Sunday, February 26, 2006

Ecatombe perrera

Dios ha adquirido una nueva forma y no se ha tomado la molestia de pasar desapercibido. Esta vez, dejó las túnicas de lino y las sandalias de tiras, se afeito la barba y se vestió como una mezcla de Eminem, R.Kelly y cualquier jugador de béisbol que haya existido. Se pasea cual árbol de pascua con cuanto bling bling su cuenta pueda patrocinar y predicando las palabras en español con un acento puertoriqueño y el resto, en un perfecto acento gringo. Dios ya se cansó de expulsar a las mujerzuelas de los templos y ahora las ha invitado a todas a irse de gira con él.

Dios se cambió el nombre... y ahora se hace llamar Daddy Yankee.

En el mismo escenario donde hace unos días sonaron bandas legendarias como A-Ha y Kansas, y donde mismo estará Franz Ferdinand mañana, está un tipo que canta letras inentiligibles seguido por un séquito de chicas sacadas de un video de J.Lo, que se contonean como si les pagaran según las vibraciones por minuto. Toda la Quinta (que no sé cuántos pelotudos serán), cantan al son de Daddy Yankee las mismas canciones que bailaron en la fiesta de anoche... y la de la noche anterior... y la de la noche anterior a esa... y yo me pregunto ¿POR QUÉ NO SE ABURREN TODAVÍA?

En el momento en que llegó el reggaetón a mi vida, empecé a hacer mandas para que pasara tan rápido como los 15 minutos de fama que tuvo Aqua en su tiempo. Eso fue hace años ya, y nada hay que dé indicios de que esto en particular, tenga un fin próximo. El reggaetón se metió en mis carretes, en mis amigos, en mis ensayos PSU (y ojalá estuviera hueveando, pero créanme que no lo hago) y ya no hay nada más que resignarse. Nadie puede contra una turba que perrea ¿no?

Veo la tele y veo a Sergio Lagos enredarse por vigésima vez esta noche, y sin ningún rodeo le da la antorcha de plata. En lo que me demoro en escribir esto, Daddy Yankee ya tiene una antorcha de oro para poner al lado de colección de lentes de diseñador. Pensándolo mejor, hay que darle consideración a Daddy Yankee y asumir que este tipo es un genio: tiene a todo un festival perreando y coreando sus canciones (y a cuantos más tendrá en las casas; corroborable por el bajo quorum de MSN en estos precisos momentos), vendiendo miles de álbumes y siendo tocado en cuanta fiesta se nos pueda ocurrir y todo ¡con una sola base!. Daddy Yankee toma la misma canción, le cambia un poco la letra (¡pero no la temática, eso ni pensarlo!), 3 instrumentos, graba un video con autos y chicas enchuladas... ¡y es éxito seguro! después de todo, sus neuronas deben ser bien proporcionales a los diamantes en su reloj y a la silicona en sus bailarinas.

Anyway, como que ya no hay mucho que decir. El reggaeton tiene algo así como una cumbre internacional en Viña con Daddy Yankee como cabeza... o más bien, una conferencia episcopal con la presencia de Dios himself y todos sus feligreses, cantando y bailando cual coro gospel en mitad de cuaresma.

Creo que nunca me he considerado tan creyente.

Thursday, February 23, 2006

Entretiempos

Hoy, a petición de mi flamante instructor de manejo, hice dos clases prácticas. El trato me libraría de tener que interrumpir mi tarde sabatina, así que por ese lado estaba todo bien. Por último podría dormir hasta más tarde y almorzar tranquila; con eso basta para ver que la vida es linda y que dos viajes a Providencia con zapatillas (¿han tratado caminar con zapatillas sin apretar los dedos para evitar que uno de ellos se salga?) y con 33° no es tanto. Así que a eso de las 1:30, dejé mi sábanas atrás para incursionar en el adrenalínico mundo del tránsito santiaguino.
De la primera clase no se puede decir mucho. El día de ayer me había relajado sobremanera y estuve casi invicta (si no hubiese sido por una súper apagada de motor en un semáforo... ya saben... cosas del manejo) lo cual para mí es mucho decir. Pero parece que el karma en mí toma ley física, porque hoy fue todo lo contrario. Si les digo que dí una curva cerrada, en una calle de 2 pistas en cuyos dos lados habían filas de autos estacionados y en cuarta, es poco. Si les digo que me dijeron que doblara a la derecha y me tiré a la izquierda, es demasiado. Creo que fue en ése momento en que consideré seriamente comprarme una multivía vitalicia y dejar los volantes y los cambios hasta que inventaran los autos que se mueven a voluntad. Y pésimo. Más encima tenía otra clase a las 5:30pm. y aún no decidía si valía la pena o no, volver a mi casa y almorzar o cagarme de hambre y alegar demensia por hinanición cuando atropellase a mi primer peatón. Quise evitar la pérdida de un ser querido a una familia chilena y me fui a mi casa a almorzar. Por más que intenté, la lasaña no llenó el vacío que me dejó mi decadente futuro de conductora y tratar de ahogar las penas, no sirve mucho cuando lo único que tienes es jugo de melón... light para más cagarla.
Con todo el calor de la tarde, decidí que el maldito auto con doble-pedal no me iba a ganar, y aprendería a virar como Dios manda aunque fuera lo último que hiciera... fue en ese momento que la ilusión de mi persona en un risco, con el atardecer de fondo y mi capa y pelo al viento se desvaneció y un auto me tocó la bocina para que cruzara la calle antes de que su instinto asesino le ganara al pedal del freno.
Llegué a la escuela y me senté en una especie de pep-talk interna y una pareja me distrajo de mi estado zen: era una chica media regordeta de pelo largo y rubio, y un chico como de su misma altura y con pinta de alfiletero. Ella se sentó en la mesa que estaba enfrente de la mía y él se sentó encarándola. No se dijeron nada, pero ella sacó el encendedor y él los cigarros; ambos prendieron uno y empezaron a fumarse el tiempo: sin decir nada. No me pregunten a colación de qué viene esto y menos por qué quise escribirlo. Digamos que lo consideré llamativo.
Anyway, no digamos que hoy volví a mi condición de Shumacher, pero evité los virajes a altas velocidades y hacia direcciones erróneas. No sé cuán cerca estoy de obtener mi licencia o si seré parte del grupo "vuelva en 15 días"; sólo sé que me queda una semana de curso y aún debo aprender cómo estacionarme.

Que es la mitad en lo que manejar concierne. Just great.

Monday, February 20, 2006

Crisis creativa y otros dilemas estivales (por poco tiempo)

Ando sin chispa, como dicen. Sin nada mucho que decir. Derepente pienso que el team Mekano tiene mejores ideas en la cabeza que yo en este momento, y eso me revienta un poco. Derepente me gusta echarle la culpa al verano, al ocio, al hecho de que no hago mucho ni en la casa ni fuera de ella, al hecho de que tengo el cerebro apagado, etc, etc, etc.
Y a la mierda con eso, porque ya no me importa tanto. Lo que me molesta es que lo único que quiero es escribir y ya no sé de qué. Intento escribir sobre que no tengo qué escribir pero todo se siente lame y como un mal episodio de "Everwood".
Hace como 2 semanas que planeo ir al cine, pero aún así no me he movido de mi sillón, y las mejores películas que he visto, han sido cortesía de VTR... o debería decir de mi padre ya que es él el que se banca la cuenta de mi vicio cinéfilo todos los meses.
Los días de pasan en la rutina: acostarse tarde, vestirse tarde, almorzar tarde, ir a práctica de manejo, caminar a mi casa y quedarme ahí hasta que algo mejor se aparezca. Derepente pasa y siento que estar respirando aún vale la pena (digo, que hay una razón más aparte de Jude Law) y derepente simplemente se me olvida. Y filo... la mente se distrae entre tratar de arrancar el auto, acordarme de señalizar al doblar y tratar de ignorar los bocinazos y adelantadas que me salen de todos lados como el sonido de mi inexistente surround system. En eso las cosas no han ido tan mal; es decir, hasta yo me sorprendo de no haber tenido un nervous breakdown aún, aunque no debería atraverme a decirlo ya que aún quedan clases en las cuales enloquecer.
Aún queda verano... yo sé que sí. Sobrevivir es lo importante porque, después de todo, sí hay vida después del verano...

¿verdad?

Sunday, February 19, 2006

To look or to be found

Después de una near to death expirience (entiéndase manejar por Providencia cuando sólo he manejado... 2 veces en mi vida; y no tan bien por lo demás), lo mejor para pasar el sabor amargo de no saber ocupar el embrague fue simplemente hacer lo opuesto: caminar. Cual peatona recorrí las calles de Providencia un sábado de febrero, cuando no hay casi nada de gente, se siente una cierta somnolencia en el aire y un simple silencio que te da ganas de seguir caminando hasta que no puedas más. Mi lugar favorito de Providencia, sin dudarlo es uno de los más vistosos: la esquina de Lyon con Providencia. Sé que es más que típica y que todo el mundo va para allá, pero es por eso que me gusta. Me gusta sentarme en los bancos al frente del McDonald's y ver cómo la gente pasa. Creo que me entretetiene un poco.
Estando ahí y viendo cuanto gringo se paseaba por ahí, me imaginé qué estaba pensado la gente de mí. Una mina que viene sola y se sienta ahí mirando para todos lados, seguro espera a alguien. Y la verdad es que no esperaba nada... ¿o sí?
Fue ahí cuando me vino a la cabeza el buscar o ser encontrado. Creo que toda la vida he buscado por algo más. Algo que me haga sentir bien, que me complete, sin nunca encontrar un resultado. No me pregunten qué es ése algo; sólo sé que está ahí afuera y tiene una etiqueta con mi nombre. Hoy, sin embargo, decidí que era mejor hacer lo que todo el mundo pensaba que estaba haciendo: esperar. Esperar a que ése algo venga y me dé una cachetada y una dosis intravenosa de realidad. La gente pasaba y ése algo no llegaba. Me quedé ahí por unos 45 minutos, no llegó nada más que la manada de extranjeros en fin de semana. Luego me paré, crucé la calle y me fuí.
Ese algo no venía hoy. Creo que tendré que esperarlo otro día, dejar que me encuentre en otra ocasión... a menos que yo me lo encuentre derepente en la calle, en medio de una de mis caminatas.

Thursday, February 16, 2006

Obstáculo superado

Pararse en Providencia en medio de un 14 de febrero cuando estás soltera, es más que una tortura. El tiempo que requiere pedir un helado en el McDonald's de Lyon con Providencia fue más que el tiempo suficiente para dejarme un gusto amargo en el paladar. Parejas de la mano por todos lados, besos, abrazos, flores y hasta peluches gigantes, monopolizaban la vista que antes estaba llena de chicos hardcore y gente freak tatuada hasta el cuello.

Pensar que estaba ahí sola con mi prima chica (ambas con la cara larga por cierto), pidiendo un poco de azúcar para pasar las penas, fue realmente deprimente. Tratando de aminorar el tiempo en la fila y por supuesto la tortura que ése Saint Valentine's sightseeing nos tenía, nos pusimos a pensar en cuándo llegará el 14 de febrero que lo pasemos como dicen las tarjetas Hallmark. Quedamos en la conclusión de que están por algún lugar.... andando de la mano.... con la que en un entonces será "la ex de mi novio". Para ser sincera, tampoco sirvió de mucho el consuelo.

Anyway, el 14 está superado y ya no hay ninguna festividad en el calendario que me deje mal. Ahora sólo hay que enfocarse en lo que queda de vacaciones, período que para mí, acarrea un poco de incertidumbre. Santiago sigue vacío, pero sabes que no surará mucho. Sabes que en cualquier momento, el éxodo se revertirá y una manada de autos con los parabrisas posteriores tapizados de bolsos y los asientos traseros llenos de pendejos con un muy buen bronceado, invadirán tu ciudad de ensueño y el mundo seguirá rodando como siempre lo hace.
Marzo empieza a llegar. Lo presiento. El piso tiembla con los pasos del gran 4to mes del año acercandose. En cualquier momento llegará y romperá el sueño estival al cual estamos tan acostumbrados, porque 3 meses sí hacen una costumbre.
A la mierda con el 14 y a la mierda con marzo. Yo pienso disfrutar los últimos 15 días de mis vacaciones, aunque sea viendo películas todo el día.

For an everlasting vacation... cheers.

Saturday, February 11, 2006

Cerebro en stand by

Más de alguna vez he escuchado que la gente teme estar sola, porque de esa manera no queda más que hacer más que pensar y cuestionarse. Si lo ponemos de una manera total y absolutamente antifilosófica, vivir sin pensar demasiado, debe ser agradable: sin tomar decisiones demasiado trascendentales, viviendo tan a full que no tienes tiempo siquiera de cuestionarte y pensar en el porqué de todos tus defectos y faltas, pasándolo tan bien que llegando a casa, lo único que haces es dormir.

Una vida así, por un rato es agradable, pero siempre cansadora. Me pasa que derepente me veo en períodos de vida que son así y es como ir en un auto sin frenos. Vas cada vez más rápido, tienes la mente ocupada en un popurrí de cosas que tienen en un post encima que dice "NO TE OLVIDES DE MÍ" y sabes que cada una de esas cosas, son vitales en ése momento. Me ha pasado. He pasado meses estando así siempre vislumbrando cuándo será el día en que todo acabará, pero veo en el calendario y este no llega nunca.

Este verano, me ha pasado absolutamente lo contrario. He tenido tiempo para regodearme y hasta he inventado pasatiempos. Tengo los dedos morados de tanto tocar guitarra, la espalda contracturada tratando de hacer una falda decente y la cabeza a reventar de tanto estar en el computador y ver películas estúpidas a las 3 de la mañana. Sin embargo, con tanto tiempo disponible, creo que no he tenido ni un sólo minuto para pensar en algo más allá que hoy en la noche. Y eso ya es mucho. En las vacaciones, las semanas desaparecen, la única diferencia entre los días de semana y los fines de semana, es la ausencia de mi viejo que sigue trabajando y los siempre bien ponderados por las dueñas de casa, matinales en los canales de TV abierta. Es lo único diferente, pues todos son días. Y todos pasan de la misma manera y tan rápido, que no hay caso en hacer planes. Llegué a tal punto, que ahora veo qué días es conforme a qué serie dan en el primetime de WB o en el Fox.

Después de darme cuenta de esto, me empecé a preguntar: ¿por qué, si tengo tanto tiempo, no he caído en cuestionarme toda mi existencia? porque, según las circunstancias, debería. De hecho, siempre que me he visto en piscinas de tiempo ocioso lo he hecho, pero ¿por qué ahora no?

Creo que esto es lo más profundo en lo que he pensado en un par de días, y después de darle un par de vueltas, llegué a la conclusión que porque simplemente no quiero. Si fuera por dar vuelta mi mundo conocido buscando explicaciones, creo que ya lo habría hecho y para este entonces, ya estaría saturada de tanto cuestionamiento. Si no me importara, tampoco hubiera notado el hecho de que no lo estoy haciendo ni tampoco me importaría, por lo tanto no creo que sea ni este extremo ni el otro. Creo que simplemente, estoy de vacaciones. Cerré los libros, boté cuadernos, la agenda del año pasado, llevo 3 días con el celular apagado, hace 2 que no me pongo zapatos y dejé la mente en stand by, cosa de que haga sólo funciones primarias y razonamientos básicos. Creo que es lo que quiero por el momento o por lo menos hasta marzo. El relax total del verano hace estragos en mi cráneo y lo voy a disfrutar mientras dure.

El lunes comienzo las clases de manejo. A ver si es que aún puedo manejar, evitar no matar nadie (incluyéndome) y mantener el cerebro en off.

Tuesday, February 07, 2006

Hacer nada

Y no hay nada que hacer. Y tampoco hay plata para hacerlo. Estoy confinada a Santiago pero no tengo mayores quejas. Igual encuentro cierto encanto en las calles vacías y en el ambiente más relajado. No es lo mismo que la playa, eso es cierto, pero igual sirve. Creo.

Los días se han vuelto una especie de rutina que, a pesar de ser rutina, es bastante agradable. Esto de levantarse tarde para hacer nada y almorzar para luego hacer nada y estar en el computador para luego hacer nada, es lo más cercano que encuentro a lo que la gente llama descanso. Todo acompañado por un libro, por supuesto. Cómo estaré de floja, que ni siquiera pongo música cuando estoy en el computador. El ruido de la tele me acompaña y las risas con mi prima es lo único que evitan que me tire del segundo piso. Es un verano mal aprovechado para la mayoría de la gente, pero para mí, es sólo un período de descanso. De no hacer absolutamente nada.

Escribir acá ya es casi un deber moral. Principalmente porque me da pena ver el blog vacío. Aunque derepente me da más pena ver metidas de tema escritas.

Es la 1:37am y ya no sé qué más decir. Creo que tengo mil cosas qué decir, pero simplemente no encuentro las palabras ni las ganas de hacerlo. Creo que mejor lo dejo ahí hasta que salgan solas. Después de todo, es mejor hacer nada. ¿No?

Monday, February 06, 2006

Santiago estival

Cuando ya pasa el tiempo que estuviste fuera de Santiago y tu condena está presupuestada en la urbe de cemento hasta marzo cuando te toque volver a la linda realidad (léase en tono irónico), no hay nada más que hacer más que aguantarse el ocio de la capital.
En otras circunstancias, habrían muchas cosas por hacer. Ya saben, todas esas cosas que uno dice "tenemos que hacerlo algún día" pero nunca se encuentra el momento preciso. Lo malo aquí, es que hay un factor que falla: te das cuenta de que estás SOLO; todos tus amigos disfrutan de los rayos UVA en otra zona de Chile y lo más cercano que conocen al smog capitalino, es la brisa marina del balneario de elección. Es en el momento en que te percatas de esto, que te das cuenta que todos los planes que tenías se van por la borda y que el panorama más recreativo, es MSN.
Y eso es exactamente lo que me pasa. Todos mis amigos están en alguna parte de Chile (los más afortunados, fuera de él) veraneando y yo estoy condenada a Santiago por lo menos hasta finales de febrero. En mi caso, yo tengo un par de amigos que aún están aquí (sí, exageré al decir que TODOS mis amigos estaban fuera de Santiago) y cuando nos juntamos lo pasamos bien... a pesar de ser 3 o 4. Y ya ni siquiera es eso.
Santiago, teniendo o no teniendo amigos aquí por el momento, está desierto. No hay nadie en las calles, los malls en fin de semana están como en pleno lunes a las 10 de la mañana (no hay horario más agradable para ir a un mall), las plazas carecen de niños, Providencia está vacía y cada segundo parece que hace más calor que el anterior. Ese es Santiago en verano: sin playa pero con la siempre fiel fuente en la plaza, sin brisa marina pero con el siempre bien ponderado smog, sin el juego de paletas pero siempre pudiendo ver el Movistar Open por la TV. Bienvenidos al centro vacacional con más actividades para hacer pero sin las ganas para hacerlas.

Bienvenido al Santiago estival.

Friday, February 03, 2006

Amor estival y el porqué de otra derrota para mi currículum

Yo nunca tuve un amor de verano. Siempre he escuchado de ellos como una institución infaltable de los meses estivales, pero todas las historias que tengo para contar con respecto a eso, no son mías, las ví en una película o siplemente, terminan mal. Siempre hay factores alternos que hacen terminar mis historias abruptamente (incluso antes de que estas empiecen) y entre ellos se pueden contar la infaltable fecha límite del arriendo de la casa en que te quedas tú o el chico/chica en cuestión, el hacinamiento de las minas tipo Miss Reef (o Mr. Reef según sea el caso... ¿existe tal cosa como un Mr. Reef?) con las cuales la batalla está perdida en un 90% o el descubrimiento de la existencia de una novia/o en cualquier parte de Chile. Esta última en especial para mí ya que, a pesar de que es verano y todo eso, no me interesa para nada ser para alguna pobre chica "la mina que mi pololo se agarró en (introdúzca nombre del balneario en cuestión aquí)", y no por una cosa de mamonería, sino por respeto dentro de mi especie. Simplemente no me gustaría ser la chica.
En fín, para mí, siempre las vacaciones han sido sobre estar con mi familia, pasarlo bien haciendo estupideces y estar todo lo que no estuve durante el año con mis primos. Ya que en todos los años anteriores nunca hubo un chico que me quitara el sueño ni menos uno al que yo le quitara el sueño, mi plan de veraneo este año tenía todas las intenciones, menos encontrarlo; y ya que estaba en las mismas condiciones que todas las otras veces, tampoco tenía un problema con eso. Pero esta vez, fue un tanto diferente.
Por primera vez, y caído desde el cielo o tirado por el mar (usen la analogía que más les plazca), apareció un chico al que podía llamar un "potencial amor de verano". Obviamente el tiempo me jugó un poco en contra, ya que lo conocí en la mitad de mi estadía, pero se haría lo que podía; después de todo, esto es no strings attached y si resulta, bien, y si no, bien también. No se podría decir que emprendí una cacería con él como mi principal objetivo. Debo confesar que soy una conquistadora pasiva (¡¿conquistadora, yo?! ¡¿a quién he conquistado for heaven's sake!?), o más bien una jugadora pasiva: no me lanzo de una, me tomo mi tiempo y voy más por la parte intelectual que por la física, ya que es la peor de mis armas. Se puede decir que soy un tanto cobarde en estas cosas y, for the record, una pésima cazadora estival, pero nada perdía con intentarlo siquiera. Como siempre se ha dicho: la práctica hace al maestro, y si no me servía ahora, podía servirme para futuros veranos.
Asumo que de haber tenido éxito en lo que fue mi incursión en los romances de verano, no estaría escribiendo con tantos dejos de ironía y lo haría (miren, fue verso) con un tanto más de melosidad. Es por esto que desde este punto podemos asumir que su humilde servidora, como era de esperarse, fracasó en su empresa, aunque siempre con la frente en alto y una sonrisa en la cara para disimular el ego destrozado. Y es éste último punto el que más me afecta, pues el no haber terminado el verano con una juicy story que contar, no me hace estar con el corazón en pedazos y cuestionarme por qué no logré conquistar al chico en cuestión, sino por qué no fui lo suficientemente buena para hacerlo, lo cual es bastante diferente.
Siendo honesta, para mí el cuestionamiento de las personas siempre está en un segundo plano. Hace ya mucho tiempo que empecé a vivir con el lema de "vive y deja vivir" y trato (a veces, debo admitirlo, infructuosamente), de tolerar a la gente y asumir que hace lo que hace por buenas razones, las cuales no tengo por qué cresta saber. El problema está cuando aparecen este tipo de situaciones, pues es ahí donde me cuestiono a mí misma y ahí donde arde Troya.
Anyway, mi love life es y siempre ha sido un asco. Un currículum amoroso que ya se lo quisieran los productores de sitcoms americanas. A pesar de negarlo, creo que sí tengo problemas con eso, pero sólo me importan cuando me acuerdo de ello. El resto del tiempo lo paso feliz por la vida: sin amor fijo, sin amor esporádico, sin amor de verano y cumpliendo la siempre bien ponderada tradición de pasar el 14 de febrero viendo tele en mi pieza (ya que el cine del Parque Arauco no se puede quemar dos años en la misma fecha)

Cheers for that.

Wednesday, February 01, 2006

Wake me up when february ends

Tal como teleserie venezolana, mis días lejos de Santiago y yendo a la playa todos los días se acabaron. Después de unos 4 carretes y un par de fogatas, dejamos la arena, las olas y los vecinos para cambiarlas por la siempre fiel urbe santiaguina.

Creo que es primera vez en mi vida que me cuesta tanto dejar la playa. Nunca antes me había pasado esto de conocer gente por allá y tener que despedirme de ellos al irme. Resulta que los primeros días, las salidas eran monopolizadas por mis primos y los amigos que ellos conocían en los alrededores; ya saben, la rutina de rigor de presentar a las primas al mundo conocido del balneario de turno. Luego fuimos formando nuestro propio grupo: gente que hizo de mis vacaciones algo mucho más agradable de lo que me esperaba.

La verdad, es que el proceso da un poco lo mismo. No voy a contarles cosas que todo el mundo vive cuando sale de Santiago y va a la playa porque, para ser honesta, es siempre lo mismo: levantadas tarde, playa y carrete. Sería como contarles sus propias vacaciones. Lo que queda por decir, es que estas vacaciones fueron mucho más de lo que me esperaba y lejos una de las mejores que he tenido en años.

Los recuerdos de mis vacaciones estarán llenas de olas capeadas, morochas, saludos sin premeditar, gente del colegio, futuros compañeros, primos, primos y más primos, consumismo en la feria, pirangha, habanos, ositos, carretes de cunetas, fogatas en las rocas, corazones un tanto trizados, derrotas, amistad y muchos otros detalles que irán surgiendo a medida que la nostalgia me corroa.

El verano no termina, pero se podría decir que aquél paréntesis de la realidad, sí lo hizo. Terminaron con una amarga armada de maletas encima de la que fuera mi cama, con un poco de pena, arena en los pies y escuchando "Wake me up when september ends" retumbar en mi cabeza sin razón aparente.

Tongoy terminó. Santiago empieza... aunque con un deje de sabor agridulce en la boca. Y ¿por qué no decirlo? también un poco salado.