Thursday, February 15, 2007

Cortos

Tengo el cerebro en off. No he pensado mucho y menos reflexionado en cosas que sean dignas de ser contadas; menos puestas por escrito. Eso sí, hay cosas que vale la pena contar, pero que no dan para un post para cada una. En primer lugar, porque me da una lata tremenda (cuando les dije que tenía el cerebro en off, lo dije en serio) y en segundo lugar, porque tampoco son grandes eventos ni nada por el estilo. Comienzo:

  • El sol no me deja la espalda tranquila. Falta que quiera estirarme para sentir la reproducción de células cancerígenas en pleno. Estoy a base de crema hidratante en la frecuencia de las comidas para guaguas; no estoy roja, ni insolada ni tampoco se me sale la piel a pedazos. O al menos no por el momento, lo que en sí, es un gran avance.
  • Sigo cortándome las venas por no poder ir a ver a Coldplay. Fue la falta de plata la única razón por la que no estoy en este momento ideando formas de levantarle el esposo a Gwyneth Paltrow. Es el vil dinero, no hay nada que hacerle. Aún tengo la esperanza de que alguien milagrosamente me invite o que, mientras vaya mirando la vereda por culpa de la falta de buses, encuentre una entrada intacta. Es idiota, pero la esperanza es lo último que se pierde. Creo.
  • No hay nada peor que una discoteque con mala ventilación. Nada peor que tener que estar bailando al lado de la puerta para evitar que tu polera se vuelva un estropajo y la pintura se te derrita como una estatua de Madame Tusaud's en pleno Sahara. Pero con un poco de buena disposición, todo se arregla. Incluso pasas por alto los especímenes que tratan de comerte la boca en la segunda canción que bailan. Está bien agarrarse gente en el verano, pero la desesperación no se camufla con el olor a bronceador.
  • Vi "Marie antoinette". No me gustó. Me di cuenta que este es el strike 3 de Sofia Coppola en mis libros, y que esto es suficiente para poder decir que sus películas me gustan tanto como a los críticos les gustó su aparición en "El Padrino". Es linda visualmente, pero lenta como una tortuga. Lo único que rescato (aparte del factor visual ya mencioando), es la banda sonora, el intento bien logrado por hacer que una fiesta de corte francesa parezca una fiesta de video gringo, y las Converse que aparecieron fugazmente en la escena de los zapatos. Other than that, me quedo con los videos de Roman y la saga del viejo Coppola. "Children of men" es mucho mejor, y no sólo por Clive Owen. Véanla. He dicho.
  • También vi "Sin City". Me gustó harto, aunque debo admitir que Clive Owen tuvo mucho que ver en el asunto.
  • "I don't feel like dancing" es oficialmente mi canción del verano. Nada que hacerle.
  • "Future sex/lovesounds" es más que oficialmente, el disco de mi verano. Bájense "Lovestoned" y estén atentos al nuevo single. Bueno, bueno... igual que Justin.
  • Estoy en rebelión contra el 14 de febrero. Opté por lo sano y lo borré de mi calendario hasta nuevo aviso. Si me preguntan a mí, mi rebelión no es solamente por este día patrocinado por Hallmark, sino también con el amor mismo. Me cansé de los hombres inmaduros, monotemáticos y retrasados mentales cuando de inteligencia emocional se trata. Nadie pide una mina con testosterona (eso se puede arreglar facilmente, y la solución se llama lesbianismo; NOT AN OPTION), pero un par de sinapsis por minuto no le vienen mal a nadie. Estoy lista para ser joteada y, de no ser así, proximamente oficializaré mi empedernida soltería con una fiesta. Esperen el flyer. Ja.
  • Siguiendo con el tema del 14, hoy sumo otra aventura en esta nefasta fecha. Ninguna involucra a un ser humano de sexo masculino... al menos no directamente, lo cual es lo mismo que no haya ningún vínculo. Algún día elaboraré al respecto. Ahora no. Muchos corazones en el ambiente me dan un poco de náuseas.
  • Debería haber un lugar donde se pueda carretear como Dios manda en días de semana. Santiago muestra la hilacha.
  • Me impactó la muerte de Anna Nicole Smith. Y yo que pensé que la vería con su propio talk show en un par de años más. Las vueltas de la vida. Con respecto al tema, me pregunto dónde se comprarán los boletos de la lotería de "Adivine quién es el padre de la hija de Anna Nicole". También me pregunto si se podrán hacer apuestas por internet o algo.
  • Me encanta que Ok Go! se haya llevado el Grammy a mejor video. No significa nada, pero simplemente me gusta.
  • Daniel Radcliffe es delicioso. Muy pequeño, pero con buen futuro. Todo un cheque a fecha.
Eso es todo por el momento. Igual no está mal para tres semanas de (escasa) actividad neuronal, ¿no?

Wednesday, February 07, 2007

Pontificia Universidad Okupa


En mi paupérrima dosis de información diario proveída por 20minutos.es (herencia de mi padre), me enteré de una noticia que me llamó la atención.

En Barcelona, se "abrió" la universidad Okupa. El centro educacional (que obviamente no tiene una naturaleza legal u oficial), está en un edificio que cumple con la filosofía okupa, o sea, es un hallanamiento de morada del porte de un buque. En el artículo también se menciona una vinculación con universidad de similares características en Copenhage, Los Angeles, Toronto, Berlín y, sin quedarse atrás, Chile.

La Universidad Pirata imparte cursos que buscan la "transformación social", entre los que se esgrimen cursos de televisión, comunicación, bricolaje sexual, construcción de juguetes sexuales y, mi favorita, analisis de las mejores formas de cómo perder el tiempo.

Me pregunto si es que habrá programas de intercambio para entrar a esa univeridad o si, en la sede chilena, te pedirán un puntaje PSU para entrar. ¿Cuál será el título que te dan al egreso?

Noticia completa de 20minutos.es aquí

Sunday, February 04, 2007

Me niego a la muerte neuronal

Juré por mi vida que evitaría a toda costa que mis neuronas se murieran entre diciembre y marzo. No porque no me guste esto de no tener muchas cosas en las cuales pensar, sino por el hecho de que luego de dos meses en "mode off", el esfuerzo para reanimar células cerebrales me resulta rotundamente difícil. Es por eso, y por un asunto de administración de tiempo, que escogí un hábito frecuente de lectura. Hasta ahora, llevo dos libros leídos, lo que no es mucho, pero son dos libros de los cuales vale la pena hablar y que ahora son parte escencial de los libros que me marcaron.

Por recomendación ajena, cuando llegué a BsAs, emprendí la misión de encontrar y comprar "Jardínes de Kensington" de un tipo, me decían, se llamaba Rodrigo Fresán. Yo sólo sabía hasta ahí. Me dijeron que el libro me gustaría. Que el autor era argentino y tenía otro libro que era bastante bueno. Creo que parte del encanto de leer el libro era justamente eso, el hecho de que no tenía idea de nada y no tenía ninguna expectativa que derribar. "Jardínes de Kensington" trata de todo y de nada. O al menos eso es lo que se me viene a la mente cuando me preguntan de qué trata el libro, ya que me resulta particularmente difícil contestar esa pregunta. Se supone que cuenta la historia de un tipo, que me gusta pensar es una versión ficticia y bastante más distorcionada de J.K Rowling. Peter Hook, autor de las aventuras de Jim Yang (la versión Fresán de Harry Potter; sin las varitas y toda la parafernalia), cuenta su vida en forma paralela a la de James Matthew Barrie, autor de Peter Pan. A pesar de que la historia que cuenta sobre Barrie tiene muchas tangentes con la historia real del escritor, Fresán admite que no es una biografía en cubierto ni nada por el estilo. En fin, el libro para mí tuvo una dinámica bastante especial, en la cual más de tres cuartos del libro, no tenían mayor acción. Se contaba un poco de la vida de Hook, un poco de la vida de Barrie, las diferencias, las similitudes, etc, etc. Derepente, el protagonista (que habla todo el libro en primera persona), llegó incluso a desagradarme, ya que no hacía nada al modo en que yo pensé que lo haría. Algunas veces eso es bueno, pero otras veces, simplemente me saca de quicio. A este punto, aparte de la increíble narrativa de Fresán, sus juegos de palabras, esa incansable fijación por contar y enlistar nombres, procesos y sucesos, y las frecuentes inyecciones de cultura pop (cosa que me fascina en un libro), no había encontrado ninguna excelente razón para terminar el libro. Y finalmente la encontré. Fresán sabe cómo tener al lector jugando con él al "tira y afloja", y justo cuando tú estás tirando al máximo esperando que te den algo más, Fresán suelta la cuerda y tú sales disparado. Ése es el final del libro. Y nunca pensé que podría empatizar con un hijo de rock stars en los swinging sixties (como le gusta llamar a los 60's a la editorial del libro), escritor de una serie de libros de literatura infantil que crean un fenómeno mundial, que venera, admira y envidia a los niños por sobre todo y, que al mismo tiempo, se ha hecho una vasectomía para nunca traer a ninguno a este mundo. Y lo hice. Y me dió pena terminar el libro. Juro por Dios que sí.

El otro libro que terminé (el último) fue "Porno", la secuela literaria de "Trainspotting". Hace ya un rato que tenía este libro (en idioma original) encima de mi escritorio, sin poder leerse porque no cuento con la habilidad necesaria para entender el inglés escocés por escrito. En vez de eso, elegí bajar un poco la vara del desafío y tratar de entender la traducción en español-eshpañol, que tampoco era tan fácil. Y bueno, superadas las barreras lingüisticas, pude leer y terminar el libro sin mayor problema. Si Renton fue el protagonista en "Trainspotting", las cosas cambian en "Porno", donde no es nadie menos que Sick Boy el que toma el rol protagónico. Luego de probar suerte como proxeneta en Londres, Sick Boy vuelve a Edimburgo donde toma el timón de un pub y luego se suma a la aventura de actuar y dirigir una película porno. Más yuppie y menos junkie, Sick Boy se ha convertido en un adicto a la cocaína, los trajes de marca y el culto al ego, mientras que Renton se transforma en un exitoso empresario de la vida nocturna en Amsterdam. Y tal como si fuera una reunión de viejos compañeros, están los mismos personajes de siempre, más algunas adiciones. Para los que hayan leído el libro de "Trainspotting", les adelanto que la narrativa es la misma, dividida en capítulos cortos donde todos los personajes se turnan para tomar el micrófono; siguen las escenas sórdidas y las dosis de cultura pop, pero los personajes no son los "mismos" y, tal como si fueran amigos que no ves hace tiempo, son diferentes personas con un pasado que ya conoces. El final, al igual que "Jardínes de Kensington", es increíble. Mejor, más impactante y más cerrado que el de "Trainspotting". Buenísimo.

Si les interesa cualquiera de ellos, se los recomiendo ampliamente. Lo que es yo, seguiré leyendo en lo que queda del verano. En proceso están "Nueve cuentos" de J.D. Salinger y la re-lectura "Four Blondes" de Candace Bushnell. En fila está "El Gran Gatsby" y dudo que alcance a leer algo más. Después habrá que empezar a leer por obligación y dejar el placer de lado. Derepente me pregunto si no debería hacer un break en seco de la lectura antes que me arrepienta de no haber parado cuando tuve la oportunidad.

Saturday, February 03, 2007

¿¡A-ló?! vol. 2


En mis leídas de LUN (que, para susto mío, se están haciendo cada vez más frecuentes por el ocio y todo eso) encuentro cada vez más noticias que me hacen pensar que el mundo, sencillamente, se está yendo al caño. Al parecer, cuando se está de vacaciones, uno se relaja mucho y, a tal punto, que hasta uno deja de pensar bien. Ahora, lo curioso de esto, es que el presidente de Gambia no está de vacaciones y, por lo tanto, no cuenta con esta excusa para poder sustentar TAMAÑA IMBECILIDAD.
Se supone que ahora, según el ya mencionado mandatario, el mundo debe regocijarse pues él encontró un remedio para el SIDA. Sí, un remedio que se basa en un tratamiento herbal y que se debe emplear en el paciente los días jueves.


¿¡Alguien me podría explicar qué incidencia tiene el día jueves en que el paciente en cuestión se cure!?

A mí se me hace que este tipo tiene el síndrome de enfermera escolar: de esas que te ponían un parche curita cuando te dolía la cabeza y te daba un agua de manzanilla cuando te fracturabas el brazo.

Podríamos darle una beca en la escuela de medicina a Nelson Mauri... a ver si él descubre algo de semejante envergadura.