Friday, March 31, 2006

Casos de biblioteca

Nunca creí decirlo, pero en una biblioteca se pueden ver cosas que le llamarían la atención a cualquiera.

La biblioteca de mi colegio, era bastante tranquila, pero , ara ser honesta, lo más llamativo que podías ver, eran pequeños niños andando con enormes libros de "Teo en (introdúzca cualquier lugar aquí)" yendo de un lado a otro. Eran adorables.

En la biblioteca de mi U, en cambio, las cosas son diferentes; incluso "más llamativas". Hace un par de días, una amiga llegó horrorizada a contarme que un tipo la veía compulsivamente mientras leía. Ella no entendió mucho y lo miró para ver si era alguien que conocía. En su vida había visto al tipo en cuestión, pero éste no tomó la cara de "maldición, ¿quién eres?" que mi amiga puso como una llamada de atención, sino que el tipo, sin siquiera inmutarse, la seguía observando cual científico a su microscopio.

La misma amiga, llegó otro día a mi lado y me empezó a contar del tipo freak que se sentó al lado de donde estaban ella y otro amigo más. Este tipo llega, se sienta en su escritorio y se queda mirándolo un rato. El rato duró 5 minutos. Acto seguido, el tipo se lava las manos con un jabón de esos que te intoxican con el alto nivel de alcohol que tienen; saca un yoghurt y lo pone en la esquina derecha de la mesa, saca un cuaderno y lo pone al costado derecho, saca un libro enorme y lo pone al costado izquierdo y así sucesivamente hasta llenar todo el escritorio. Luego de vaciar su bolso con cuanta cosa tenía, el tipo se echa hacia atrás y observa su obra. Si alguien alguna vez hubiese visto a Dios contemplando la creación en el 7mo día, podríamos probrar irrefutablemente que no era ni la mitad de satisfactoria que era la mirada de este tipo. El momento de admiración terminaba, el tipo se lava las manos denuevo y ordena la magnánima obra hecha con útiles de oficina y libros. El tipo termina de ordenar todo, se echa nuevamente hacia atrás, abre su yoghurt y empieza a tomárselo mientras mi amiga no sabe si reírse a carcajadas o huir de ahí lo más rápido posible. "¿era como el tipo de 'As good as it gets'?" le pregunté. "¡SÍ, igualito!" me dijo ella.

Hoy, mientras me "mateizaba" leyendo en la sala de lectura (valga la rebundancia), me di cuenta de que al frente mío, había un tipo que solía ir en mi colegio y que salió una generación antes que yo. Yo lo recordaba con uniforme y pichangueando, estando con sus amigos y visitando seguidamente la inspectoría. Nunca cruzamos palabras y eso no me importó (ni me importa) del todo. Hoy, estaba vestido de pantalón negro, camisa blanca (le quedaba un poco grande) y corbata roja. Fue en ese momento en que, mentalmente, le puse una etiqueta de "estudiante de derecho" en la frente. El tipo se veía medio estresado y, mientras yo creía que se tragaba fotocopias de derecho civil al por mayor, el tipo en verdad sólo estaba arriba de ellas mirando algún punto del escritorio. "Pobre" pensé mientras trataba de volver a entender a los socialdemócratas de mi libro. Después, el tipo sacudió la cabeza en señal de "¡no me la va a ganar!", destapó su destacador y se puso a leer nuevamente. 3 minutos después (si es que no menos), el tipo tapa el destacador y se queda mirando el vacío nuevamente. Luego se estira y se para a dar vueltas por la sala. ¡Imaginen lo extraño que es que un tipo camine dando vueltas, en una sala donde todos están sentados, ensimismados y absortos en un libro!. El tipo dió una vuelta, luego dió otra, luego se devolvió y luego iba y venía en la misma línea como papá afuera de la sala de parto. Ya en eso de la vuelta número 45 (estoy exagerando, no soy TAN ociosa como para contar las vueltas que da un tipo histérico), el tipo se sienta y se determina a seguir leyendo. No pasa mucho cuando se para nuevamente y empieza a dar vueltas otra vez. En esta ocasión, y encontrando que la sala es demasiado pequeña para dar vueltas y vueltas, el tipo sale y se decide por un tour completo a la biblioteca un par de veces.

Si me preguntan por qué estas cosas me llamaron la atención lo suficiente como para ponerlas por escrito, no sabría dar una respuesta 100% certera. El punto es que, en la biblioteca, hay un ambiente raro: una mezcla entre stress neurótico con el silencio obligado normativamente, hace de este lugar todo un caso. Tal vez leer mucho pueda afectar la psiquis.

Thursday, March 30, 2006

A long awaited short story

Eran las 5:06am y ella estaba sola. Estaba sentada en un banco sin nada que hacer, rodeada de papeles y esperando que el tiempo pasáse. El tiempo no era tan rápido como su mente, la cual corría a la velocidad de la luz y se imaginaba tanto como podía pasar... y ya estaba pensando. Pensando en ella (como siempre; directa o indirectamente), en sus escasos pero siempre
remarcados fracasos, en quiénes había visto antes, en qué pasaría en media hora más y sobre todo, qué había pasado en esas 5 horas y 6 minutos; aunque ya no eran 6, eran 8. Y esa era su vida. Ella no podía quejarse: su mayor problema era la incertidumbre, pero era algo que iba y venía.

En eso estaba, cuando algo le llamó la atención. Vió un zorzal que se paró enfrente de ella, se quedó un segundo y luego se fue.

Ella pensó que era una lástima. Algo había en el zorzal; tal vez la forma en que giró su cuello al verla o la forma en que saltó hacia adelante. Sea lo que fuera que había visto, ya no era más. El zorzal se había ido, pero a ella no le importó en demasía.

Y así dieron las 5:24. Ella seguía pensando (comenzaba a pensar que pensaba en demasía), cuando el zorzal llegó denuevo: de la nada y sin ninguna razón. El zorzal la miró y, sin pensarlo dos veces, se acercó a saltos, se subió a la banca y se puso a su lado. Ella no supo qué pensar, no
era normal que pasara eso. Se suponía que todas las aves se alejaban siempre... ¿por qué esta se acercaba?

El zorzal se quedó ahí y le gustaba... sin embargo, ella no sabía qué hacer.

Wednesday, March 29, 2006

Una canción, un sentimiento

Me considero una persona con una vida, en la cual la música, tiene un papel importantísimo. Son las cosas que me hacen pensar que la vida vale la pena vivirlay que, un disco, puede cambiar toda tu perspectiva sobre el mundo. Suena muy band-aid, pero lamentablemente tengo algo así como un "alma de groupie". Es que es increíble cómo una melodía se te incrusta en el cerebro y luego es lanzado al resto de tu cuerpo por pulsasiones: llegando desde tu cabeza a la punta de los dedos.Hoy me vine pensando en cómo una canción me puede cambiar el día. Cómo puedo pasar de un estado de ánimo a otro, simplemente poniendo la canción indicada en mi playlist. A partir de eso, y atravesando la costanera, me puse a pensar en qué sentimientos me evoca cada canción y cómo podría clasificarlas. Esto es el resultado de un proceso de sinapsis básico en el intervalo entre Costanera y Los Misioneros:

"God, it's good to be alive":
- "Beautiful day" de U2
- "The way you are" de Milky
- "Living on a prayer" de Bon Jovi
- "Rock 'n' roll star" de Oasis
- "Keep fishin'" de Weezer

"¿Cuál es el punto de escribir esta canción por la %&$@?":
- "Amerika" de Rammnstein
- "Three little birds" de Bob Marley
- Canciones de Los Miserables, Mago de Oz, Ska-P y demáses (sin ofender a nadie).

Euforia: "AHHHHH!!!" :
- "Accidentally in love" de Counting Crows
- "Lust for life" de Iggy Pop
- "Mariposa Technicolor" de Fito Páez
- "High way to hell" AC/DC
- "Sixteen" de No Doubt
- "De música ligera" de Soda Stereo
- "Discoteque" de U2
- "The middle" de Jimmy Eat World
- "Fascination" de Benny Benassi
- "Tu Juego" de Miranda!
- "Otra vez" de Miranda!
- "Traición" de Miranda!
- "Rómix" de Miranda!
- "Dime donde" de Marina Club
- "Karaoke" de Gustavo Cerati
- "Miño" de Los Búnkers
- "Enjoy the silence" de Depeche Mode
- Faltan muuuuchas más...

¿Se cacha que es mucho más fácil ponerme eufórica que enojarme?

Pena: "Sniff...":
- "Comfortable" de John Mayer
- "Miss Sarajevo" de U2
- "Save me" de Aimee Mann
- "Wish you were here" de Pink Floyd
- "Hand me down" de Matchbox 20
- "Say what you want" de Texas
- "Casualidad" de Miranda!
- "Tiempo" de Miranda!
- "Uno de los dos" de Miranda!
- "Hipnotízame" de Fobia

"Maldición, ¿por qué no tengo a alguien con quién escuchar esta canción?"
- "Misil en mi placard" de Soda Stereo
- "Deliver me" de Emiliana Torrini
- "Maybe I'm amazed" de Jem
- "Canción animal" de Soda Stereo
- "Entre caníbales" de Soda Stereo
- "Your body is wonderland" de John Mayer
- "3 libras" de A Perfect Circle
- "Maybe tomorrow" de Stereophonics
- "Songbird" de Oasis
- "Cuando respiro en tu boca" de Lucybell
- "Mataz" de Lucybell
- "Gravity" de Embrace
- "Save tonight" Eagle Eye Cherry
- "Question of lust" de Depeche Mode
- "Lucha de gigantes" de Nacha Pop
- "Paper Bag" de Fiona Apple

Esto es sólo una parte de lo vendría siendo mi clasificación. Eso porque si siguiera, seguira ad infinitum y no es la idea. Hay miles de sentimientos que no sé cómo poner en palabras y esos quedan pendientes... al igual que todas las canciones que, en este momento, no recuerdo.

Sunday, March 26, 2006

Pena, verguenza e idiotez

Imagen sacada de emol.com

Parece que esto de andar matando animales está de moda. O sea, no sólo estamos hablando de la matanza de los perros de la plaza de la constitución, sino que ahora hablamos de la matanza de 325.000 focas en Canadá. La verdad, cuando leí esto, asumí que se trataba de cazadores furtivos; imaginen mi sorpresa cuando leo que el mismo gobierno de Canadá lo autorizó. ¿Cuántos dedos de frente se tiene que tener para saber que no se puede matar tan indiscriminadamente?, ¿es que acaso no se dan cuenta que se está atentando contra una especie entera?

Lo que pasa en el golfo de Saint- Laurente en Canadá, no es nada más que una estupidez de la cual, no sólo deberían sentir vergüenza los pelotudos del departamento de pesca de Ottawa, sino toda la humanidad. Estamos hablando de 325.000 crías de focas que serán cazadas, matadas y despellejadas, incluso algunas de estas, serán despellejadas sin que siquiera les hagan el favor de matarlas primero. El ministerio de pesca dice que serán sólo 91.000. ¿¡sólo 91.000!? ¡¿alguien le quiere dar a esos señores un maldito ábaco para que se den cuenta de a cuánto equivalen 91.000 focas?, porque parece que pasaron matemática con un justificativo médico! además, no hay que ser ninguna clase, ni de adivino y menos un erudito, para saber que eso no es más que una "cifra valium", es decir, una cifra que nos entregan sólo para que nos calmemos un poco y durmamos mejor por la noche. GIVE ME A BREAK! ¿uds. creen que los cazadores van a llevar una estricta cuenta de cuántas pobres crías de foca (porque ya ni siquiera son focas maduras a las cuales podrían explotarlas lucrativamente, sacándoles la piel y el aceite, sino que hablamos de crías de foca que, económicamente hablando, no son ni siquiera lucrativas), y que pararán en el momento en que la cuenta llegue a 91.000? ¡nadie es tan ingenuo!

El ministerio de pesca de Ottawa, también esgrime el argumento de que hay más de 6 millones de focas en las costas de Saint-Laurente. Sí, es verdad, tal vez pueda clasificarse como una sobre población, pero el mismo fenómeno veo yo en el hacinamiento que se crea en Ciudad de México, y no veo a Vicente Fox contratando asesinos a sueldo para bajar la densidad poblacional. Aparte, este argumento es débil por el simple hecho de que las focas ya están experimentando una hostilidad de su ambiente, dado por el hecho de que el calentamiento global (que nosotros, los humanos, estamos haciendo crecer con cada segundo y cada rociada de Raid), está derritiendo los hielos, haciendo de estos lo suficientemente inestables, como para que decenas de crías de foca, que aún no están habituadas a nadar, se ahoguen al caer al agua. O sea, aparte de todo este factor de muerte por el derretimiento de los hielos, estamos autorizando a cazadores para que maten a focas a hachazos, sólo para una vieja llena de botox en Park Avenue, pueda tener un abrigo de piel de foca, y para que los hielos canadienses se vean un poco más blancos.

¿Acaso no nos basta con que haya cazadores furtivos alrededor de todo el mundo matando y extiguiendo especies que están protegidas legislativamente, pero que su protección no va más allá de eso y de ciertas personas escogidas con pinzas que son capaces de dar su vida por estos animales?, ¿acaso es poco y, además, tenemos que autorizarlo por las mismas personas que protegen otras especies?

Como parte de la raza humana, siempre he sentido que, como especie autodenominada superior, tenemos la responsabilidad de cuidar tanto el espacio que se nos dió, como al resto de los organismos que lo comparten con nosotros. Y, sinceramente, creo que nos hemos olvidado de esa responsabilidad, relegándola a materia secundaria luego de todas las preocupaciones auto impuestas que tenemos.

Lamentablemente, y por fatalista que suene, yo ya no puedo hacer nada con respecto a las focas de Saint-Laurente. Lo más probable, es que más de las estimadas 91.000 crías mueran toda esta semana y que la matanza tenga su punch-line en Mayo, cuando terminen con las 325.000. Lo que sí puedo hacer, es manifestarme contra este hecho y enfocar mi futuro a que, cosas como esta, no vuelvan a pasar. Como jóven de este país y de este mundo en general, sé (como deben saber todos), que nos entregarán un mundo que se estará cayendo a pedazos y no tenemos por qué quedarnos con él así. Es nuestro deber, tratar de irnos de este mundo dejándolo un poco mejor de como lo encontramos (por más scout que suene), y no sólo por nuestra propia conciencia, sino también por el bien de generaciones futuras.

Friday, March 24, 2006

Track # 5: Hoy ya no te quiero

Por esas casualidades de la vida, luego de dejar un libro de pleno medioevo a un lado e irme al computador, me llegó una canción a la cabeza: "Hoy, después de tanto tiempo, de habernos hecho tanto daño no/ hoy ya no te quiero y no tiene remedio". Era Ana Torroja la que me hablaba entre páginas. Y ¿Por qué Ana Torroja? yo nunca he sido lo que se dice una fan ni de ella ni de Mekano. Me sé con suerte "Hijo de la luna" como todo el resto de los mortales, pero más allá de eso, nada. ¿Por qué Ana Torroja me acechaba mientras leía?

Eso de la canción fue esta tarde, pero la escuché por primera vez hace mucho tiempo. Fue en una de esas tardes de ocio donde ver videos estaba a la orden del día. Yo no sé por qué me llamó la atención ese video que mostraba relojes que, en vez de manecillas, tenían personas. Era un poco la analogía de que tal vez todos estamos en las mismas condiciones, pero sencillamente, unos se mueven más rápido que otros. Obviamente que en ese entonces, no hice el analisis ni le di el valor ni a la canción ni al video; ¿qué esperaban? habré estado en 8vo básico: un video de Britney Spears tenía simbolismos más interesantes que éste.

Y en fin. Esta tarde la canción retornó mi conciente como el hijo pródigo que viene a buscar el resto de la herencia de su padre y, "ya que estamos en estas" -me dije- "bajémosla". Luego me fui a leer y mi lectura no fue más que el origen de una exquisita (y bien merecida por lo demás) siesta de 1 hr. y algo. Cuando me desperté, aún resonaba la canción de la Torroja en mi cabeza y fue ahí que me dí cuenta lo que significaba. Era literal; no había por dónde perderse: mi subsonciente le dedicaba la canción al tipo que me hizo pasarme rollos por casi 2 años y con quien (ahora, afortunadamente), no pasó nada.

Hoy, las cosas funcionan mejor. Hoy ya no me persigue la idea de estar sola (al menos por el momento) o por lo menos ya no sufro tanto con ella. Ya me olvidé de ti y, como dice la canción "y no tiene remedio".

Thursday, March 23, 2006

Yo mechona

Se suponía que era el lunes o el miércoles, pero nunca un martes. El lunes no fue, y yo ya estaba casi decidida a ignorar todas las advertencias e ir a clases sin mis jeans roñosos que habían sido mis aliados por las últimas 2 semanas (leyeron bien: 2).

Ya llevaba más de una hora escuchado a mi profe de narración (en un tono de voz que no es lo que se puede decir "agradable") hablar sobre lo que se considera o no literatura, cuando escuchamos gritos dignos de una barra futbolera afuera de la sala. La Angie (mi partner) me mira y me dice "no, nos van a mechonear... ¡yo lo sé!". Le dije que estuviera tranquila, que tal vez no era nada. Ilusa. Cuando la profe empieza a hablar del narrador, la situación ya era obvia: los de segundo golpeaban nuestra puerta como testigos de Jehová con speed encima. Quise guardar un poco de plata en los bolsillos, pero simplemente me dio lata. Luego me acordé de que una amiga me esperaba en San Joaquín para almorzar; la semana pasada ya le había fallado y ahora debía llamarla para decirle que, las probabilidades de llegar a almorzar con ella, eran las mismas que salir corriendo de ahí sin ningún condimento en mi cuerpo. Saqué mi celular y me di cuenta que no tenía señal. Acto seguido, una chica de segundo con un plumón en su mano izquierda y cuerda en la derecha nos dice "Novatos, bienvenidos a su mechoneo. Los hombres sin polera a la derecha, las mujeres a la izquierda". Una chica me dijo que guardara mis hawaianas dentro de mi mochila, así que lo hice y se la entregué.

Para hacer la historia corta, le cuento que nos hicieron todos los ritos de rigor: nos amarraron, nos rayaron, nos quitaron mochilas y zapatos, y nos marcaron cuales vacas de ganado. Después, nos hicieron marchar cantando y gritando los respectivos gritos de la carrera (dignos de un par de carcajadas). Nos llevaron atrás del hospital de la UC y cual pelotón de fusilamiento, empezó el desfile de condimentos: empezaron con los huevos podridos, el ketchup, la mayonesa, el aceite, la cera de piso (primera vez que veo eso, pero juro que es cierto), el vinagre, mezclas de ají, etc, etc. Lo de los condimentos ya no era un problema: apestábamos y eso no se podría cambiar antes de llegar a la casa y a la ducha; el problema era el hecho de que habían 32°C en Santiago y yo caminaba sin zapatos por el cemento hirviendo.

Luego llegó la típica teletón mechona. Recorrí las calles inspirando lástima en la gente (y ¿por qué no decirlo? asco también) quienes te daban las monedas de 50 pesos con cara de "por favor aléjate de mí". Y en cualquier circunstancia, los 50 pesos hubieran sido nada; es decir, sólo una fracción de boleto de micro y que, si se perdieran, daría lo mismo. Pero ayer, los 50 pesos eran oro. La gente me daba 30 pesos mientras parecía bailar tarantella al lado de su auto, y yo era feliz: 30 pesos más cerca de mis gloriosas hawaianas.

Ya. Había juntado las 3 lucas (en verdad más, pero los fines de lucro me superaron un poco) y fui en dirección a mi facultad para no tener que tocar más el asfalto caliente. Llegué y pagué. En ese momento, la mina que recibía la plata me dice que las mochilas se las llevaron al Parque Intercomunal de la Reina y que tendría que ir para allá a buscarla. Se en algún momento de mi vida, mi ira se canalizó en un sólo punto, fue en ese momento y entremedio de los ojos de esa chica de segundo.

En fin, por lo menos ya había pagado y la sed por dinero me había dejado suficiente para un digno pasaje en micro. No tenía mucho por donde quejarme... ah sí, mis pies. Con más amigas, tomamos la micro que nos devolvería nuestras cosas y parte de nuestra demacrada dignidad. Imaginaran la sorpresa que tuvimos, cuando uno de los usuarios de esa digna micro, nos dijo que la susodicha máquina no pasaba por el intercomunal. Horrorizadas, le fuimos a preguntar al chofer y nos dijo que había omitido lo de "Parque intercomunal" y sólo entendió "La Reina". Foco de ira #2. Nos bajamos no me pregunten dónde y preguntamos cómo nos íbamos al famoso parque. Todo el mundo nos decía que eran sus 20 minutos caminando. En situaciones normales, no sería tanto... ahora, si consideramos el fator a) pestilencia y b) pies descalzos, todo se hacer un poco peor. Mis compañeras de aventura, insistían en hacer dedo a alguna camioneta. Yo sabía que ni siquiera una camioneta nos llevaría en las condiciones en que estabamos, pero OH-SORPRESA-OH-MI-DIOS, un camión de reciclaje para y nos hace señas para que subamos.

Y ahí estabamos nosotras, 6 chicas mechonas echadas en un cerro de cartones, papeles y demases. Lo peor era que me sentía como en un boxspring y bañada en Chanel No. 5. Nada era peor que la mescolanza que hacía caldo de cultivo en mi cabeza. El camión nos dejó en la esquina del parque y, como a quien lo dejan a 3 metros de la cumbre del Everest, corrimos en busca de nuestras pertenencias.

Ese fue mi mechoneo. Recuperé todo. Me puse mis zapatos, almorcé y volví a mi casa con el único deseo de ducharme. Por 4 horas, mis objetivos se fueron a la cresta: ya no quería paz mundial, ya no quería terminar la universidad. Sólo quería una ducha y, debo decir, que fue la mejor ducha que me he dado en mi vida.

Soy mechona. Soy novata. Quítame los zapatos y cóbrame por mi mochila. Cúbreme la cabeza con las mismas cosas con que aliñas tu ensalada. Ya sobreviví. No me puede importar menos.

Sunday, March 19, 2006

¿Leamos?

Yo no sé qué es lo que va a colapsar primero: mi espalda por tener que bancarse una mochila llena de libros o mi cabeza por tener que leerselos. Como decía el comercial, es la vida del estudiante y, considerando la carrera que escogí seguir (por el momento), no tengo por donde quejarme: yo me la busqué. Nunca creí que fuera tan así. En el colegio, tuve a mi siempre bien ponderado profesor de castellano, el terror de los flojos que no se leían los libros y que por muleros se salvaban con el 5. Con él, esas cosas no se podían hacer. De hecho, leerte el libro no te aseguraba absolutamente nada (díganmelo a mí, que leí todos y cada uno de los libros que nos encargó y aún así no pude evitar uno que otro 5 y algo en mi informe de notas). Cuando se trataba de Carvajal (mi ya mencionado profesor y uno de los grandes mentores que he tenido), las cosas eran así, por lo que era leerte el libro o ser un genio en otra materia para que te equilibrara el promedio.

En la U es algo parecido, sólo que estan vez, no tengo sólo una clase de castellano, sino 5 y en cada una, tengo a un Carvajal con síndrome de superioridad o pre-menstrual según sea el caso. Por eso, cuando se trata de leer y considerando sólo un ramo, en verdad no es tanto. Ahora, cuando pesamos toda la carga académica y vemos que no es sólo un ramo el que te exige leer 200 y tantas páginas, sino que son los 5, ahí la cosa se empieza a complicar. Así que así estoy: tratando de hacer malabares y dármelas se saltimbanqui del Cirque Du Soleil con Lenin, Auster, Bolaño, Maturana, el diario, la vida, la falta de vida y, ahora último, con el libro del curso de manejo.

Y sí. Viendo mi agenda, me encontré con la MÁS QUE DESAGRADABLE SORPRESA, de que tengo mi exámen de manejo mañana a primera hora. Hace 2 semanas, eso no me habría preocupado, porque había salido a practicar y los conocimientos del teórico de la escuela de manejo estaban bien frescos. Pero bueno, el tiempo pasa y las cosas se van olvidando. Hace harto que no toco el volante de un auto y ya se me olvidaron aquellos datos rosas como "la distancia mínima a la que uno se puede estacionar en una iglesia" (visualícese cara de "what tha fuck?!"). Así que, entre todas las cosas que tengo que leer, se coló el "Manual de la conducción vial", cosa que no me hace ninguna gracia.

Hoy se supone que tengo que salir a practicar con mi viejo, pero no le veo ni las más mínimas ganas, así que tendré que entrar a aplicar a la hija hinchapelotas que todas llevamos dentro. Mientras tanto, lo único que me queda por hacer, es leerme el manual aquél y tratar de salir de ése exámen lo más dignamente posible, porque mis aspiraciones ya no están en aprobar o no, sino en "cuán por debajo del mínimo estará mi ego al salir".

En una de esas rompa un record: la persona que más preguntas malas tuvo en el exámen teórico. Hasta yo no podría parar de reír con eso.

Friday, March 17, 2006

Huellas perdidas

Le prometí a una amiga, que aún va en 4to medio, que la iría ver hoy. Aprovecharía que no tenía clases y me iría a dar una vuelta por el establecimiento que me acogió durante 14 años de mi vida. Para ser honesta, no lo ví como algo catarquico o mucho menos. De hecho, habían habido varios ex alumnos que siempre se dan vueltas, saludando a profesores y abrazando a todos los que, por ser más chicos, debían quedarse un año más. Varias veces me tocó saludar a los más viejos que, vestidos de civiles, irrumpían en la monotonía del uniforme y las alertas de los timbres. No sería nada. Sólo un paseo por el lobby para hacer vida social.

Al bajarme de la micro, me dí cuenta que sería mucho más que eso. Yo ya no era alumna; podía entrar y salir del colegio a mi antojo, no tenía ninguna obligación con los timbres de entrada a clases y menos con la inspectora retandome por algo que no correspondiera a mi uniforme. Entré y me encontré con los niños más chicos. Todos con su polera en un blanco Omo que se lo encargaría a cualquier decorador minimalista, con sus bolsas de lonchera en una mano y su caja de jugo Watts en la otra; siempre acompañados por sus amigos y peleando con el grupo del sexo opuesto que va más adelante; todas las chicas con sus trenzas de macramé del verano, sólo para convencerse a sí mismas que siempre habría un vestigio de las vacaciones rondando por ahí. Yo era un punto resaltante, no sólo porque todos los chicos me llegaban a la cintura, sino porque mi polera no era blanca, no llevaba calcetines largos y mis hawaianas no se parecían en nada a esos zapatos de suela blanca (que yo también usé en 4to medio). Y ahí estaban mis amigos más chicos, todos ocupando las salas que un día, no hace mucho, fueron mías; sentándose en mis bancos y juntandose a almorzar en el pasto que solía auspiciar mis siestas post almuerzo. No había espacio para un 5to medio. No había ninguna sala para mí. Yo era un anexo interrumpiendo la siempre tan cotizada normalidad. Acompañé a mi amiga a almorzar, me senté con ella en el casino a ponernos al día mientras todos los chicos me miraban con una cara de "por favor, supéralo", pero ninguno de ellos sabe que no es tan fácil como parece. Si hubiese estado con mis amigos todo el tiempo, tal vez hubiese sido más amortiguado esto de volver, pero no fue así. Los timbres sí regían para ellos y las clases los llamaban. Me quedé sola rondando por los pasillos, buscando a mis mentores que aún enseñaban álgebra a los de 3ero medio y dándoles a leer denuevo "Rayuela" a los de 4to. No tenía nada que hacer ahí más que sentarme y ver pasar una realidad que ya no me pertenecía. Una profesora me dijo "es díficil soltarse... ¿ah?" y tenía razón. Más de la que yo creía.

Así como entré, salí, caminando el mismo pasillo que me daba la bienvenida a un año escolar que no me pertenecía y del cual no podía ser más que una mera espectadora. En el momento en que el portero me sonrió y se despidió en vez de pedirme el pase de rigor, la pena me inundó cómo la lluvia de julio a una casa Copeva. No había que inventar excusas, ni falsificativos, ni menos temer que la firma que trataste de hacer igual a la de tu mamá, sea descubierta por el celador de turno. Yo ya no era alumna: era sólo una graduada en busca de su propia huella en un lugar que ella llamó toda su vida, casa.

Wednesday, March 15, 2006

Mucho ruido, pocas nueces

Hacía ya un par de días que tenía ganas de escribir, pero sencillamente no había encontrado el tiempo. Mis horas en MSN se redujeron a minutos y mi actividad en internet se comprimió a sólo revisar el blog, el fotolog (sólo a la pasada), el gmail, el mail de la U y el siempre bien ponderado EMOL, que desde ahora vendría siendo como mi siempre fiel libro de texto.

Lo de la U ha sido increíble. Sencillamente otra cosa. El ritmo de vida me cambió totalmente y ahora ando de un lado a otro como pelota de tenis, estado en el cual nunca creí que entrararía antes de tener hijos o un cocker spaniel. Como para resumir un poco, ando con 3 libros a cuestas y otros tantos que no me dejan dormir en la noche, porque no sé cómo es que me los voy a conseguir y, mucho menos cómo me los voy a leer (que no es un detalle mínimo en todo caso). Estoy yendo a la U con los mismos jeans desde el día en que entré (ya va una semana), porque los de segundo año aún nos están aplicando la psicológica de estar paranoicos y chatos con esto de ver sobre el hombro y no atrevernos a ir solos al baño y cosas como esa. Para ser sincera, debo admitir que lo han hecho de lujo, porque asumo que gozan con esto de que los novatos toquemos el tema con miedo/incertidumbre/aburrimiento. Aparte de eso, el carrete está SIEMPRE a la orden del día. Porque no hay día en que no haya alguien que quiera ir a tomarse una chela, no hay noche en que no haya algo organizado por la FEUC para darnos la bienvenida (que ya nos han dado como 5 veces, pero siempre es bienvenida una y otra más) y, por sobre todo, siempre está la excusa para atrasar la lectura que te dieron en todos los ramos.

Fuera de todo esto, he sentido que tanto ajetreo derepente no da tanto fruto como me gustaría. Siempre he creído que, mientras uno más se mueve, más cosas tiene hechas y, por ende, menos cosas en la lista de "pendiente", pero parece que, o a) eso no funciona conmigo, o b) simplemente estoy mal enfocada. Todos los días camino harto, me muevo de un lugar a otro, de un metro a otro y siempre con las endorfinas bien activas, pero siempre cuando llego a mi casa (cansadísima a todo esto), tengo cosas que hacer y una lista de cosas para el día siguiente. Creo que en situaciones normales, esto ya me habría desencadenado una depresión enorme que tendría como mayor factor la frustración de correr y no llegar a ningún lado (onda video de Robbie Williams), pero juro que no es así. No hay frustración ni depresión ni nada de eso: estoy bien. Deberían vender lo que sea que esté haciendo (o tomando... ¿Sprite?) como competencia del Supradyn o algo así. El punto es que me siento bien. Leo hasta por los codos, camino San Joaquín ida y vuelta, me subo y me bajo de múltiples metros todos los días, discuto con cada boletera del metro que se niega a venderme un boleto de estudiante y maldigo a todos mis zapatos por no soportar un día entero sin hacerme heridas en los pies; pero estoy bien.

Ahora, siguiendo con el protocolo, me voy a hacer de la inversión universitaria de mis padres, algo rentable para un futuro para nada rentable.

Saturday, March 11, 2006

Looking at the brightside

Hay que admitir que la universidad no sólo tiene un lado negativo (ya saben, el estudio, el ritmo, la maldita lectura, el hecho de que casi no conozco a nadie, etc, etc), sino que también hay uno bastante positivo que es el espíritu carretero de estos chicos de facultad. Es increíble las múltiples excusas que se hacen para hacer carretes: de diferentes carerras, de diferentes facultades, de alianzas de facultades, para dar bienvenidas, para unirse, para despedir, porque sí y porque no; y todas tan válidas, que son indiscutibles y terminas teniendo carretes de lunes a viernes non stop. Para ser honesta, podría aprovechar estas "instancias de esparcimiento" mucho mejor de lo que las estoy aprovechando. Ya me he perdido de un par de charlas (eso es porque no me avisaron en todo caso, así que no es ENTERAMENTE mi culpa), unas pichangas (en las cuales tampoco podría haber participado porque soy niña y ando con hawainas o, en su defecto, con zapatos en los cuales es imposible hacer cualquier actividad aparte de caminar, sin romperte los pies) y otros eventos así, pero ya decidí que, a pesar de lo loser que puede parecer, debo hacer acto de presencia en ése tipo de eventos, sólo por el hecho de que tengo que crear "lazos" con mi facultad. Hasta el momento no tengo sino una amiga y un par de conocidos que, a pesar de ser increíbles, si no están, me quedo sola.

Fue ayer que puse en marcha mi plan de "Sandra, no seas idiota y únete a tu maldita facultad" y partí al asado que organizaba Comunicaciones (aplausos y ovaciones), enfermería, comercial (más aplausos y ovaciones), construcción civil y agronomía (creo) en el Intercomunal de la Reina. Allí me junté con gente que conocí en el verano, amigos del colegio y, aunque mi plan consistía en conocer más gente de mi propia facultad, al final terminé hablando con todos, menos con alguien que estudiase periodismo en mi universidad. Pero no importaba, igual era entretenido.

Como se sabe que la mejor forma de conocer gente es bailando, con una amiga empezamos a movernos al ritmo de la sonora sensasión y a pasarlo bien, que era lo que se esperaba. En esos momentos, nos encontramos con amigos del colegio y gente muy piola que se conoce ahí mismo. Bueno, y entre eso y escapar de un mino que en estado etílico se me tiraba encima (cuando hablo de escapar, no hablo de meterme una mula e irme, sino que LITERALMENTE escapar corriendo) y conocer a más gente cuando se está saliendo del lugar, todo se hizo más que nada, una tarde entretenida y con una buena cuota de anécdotas.

En fin, hoy en la noche hay fiesta en San Joaquín y mañana se vienen los hermanos Gallagher en el velodromo. Cuando los libros no me consuman, les cuento cómo estuvo todo.

Wednesday, March 08, 2006

Update

Me prometí que escribiría todo acerca de mi nueva experiencia universitaria, pero el cansancio (y no la U; aunque una cosa conlleva a la otra) me lo ha impedido un poco. De hecho, no es sino hasta estos días que comprendo a mi hermano cuando llegaba de la U, tiraba todo al suelo y se tomaba una siesta. Si les digo que me he dormido una siesta todos estos días, juro que es poco decir, porque no han sido pocas las veces que me he encontrado cabeceando arriba de uno de los libros de turno.
Fuera de todos esos detalles que ensalsan mis vivencias en los últimos días, la dinámica ha sido la siguiente:
- Todos los días me he puesto los mismos jeans. Ya, el dato no puede ser un poco más irrelevante, pero tiene una razón de ser bastante lógica. La paranoia del mechoneo me tiene mirando sobre el hombro más de alguna vez al día y lo peor es que no se huele ni se siente ningún aire de mechoneo, lo cual hace que todo sea más sospechoso. ¿Que soy neurótica? lo sé... pero esto de verstirme de vagabunda para ir a una universidad donde las chicas top salen de debajo de todas las piedras, es medio deprimente. Sólo quiero que me mechoneen luego para salir de eso y reírme un rato y vestirme como Dios manda.
- Bueno, esto de no despertarme a una hora fija todos los días, como que me afecta un poco el reloj interno. En verdad, no tendría de qué quejarme porque hasta hace el año pasado, ni siquiera vislumbraba la idea de despertarme a eso de las 8:30 o las 10:00, pero creo que igual era mejor despertarme a la misma hora todos los días... en verdad estoy hablando puras huevaadas¿por qué me quejaría de dormir 2 horas extras todos los días?, olviden este párrafo. Hay que tener un mínimo de empatía con los colegiales.... ¡ja!
- La gente que he encontrado en el camino del conocimiento (totally zen) ha sido increíble. Realmente pensé que iba a estar flotando a la deriva como por 2 semanas antes de encontrar alguien con quien al menos sentarme al lado en las clases, pero creo que he tenido suerte y mi facultad ya no tiene ese look de monstruo presto a cerrar sus fauces conmigo adentro.
- En cuanto a lo académico, debo decir que temo un poco por mi vida. Simplemente no hay nada que me tranquilice, especialmente esta primera semana. Estoy cachando que esto tiene un ritmo mucho más intenso de lo que creía o tal vez el vivirlo es muy diferente a lo que te dice todo el mundo (lo cual vendría siendo lógico, pero no menos aterrador). El primer día me dieron un libro a leer, el cual ya me había leído antes entonces no era mayor desafío, aparte que el número de páginas juro que es inferior al número de neuronas que se requieren para abrir una puerta. Como dice Alf, no hay problema. El problema empezó ayer con mi primera clase de historia contemporánea, justo en el momento en que el ayudante pronunció las palabras "control", "3" y "libros" en una sola oración. Peor fue cuando nos aclaró cuáles libros eran, porque de ser libros a lo "Papelucho" el drama no tendría que pasar de un "¿estás agarrando para el hueveo?". Es así como ahora me encuentro en la búsqueda incansanble por libros que no conozco y en la empresa insalvable de tratar de entender un libro de Lenin en inglés. Si entiendo a Irvine Welsh en idioma original, creo que no debería ser mayor dificultad... esperemos que así sea.
El deber me llama (entiendase: el estómago me llama). Tengo que irme en un rato a clases de ciencias (no traten de entender cómo un currículo de periodismo tiene ciencias entre medio... ¡pero bueno!) y no pienso hacerlo con el estómago vacío.

Sunday, March 05, 2006

Esto de la U, parece que no me sienta

Jueves, 9:00 am, estación Baquedano. Me junto con la Paula para tomar el metro a San Joaquín. No es primera vez que voy, pero será la primera de muchas idas a ése campus al que sólo sé llegar en metro (Una de las razones por las cuales no será tan productivo el hecho de que tenga un auto: soy una desubicada). Al llegar a estación San Joaquín, dejé de sentirme especial: me dí cuenta que en el carro no éramos sólo 2 chicas PUC, sino que la cosa parecía una carro de tren que lleva gente a una suerte de campo de concentración. Todos nos bajamos y, cual modelos en una pasarela, caminamos por ese intento de puente hacia el campus más grande que conozco hasta ahora. Y ahí íbamos todos, caminado por San Joaquín.

Luego de los rituales básicos de la universidad, empezaron las charlas y las actividades recreativas varias. Fue en ése momento en que me dí cuenta que estaba agotada. Que había caminado de una punta del campus a la otra, aproximadamente unas 6 veces y que lo único que quería, era irme y dormir un poco. Para más cagarla, ése día también tenía mi última clase de manejo. Mejor que caminar en todo caso, pero bueno. Llegué a mi casa en calidad de bulto y no me moví de mi cama, creo que en todo lo que restaba de tarde. Pensé que el otro día sería un poco mejor... wrong. Me desperté temprano por las puras, porque yo, la muy inteligente y viva, pensé que había alguna actividad en mi facultad. En verdad, no había nada, así que me encaminé a mi casa donde dormí todo lo que debería haber dormido. Luego, tuve que ir a dar el psicotécnico en el cual, demostré que sí puedo ver y escuchar y que, para mi sorpresam, tengo una motricidad fina bastante buena.

Después de eso y de esperar unos 20 min. a que llegara alguien a la boletería del teatro Providencia, decidí irme a Lyon a comprar mi entrada para el concierto de Oasis. Caminé para allá y luego de escuchar "boletería al fondo" unas 4 veces (nunca es suficientemente al fondo... yo no dije eso), me encontré con una fila enorme viejas que anhelaban ver a Marco Antonio Solis. Viejas que no sabían qué entrada comprar y que retrasaban a la única mina que estaba en el puesto de Ticketmaster. Después de una hora de estar parada (en el cual estuve escuchando U2 todo el rato, porque al tipo que pone la música de ambiente en el Falabella de Lyon, se sentía de humor para joderme un rato y recordarme que no habia ido a ver a U2), llegué donde estaba la mina y a ella no se le ocurre nada mejor que hacer el conteo de la plata. Mientras la mina contaba monedas y billetes, yo le ponía una cara de "¿y me esperaste a mí para hacer esto? ¡hay que ser muy cabrona!", aunque después igual me bajó la compasión y no expresé mi ira por ningún medio.

Saliendo de ahí, con mi entrada en mano y mi billetera total y absolutamente vacía, me fui hasta el Parque Forestal para encontrarme con los chicos de la Indie. Con ellos fuimos a Bellavista y tuvimos una reunión muy piola y relajada. Para esas alturas, yo ya estaba más que reventada, pero tenía un compromiso más para cerrar el día. En eso, tomé una micro y haciendo el puzzle de La Hora en el camino, llegué a la casa de Damián y me encontré con mi grupo de trabajos. Buena forma de terminar el día... pero cansadora. Después de reírme hasta que me doliera la guata, me fui a mi casa y terminé los dos días del infierno. No sé por qué le echo la culpa a la U. Será que fue el primer paso al stress de marzo. Y eso que sólo llevo un día... y ni siquiera de clases. Filo con eso, filo con el resto. Por algo se empieza y la única forma de seguirlo, es día a día. Incluso si eso concierne tener que escribir con mayonesa en el pelo: el mechoneo se viene.

Thursday, March 02, 2006

Not use to be loved.

A este punto de mi vida, debería haber ciertas situaciones que debería saber manejar. Ciertas cosas a las que debería saber reaccionar y ciertas cosas que debería saber decir, aceptar o rechazar. También creo que hay ciertas cosas que debería haber vivido, mas no se han dado molestia de pasar por mi existencia. Una de esas cosas es el rol de chica/novia, o más aún, chica seducida. Aún no he dilucidado qué es lo que me cuesta de asumir ése rol, pero me es difícil saber dónde hallar señales, no sé qué decir, cómo reaccionar, qué hacer después. En esas situaciones, me siento realmente en plena obra teatral sin saber siquiera de qué trata la obra.

Hay varios aspectos de mi vida en los que creo desenvolverme bien. Soy muy buena para hacer amigos, no tengo problemas hablando en público y menos a extraños, no siento el factor "vergüenza" muy seguido que digamos y tampoco tengo problemas con decirle a la gente las cosas a la cara. Siempe he sido tan honesta como puedo y, aunque en ciertas ocasiones eso tampoco es suficiente, sé que no soy una persona falsa y que hago lo pienso... aún cuando derepente la cosa no funcione a la inversa. A pesar de todo esto, no puedo entender cómo es que no sé reaccionar bien frente a un chico. Cómo no sé medir bien lo que digo y lo que callo, cómo no sé reconocer o recibir un halago o cuando simplemente no capto cuál es la idea de todo. Si bien son pequeños detalles, simplemente hay algo que no funciona, algo que me cuesta y no sé qué es. Siempre me ha dado vuelta esto y creo que hubo un momento en que simplemente, decidí dejar el asunto tranquilo. Porque me aburrí de deprimirme, porque me aburrí de cuestionarme entera y me aburrí de darle vueltas a una pregunta que no podía responder como quien esta dándole vuelta y vuelta a esos cubos de colores, tratando de encajarlos sin saber en qué momento se desordenaron tanto.

Hoy, teniendo el problema escondido junto con algunos miedos y casos pendientes abajo de mi cama, vislumbré una posible solución al teorema. En matemática, se las llamaba hipótesis; yo sólo la llamaré "la única solución que se me viene a la mente". Era demasiado fácil y evidentemente obvia. Sería por eso que me dolió tanto cuando la ví: es simplemente que no estoy acostumbrada, que es un campo donde mi inexperiencia sobresale por sobre todas mis habilidades en otras áreas, algo que no he podido vivir como Dios manda, por tener una sombra dándome vueltas sin poder dejarme llevar y sin poder confiar totalmente en nadie. Siempre me ha gustado pensar que es un problema de ellos. Que son ellos los que no pueden verme, que son ellos los que están mal enfocados, los que no se fijan. Por un lado eso es lindo, pues me absuelve de toda culpa y me hace quedar como cualquier niño actor de Hollywood: víctima de las circunstancias.

El auto sabotaje no es algo que me parezca raro y menos desconocido. Creo que lo he hecho varias veces e incluso sin darme cuenta. Es algo así como un sistema de protección: nada me daña si nada se acerca demasiado; pero estoy cansada. Estoy harta de no saber qué hacer ni cómo actuar, estoy enferma de sentirme como la niña nueva en el primer día de clases y estoy cansada de sentirme una paracaidista en una fiesta de 15. Podría argumentar que alguien me cagó ése aspecto de mi persona sin dejarme con más opción que esta: de autosabotear toda relación mínimamente amorosa para evitar una posible herida. Que alguien me triacionó en un pasado un poco lejano y que me hirieron tanto, que prefiero no arriesgarme; pero sería una estupidez. Aquí, quien más culpa tiene, soy yo: porque no puedo confiar, porque no me atrevo a cruzar el río.

La verdad, es que no me pueden culpar. Uds. tampoco se atreverían a cruzar el río sin saber nadar... ¿verdad?