Monday, August 28, 2006

El día en que Dios estuvo aquí


Para poder entender la veneración que siento hacia el ex-líder de Soda Stereo, es necesario explicarles que fui criada en un ambiente en que, la palabra "Cerati", era sinónimo de deidad. Partiendo por mis padres y siguiendo por mi hermano y mis primos, el culto a Soda ha germinado en mi familia y ha trascendido cualquier tendencia musical que cualquiera de nosotros pudiera tener. En la casa se podía escuchar música electrónica, pop, britpop, incluso hip-hop, pero siempre sonaba una canción de Cerati o de Soda por ahí. Aún así, nunca pesqué mucho hasta que descubrí la carpeta de canciones de Soda en mi computador; eso hace ya tres años. Desde entonces, han sido muchas las veces en que me pegué en el pecho por no haber hecho caso a lo que me enseñaba mi entorno. Antes, Soda era Soda y era increíble, pero sólo por una convicción general. Después del gran descubrimiento, el asunto tomó una connotación totalmente distinta y con un carácter un tanto más parecido a la religión.

Sin ir más lejos con esto, las circunstancias me dieron el mejor regalo de cumpleaños que podría haber deseado: ver a Cerati en vivo en la gira del "Ahí vamos" que, personalmente, es el mejor disco solista de Cerati. Simplemente, no podía ser mejor. El día mismo de mi cumpleaños (el sábado pasado; 26 de agosto), después de toda la excitación de la noche anterior en que mis amigos y familia me hicieron una fiesta sorpresa (nada como eso para sentirte querida), el foco rondaba en la noche. En el concierto. En Cerati.

Sola, en tribuna y rodeada de viejos treintones con poleras de Soda Stereo, el panorama se veía algo menos que alentador. "Típico que se quedan todo el rato sentados" dije, y me resigné a ser la única mina que pasaría por loca de psiquiátrico por las próximas dos horas. Y se bajó el telón alusivo a la psicodélica portada del "Ahí vamos". Y ahí estaba Cerati. Las primeras tres canciones estuvieron en el mismo orden del disco y yo me sentía como si, mágicamente, mi disco hubiese tomado una facultad extraordinaria para parecer música en vivo.

Y así siguió el resto del show. Tal como si estuviera recitando el "Padre nuestro" en misa, canté todas las canciones del "Ahí vamos" y las que me sabía del "Amor amarillo", "Bocanada" y "Siempre es hoy". Todo esperable... hasta ése par de acordes que me dieron vuelta el mapa. Cerati tocaba y yo no entendía nada: no era una canción identificable de ninguno de sus discos solistas. No fue sino hasta que el bueno de Gustavo empezó a cantar, que me dí cuenta que era demasiado bueno para ser verdad:

"Somos cómplices los dos..."

Y el público rugió. Y Yo me volví loca. Los treintones de atrás, estoy segura de que me querían pegar; pero no importaba. Estaba cumpliendo uno de los sueños que se rompió en el mismo momento en que nació: escuchar una canción de Soda en vivo. Y sí, no era Soda; sólo era Cerati (yo no apoyo la moción de quienes dicen que "Soda es Cerati y Cerati es Soda"), pero la canción era la misma y la emoción, enorme.

Díganme engrupida, pero fue el mejor concierto de mi vida y, fácil, el mejor regalo de cumpleaños que las circunstancias me pudieron dar.

Simplemente, la mejor manera que tuvo Dios de decir "Feliz cumpleaños, Sandra".

Friday, August 18, 2006

GIVE ME A BREAK DE ÚLTIMA HORA: PARIS HILTON STRIKES BACK!

Este es un GRAN "Give me a break!"; tan grande, que se merece un post especial, grande y dedicado especialmente a esta exponente de la realeza norteamericana.

Paris Hilton. La pobre niña rica. Creo que al principio, esta anorexica oxigenada (sé que es rubia natural, pero no creo que sean TAN rubia naturalmente) era graciosa. Se aparecía por las alfombras rojas, por los VMA's y por el E! channel.Ya, pasable y hasta agradable. Después, se juntó con Nicole Ritchie e hicieron "The Simple Life". Bien. Después vino "The Simple Life 2". Bien... "Simple life: interns"... no tan bien... "The Simple... ¡BASTA!

La niñita Hilton me hacía gracia sólo hasta hace unos meses atrás cuando, yo juraba de guata, que su influencia sólo se quedaría en la TV, las alfombras rojas y esa basura de película en la que tuvo un papel secundario, pero que su nombre se explotó para vender más entradas. Hasta ahí, estaba todo bien, pero luego a la heredera de la fortuna Hilton, se le ocurre lanzar un disco. Creo que no fuí sólo yo la que tuvo serias convulsiones en ese momento. Ese fue la primera aberración; la primera señal de que el apocalipsis estaba cerca. Asqueada, he visto como los medios se hacen un festín con ella y cómo su canción, "The stars are blind", ha contagiado a gente cercana cual epidemia de "28 days later".

Realmente pensé que la cosa se terminaba aquí. Que Paris se iría a su casa con su disco en una mano y su Louis Vuitton con su chihuahua dentro, en otra y que el mundo se salvaría del primer jinete del apocalipsis. Pero NO. Hoy, leyendo mi biblia personal, Rolling Stone, me enteré que Paris y su disco, no sólo mueven masas en el país del norte, sino que la masa es tan grande, que es capaz de cortar el tráfico, hacer llorar a reporteros que no pudieron entrar a entrevistarla y hacer creer a los hombres gay de NY, que tienen una nueva vocera.

En este artículo de Elizabeth Goodman, Paris anuncia que está organizando un tour para apoyar el lanzamiento de su álbum. ¡¿UN TOUR?! yo realmente no creo que Paris Hilton sea capaz de cantar como Dios manda, ni siquiera en una grabación de "Top of the pops" (donde, como todos sabemos, las canciones son dobladas) y, por ende, no creo que sea capaz de sobrellevar una gira.

Independiente de lo que esta humilde servidora tenga que decirles, creo que deberían crear una opinión propia y decidir si realmente Paris Hilton es uno de los jinetes del apocalipsis, o si es una niña incomprendida por el medio que, realmente, tiene talento. Lean el artículo; háganse un favor y lean también los comentarios de los usuarios de RollingStone.com (que están graciosísimos) y decidan si es que el funeral de la buena música, es un evento próximo en el calendario.

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Thursday, August 17, 2006

GIVE ME A BREAK! (¡Basta!)

Si Dios o el universo entero tuvieran un libro de quejas, creo que todos estaríamos un buen rato escribiendo cosas en él. A continuación, encontrarán mi porción del hipotético libraco.

Give me a break (basta) de...

  • Los viejos que no dominan las funciones básicas de un bendito celular (entiéndanse las funciones on/off, marcar, llamar y colgar)
  • Los profesores que dan la mitad de su currículum como bibliografía mínima para su curso y que, además, usan su bloque de clases como si fuera un "¡Llame ya!" del canal Falabella.
  • La gente cínica que te odia pero, sólo para evitar confrontaciones, te saluda y hace como si todo estuviera bien. Si te cae mal, alguien ¡AL MENOS IGNÓRALO Y SÉ SÓLO UN POCO CONSECUENTE CON LOS DOS DEDOS DE FRENTE QUE TE ATREVES A LLAMAR CABEZA!(*)
  • De la gente que toca la bocina en los tacos de las 8:00pm. Se entiende que estén chatos, pero créanme que los autos no se mueven más rápido si les tocas la bocina neuróticamente.
  • Que al gas se le ocurra acabarse JUSTO cuando te estás duchando y afuera hacen menos de 5°C.
  • La gente que no es capáz de cambiarte un billete de luca a pesar de tu cara de desesperación.
  • Los hombres que preguntan si es que estás en "tu período" al menor signo de irritación (una también se puede enojar cuando está en "días normales". Créanme).
  • Las tiendas que sólo venden poleras talla S, zapatos hasta el 36 y pantalones hasta el 38.
  • Los programas de talentos en la TV abierta; hay gente con talento: WE GET IT!!
  • Las películas de Lindsay Lohan (¿no será mucho ya?)
  • La gente que es político por segunda profesión (eso va para la Sarita Mellafe del ministerio de cultura).
  • Los ayudantes con síndrome de superioridad.
  • Cualquier tipo de evaluación después de un feriado nacional: no, no es calendario, es una mariconada.
  • La gente que entra a punta de tacles al metro apenas las puertas se abren.
  • La gente que no señaliza al cambiarse de pista.
  • La gente que se queja todo el tiempo.

Monday, August 14, 2006

Just my luck...

No es tan extraño que, entre todo el ajetreo, derepente llegue un día de aquellos. Y no, no estoy hablando del día 28 ni nada por el estilo, sino que de aquellos días en que, la única explicación para todo lo malo que te pasó, sea que las fuerzas del universo confabularon en tu contra. No, no es persecución; yo soy una ferviente creyente de que esto SÍ pasa, de que hay alguien allá arriba que, con tanta guerra y asunto serio del cual hacerse cargo, lo único que quiere hacer es pasarlo bien y jugar un poco con los viles humanos. Nunca falta el día en que ese vil humano eres tú.

Bueno, digamos que ayer no fue un día de esos (porque, ciertamente, he tenido peores... way worse); al menos no el día entero. Luego de que ningún plan de carrete se concretara, con mis amigas y a lo más "Sex & the city", nos fuimos a un pub a tener una noche de Club de Lulú. Para completar esto de clan de Carrie Bradshaw, cumplí mi sueño y, tras hacerle un par de ojitos al mesero, pedí un cosmopolitan que: a) tuve que suavizar, b) se lo terminó de tomar una de mis amigas y c)¡ IGUAL ME DEJÓ MAREADA!. Anyway, de las cuatro que éramos, estabamos dos mareadas (una más que la otra, debo decir) y las otras dos en pos de ceremonia vudú con los celulares (no pregunten). Anoche, pelar el cable tomó otro significado y después de las papas fritas con queso, ya no había que no pudieramos hacer... ni siquiera los puzzles de los promotores de Kent.

Bueno, hasta ahora no hay nada catastrófico en mi historia, pero aquí viene lo de la mala suerte. Ya que no andaba en auto (mi madre tenía junta de viejas en la casa de una de sus amigas de colegio), mi padre me dijo que si necesitaba que me fueran a buscar, que lo llamara. Ya que ninguna estaba con auto y tres de nosotras tampoco estabamos en condiciones de manejar (sólo por tener alcohol en la sangre, por favor que no se crea que eramos un cuarteto de borrachas), apelé al ofrecimiento de mi padre y llamé a mi casa, donde él estaba. Era la 1:30am y el teléfono estaba ocupado... ¿¡quién ocupa el teléfono a esa hora!?

Daba lo mismo. El siglo XXI y la múltiples e inútiles compañías de telefonía móvil que nos vienen a comer el mercado desde el extranjero, nos brindaron a mí y a mi generación, la oportunidad de llamar al celular de nuestros progénitores en estos casos. Bueno, esto funciona sólo en teoría... sólo cuando tu viejo no le presta el celular a tu hermano quien, por cierto, está carreteando en Viña. Mal. La segunda opción, era llamar a mi madre para que, en un acto de puro amor maternal, dejara a sus amigas un momento y fuera a buscar a su pobre, abandonada y alcoholizada hija a aquél antro de perdición. Esto también funcionaría en teoría, es decir, sólo cuando a tu vieja no se le queda el teléfono en el auto. A estas alturas, yo les doy a mis padres, el premio a la paternidad responsable y el premio de los avispados.

Cuando iba por dejar la trigésima llamada perdida (hecha desde el teléfono de una amiga porque, para cagarla más, a mí se me había terminado la plata en el celular) y estaba por la puteada #482, decidí que ya me daba lo mismo y que si me pasaba algo, sería sólo una razón más para mandar puteadas al día siguiente.

Long story short, la mamá de una de mis amigas (a la cual estaré construyendo un templo de veneración próximamente), se desvió por la mitad de Santiago y me vino a dejar a mi casa. Para mi no-asombro, encontré a mi viejo durmiendo, el teléfono descolgado y a mi madre ausente de mi morada. Nice parenthood!

Ahora, pensandolo bien, sobria y fríamente, me doy cuenta que cualquier persona normal no habría llegado a los niveles de histeria e ira a los que llegué yo, y simplemente habrían llamado a un radio taxi para luego vengarse pasándole la cuenta a sus padres. Yo creo que eso es lo que habría hecho, salvo que SIMPLEMENTE NO ATINÉ.

Eso no me hace una persona muy normal... ¿ah?

Tuesday, August 08, 2006

¿Y después del atardecer?

Ya que mi tiempo es algo más limitado que antes, que mi DVD está malo, que me da una lata enorme ir a un Blockbuster y que le debo algo de plata a Bazuca, HBO es mi elección cuando de películas se trata. Ahí, es donde me regodeo con toda clase de chick flicks y películas estúpidas de estrellas emergentes del pop (son hartas, por cierto).

Mi repertorio es principalmente basado en el canal en cuestión, y el otro día, sumó otra película a mi disco duro: "Before sunset" (o "Antes del atardecer"). Cuando era más chica, yo rayé la papa con el primer episodio ("Before sunrise"), e imaginé que no podría haber nada más perfecto que la vivencia del Ethan Hawke pre-divorcio, y Julie Delply. Imaginarán mi reacción cuando, hace unos años atrás, supe que se hacía la "secuela". Juré por todo lo que significaba algo en ese entonces (cosas que ahora me parecen bastante banales), que iría a verla apenas pudiera, promesa que siempre hago con la mayoría de las películas para ser bastante honesta. La cosa es que, por razones del destino, mala costumbre, un bolsillo muy escuálido o falta de iniciativa (cosa que me sobra), la promesa se fue al caño y no pude ir a verla al cine. Asumí que, eventualmente, la arrendaría en DVD, y la vería en buzo y con un paquete de galletas en la comodidad de mi hogar. Para variar un poco la historia, el tiempo se me pasó y no lo hice. La existencia de la película se me olvido hasta que la anunciaron en my own private cinema: HBO.


Anyway, el punto es que, de toda la billonada de veces que dieron la susodicha película, nunca terminaba de verla y siempre llegaba a la parte en que los tipos están caminando por el Sena y se suben a un barco. Hasta que la semana pasada, luego de vastos e infructuosos intentos por dormir (a pesar de saber que tenía clases a las 8:30 de la mañana y de lo imposible que sería levantarme si es que no me quedaba dormida pronto), prendí la TV y me encontré con James y Celine caminando por París. Por primera vez, terminé de ver la bendita película y me quedé impactada con el final. Acaso ¿ése es el final? is that it!?; ¿qué pasa después?, o mejor dicho ¿qué pasó?.

"Antes del atardecer" me dejó marcando ocupado, no sólo porque el final es de lo más inesperado que hay, sino que es el primer final abierto que, simplemente, no me funciona; no me deja tranquila. Será tal vez por el hecho de que hacía mucho tiempo que quería saber qué era lo que pasaba con el turista gringo y la frenchuta, y que el hecho de saber que él fue a su encuentro pero ella no, y que tenían vidas formadas, distintas y totalmente separadas, simplemente no me fue suficiente. Y ahí quedé. Ahí quedaron ellos y yo no sé qué final armarme en la cabeza.


¿Deberían quedar juntos? en verdad no lo sé y no lo creo. Sería un final demasiado perfecto, demasiado parecido a culquier cuento de hadas popularizado por Disney, y tan vacío, que desmerecería todo el resto de la(s) película(s).

¿Y si quedan separados? si después de nueve años siguen provocándose cosas así, entonces ¿qué queda para el resto de los mortales? sería triste, ¡incluso trágico! creo que de ser así, perdería toda esperanza en el amor y me volvería una activista ecologica para llenar mis ratos de amarga soledad.

No, no puede ser ni lo uno ni lo otro. Pero si no es lo uno ni lo otro, ¿entonces qué?

Tengo la imaginación totalmente limitada en estos instantes y por más vueltas que le doy, no logro encontrar un cierre a la historia que me satisfaga y me deje tranquila; el vacío y el "¿eso es todo?" que me dejó el incio de los créditos, sigue. Creo que lo más sano, es aceptarlo así como es. Tal vez el vacío y el "¿eso es todo?", es justamente la gracia de todo el asunto.

No... ni yo me creo eso.

Thursday, August 03, 2006

Decálogo de las relaciones modernas

Hace ya un tiempo atrás, a eso de las 3am, con el pelo y los pantalones mojados, los limpia parabrisas a todo lo que pueden y mi mejor amiga en el asiento del copiloto, empecé a hablar de qué diferente es relacionarse ahora, a como era relacionarse hace un par de décadas atrás.

No me pregunten por qué salió el tema. Sólo salió y, lo más triste de todo, es que no pude llegar a ninguna conclusión muy concreta que digamos.

Y es que simplemente no lo entiendo. Hace un par de décadas atrás, la cosa era muy sencilla. Pasar del "Hola, me llamo (introdúzca nombre aquí)", al "soy la polola(o) de (introdúzca nombre de persona del sexo opuesto aquí)", era una simple sucesión de eventos en donde no había forma de perderse; era el ideal de Costanera Norte del amor: sin cuestionamientos y sin ninguna duda.

Era muy fácil: conocías al tipo(a), conversabas con él(ella), salían, eventualmente se daban el beso que tenía que ser lo más parecido al último beso de "Lo que el viento se llevó", seguían en eso un tiempo (no mucho) y era obvio que eventualmente, la cosa sería más oficial que resolución de la ONU.

Ahora, por alguna extraña razón, las cosas se han vuelto más ambiguas. Ya no sólo hay un nivel en que se es amigo o novio(a) de alguien, sino que también ahora puedes tener "onda con alguien", ser el flamante amigo(a) con ventaja (agarramigo o amigo con cover, como quieran ponerle) y el nunca bien ponderado, andante.

Y no hay nada más ambiguo que "la onda". ¿Qué es tener onda con alguien? todo el mundo dice que es cuando pasan "cosas"... y yo me pregunto ¿¡qué cosas!?

¿Acaso hay una línea establecida que te diga que tienes onda con alguien?; ¿qué pasa si uno siente que tiene onda con alguien, pero ése alguien no puede estar más despistado o tú estás pasandote rollos?; ¿cómo distinguir cuando tienes onda con alguien, a cuando esa persona simplemente está tratando de ser amable o es una persona de mucho contacto? Lamentablemente, no hay nada concreto que nos ayude a responder ninguna de estas interrogantes y, por lo tanto, sólo pueden ser respondidas, parcialmente y a tientas, en terreno.

Andar también va por los mismos niveles de ambiguedad. Para empezar, la cosa de andar ni siquiera es un proposición como lo es el pololeo. No es que alguien llegue y te diga "¿quieres andar conmigo?"; no, el asunto de andar tiene más que ver con 3 posibilidades: el acuerdo, el descarte o el aviso. Hay situaciones en que, cuando estás de amigovio(a) con alguien por un tiempo, un día la cosa se conversa y como si se tratara de un proyecto de ley, se llega a un concenso. Un tratado bilateral de lo menos romántico que se me puede ocurrir. Otra situación, es el descarte. Cada uno de los partícipes en la relación (si es que se le puede llamar "relación" a darle un beso a alguien repetidas veces), por su cuenta o con la prestigiosa acesoría de un amigo, llega a la conclusión. ¿Eres sólo su amigo(a)? No; ¿son pololos? No; entonces estás andando. Es tan simple como eso. Ahora, el peor de los casos y el más gracioso para estos efectos, es el del aviso. Cuando eres el amigo(a) con ventaja de alguien, puede que haya una etapa de "no sé", en la que la única respuesta a preguntas como "oye, y ¿qué onda con Pepita(o)?" es un tácito "NO SÉ". Aquí, ninguno de los dos sabe dónde cresta está parado, hasta que alguien externo (normalmente un amigo de ambos) les dice "hey, están andando". ¿Tiene lógica que alguien externo a tu relación le ponga nombre a la misma? no, no tiene mucha lógica, pero de que pasa, pasa.

Después de que se asume que se está andando, se supone que no pasará mucho tiempo hasta que uno de los dos, no sólo le ponga nombre a la relación, sino que además lo patente como "pololeo". O bueno, eso se supone... pero no siempre pasa. Hay casos en que el andar, ya es demasiado asfixiante o demasiado comprometedor (give me a break!!), o simplemente uno o el otro, se dan cuenta de que no era lo suyo. Ahí, la cosa se terminó; pero mi pregunta es ¿alguna vez empezó?

Otra interrogante con respecto a este mismo tema, es el hecho de los plazos. Para entregar un libro en la biblioteca, hay una determinada cantidad de días que cumplir para devolver el mismo. ¿Habrá también un plazo para decir que ya no se está andando sino que se está pololeando?; y si lo hay ¿de cuánto tiempo estamos hablando?; ¿qué pasa si es que te pasas del tiempo?; ¿te cobran una multa, se termina todo, te dan un ultimatum?

Así como estas preguntas, hay otro tanto de interrogantes que me dan vuelta en la cabeza y que me hacen pensar que no sería mala idea empezar a escribir un manual de instrucciones para las relaciones modernas. Tendría un nombre como "Dating for dummies: cómo tener una relación sin morir en el intento". Podría ser algo así como la constitución, pero un tanto menos complicada y con menos vacíos legales.

No es una idea tan descabellada después de todo. Además, el amor ya está tan burocratizado, que no habría mucha diferencia después de todo.