enterraron una (hablando de cualquier parte del cuerpo), fue cuando me dió una fuerte gripe el año pasado. Antes de eso, fue el pinchazo que me dieron en una posta de Pozo Almonte hace más de dos años, cuando me enfermé en medio de mi viaje de estudios e hice a todo mi curso (unos cuarenta adolescentes con ansias de parar para ingerir más alcohol), desviarse una cantidad considerable de kilómetros. Antes de eso, la única persona que me enterraba agujas, era yo misma, en un intento valiente por perforarme las orejas.

Sin embargo, y a pesar de que hasta el viernes en la mañana estaba en perfectas condiciones, ese mismo día en la tarde, recibí mi primer remedio intravenoso. Mi brazo ahora es el orgulloso símil de un heroinómano. Todo comenzó, como algunas buenas historias, en la ducha. En pleno de mi semi diaria lavada de pelo, sentí un tirón en el cuello y me dí cuenta que no lo podía mover. Bueno, para ser honesta sí lo podía mover, pero no sin paralelamente sentir un horrible dolor. Anyway, después de las tres horas que me tomó vestirme y bajar las escaleras, mi madre decidió llevarme al médico. Una exageración si me preguntan a mí, pero con todo lo que tenía que hacer ése día, un tirón en el cuello no podía frenarme.

Sin siquiera notarlo, me vi sentada en un box de emergencias; mi mamá estaba a mi lado izquierdo acompañándome, y eso lo sé sólo por una cosa de oído, porque, obviamente, nunca pude voltear el cuello para verla. Minutos después, llegó una doctora que se parecía a esas internas de "E.R"; esas que son todas lindas y tienen la cara de "Estoy haciendo del mundo un lugar mejor con este trabajo; ¡viva yo!". Entró, y sin siquiera saludarme o preguntarme el nombre (eso es a lo que yo llamo relaciones públicas), me preguntó qué me pasaba. Le conté exactamente la misma historia que conté en el párrafo anterior, y sin un átimo de timidez, puso sus manos en mi cuello, empezó a moverlo y preguntó si me dolía. Pensando que era una broma, yo le decía que sí con un tono irónico, pues no es muy difícil imaginarse que alguien que llega con el cuello chueco al box de una clínica, va a chillar de dolor si es que se le mueves; pero no, ella, a pesar de haberse titulado y haber sacado suficientes puntos como para entrar a medicina, al parecer no pudo hacer el maldito link mental y empezó a mover mi cuello como si fuera un joystick de Atari. Yo apretaba la camilla y le seguía diciendo que me dolía, hasta que la chica por fin captó el concepto de "dolor", dejó mi cuello tranquilo y sin mirarme a mí o a mi mamá, se fue a ver mi ficha. Mientras anotaba con esa rapidez de escritura que sólo los doctores tienen (y que deben enseñar en algún ramo específico en la universidad, al igual que deben enseñar a descifrar tales jeroglíficos), me decía que me pondrían un relajante muscular, un calmante y que me recetaría más calmantes para el fin de semana. En pocas palabras, la tipa me dijo que pasaría dos días con el cuello chueco y más encima dopada. Comenzaba a verme en aprietos cuando empecé a pensar en las entregas que tenía para la universidad, y se me ocurrió (brillantemente), que nadie con calmantes fuertes en el cuerpo puede escribir un ensayo decente que te salve el ramo.

La tipa se fue y empecé a considerar la obtención de un certificado médico. En eso, llegó la enfermera: una señora teñida, con cara de abuela y lentes que demostraba tener toda la dulzura que la doctora había perdido en su entrada y salida del box. Sin pensarlo dos veces, y después de saludarme, saca la aguja y desvirga introvenosamente mi pobre brazo. Long story short, pasaron horas y yo no sé si dormí o no. Me acuerdo de haber escuchado la historia del tipo que estaban atendiendo en el box del lado; un tipo que se enterró un cuarzo en el pie mientras nadaba en la piscina de un amigo. Me acuerdo que el tipo estaba nervioso porque pensaba que lo iban a retar en su casa y recuerdo cómo le contaba a la enfermera que lo curaba, que su tía (con la que estaba viviendo), era media histérica. También me acuerdo (y esto cuando estaba ya más conciente), que me tuvieron que poner más calmantes porque, como veían que la cosa no se me pasaba, tenían que sacarme radiografías, y para hacerlo, tenían que enderezarme el cuello.

Para cerrar, no tenía nada en el cuello, sólo una distención muscular que me dura un poco hasta el día de hoy, pero no es muy grave después de todo. Mis viejos insisten en que es porque estoy muy tensa, pero yo no estoy tan segura de eso. Hoy por hoy, tengo el cuello derecho y el punto rojo en la parte anversa de mi codo ya se borró, al igual que esos residuos de pegamento que dejan los parches curitas.

Cuando iba a las clínicas y veía a la gente en camillas, siempre me pregunté cómo sería que te pasearan de un piso a otro con una bolsa y un tubo saliendo de tu brazo. Quién diría que un día cualquiera, podría experimentarlo y darme cuenta, que es más entretenido de lo que parece. Sin considerar las penosas circunstancias que te llevan ahí, claro.

Saturday, October 21, 2006

I want my childhood back!

Ya no doy más. Creo que lo único que me mantiene despierta es la insulsa cantidad de cafeína que consumo todos los días y lo único que me hace dormir bien, son eso antiestamínicos que todo todas las noches. El peso del año se siente presionando en la espalda, y en mi calendario cuento los días para terminar con las clases. Ando como zombie. Tengo que hacer ensayos, leer, estudiar... y no tengo ganas de hacer nada de eso. Con suerte tengo ganas de quedarme viendo películas púberes en HBO (¿cacharon que ahora están dando "Coyote Ugly" denuevo?) y lo peor es que ni eso puedo hacer, porque desde que vinieron a cambiarme el internet, la recepción del cable en mi pieza es algo más que deficiente y tengo que escuchar la voz de los padrinos mágicos con un chirrido de fondo nada agradable.

Y filo. Se supone que queda poco, pero parece que queda lo peor. Más encima, ando con ganas de trabajar un poco para sustentar económicamente las vacaciones. Temo que, muy en el fondo tampoco quiero hacerlo, pero es necesario. Fuck.... ¿en qué momento la vida se volvió tan cansadora?, ¿Qué pasó con los días en que uno iba al colegio, estudiaba 2 veces a la semana para sacarse notas más que decentes, y las vacaciones significaban hacer nada?Yo insisto en que alguien llegó y se robó mi niñéz, y aún estoy decidiendo si es que eso me gusta o no.

Nada como ser una pendeja, para tener el derecho inalienable de ser caprichosa, hacer una pataleta de vez en cuando, tener esos ojos que derriten a los adultos y los ponen a todos como hordas de robots a tu voluntad; que te regalonéen y te justifiquen las metidas de pata con "déjala... ¡es una niña!".

Nada como ser tierno infante.Sopesando pros y contras, aún no me puedo decidir en si es que es mejor ser niña o adulta, aunque al parecer es sólo una cuestión de empaque. El contenido, sigue siendo igual de inmaduro que cuando tenía 6 años.

Monday, October 16, 2006

Sebastián

Sebastián es mi amigo. A Sebastián le baja la loca y cambia cosas que hasta ese día, parecían fijas. Es algo así como un idealista, pero no de esos activos; es más bien un idealista de sofá. Sé que algún día encontrará algo que lo haga moverse compulsivamente, pero creo que aún no lo encuentra.

A Sebastián no es bueno hablarle en las mañanas. Al parecer, la mitad de su cerebro (la parte intelectual y que da las facultades comunitativas básicas) le cuesta mucho despertar, y para esa altura del día, sólo y con suerte, funcionan las capacidades motoras. Algunas veces me sorprende que llegue sano y salvo a la universidad. Sebastián ha tenido dos blogs. Ambos los cerró de un día para otro; el último de manera reciente. Sebastián llegó y un día me mandó el link de su blog. Me encontré con dos líneas escritas en esa destestable letra Times New Roman y con tamaño 26, que decían "Blog cerrado". Sebastián me explicó que ya no quería tenerlo. Que derepente se dió cuenta que no le gustaba, y lo cerró. Sebastián es medio contradictorio en ese aspecto: algunas veces piensa mucho las cosas, y otras veces actúa impulsivamente. Tal vez siempre piensa mucho las cosas, sólo que no lo dice. Quién sabe... Sebastián puede llegar a ser muy hermético.

Con Sebastián fantaseamos en tener un programa juntos. Derepente pienso que él fantasea más que yo, o tal vez él lo ve más factible que yo. Yo sólo le digo "bueno" a todo lo que dice al respecto, aunque sería increíble que pasara.

Sebastián es todo literato. Derepente de forma abrumadora. Él habla de libros como yo hablo de las películas que veo por las tardes en HBO. Y habla de los autores grandes, de esos que me enseñaron para la PSU de lenguaje, pero que realmente nunca leí. Ahí, Sebastián y yo no tenemos tema en común. Hablar con él de literatura, sería como darle un monólogo. Yo sólo podría acentir y decirle (para la obviedad del caso) que no he leído el libro del cual habla. Él tratará de explicarme, pero al final la cosa terminará en un "tienes que leerlo" y una mirada por la ventana.

A Sebastián lo vi por primera vez en abril del año pasado. A Sebastián le hablé por primera vez en marzo de este año. Sebastián estaba conmigo en preu, y nunca le hablé. Él entraba a la sala, comía algo, se sentaba y se quedaba ahí. Algunas veces, pude oir a la pasada que escuchaba a The Killers. Tal vez debí decirle que le bajara el volumen a su walkman, pero nunca lo hice. Creo que la única vez que lo ví hablar con alguien, fue con Simón y otro tipo que parecía ser de su colegio. Simón es el mejor amigo de Sebastián. También estaba conmigo en preu. Tampoco le hablé ahí. También le hablé por primera vez en marzo de este año.

Sebastián me contó que recuerda que yo estaba leyendo "Rayuela" una vez, y que se reía con Simón de que tuviera el libro con un post it fucsia cada 2 hojas. Cuando me lo contó, Sebastián moría de la risa, y lo único que atiné a hacer, fue excusarme para pasar la vergüenza.

En la U no veo mucho a Sebastián. Él está en clases diferentes y tiene amigas diferentes. Él me dice que no encaja bien con algunas de mis amigas. Creo que yo no le he dicho que no ancajo bien con algunas de las suyas. Y no es que nos desagraden nuestras amigas. Es simplemente que nos sentimos aporte. Ése es uno de los puntos en que, con Sebastián, confluímos.

Sebastián, una noche, me preguntó cómo se llamaría nuestro programa. Yo le dije "República Independiente". Sebastián rayó papa y después me dijo que era muy cliché. Aún así, hicimos un blog al respecto.

Sebastián tiene cara de niñito y mide sólo un par de centímetros más que yo. Sebastián tiene cara de bueno, pero es la pura cara.

Sebastián es uno de mis mejores amigos y sólo lo primero que se me vino a la cabeza para escribir en esta noche en que alguien se lleva una hora de mi reloj.

Saturday, October 14, 2006

Neo jazz: Jamie Cullum


Para los que pensabamos que el jazz era cosa de viejos o de gente demasiado alternativa, ahora hay un nuevo escenario donde fijar los ojos. La idea de que el jazz se restringía a discos de Ella Fitzgerald y a clubes del Soho de NY, está obsoleta y ahora viene de la mano de Jamie Cullum. Sin que le importe qué es lo que tira el mercado mundial, Cullum ha hecho una exitosa y original mezcla de jazz, pop y rock que es capaz de cautivar a cualquier oído escéptico de la música del siglo XXI. Es así como en el 2003, lanza su tercer y más conocido album "Twentysomething". De este LP, se desprende el single "All at sea", que puso a Cullum en el ojo de los fanáticos y de la industria en general.

Ahora, los discos de estudio de Jamie Cullum, no son la gran cosa; es decir, no es que sean el eslabón perdido de la música, ni mucho menos, lo que tampoco quiere decir que sean deficientes de alguna manera. El punto, es que Cullum no brilla por sus discos de estudio, sino por sus presentaciones en vivo. Cullum, quien compone, canta, toca el piano y la guitarra (entre otros), es de aquellos músicos que no se limitan sólo a cantar las canciones de sus álbumes, sino que hacen un espectáculo musical que va mucho más allá. Y no estoy hablando de que el tipo saque a un par de bailarinas y se pavonée por el escenario como lo hace Robbie Williams en sus conciertos (tema que tocaremos pronto), sino que la maravilla es pura y meramente musical. Cullum entra al escenario con su deficiente estatura, en jeans y una polera; nada más simple incluso para la estrella que tiene vibrando a Inglaterra y que ni él mismo se lo cree. Una vez que se presenta, no es gran cosa; podría ser el amigo de tu amigo en una tocata escolar, pero en el momento en que Jamie se sienta en su piano, la historia es otra. El piano del intérprete de "Get your way", se vuelve una extensión de la retorcida e improvisada mente de un músico de jazz, y las notas fluyen por sí solas al son de un contrabajo y una básica batería.

Ver a este tipo en vivo (cosa que no he hecho, pero que me encantaría hacer), es simplemente espectacular. Yo me he limitado a las grabaciones de presentaciones en vivo y me imagino, que si él es capaz de traspasar semejante energía a través de una grabación, es porque en vivo debe ser simplemente genial. Les recomiendo a este jazzista con cara de niño de siete años, porque en serio vale la pena. No hay muchos artistas contemporáneos que, como él, sean capaces de traspasar tanto por medio de un par de notas.

Aquí hay una presentación de Cullum en el show de Jay Leno, que forma parte de la presentación de su nuevo disco "Catching Tails". Aunque no es tan espectacular como los shows que hace vivo (no por televisión, me refiero), es lo mejorcito que hay en YouTube.com, ya que el resto parecieran ser sólo videos de fans en conciertos, aunque aún así igual valen la pena.
Aquí está el video oficial del primer single de "Twentysomething", "All at sea". La canción es buenísima. Enjoy.

Thursday, October 12, 2006

Hojas de alcachofa

Dicen que la gente trabajólica usa el trabajo como una especie de droga que los eleje de un problema mayor. También dicen eso de la gente que hace cualquier cosa compulsivamente, y por ende, creo que muchos de nosotros entraríamos a formar parte de las líneas de Mentirosos anónimos.

Últimamente, mi vida ha estado en calma. Creo que demasiado en calma, para mi gusto. Para variar, la U me ha estado quitando más tiempo del que me gustaría, más energía de la que tengo y me exige más neuronas de las que nunca tuve (que nunca fueron muchas, por cierto). Y bueno, la U exige y tal como una máquina condicionada, yo respondo. Yo derepente me cuestiono de que sea porque amo mi carrera o porque quiero ser la mejor en lo que hago. No; yo creo que la cosa va más por un tema de orgullo: poder ser capáz de decir que esta cosa no me la gana, que sobreviví y todo eso. También derepente me cuestiono si es que eso es bueno o malo, pero ese no es el punto. Por lo menos no hasta que me venga una crisis existencial

El punto es que la U me exige y yo respondo sin cuestionamientos. Duermo menos, me estreso más, paso las pruebas (algunas) y todo se acabó. Pero, paralelamente, siempre hay otro compromiso esperando mi atención; otra prueba para la cual estudiar, otro libro que leer, etc, etc. Yo no me siento infeliz. Para nada de hecho, pero empiezo a preguntarme si es porque hay algo más importante que estoy tirando debajo de la cama esperando que algún monstruo (el mismo desorden), se lo coma. Y ahí viene la idea de la monotonía; de que mi vida está bien, pero no hay nada que me mueva el piso o que me haga sentir que el día se pasa más rápido que lo habitual.

En eso estoy: pensando en qué podría estar mal mientras tomo otra hoja de mi alcachofa, la sumerjo en jugo de limón con esas burbujas de aceite que trato de ignorar para poder comer tranquila, y le dejo la marca de mis dientes. Y no encuentro muchas cosas de qué quejarme (cosa que es rara en mí). Me quejo de mi crisis creativa. De que ya no puedo escribir como antes y no estoy segura de si eso me gusta o no. Tal vez de que siento que las vacaciones están tan cerca y tan lejos (far away, so close!)... tal vez estoy cansada. Me quejo del clima. Todavía no puedo creer que estemos a mediados de octubre y el suelo muestre rastros de lluvia. Pésimo, pero no me queda más que adaptarme. Siempre está la frazada de la cama y una buena película en HBO.

Pero bueno, creo que no es algo recomendable esto de andar buscando ni problemas ni males. No a menos que esté dentro de mis planes una potencial depresión crónica. Mejor me quedo aquí y les aviso si es que en algún momento, entre hoja y hoja de alcachofa, se me presenta una divina epifanía y me doy cuenta qué es lo que está rotundamente mal con mi vida hoy en día. No creo, pero les aviso sólo por si acaso.

Thursday, October 05, 2006

¡Uh, nene, llévame a un lugar con parlantes!



Y sí. Voy a seguir rayando papa porque ya estoy lo suficientemente loca. Acabo de encontrar el nuevo video de Gustavo Cerati. Corresponde al último single del "Ahí vamos", "La excepción", que es la mejor canción del disco sin ninguna duda. El video está increíble, así que aquí se los pongo.

Dato aparte: ya apareció la edición número 19 de Indie.cl, en la cual su anfitriona se pegó la más grande de todas las peladas de cable, y reseñó el concierto del susodicho Gustavo Cerati el 26 de agosto del presente año. Chequéenlo y revivan los mágicos momentos... o sepan lo que se perdieron.

Thursday, September 28, 2006

Pagando el precio

Es cierto. Mucha gente me lo advirtió, y la gente que hizo caso, se metió a la Chile. A pesar de no estar dudando acerca de un potencial cambio de universidad y de no arrepentirme de haber entrado donde estoy, en este momento estoy en proceso de pagar el precio de perpetuar mi educación en una institución de tilde religioso.

Eso de tener que tomar un ramo teológico y la influencia de la religión en las carreras, siempre ha sido una de las razones principales de cierta gente para no entrar a la PUC. Eso, más la preconcepción de que es una burbuja snob con una parka NorthFace encima. Nada demasiado lejos de la realidad si me lo preguntan a mí, pero no me quejo. Y bueno, dejando un poco de lado lo de la burbuja, es cierto: es uno de los requisitos de la malla tener que bancarse un semestre de que algún cura te hable (denuevo) de la Biblia o de lo que es correcto e incorrecto. Yo estuve 14 años en un colegio que me obligaba a tener una hora de teología a la semana y para ser honesta, no era nada tan terrible. De hecho, después de 7mo básico era una reiteración de la materia que habían pasado en años anteriores. Te pasaban los sacramentos en dos cursos distintos, así que tú sólo sacabas el cuaderno viejo, te aprendías un par de cosas de memoria y la profesora te sonreía mientras escribía un perfecto 7 al lado de tu nombre de pila. Así de fácil; no era un ramo que pudieras reprobar. Este mismo pensamiento tuve en mente cuando entré a la PUC. Si estuve 14 años con esto, un semestre más no me mataría... ¿verdad?

Cualquiera diría que tomé un teológico que me tiene la cabeza dada vueltas, pero cabe recalcar que aún no he tomado el dicho teológico. Aún no sufro de eso, sino que de la influencia de la sagrada cruz inquisidora en los ramos de mi malla. Yo siempre pensé que eso de la influencia salía a flote cuando se trataba de otras carreras; medicina por ejemplo, donde se sabe que no enseñan "ciertas prácticas médicas" (entiéndase que no hay un ramo llamado "Aborto 101") mal vistas por el catolicismo, lo cual es totalmente entendible; después de todo, estás en la Universidad CATÓLICA. La cosa, es que nunca ni siquiera sospeché que pasaría lo mismo con periodismo.

Anyway, yendo al grano, uno de los hermosos ramos que mi carrera tiene pensado para mi total desarrollo como profesional y futura cesante de las comunicaciones, es un ramo de antropología, el mismo que en la primera clase me voló la cabeza. Me había embalado, puse atención, tomé apuntes y todo el circo. Ya me sentía como una estudiante responsable y en el peack de lo matea, pero fue sólo porque esa clase en particular, la hizo la ayudante a unos 120km. por hora (algunas veces, cuando pasan la materia tan rápido, uno sólo se concentra en escribir, independiente de la estupidez que te estén diciendo. De eso, sólo te das cuenta cuando estudias para la prueba). La cosa fue radicalmente distinta cuando fue la profesora la que se paró en frente de la pizarra. Antropología se me fue al suelo. Ya no sólo me hablaban de las distintas teorías que planteaban el carácter de persona de un ser humano (o no), sino que ahora me estaban enseñando sexualidad, de un punto de vista por el cual Benedicto sería capaz de sacar pompones y ponerse a saltar cual cheerleader gringa. Es algo que te enseñen estas cosas cuando estás totalmente conciente de que estás en un ramo que postula la visión de la iglesia, pero cuando te hacen prédicas disfrazadas de antropología, yo no la compro.

No sólo tuve que leer un libro que parecía de autoayuda, tenía título de libro de autoayuda, pero no era de autoayuda, sino que también me he tenido que bancar posturas retrógradas acerca de temas como la familia, los hijos, el sexo entre parejas, etc. Y bueno, para empeorar un poco el asunto, la profesora no ayuda con las cosas. Cuando te pasan esta misma materia mientras la profe trata de hacerse la graciosa y uno sólo quiere irse de ahí porque, simplemente, estás en desacuerdo con más o menos 95% de lo dice, no importa que la profesora se suba a un monociclo y te haga malabarismo: la cosa no es graciosa. Lo más curioso, es que, hasta ahora no me ha ido mal en el ramo. Pero aún queda mucho... demasiado para mi gusto.

Creo que este es el precio que se debe pagar por ser una chica PUC. En unos años más les cuento si es que vale la pena o no, pagarlo.

Sólo esperen a que tome el ramo teológico.

Monday, September 25, 2006

Pero ¿cómo ordenar todas las ideas que le pasaban por la mente?; ¿cómo siquiera empezaba a hablar? Ella seguía confusa. Un poco tonta quizá. Aletargada tal vez...

Y es nunca hubo nada que no calzara. ¿Se puede arreglar algo que no se considera malo? ella no creía que se pudiera. Los rayos de ideas todavía nublaban su razón y hasta su visibilidad; no era posible conectar palabras y formar oraciones coherentes, aunque lograr una que fuera incoherente hubiese sido más que un logro. En un intento desesperado por un poco de orden, tomó un lápiz, le sacó una hoja a su destartalado cuaderno, se echó en el suelo y comenzó a escribir:

Miento si digo que no es raro. Miento si te digo que hay algo en mi estómago que no me permite dejar de pensar en esto. Y es normal... ¿no?

El problema, en este caso, no eres tú: soy yo. Y es que no puedes culparme por no estar triste, por saber que hubo tantas cosas que me perdí, tantos momentos en que no pude estar contigo y tantas cosas que no supe. Tampoco te culpo a tí, pues entiendo tus razones, mas no dejo de estar triste. Digamos que lo sorprendente no es el hecho mismo, sino que fui tan ciega y lo ignoré. Yo pensé que lo sabía todo, tanto como tú sabes todo de mí... bueno, casi todo. Y me sentí horrible. Me sentí mal por eso mismo, porque entré a cuestionarme a mí misma y a la calidad de persona que soy. Derepente creo que no lo hago tan mal, pero otras veces, simplemente me siento deficiente. Me gusta creer que les pasa a todos, pero algunas veces tiendo a pensar que eso contrasta con la realidad aún más que nuestras pieles. Esto es bastante estúpido y odio tener que ser tan egocéntrica como para enfocar el problema en mí... No. Ahora que lo pienso, no es un problema. Es sólo pena. No me hagas caso, ya se me pasará. Es sólo cosa de tiempo para que me pongas al tanto de tus viajes y de todas las cosas que me perdí, mientras yo estaba haciendo otra cosa. Cualquier otra cosa.

Por primera vez en mucho tiempo, siento que el cielo se despeja. Siento que todo está en orden; un status quo, como te dije (aunque creo que el término está mal usado, pero ya sabes a lo que me refiero). No hay nada más lindo que ver al viento llevarse a las nubes. Como dice mi papá, "habrá días mejores", y créelo que los habrá. Y no están tan lejanos, sino que sólo a la vuelta de la esquina.

Tal vez con esto aprendas a terminar con tu hermetismo, hermetismo que yo no noté como algo grave, sólo como tu forma de enervarme. Y es que yo sé que te encanta enfermarme de los nervios.

Y ya nada de esto importa porque, simplemente, no cambia nada. Seguiremos siendo los mejores mentirosos que el mundo haya visto jamás (a pesar de que el mejor detector de mentiras, seamos nosotros mismos), el par más aporte que la humanidad haya conocido y los mejores amigos que andan, aduvieron y andarán bajo el sol.

Te adoro. Que nunca se te olvide.

Antonia.

Ella dobló la carta, estiró su muñeca y dejo el lápiz en el suelo. Se enderezó, cruzó sus rodillas y, como una niña que se muere por abrir un regalo, encorvó su espalda y releyó la carta. Mientras sus pupilas bailaban de izquierda a derecha, ella mordía su labio y movía sus pies descalzos. Al terminar, suspiró, miró hacia el cielo, arrugó la carta y la tiró a la basura.

Eso era todo. La catarsis ya estaba completa. No había necesidad de guardar un pedazo de papel. Con sólo haberlo escrito, era suficiente para que la cabeza se despejara. Todo era redundante. Las verdades absolutas no se discuten ni argumentan.

Vendrán días mejores. De eso no tenía ninguna duda.

Friday, September 22, 2006

The Kooks - Naive



Ahora YouTube.com cooperó. Véanlo and let your minds be blown!

Wednesday, September 20, 2006

Mindblowing discovery: The Kooks


Leí sobre estos chicos ingleses en la última Rolling Stone (la cual compré por la enorme foto de Cerati con pinta misteriosa en la portada). Como siempre, trato de hacerme un rato para devorarme toda la revista y fue ahí que me encontré con un artículo de The Kooks. Más por culturizarme que por el hecho de que me hayan tincado, me prometí que bajaría un par de las canciones que aparecían en el artículo ya mencionado.

No fue necesario escuchar más de una, ni siquiera terminar de escuchar "She moves on her own way" (la primera que escuché), para que dijera "Me encantan". Desde entonces ando, literalmente, rayando la papa con estos chicos que tienen un sonido increíble, y que puede ir desde canciones poperas con un toque funk, a algo un poco más fuerte y hasta medio punk. Simplemente increíble.

El repertorio lo seguí con un single de su primer y único disco "Inside in/inside out": "Naive". Esta canción muestra otra faceta de la banda, un poco más rockera y muy entretenida. En verdad, poco les puedo decir de ellos porque los conozco hace sólo 3 días y el research está aún en progreso. Por mientras, y para que uds. también se encanten con estos chicos con cara de bebés (tienen desde 18 a 21 años solamente; podrían ser los compañeros de curso de cualquiera de las generaciones 85'-88'), les dejo con la gran inauguración de la multimedia en el blog (¡primer post patrocinado con el favor de YouTube.com!), que sería como Dios manda, si YouTube no me pusiera tantos problemas.

No importa. Vean el video de "Naive" aquí .

Está buenísimo; véanlo y rayen papa conmigo.

Sunday, September 17, 2006

18 con mi familia

Santiago está vacío. No hay autos por las calles; no hay gente en el metro; no hay llamadas perdidas en el celular; no hay gente en MSN ni mails en mi casilla. Parece que todo el mundo conocido tiene mejores cosas que hacer, como irse a la playa y vivir un par de días que, tal como una prueba para la que no estudiaste, tendrán esas líneas en blanco que podrán ser rellenadas por infinitas opciones; ninguna menos válida que la otra. Y me siento como la única chica sub 25 que sigue en la selva de cemento. No es que esté triste, melancólica ni menos enojada con la realidad. Las fiestas patrias nunca han sido mis vacaciones favoritas, y ya estoy tan acostumbrada a estas circunstancias, que ya ni siquiera me quejo. Es el 18 (hablando como un genérico y no sólo como el día). Ya no tengo edad para elevar volantines, pero soy lo suficientemente mamona como para no moverme y encontrar un panorama que no concierna a mi familia.

Y el problema es que mi familia tampoco está. Mi hermano se fue. Mi prima también. De ellos sólo sé esporádicamente, y siempre las mismas noticias. Están bien. Lo están pasando excelente. Llamarán apenas puedan. No diré que los envidio porque no quiero mentir, pero no digamos que prefiero estar donde estoy ahora (entiéndase en mi casa, viendo TV). Esto ya pasó la línea de ser un castigo divino y se asemeja más a un destino insalvable. Y ya no me importa en demasía. Siempre ha sido así... ¿no?

Sí, siempre ha sido así. Habrá un asado que querrá llamarse almuerzo, pero terminará siendo algo así como una comilona non-stop que empieza a las 5pm. Mi tía ofrecerá un picoteo previo, que para ella es sólo un picoteo, pero es claramente una ración alimenticia completa; luego se preguntará por qué sobró tanta carne. Mi padre se parará de la mesa y hará el mismo brindis que hace siempre (el cual no cambia ni siquiera para ocasiones especiales como podrían ser el 18, navidad o año nuevo), mi tío lo seguirá y todos estaremos empinando vasos para hacer el salud. Curiosamente, no habrán más de tres vasos con grado etílico, y sólo será vino. Habrá, como siempre, choripanes que me ofrecerán y que no comeré; trozos de carne que me insistirán están deliciosos, pero me abstendré de verlos siquiera; postres que nadie podrá comer (ya que, cuando no puedes pararte, es obvio que estás incapacitado para ingerir cualquier otra cosa) y ensaladas que tendrán que quedar para el almuerzo del día siguiente junto con los cinco kilos de carne sobrante. Ese es el 18 con mi familia.

Para ser honesta, no es nada del otro mundo (tanto en un sentido negativo, como positivo), pero tampoco me quejo. Por lo menos sé con qué monstruo me enfrento.

Friday, September 15, 2006

PUBLIPOST: ¡Ház a Indie.cl tu favortio!

¡Chicos! Luego de la fiesta de Indie.cl en el Living del CineArte Alameda (¿no fuiste? te perdiste de la mitad de tu vida...), la página fue postulada a un concurso de Radio Horizonte "Virtual democracia" . El concurso, organizado por el programa conducido por Iván Guerrero y Carola Pulido, "Todos contra el muro", y Leo Prieto, busca encontrar la página web favorita del público chileno.

Como colaboradora de Indie.cl, les pido que ingresen a la página, y voten por Indie.cl. Se pueden ganar una radio MP3 para el auto y la gran satisfacción de apoyar a Indie.

Y como diría Diddy: Vote or die!

9/11 en Rolling Stone: Shelter from the storm

Sin desmerecer nuestro 11 de septiembre, es bastante acertado decir que el 11 de septiembre gringo fue un hecho que impactó al mundo y también a nosotros. Nuestro 11 de septiembre, siempre será algo que me contaron y que nunca dejará de tener esa capa nebulosa de duda. Dudas sobre las tendencias políticas de quién me lo contó, y dudas porque, a pesar de todo lo que me puedan decir, nunca seré capaz de ponerme en la piel de la gente que sí lo vivió contemporáneamente; nunca podré hacer más que entender el dolor.

Con el 9/11 (la versión anglo del 11 de septiembre), me pasaron cosas distintas. Vi cómo se hacía la historia en directo. Lo veía en CNN, en BBC, en los canales nacionales e, incluso en MTV. Imposible decir que me afecta o me concierne más una que la otra, porque son dos cosas distintas: uno es el dolor de mi país en un mundo que ya no es, mientras otro es el dolor del mundo que recaerá -y está recayendo- tanto en mí como en toda mi generación.

Sin intenciones de darle más vueltas a este asunto, decidí dejar ambos 11's de lado y me concentré en el presente.

Hoy, hace unos minutos y revisando RollingStone.com , me encontré con el propio homenaje que la revista hizo en la versión norteamericana. En vez de escribir nuevos artículos sobre cómo el 9/11 ha afectado nuestra contigencia, decidieron (por lo menos en internet) republicar un ensayo de David Fricke que fue escrito pocos días después del atentado al World Trade Center. Lo leí y me llamó la atención porque no habla de las víctimas, ni de las consecuencias políticas, ni tampoco de cuestionamientos morales de cómo un ser humano es capaz de hacer algo semejante. David Ficke se queda en algo mucho más básico aún: en cómo él, como lo podría haber hecho cualquiera, encontró consuelo, catarsis y esperanza en la música. El ensayo, "Shelter from the storm", es un reflejo humano y personal de un hecho de contingencia mundial, y que me identifica pues me hace sentir que no soy la única que cree que la música es mucho más que ondas armónicas viajando por el aire.

Dénse el tiempo y lean el ensayo. No importa si no les interesa para nada que a los gringos les hayan botado las torres gemelas. El ensayo tiene calidad per sé y vale la pena leerlo.

Thursday, September 14, 2006

Placeres culpables

Uno siempre, aun que no lo quiera, tiene esos gustos que son el secreto más grande que guardas, después de el hecho de dormir con un oso de peluche de cuando tenías cuatro años. Son placeres que no se pueden decir a la luz pública porque, lo más probable es que, cuando la gente lo sepa, simplemente no sean capaces de verte con los mismos ojos, dejar de reírse de tí eternamente o simplemente verte como el pecador más grande de todos. Derepente son canciones que nos gustan, películas idiotas que nos encantan y hobbies que sólo saben tus más cercanos.

Aquí, y sin más, confieso mis placeres culpables más grandes y, por lo tanto, vergonzosos: los detallitos que casi nadie sabe y que me hacen la vida un poco más agradable.

1.- "Corazón perdido" de Lynda: Este es un placer culpable de los grandes. Yo no sé si acuerdan de quién era Lynda, pero ella era (¿es?) una cantante mexicana que tuvo sus 15 minutos de fama y que, hasta vino al Festival de Viña (¡diablos, eso es status!). Esta chica se caracterizaba por las canciones bien despechadas, algo así como una Alanis Morrisstte en sus primeros años, pero en versión azteca. La analogía va un poco más allá, porque Lynda se mostraba igual de violenta que Alanis, pegando puñetazos en sus videos, y con ese look de trenzitas que a una nunca le salen como debería. En fin, Lynda pegó en Chile con canciones como "Ya no" y "A mil por hora" (que fue la canción de una de las miles de teleseries mexicanas adolescentes que han pasado por las pantallas de Mega) y se hizo su pequeña fama a costa de apariciones en las revistas "Tú" y "Miss 17" (otra vez con esto del status...). "Corazón perdido" fue una de las primeras canciones que sacó, que aquí no se pescó mucho y sólo la conocimos por un par de pasadas del video en MTV. Sin embargo el éxito de la canción, ésta es una de esas canciones que me sé de memoria, me fascina, la canto por la calle y la tengo en el pendrive sí o sí. Es cursi como ella sola, pero por alguna extraña razón, hay algo que me atrae.

2.- "Ever after" ("Por siempre, Cenicienta"): Cuando se piensa en Drew Barrymore, uno piensa en la niñita que gritó cuando vió a E.T, a la adolescente que le dió de qué hablar al canal E! por más de 5 años y que le da material para hacer "E! True Hollywood Stories", de aquí a 30 años más. Últimamente, la figura de la ex señora Green, se relaciona con sus trabajos de producción y las imperdibles "Charlie´s Angels"; pero hay una película que es totalmente fuera de la norma para la Barrymore, y que, me imagino, es una de las cuales Drew quiere meter debajo de la cama para nunca sacarla (por su falta de éxito o por ridícula). "Ever After", es una película donde Drew Barrymore junto con Anjelica Houston y el lindísimo Dougray Scott (el chico malo de "Mission impossible II"), representan, de una manera que intenta ser racional, la historia de la Cenicienta. Cursi a más no dar, pero sería incapaz de decir cuántas veces he visto la susodicha película y no tendría cómo explicarles que me la sé DE MEMORIA. Y no, eso no quiere decir que pueda predecir lo que pasa en cada parte, sino que me sé EL DIÁLOGO DE MEMORIA. Eso podría considerarse mucho incluso para tratarse de un placer culpable.

3.- "Atrévete te te" de Calle 13: Me acuerdo que un día, mi mejor amiga de la U llegó cantando "atrévete te te, salte del clóset..." y yo no podía entender nada. Con cara de asco, le pregunté a mi amiga qué era eso que pasó cantando todo el día, y ella me contestó que era una canción de Calle 13. Para ese entonces, todo lo que me sonara a reggeatón y perreo deslenguado, era sinónimo de basura y sólo pasable cuando se estaba arriba de la pelota bailando con unos amigos. Bueno, después de un par de días y patrocinada por la siempre agradable Ley de Murphy, no sólo ya conocía la letra de la canción para arriba y para abajo (incluso todas las incoherencias que dice esta canción, como la alusión a "Kill Bill" y demáses), sino que ¡no podía parar de escucharla!. Era el deseo de perrear con Residente día y noche. Llegué al punto de ponerla en mi pendrive y escucharla por la calle, donde más de alguna persona habrá escuchado algo saliendo de mis audífonos mientras perdía la fé en la raza humana. Para mí, que siempre creí que el reggeatón era para bailarlo y no para escucharlo, y que condenaba a todos aquellos que tenían discos compilados, el pendrive o el IPod lleno de este estilo de música, era más que un GRAN paso... aunque aún no sé bien si fue hacia delante o hacia atrás. Anyway, hasta el día de hoy, el baile de las boricuas de peluca blanca sigue dándome cuerda. Un placer culpable por excelencia.

4.- Bordado en punto cruz: No, no leyeron mal. Yo bordo en punto cruz. Creo que la gran mayoría de uds. ni siquiera sabe a ciencia cierta qué es eso, pero cuando uno menciona la palabra "bordado", ya es suficiente para que un gran grupo de personas se revuelquen en el suelo con un ataque de risa. Debo admitir que solía hacerlo más cuando era más chica, cuando recién mi tía me había instruído en la disciplina de bordar patrones pixeleados, pero confieso que aún ahora hay veces en que me baja la cosa, saco mi costurero, mis telas Aida (así se llaman las telas para bordar a punto cruz), mi colección de hilos y busco algún patrón que me guste para bordar el tiempo. Es un hecho más que conocido que, tal como la mayoría de las cosas que hago, mis bordados tienden a esperar eternamente que los termine. De hecho, aún tengo un par de toallas de mano que esperan ser bordadas.

5.- People and arts: Hay mucha gente que le ha sabido tomar el gusto a este canal repleto hasta las patas de reality shows dignos de una versión televisiva de la revista "Vivienda y decoración", pero aún hay gente que no entiende el concepto de P+A. Podría haber puesto en esta categoría, cualquiera de los programas de este canal que me resultan placeres culpables, pero para poder abarcar más terreno y avergonzarme aún más, debo admitir que se trata de casi todo el canal. Soy adicta desde "Project runway", hasta "Miami ink" (que me encanta) y "Extreme makeover". Eso sí, cualquier cosa que connote operaciones en pantalla me resulta totalmente repulsivo, especialmente las cirugías plásticas. No pregunten por qué.

Estos son sólo cinco ejemplos de todas aquellas cosas que me gustan, pero que al mismo tiempo, me causan una vergüenza enorme. Y todos tenemos algún placer culpable. Unos más políticamente correctos o socialmente aceptados que otros, pero al fin y al cabo, la vergüenza que uno pasa cuando los confiesa (o cuando los haces, ves o escuchas), es inconmesurable.

Yo ya tomé la palabra. Ya me confesé.

Ahora, confiésense ustedes.

Saturday, September 09, 2006

Sobre la Fran y el Pablo

- No, es que ese no es el punto -le dijo mientras arrugaba la nariz y fruncía el ceño por culpa del sol- no tiene nada que ver una cosa con la otra.
- Pero, obvio que sí. No es lo mismo la mentira a la omisión -le respondió él mientras miraba a dos hombres trotando a la orilla de la playa.
- Pero ella no le mintió. Las cosas pasaron, no más. No es como si hubiese adivinado que iba a caer por él -se acomodó en su toalla y comenzó a jugar con la arena-. Incluso yo, siendo su amiga, no me imaginé nunca que pudiera engañar a Pablo. Pensé que lo amaba.
- Pablo también pensó lo mismo -dijo él volviendose a echar en su toalla-, y lo mismo pensé yo, pero parece que la cosa no iba por ahí.
-Se veían enamorados...
-Sí...

Ella comenzó a sentir el calor del sol en las piernas y el olor a piel quemada en el aire. Se quedaron un rato oyendo el ruido de las olas en silencio.

- ¿Qué le habrá pasado por la cabeza a la Fran?
- Tal vez nada... tal vez sólo se dejó llevar.
- Pero no es normal. Si se ama a alguien, uno no ve a nadie más; es así de simple. El amor te ciega de la existencia de todo el resto de la gente.
- No necesariamente.
Ella giró la cabeza para verlo a través del vidrio negro.
- ¿Cómo que no? obvio que sí. ¿Por qué verías a alguien más cuando estás enamorado de otra persona, cuando esa persona llena todas las expectativas, cuando no hay ninguna pieza que falta...
- Sí, tienes razón, pero somos humanos; derepente nos dejamos llevar por las hormonas, por la situación... por el alcohol -él rió- ¡qué sé yo!
- Pero es algo que se siente... que se sabe -miró denuevo al cielo-. No es como un switch que se prende o se apaga.
- Pero así como la gente siente una vez algo y otra vez otra cosa, así mismo puede pasar con el amor. No digo que sea un sentimiento superficial que se pase con un par de piscolas, pero hay que recordar que uno es humano... que derepente uno se equivoca y uno se deja llevar tanto por las circunstancias como por lo caliente que se anda...
- No digas eso...
- ¡Pero si es verdad! hay veces en que uno puede estar caliente, y si no tienes con quien estar en ese momento, uno lo encuentra de una u otra manera.
-No puedo creerlo... ¿realmente piensas eso?
-¡Sí! es lógica.
- Pero ¿realmente no crees que todo eso de la lógica se anula cuando se trata del amor?, ¿de verdad piensas que uno es capaz de olvidar al amor por agarrarte a alguien?
- Puede ser... ahora, de que te sientes una mierda después, es cierto: te sientes como una mierda, pero es totalmente factible. Además, el amor se vuelve cada vez algo más complicado.
- ¿Complicado, cómo? el amor es amor. Se siente o no se siente. Si eres capaz de traicionar a alguien a quien creías amar, es porque no la amabas y punto. Es así de fácil. Lo malo, es que eso se ve cuando la cagada ya está hecha y no hay mucha vuelta que darle.
-Eres demasiado absolutista para tus cosas.
-Eres demasiado complicado para tus cosas.

Wednesday, September 06, 2006

Disculpe las molestias: estamos trabajando (o al menos intentando) para ud.



Por estar en semana de pruebas, con cerencia de sueño, tiempo y, derepente, hasta voluntad de vivir, me he demorado muchísimo en encontrar un espacio para escribir algo decente en el blog. Para qué decir para leer los de muchos de uds. Por esta misma razón, pido las respectivas disculpas y prometo que me reivindicaré cuando la hegemonía de mi vida vuelva a recaer en mis manos.

Por mientras les informo que ya está online el número 18 de Indie.cl y los invito especialmente a chequear el espacio de Tribus Urbanas dedicada a los chicos nevados y aportado por esta humilde servidora. Dadas las raras y altas temperaturas que hemos estado experimentando en este invierno, como que el tema de los chicos nevados no viene mucho al caso, pero se los recomiendo sólo para que se rían un rato. Claro, si es que, al contrario de mí, sí tienen tiempo para leer algo por puro gusto y amor al arte.

Junto con esto, les informo de la fiesta de Indie.cl celebrando la mayoría de edad de la revista. Ésta, se realizará en El Living del Cine Arte Alameda (Alameda 139), este jueves 7 de septiembre. La entrada sólo cuesta 2 lucas y, por esta módica suma, podrás no sólo disfrutar de música de calidad por DJ Gab, DJ Matto y Rodrigo Arenas, sino que también de las bandas Yupisatam y Colectivo Etereo en vivo. Además, podrás conocer a tus figuras favoritas de Indie.cl y pasar un ameno rato de dispersión con ellos y un par de piscolas encima. Y por si esto fuera poco, tendrás la iniguablable oportunidad de disfrutar con los monologos del show man del mundo bloggero, Bruno Córdova. Totalmente imperdible.

Ya saben: Fiesta Indie.cl, Living del Cine arte Alameda, 7 de septiembre, sólo 2 lucas. No te quedes fuera de este magno evento.

Y bueno, ya que vendí mi alma al diablo por un espacio de publicidad en el blog, creo que ahora es tiempo de volver al stress universitario. Tengo un ensayo que entregar en unas horas más y una prueba de lengua española para mañana, para la cual no sólo no sé nada, sino que no he leído nada.

Increíble como, después de todo, la vida sigue siendo bella.

Monday, August 28, 2006

El día en que Dios estuvo aquí


Para poder entender la veneración que siento hacia el ex-líder de Soda Stereo, es necesario explicarles que fui criada en un ambiente en que, la palabra "Cerati", era sinónimo de deidad. Partiendo por mis padres y siguiendo por mi hermano y mis primos, el culto a Soda ha germinado en mi familia y ha trascendido cualquier tendencia musical que cualquiera de nosotros pudiera tener. En la casa se podía escuchar música electrónica, pop, britpop, incluso hip-hop, pero siempre sonaba una canción de Cerati o de Soda por ahí. Aún así, nunca pesqué mucho hasta que descubrí la carpeta de canciones de Soda en mi computador; eso hace ya tres años. Desde entonces, han sido muchas las veces en que me pegué en el pecho por no haber hecho caso a lo que me enseñaba mi entorno. Antes, Soda era Soda y era increíble, pero sólo por una convicción general. Después del gran descubrimiento, el asunto tomó una connotación totalmente distinta y con un carácter un tanto más parecido a la religión.

Sin ir más lejos con esto, las circunstancias me dieron el mejor regalo de cumpleaños que podría haber deseado: ver a Cerati en vivo en la gira del "Ahí vamos" que, personalmente, es el mejor disco solista de Cerati. Simplemente, no podía ser mejor. El día mismo de mi cumpleaños (el sábado pasado; 26 de agosto), después de toda la excitación de la noche anterior en que mis amigos y familia me hicieron una fiesta sorpresa (nada como eso para sentirte querida), el foco rondaba en la noche. En el concierto. En Cerati.

Sola, en tribuna y rodeada de viejos treintones con poleras de Soda Stereo, el panorama se veía algo menos que alentador. "Típico que se quedan todo el rato sentados" dije, y me resigné a ser la única mina que pasaría por loca de psiquiátrico por las próximas dos horas. Y se bajó el telón alusivo a la psicodélica portada del "Ahí vamos". Y ahí estaba Cerati. Las primeras tres canciones estuvieron en el mismo orden del disco y yo me sentía como si, mágicamente, mi disco hubiese tomado una facultad extraordinaria para parecer música en vivo.

Y así siguió el resto del show. Tal como si estuviera recitando el "Padre nuestro" en misa, canté todas las canciones del "Ahí vamos" y las que me sabía del "Amor amarillo", "Bocanada" y "Siempre es hoy". Todo esperable... hasta ése par de acordes que me dieron vuelta el mapa. Cerati tocaba y yo no entendía nada: no era una canción identificable de ninguno de sus discos solistas. No fue sino hasta que el bueno de Gustavo empezó a cantar, que me dí cuenta que era demasiado bueno para ser verdad:

"Somos cómplices los dos..."

Y el público rugió. Y Yo me volví loca. Los treintones de atrás, estoy segura de que me querían pegar; pero no importaba. Estaba cumpliendo uno de los sueños que se rompió en el mismo momento en que nació: escuchar una canción de Soda en vivo. Y sí, no era Soda; sólo era Cerati (yo no apoyo la moción de quienes dicen que "Soda es Cerati y Cerati es Soda"), pero la canción era la misma y la emoción, enorme.

Díganme engrupida, pero fue el mejor concierto de mi vida y, fácil, el mejor regalo de cumpleaños que las circunstancias me pudieron dar.

Simplemente, la mejor manera que tuvo Dios de decir "Feliz cumpleaños, Sandra".

Friday, August 18, 2006

GIVE ME A BREAK DE ÚLTIMA HORA: PARIS HILTON STRIKES BACK!

Este es un GRAN "Give me a break!"; tan grande, que se merece un post especial, grande y dedicado especialmente a esta exponente de la realeza norteamericana.

Paris Hilton. La pobre niña rica. Creo que al principio, esta anorexica oxigenada (sé que es rubia natural, pero no creo que sean TAN rubia naturalmente) era graciosa. Se aparecía por las alfombras rojas, por los VMA's y por el E! channel.Ya, pasable y hasta agradable. Después, se juntó con Nicole Ritchie e hicieron "The Simple Life". Bien. Después vino "The Simple Life 2". Bien... "Simple life: interns"... no tan bien... "The Simple... ¡BASTA!

La niñita Hilton me hacía gracia sólo hasta hace unos meses atrás cuando, yo juraba de guata, que su influencia sólo se quedaría en la TV, las alfombras rojas y esa basura de película en la que tuvo un papel secundario, pero que su nombre se explotó para vender más entradas. Hasta ahí, estaba todo bien, pero luego a la heredera de la fortuna Hilton, se le ocurre lanzar un disco. Creo que no fuí sólo yo la que tuvo serias convulsiones en ese momento. Ese fue la primera aberración; la primera señal de que el apocalipsis estaba cerca. Asqueada, he visto como los medios se hacen un festín con ella y cómo su canción, "The stars are blind", ha contagiado a gente cercana cual epidemia de "28 days later".

Realmente pensé que la cosa se terminaba aquí. Que Paris se iría a su casa con su disco en una mano y su Louis Vuitton con su chihuahua dentro, en otra y que el mundo se salvaría del primer jinete del apocalipsis. Pero NO. Hoy, leyendo mi biblia personal, Rolling Stone, me enteré que Paris y su disco, no sólo mueven masas en el país del norte, sino que la masa es tan grande, que es capaz de cortar el tráfico, hacer llorar a reporteros que no pudieron entrar a entrevistarla y hacer creer a los hombres gay de NY, que tienen una nueva vocera.

En este artículo de Elizabeth Goodman, Paris anuncia que está organizando un tour para apoyar el lanzamiento de su álbum. ¡¿UN TOUR?! yo realmente no creo que Paris Hilton sea capaz de cantar como Dios manda, ni siquiera en una grabación de "Top of the pops" (donde, como todos sabemos, las canciones son dobladas) y, por ende, no creo que sea capaz de sobrellevar una gira.

Independiente de lo que esta humilde servidora tenga que decirles, creo que deberían crear una opinión propia y decidir si realmente Paris Hilton es uno de los jinetes del apocalipsis, o si es una niña incomprendida por el medio que, realmente, tiene talento. Lean el artículo; háganse un favor y lean también los comentarios de los usuarios de RollingStone.com (que están graciosísimos) y decidan si es que el funeral de la buena música, es un evento próximo en el calendario.

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Thursday, August 17, 2006

GIVE ME A BREAK! (¡Basta!)

Si Dios o el universo entero tuvieran un libro de quejas, creo que todos estaríamos un buen rato escribiendo cosas en él. A continuación, encontrarán mi porción del hipotético libraco.

Give me a break (basta) de...

  • Los viejos que no dominan las funciones básicas de un bendito celular (entiéndanse las funciones on/off, marcar, llamar y colgar)
  • Los profesores que dan la mitad de su currículum como bibliografía mínima para su curso y que, además, usan su bloque de clases como si fuera un "¡Llame ya!" del canal Falabella.
  • La gente cínica que te odia pero, sólo para evitar confrontaciones, te saluda y hace como si todo estuviera bien. Si te cae mal, alguien ¡AL MENOS IGNÓRALO Y SÉ SÓLO UN POCO CONSECUENTE CON LOS DOS DEDOS DE FRENTE QUE TE ATREVES A LLAMAR CABEZA!(*)
  • De la gente que toca la bocina en los tacos de las 8:00pm. Se entiende que estén chatos, pero créanme que los autos no se mueven más rápido si les tocas la bocina neuróticamente.
  • Que al gas se le ocurra acabarse JUSTO cuando te estás duchando y afuera hacen menos de 5°C.
  • La gente que no es capáz de cambiarte un billete de luca a pesar de tu cara de desesperación.
  • Los hombres que preguntan si es que estás en "tu período" al menor signo de irritación (una también se puede enojar cuando está en "días normales". Créanme).
  • Las tiendas que sólo venden poleras talla S, zapatos hasta el 36 y pantalones hasta el 38.
  • Los programas de talentos en la TV abierta; hay gente con talento: WE GET IT!!
  • Las películas de Lindsay Lohan (¿no será mucho ya?)
  • La gente que es político por segunda profesión (eso va para la Sarita Mellafe del ministerio de cultura).
  • Los ayudantes con síndrome de superioridad.
  • Cualquier tipo de evaluación después de un feriado nacional: no, no es calendario, es una mariconada.
  • La gente que entra a punta de tacles al metro apenas las puertas se abren.
  • La gente que no señaliza al cambiarse de pista.
  • La gente que se queja todo el tiempo.

Monday, August 14, 2006

Just my luck...

No es tan extraño que, entre todo el ajetreo, derepente llegue un día de aquellos. Y no, no estoy hablando del día 28 ni nada por el estilo, sino que de aquellos días en que, la única explicación para todo lo malo que te pasó, sea que las fuerzas del universo confabularon en tu contra. No, no es persecución; yo soy una ferviente creyente de que esto SÍ pasa, de que hay alguien allá arriba que, con tanta guerra y asunto serio del cual hacerse cargo, lo único que quiere hacer es pasarlo bien y jugar un poco con los viles humanos. Nunca falta el día en que ese vil humano eres tú.

Bueno, digamos que ayer no fue un día de esos (porque, ciertamente, he tenido peores... way worse); al menos no el día entero. Luego de que ningún plan de carrete se concretara, con mis amigas y a lo más "Sex & the city", nos fuimos a un pub a tener una noche de Club de Lulú. Para completar esto de clan de Carrie Bradshaw, cumplí mi sueño y, tras hacerle un par de ojitos al mesero, pedí un cosmopolitan que: a) tuve que suavizar, b) se lo terminó de tomar una de mis amigas y c)¡ IGUAL ME DEJÓ MAREADA!. Anyway, de las cuatro que éramos, estabamos dos mareadas (una más que la otra, debo decir) y las otras dos en pos de ceremonia vudú con los celulares (no pregunten). Anoche, pelar el cable tomó otro significado y después de las papas fritas con queso, ya no había que no pudieramos hacer... ni siquiera los puzzles de los promotores de Kent.

Bueno, hasta ahora no hay nada catastrófico en mi historia, pero aquí viene lo de la mala suerte. Ya que no andaba en auto (mi madre tenía junta de viejas en la casa de una de sus amigas de colegio), mi padre me dijo que si necesitaba que me fueran a buscar, que lo llamara. Ya que ninguna estaba con auto y tres de nosotras tampoco estabamos en condiciones de manejar (sólo por tener alcohol en la sangre, por favor que no se crea que eramos un cuarteto de borrachas), apelé al ofrecimiento de mi padre y llamé a mi casa, donde él estaba. Era la 1:30am y el teléfono estaba ocupado... ¿¡quién ocupa el teléfono a esa hora!?

Daba lo mismo. El siglo XXI y la múltiples e inútiles compañías de telefonía móvil que nos vienen a comer el mercado desde el extranjero, nos brindaron a mí y a mi generación, la oportunidad de llamar al celular de nuestros progénitores en estos casos. Bueno, esto funciona sólo en teoría... sólo cuando tu viejo no le presta el celular a tu hermano quien, por cierto, está carreteando en Viña. Mal. La segunda opción, era llamar a mi madre para que, en un acto de puro amor maternal, dejara a sus amigas un momento y fuera a buscar a su pobre, abandonada y alcoholizada hija a aquél antro de perdición. Esto también funcionaría en teoría, es decir, sólo cuando a tu vieja no se le queda el teléfono en el auto. A estas alturas, yo les doy a mis padres, el premio a la paternidad responsable y el premio de los avispados.

Cuando iba por dejar la trigésima llamada perdida (hecha desde el teléfono de una amiga porque, para cagarla más, a mí se me había terminado la plata en el celular) y estaba por la puteada #482, decidí que ya me daba lo mismo y que si me pasaba algo, sería sólo una razón más para mandar puteadas al día siguiente.

Long story short, la mamá de una de mis amigas (a la cual estaré construyendo un templo de veneración próximamente), se desvió por la mitad de Santiago y me vino a dejar a mi casa. Para mi no-asombro, encontré a mi viejo durmiendo, el teléfono descolgado y a mi madre ausente de mi morada. Nice parenthood!

Ahora, pensandolo bien, sobria y fríamente, me doy cuenta que cualquier persona normal no habría llegado a los niveles de histeria e ira a los que llegué yo, y simplemente habrían llamado a un radio taxi para luego vengarse pasándole la cuenta a sus padres. Yo creo que eso es lo que habría hecho, salvo que SIMPLEMENTE NO ATINÉ.

Eso no me hace una persona muy normal... ¿ah?

Tuesday, August 08, 2006

¿Y después del atardecer?

Ya que mi tiempo es algo más limitado que antes, que mi DVD está malo, que me da una lata enorme ir a un Blockbuster y que le debo algo de plata a Bazuca, HBO es mi elección cuando de películas se trata. Ahí, es donde me regodeo con toda clase de chick flicks y películas estúpidas de estrellas emergentes del pop (son hartas, por cierto).

Mi repertorio es principalmente basado en el canal en cuestión, y el otro día, sumó otra película a mi disco duro: "Before sunset" (o "Antes del atardecer"). Cuando era más chica, yo rayé la papa con el primer episodio ("Before sunrise"), e imaginé que no podría haber nada más perfecto que la vivencia del Ethan Hawke pre-divorcio, y Julie Delply. Imaginarán mi reacción cuando, hace unos años atrás, supe que se hacía la "secuela". Juré por todo lo que significaba algo en ese entonces (cosas que ahora me parecen bastante banales), que iría a verla apenas pudiera, promesa que siempre hago con la mayoría de las películas para ser bastante honesta. La cosa es que, por razones del destino, mala costumbre, un bolsillo muy escuálido o falta de iniciativa (cosa que me sobra), la promesa se fue al caño y no pude ir a verla al cine. Asumí que, eventualmente, la arrendaría en DVD, y la vería en buzo y con un paquete de galletas en la comodidad de mi hogar. Para variar un poco la historia, el tiempo se me pasó y no lo hice. La existencia de la película se me olvido hasta que la anunciaron en my own private cinema: HBO.


Anyway, el punto es que, de toda la billonada de veces que dieron la susodicha película, nunca terminaba de verla y siempre llegaba a la parte en que los tipos están caminando por el Sena y se suben a un barco. Hasta que la semana pasada, luego de vastos e infructuosos intentos por dormir (a pesar de saber que tenía clases a las 8:30 de la mañana y de lo imposible que sería levantarme si es que no me quedaba dormida pronto), prendí la TV y me encontré con James y Celine caminando por París. Por primera vez, terminé de ver la bendita película y me quedé impactada con el final. Acaso ¿ése es el final? is that it!?; ¿qué pasa después?, o mejor dicho ¿qué pasó?.

"Antes del atardecer" me dejó marcando ocupado, no sólo porque el final es de lo más inesperado que hay, sino que es el primer final abierto que, simplemente, no me funciona; no me deja tranquila. Será tal vez por el hecho de que hacía mucho tiempo que quería saber qué era lo que pasaba con el turista gringo y la frenchuta, y que el hecho de saber que él fue a su encuentro pero ella no, y que tenían vidas formadas, distintas y totalmente separadas, simplemente no me fue suficiente. Y ahí quedé. Ahí quedaron ellos y yo no sé qué final armarme en la cabeza.


¿Deberían quedar juntos? en verdad no lo sé y no lo creo. Sería un final demasiado perfecto, demasiado parecido a culquier cuento de hadas popularizado por Disney, y tan vacío, que desmerecería todo el resto de la(s) película(s).

¿Y si quedan separados? si después de nueve años siguen provocándose cosas así, entonces ¿qué queda para el resto de los mortales? sería triste, ¡incluso trágico! creo que de ser así, perdería toda esperanza en el amor y me volvería una activista ecologica para llenar mis ratos de amarga soledad.

No, no puede ser ni lo uno ni lo otro. Pero si no es lo uno ni lo otro, ¿entonces qué?

Tengo la imaginación totalmente limitada en estos instantes y por más vueltas que le doy, no logro encontrar un cierre a la historia que me satisfaga y me deje tranquila; el vacío y el "¿eso es todo?" que me dejó el incio de los créditos, sigue. Creo que lo más sano, es aceptarlo así como es. Tal vez el vacío y el "¿eso es todo?", es justamente la gracia de todo el asunto.

No... ni yo me creo eso.

Thursday, August 03, 2006

Decálogo de las relaciones modernas

Hace ya un tiempo atrás, a eso de las 3am, con el pelo y los pantalones mojados, los limpia parabrisas a todo lo que pueden y mi mejor amiga en el asiento del copiloto, empecé a hablar de qué diferente es relacionarse ahora, a como era relacionarse hace un par de décadas atrás.

No me pregunten por qué salió el tema. Sólo salió y, lo más triste de todo, es que no pude llegar a ninguna conclusión muy concreta que digamos.

Y es que simplemente no lo entiendo. Hace un par de décadas atrás, la cosa era muy sencilla. Pasar del "Hola, me llamo (introdúzca nombre aquí)", al "soy la polola(o) de (introdúzca nombre de persona del sexo opuesto aquí)", era una simple sucesión de eventos en donde no había forma de perderse; era el ideal de Costanera Norte del amor: sin cuestionamientos y sin ninguna duda.

Era muy fácil: conocías al tipo(a), conversabas con él(ella), salían, eventualmente se daban el beso que tenía que ser lo más parecido al último beso de "Lo que el viento se llevó", seguían en eso un tiempo (no mucho) y era obvio que eventualmente, la cosa sería más oficial que resolución de la ONU.

Ahora, por alguna extraña razón, las cosas se han vuelto más ambiguas. Ya no sólo hay un nivel en que se es amigo o novio(a) de alguien, sino que también ahora puedes tener "onda con alguien", ser el flamante amigo(a) con ventaja (agarramigo o amigo con cover, como quieran ponerle) y el nunca bien ponderado, andante.

Y no hay nada más ambiguo que "la onda". ¿Qué es tener onda con alguien? todo el mundo dice que es cuando pasan "cosas"... y yo me pregunto ¿¡qué cosas!?

¿Acaso hay una línea establecida que te diga que tienes onda con alguien?; ¿qué pasa si uno siente que tiene onda con alguien, pero ése alguien no puede estar más despistado o tú estás pasandote rollos?; ¿cómo distinguir cuando tienes onda con alguien, a cuando esa persona simplemente está tratando de ser amable o es una persona de mucho contacto? Lamentablemente, no hay nada concreto que nos ayude a responder ninguna de estas interrogantes y, por lo tanto, sólo pueden ser respondidas, parcialmente y a tientas, en terreno.

Andar también va por los mismos niveles de ambiguedad. Para empezar, la cosa de andar ni siquiera es un proposición como lo es el pololeo. No es que alguien llegue y te diga "¿quieres andar conmigo?"; no, el asunto de andar tiene más que ver con 3 posibilidades: el acuerdo, el descarte o el aviso. Hay situaciones en que, cuando estás de amigovio(a) con alguien por un tiempo, un día la cosa se conversa y como si se tratara de un proyecto de ley, se llega a un concenso. Un tratado bilateral de lo menos romántico que se me puede ocurrir. Otra situación, es el descarte. Cada uno de los partícipes en la relación (si es que se le puede llamar "relación" a darle un beso a alguien repetidas veces), por su cuenta o con la prestigiosa acesoría de un amigo, llega a la conclusión. ¿Eres sólo su amigo(a)? No; ¿son pololos? No; entonces estás andando. Es tan simple como eso. Ahora, el peor de los casos y el más gracioso para estos efectos, es el del aviso. Cuando eres el amigo(a) con ventaja de alguien, puede que haya una etapa de "no sé", en la que la única respuesta a preguntas como "oye, y ¿qué onda con Pepita(o)?" es un tácito "NO SÉ". Aquí, ninguno de los dos sabe dónde cresta está parado, hasta que alguien externo (normalmente un amigo de ambos) les dice "hey, están andando". ¿Tiene lógica que alguien externo a tu relación le ponga nombre a la misma? no, no tiene mucha lógica, pero de que pasa, pasa.

Después de que se asume que se está andando, se supone que no pasará mucho tiempo hasta que uno de los dos, no sólo le ponga nombre a la relación, sino que además lo patente como "pololeo". O bueno, eso se supone... pero no siempre pasa. Hay casos en que el andar, ya es demasiado asfixiante o demasiado comprometedor (give me a break!!), o simplemente uno o el otro, se dan cuenta de que no era lo suyo. Ahí, la cosa se terminó; pero mi pregunta es ¿alguna vez empezó?

Otra interrogante con respecto a este mismo tema, es el hecho de los plazos. Para entregar un libro en la biblioteca, hay una determinada cantidad de días que cumplir para devolver el mismo. ¿Habrá también un plazo para decir que ya no se está andando sino que se está pololeando?; y si lo hay ¿de cuánto tiempo estamos hablando?; ¿qué pasa si es que te pasas del tiempo?; ¿te cobran una multa, se termina todo, te dan un ultimatum?

Así como estas preguntas, hay otro tanto de interrogantes que me dan vuelta en la cabeza y que me hacen pensar que no sería mala idea empezar a escribir un manual de instrucciones para las relaciones modernas. Tendría un nombre como "Dating for dummies: cómo tener una relación sin morir en el intento". Podría ser algo así como la constitución, pero un tanto menos complicada y con menos vacíos legales.

No es una idea tan descabellada después de todo. Además, el amor ya está tan burocratizado, que no habría mucha diferencia después de todo.