Tuesday, June 26, 2007

Es final de semestre...

Es final de semestre y me da la impresión de que todas mis responsabilidades, son una torre de cubos de madera (de esos con letras con que intentan enseñar a los niños chicos cómo utilizar el abecedario), en la cual sigo apilando cubos y, cada vez que lo hago, tengo que aguantar la respiración para evitar que se tambaleé demasiado y me caiga encima. Y si me cae encima, estoy segura de que los inofensivos cubos de madera de colores, se van a convertir en ladrillos y, que más que aplastarme, me van a lapidar.

Y no, no estoy sólo segura, sino que estoy convencida de que no hay otra forma posible.

Sin embargo, y sabiendo esto, creo que no estoy lo angustiada que debería estar. Supongo que eso es bueno, considerando que uno, sin angustia, permanece en sus cabales y actúa con más determinación, razón, lógica, dedos de frente o como quieran llamarle. Lo malo del asunto, es que creo que ni aun estando en el más estable e inteligente de mis cabales, actúo así. Y eso es en situaciones normales. Lo otro malo del asunto, es que no sé si es que en verdad estar tan tranquila me ayude en demasía. Estando tranquila, me acontece algo que comúnmente se denomina "dejarse estar", o como le dicen los más familiarizados con la jerga "se me echa la yegua". Me quedo traquila, aplazo las cosas, me miro las uñas y tengo una fulminante y desesperada urgencia por hacerme una manicure (o aquello que yo llamo manicure, ya que ninguna manicurista que se precie de tal te deja sangrando los dedos en un intento por embellecerlos), me quedo mirando el techo y, si encuentro algún insecto que esté revoloteando por mi pieza, puedo empezar a despedirme de una hora completa de productividad.

Y no debería estar así. Debería estar histérica y convertida en una mujer dependiente de cuanta vitamina revive-cerebros haya en el mercado (Supradyn, Gamalate, anfetaminas, lo que quieran ponerle); debería caminar por los pasillos de la universidad a un ritmo casi-trote, pidiendo a todo ente reconocible que me preste su cuaderno para fotocopiarlo, tener una intravenosa permanente de cafeína en el brazo, gritar al cielo que por favor le agregue un par de horas más al día y hacer todas aquellas cosas que las viejas histéricas hacen y que hacen que los hombres nos miren con cara de "porfavor, sácame de aquí". Pero, contrario a todos los años anteriores, no lo hago.

Es final de semestre y yo tengo que estudiar. Y estudio; sin embargo, ya no me estoy desviviendo por ello. Y creo que nunca lo he hecho... mas, dicen por ahí que el loco es el último en reconocer su estado.

Saturday, June 23, 2007

Cuando los sueños se hacen realidad...

Creo que he repetido este discurso como mil veces, pero es necesario ponerlo en palabras escritas para dejar constancia explícita de lo que hablo.

Llevo más de cuatro años desde que empecé a escuchar a Soda Stereo seriamente. Cuando digo seriamente, me refiero a que yo bajaba las canciones y yo las ponía en el que era mi pendrive. Antes de eso, también escuchaba a Soda, pero porque era algo que se escuchaba en mi casa; porque fui criada con Soda. Desde que los escuché por primera vez a conciencia, me dí cuenta que tenían una mística increíble, que lograban que emocionara, que bailara y saltara eufóricamente, que cantara y que hiciera todas esas cosas que una groupie hace en la intimidad de su pieza con un cepillo de pelo en la mano. Comencé a escuchar los discos que habían en mi casa (que ahora figuran en mi mueble de discos), los MP3 que había bajado mi hermano, a bajar canciones de Cerati como solista, que después decantaron en mi idolatría por el ex-Soda, etc. Cada cosa que averiguaba sobre ellos, me encantaba más y me preguntaba cómo habría sido haberlos visto en vivo. Junto con eso, me di cuenta que era imposible: que yo había nacido, lamentablemente, en el auge de la banda y que luego me haría imposible vivir mi adolescencia histérica con las canciones de uno de mis grupos favoritos.

Y es frustrante. No creo que haya nada peor que descubrir a uno de tus grupos favoritos cuando ya no existen; la impotencia de nunca poder escuchar una canción nueva o verlos sudar mientras cantan esa canción que te mueve hasta la última célula de tu cuerpo, al mismo tiempo que tienes que luchar por cada centímentro cuadrado que ocupas en un mar de gente. Bueno, lo único peor, sería que la mayoría de los integrantes de esa banda, estuvieran muertos. Me imagino lo horrible que debe ser darte cuenta que amas a The Beatles hoy, y sin embargo, George Harrison y John Lennon están muertos. En mi caso no era tan terrible, pues ni Cerati, ni Zeta, ni Charly estaban muertos, pero sí corrían los rumores de que se odiaban a muerte. Ahí, yo ya no sé qué es peor.

Hoy, tacho los días del calendario para ver a una de mis bandas favoritas en vivo por primera vez. Luego de ir a dos conciertos de Cerati, en los que las canciones resucitadas de Soda me ponían todos los pelos de punta y me hacían chillar a un volumen que ni mis cuerdas vocales creían posible, por fin podré ver a mis héroes en vivo, sin la sensación de que me estoy tomando un sucedáneo de remedio en vez de aquél que realmente me recetó el médico. "Una eternidad esperé este instante..." suena en mis audífonos y no puedo estar más de acuerdo con esta versión unplugged/trucha de Soda. Y en serio no sé qué voy a hacer. Imagino que voy a saltar como nunca antes, que gritaré hasta que la garganta me sangre y que hasta derramaré alguna lágrima. Así como una fanática de Marco Antonio Solís.

Debo confesar que yo nunca creí que esto ocurriría en un futuro cercano. En verdad, pequé de ingenua, pero juro que pensé tener razones de peso. Para mí, Soda no podía volver mientras Cerati fuera el hit que es en este momento. Simplemente, él no iba a dejar que una reunión de Soda arruinara su momento bajo la luz central del escenario. Tanto lo creí así, que hasta aposté por ello. Claramente, como se imaginarán, perdí. Pero es la única apuesta en la cual mi herido orgullo no opaca nada; si es por perder así, que vengan más apuestas perdidas.

Soda vuelve. Soda vive.

Como un one night stand, pero en una noche que no olvidaré.

Thursday, June 21, 2007

#4 la tengo pegada y qué: "Todo" de Pereza




Esta canción me la presentó mi hermano en uno de esos momentos hermanables semanales que tenemos cuando nos movemos de la casa a San Joaquín. Me llamó la atención otra canción de este grupo español (moya cómo se llamaba la canción), porque era una canción de Calamaro sin la voz de el ex líder de Los Rodríguez. Cuando le pregunté a mi hermano por la canción, me contó que era de un grupo madrileño que se llamaba Pereza y que, cuando él estaba de intercambio en en Europa, ellos estaban pegando allá. Cuando le pregunté por el parecido a Calamaro, me contó que era porque allá, Calamaro era tres veces lo que era acá. Y eso ya lo había escuchado antes; supongo que esta es la prueba tácita de ello.

Luego, mi hermano dio vuelta la ruedita de su Ipod y puso esta canción. Yo aluciné. A mis ojos, esta es una canción de amor asquerosa; es decir, que chorrea cursilería y cosas melosas, pero sin embargo, no es empalagosa como podría ser una canción de Luis Fonsi. Es rockera (a pesar de la primera parte que, con piano y todo, es lo más pop del mundo), la canta un tipo con voz áspera, tiene una dosis de sexo explícito amplia pero no grosera, y simplemente, tiene las palabras indicadas. Escúchenla: es una canción de amor que no daría vergüenza dedicar.

Wednesday, June 20, 2007

The "talk-to-me" girl

Yo siempre tuve la creencia de que, en mi frente, había un tatuaje que cuando me miraba al espejo, mágicamente desaparecía. Ese tatuaje, en esta retorcida creencia, decía "háblame, soy tu amiga". Esto me servía de excusa para muchas cosas, entre las que cuento el hecho de que tengo amigos que me llaman mucho para pedir consejos o ser escuchados, o el hecho de que antes, todos los hombres que me gustaban mataban todas mis pasiones con un "eres una amiga increíble; contigo puedo hablar". Mucha gente me lo ha hecho notar y me dicen que soy una persona que escucha mucho, lo que a su vez, no quita que hable demasiado (cosa por la cual también me caracterizo).

Esto siempre me había pasado con la gente que me rodeaba, que no sé por qué o a pito de qué locura temporal, veían (o ven) en mí una especie de psicóloga. Sin embargo, hace un par de semanas, me pasó con gente desconocida: de esa que va en la calle o en el metro y que, por lo general, si te regalan una sonrisa ya es demasiado. Un señor en el metro me preguntó si es que se había subido bien y el metro iba en dirección a San Pablo. Le dije que sí y le sonreí. Supuse que la conversación se terminaría ahí, como cualquier relación de transporte público, pero un par de minutos después, el señor me empezó a meter conversa acerca de lo malo que era el Transantiago. Yo lo escuché mientras me decía que era un desastre, que el gobierno lo tenía desilusionado, que sentía que había botado su voto y que todos los políticos eran unos mentirosos. Por el uso de la frase "ese gobierno marxista", me di cuenta que la tendencia del señor en cuestión, era diestra, cosa que luego me confirmaría al decirme su profesión. Me contó que él era carabinero retirado y que por eso sabía lo mentirosos de los políticos; porque él y los había tenido muy de cerca. Yo me reía, porque al señor no lo hubiera callado nadie ni a palos. Luego, con un poco de hastío, me dijo la frase de nuestra fugaz amistad que más me quedaría marcada: "¿Se imagina cómo es tener a una presidenta que, en el gobierno marxista gritaba por la calle 'haga patria, mate un paco'?". Supuse que debe haber sido frustrante para él, pero no sabría decirlo realmente. Luego de sonreírle y llegar a Universidad Católica, me despedí y le deseé un bien viaje.

Unos días después, y en uno de esos arrebatos de estupidez que me dan derepente, me torcí el pie jugando basketball en la universidad. Como la enfermera vio que tenía un huevo enorme, prefirió salir de las dudas (a.k.a sacarse de encima una posible demanda por negligencia médica) y me mandó a la clínica. Mientras iba en el radio taxi, amablemente proporcionado por la Pontificia Universidad Católica, y me miraba el pie pseudo hinchado y cómo los dedos se me iban poniendo cada vez más azules (se imaginarán el frío que tenía en mi pobre pie izquierdo), el taxista, un señor canoso hundido en una bufanda y que yo al principio creí un hombre frío que con suerte me preguntaría adónde iba, comienzó a hablarme. Luego de hacerme las preguntas de rigor, que en este caso en particular no iban encabezadas con el "¿cómo se llama?", sino con un "¿qué le pasó?", me contó que se llamaba Héctor, que tenía siete hijos, todas mujeres a excepción de uno, que tenía una cantidad sustacial de nietos y una cantidad aún mayor de bisnietos. Ya ni me acuerdo qué tanto hablamos, pero conversamos amenamente todo el viaje desde San Joaquín a la Clínica Indisa. Él dijo que esperaba saber de mí por algún medio en el futuro (por ese detalle de que estudio periodismo). Dije que era muy poco probable, pero de hacerlo, me aseguraría de recordar su nombre. Ojalá pueda cumplir mi promesa.

Ese mismo día, me pasó algo similar con la niña que compartía el box (la sala de atención en la clínica; por alguna razón les gusta el termino de "box", como que nos tuvieran clasificados) conmigo. Era una niña lindísima de unos 8 años, pelo rubio largo, vestida con uniforme de colegio gris. La acompañaba su mamá: una vieja incrédula, de esas que amenazan con mandarte de vuelta al colegio si es que el doctor te diagnostica algo que requiera un procedimiento menor a un triple bypass. Su mamá me aludió mientras la niña me miraba por entre una cortina. Me preguntó qué me pasaba y al decirle que era una lesión por basketball, me contó cómo ella había sufrido lo mismo jugando volleyball cuando era joven. Luego me contó por qué su hija estaba ahí. Irónicamente, la más pequeña de la sala, sufría de dolores a la cadera (plop), le dolía cuando hacía ciertos movimientos y, sin embargo, podía saltar, pararse de la camilla y colgarse del brazo de su mamá regalonamente. Ahí me expliqué por qué la mamá la miraba con cara fea y le decía que no tenía nada.

Y bueno, sea por lo que sea, supongo que hay gente que necesita ser escuchada. Asumo que no soy la única persona a quien le pasan estas cosas (no puedo ser la única con este tipo de tatuajes en la frente), y más de alguien debe coincidir conmigo cuando digo que, cuando le prestas suficiente atención a una persona, no sólo puedes escuchar una buena historia (o al menos una historia entretenida), sino que también puedes hacerle el favor a la persona de escuchar. Hay veces en que ese gesto, puede hacer una gran diferencia y otras, sólo eres el depositario de las palabras de alguien que simplemente le gusta hablar mucho.

Como yo.

Saturday, June 09, 2007

#3 La tengo pegada y qué: "Brighter than sunshine" de Aqualung



Esta canción es del soundtrack de la película "A lot like love", y son de esas canciones que las escuchas y te quedan dando vueltas. Sin embargo, esta se me borró hasta que la encontré en el pendrive de mi novio (mi ex pendrive; algún día contaré la historia), él me dijo cómo se llamaba. Se me olvidó bajarla denuevo, hasta que hoy día en la mañana me encontré con la película denuevo y no se me escapó. Es mamonsísima; me recuerda un poco a grupos como Lifehouse, Train o Snow Patrol y especialmente a una canción del sountrack de "The virgin suicides", "Playground love" de Air (debe ser como por la cadencia de la letra... o en una de esas estoy loca).

Anyway, es linda, la tengo pegada y, aunque sea muy PlayFM, no dejo de escucharla.

Aquí tienen la letra para que cachen lo linda que es.

I never understood before
I never knew what love was for
My heart was broke, my head was sore
What a feeling
Tied up in ancient history
I didnt believe in destiny
I look up you're standing next to me
What a feeling
Chorus:
What a feeling in my soul
Love burns brighter than sunshine
Brighter than sunshine
Let the rain fall, i don't care
I'm yours and suddenly you're mine
Suddenly you're mine
And it's brighter than sunshine
I never saw it happening
I'd given up and given in
I just couldn't take the hurt again
What a feeling
I didn't have the strength to fight
Suddenly you seemed so right
Me and you
What a feeling
Chorus
It's brighter than the sun
It's brighter than the sun
It's brighter than the sun, sun, shine.
Love will remain a mystery
But give me your hand and you will see
Your heart is keeping time with me
Chorus
I got a feeling in my soul ...

Thursday, June 07, 2007

¿Será MTV o me estoy volviendo vieja?

Recuerdo la conversación que tuve con un amigo hace un tiempo, en que le decía que MTV ya no era lo de antes. Le conté que cuando era chica, MTV era mi principal fuente de información y entretención. No fueron pocos los fines de semana enteros que pasé pegada a la señal 28 (antigua señal del canal) disfrutando de los weekends temáticos, ni tampoco las tardes y noches en que seguía a los Ossbournes, la vida marital de Jessica Simpson, "The Real World" (en sus infinitas versiones), las repeticiones de los VMA's, de los Movie Awards, los episodios de "Behind The Music" y animaciones como "Daria" o "Spy Groove" (sí, me encantaba "Spy Groove"). Y era increíble, porque MTV era como mi propio y televisivo kit de superviviencia, conteniendo absolutamente todo lo que yo necesitaba. Yo creo que les digo todo cuando les cuento que para los atentados del 9/11, yo no me informé por los canales chilenos, sino que yo sintonicé casi automáticamente MTV y me quedé ahí viendo cómo en el país del norte quedaba la cagada.

Al terminar de contarle a mi amigo cómo mi infancia se nutría de recuerdos linkeados a la Music Television, le dije que ya no creía que MTV fuera lo mismo que era antes; que ahora MTV no sólo está fome, sino que casi patética y que sentía que me habían quitado algo que yo siempre creí tendría como una referencia. A esto, mi amigo me dijo que él pensaba lo mismo y luego me preguntó: "¿Será MTV o nosotros estaremos muy viejos?" Y fue ahí que me di cuenta de que era una posibilidad más que válida. Tal vez mi actual visión de MTV no se basaba en que los capítulos de "Next" me superaran, que no pudiera soportar a los strippers amateurs de "Dancinropa", no por pacata, sino que por vergüenza ajena o que simplemente ya no dieran clasicones como "Making the video". Tal vez no era eso, sino solamente que ya no era tan niña. Y me bajó el síndrome Peter Pan con una arremetida que me dejó marcando ocupado.

Hoy en la mañana, me dí el gusto quincenal y me compré la edición aniversario de Rolling Stone. A lo largo del día, me fui entreteniendo hojeándola y, cuando estuve más tranquila, comencé la tarea de leerla. Así fue como encontré algo que me hizo recordar de la pregunta del millón y que me dió a saber que no era la única que se la hacía. El artículo empezaba así: "Hay un momento en la vida de todo televidente en el que MTV le queda chico" y luego enumeraba todos los síntomas ya mencionados sobre mi decepción de MTV. Lo peor, fue cuando la cosa cerraba de la siguiente manera: "Si usted se siente así, no se preocupe, no pasó nada malo: ya es un joven adulto". Recaída de Peter Pan en su peor versión.

Pero, ¿será verdad?, ¿será cierto que MTV se me ha hecho ajeno por efectos de la edad y no porque "Roomraiders" no haya podido soportar las modalidades freak o de que ya no encuentro capítulos de Daria entremedio de repeticiones interminables de los Top20? Me cuesta saber qué es lo correcto, pero me da la impresión que, simplemente, es el cambio generacional. Los escolares de hoy no sabrán lo que es ver, en rotación normal, videos como "You get what you give".

Supongo (y a esto llegué luego de un buen rato de darle vueltas), que es normal superar la etapa MTV y pasar a una nueva, en la cual no sólo ves reality shows de celebrities, sino que te cansas de ver tanto programa de citas con acentos centroamericanos y música de grupos que ya no conoces. Parece que he crecido y dejé a MTV casi en el olvido.

Bueno, hay que ir asumiendo las etapas. Por suerte, siempre existe VH1.

Tuesday, June 05, 2007

Los chicos populares: Timbaland, Justin y Nelly

Esta es la columna de la semana pasada en CuartoPoder.cl. No digamos que tuvo mucho quórum, pero a mí me gustó harto, pues es algo que me tenía la atención hace un tiempo ya. Disfruten... está recalentado, pero igual de bueno.

Siempre estamos en la búsqueda por entrar en los círculos más cerrados: cuando éramos chicos, tratábamos de estar con los grandes; en el colegio, intentábamos con todas nuestras fuerzas por pertenecer a los grupos más populares (el leit motiv de cualquier adolescente pseudo loser), y así por siempre y para siempre hasta que morimos. Ahora, la música tiene su propio círculo cerrado, los chicos populares de la escuela con quienes todos quieren aparecer en las páginas de vida social. Cuidado gente: Timbaland, Justin y Nelly se toman las altas esferas sociales de la música, y a este club, no es nada fácil entrar.

El grupo de los tres magníficos comenzó, sobre todo, por el toque mágico de Rey Midas de Timbaland. Este productor de Rap y Hip Hop, con sólo un álbum solista a su haber (“Tim’s bio” de 1998), en el último tiempo ha hecho y resucitado artistas como ha querido. Entre sus creaciones, el más exitoso ha sido el grupo de chicas The Pussycat Dolls, agrupación inspirada en el acto homónimo de baile de Las Vegas. Sin embargo, las Pussycat Dolls, a pesar de ser una creación de Timbaland, no se vinculan mayormente con él como lo hacen otros artistas: los otros chicos top.

Entre ellos, y en la cabeza de la lista, figura Justin Timberlake, quien trabajó con Timbaland en la producción de su primer álbum solista, “Justified” (2002), y que luego colaboró mayormente con él en su último disco “Futuresex/lovesounds” (2006).
En este último, se ve un enorme sello y presencia del productor, aportando en la ya conocida faceta de productor y cantante invitado en los tres singles que ha sacado el ex ‘NSync. Tanto así, que hasta hace apariciones casi protagónicas en los videos correspondientes a los singles, a excepción del último de ellos, “What goes around, comes around”, donde aporta con voces de backround, pero que no son suficientes para desviar las miradas que se lleva Scarlett Johansson.

Terminando la lista de los cercanos del viejo Timbaland, se encuentra la única chica del grupo, Nelly Furtado. Aquí, el toque mágico de Timbaland alcanza las más extraordinarias capacidades, pues es con él que la carrera de la Furtado se dispara nuevamente. Luego del éxito de su primer álbum “Whoa, Nelly!” (2000) y de los hit singles “I’m like a bird” y “Turn off the lights”, Nelly desapareció un poco del mapa para luego volver con su segundo álbum “Folklore” (2003), el cual a pesar de ser bien recibido por la crítica, no tuvo todo el éxito que había alcanzado con su primera placa, llegando sólo el número 38 de Billboard. Mágicamente, luego del lanzamiento del último single del álbum, “Try”, a Nelly se la comió la tierra. Sin embargo, nada le podría haber hecho mejor a Nelly Furtado que haberse desaparecido un tiempo, porque no es sino hasta ahora, luego de casi tres años de silencio, que vuelve con su último y más exitoso disco “Loose” (2006). Como era de esperarse, el disco está altamente influenciado por Timbaland, quien comparte con Nelly los temas “Promiscuous girl” y el último single de la placa “Say it right”. Y no solamente eso, sino que ha marcado el estilo e imagen de la canadiense notoriamente; recuerdo haber comentado que a Nelly se le habían soltado las trenzas luego de lanzar “Maneater”, donde se mostraba con altas influencias de Michael Jackson y con un look más parecido a la época “Dirrty” de Christina Aguilera que a la dulce Nelly del video de “I’m like a bird”.

En mayor o menor medida, el toque de Rey Midas de Timbaland se nota, y ha logrado reposicionar a estos dos artistas no tan sólo en cómo los percibe el público, sino que también en cómo los ve la crítica mundial. No es raro que luego de esta revolución, tanto Justin Timberlake como Nelly Furtado no se despeguen del gran Timbaland; porque claro, nadie con dos dedos de frente dejaría sola a la gallina de los huevos de oro, ¿no?

A estos tres, se los puede ver juntos tanto en el video de “Promiscuous girl” de Nelly Furtado (donde Justin Timberlake tiene una aparición MUY tránsfuga al final y luciendo un look más cercano a los últimos días de ‘NSync) y en el primer single del último álbum de Timbaland, “Timbaland presents Shock Value” (2007), llamado “Give it to me”. Mi predicción, es que a pesar de todos los logros, tanto en conjunto como por separado, el trío Timbaland/Timberlake/Furtado, aún tiene para cosechar. La originalidad aquí no falta (¿cuándo hubiésemos creído que vibraríamos con canciones como “Sexy back” o “Say it right”?), y ya basta con el puro nombre para que lo que hagan, sea todo un éxito.

Saturday, June 02, 2007

#2 La tengo pegada y qué: Mika - Grace Kelly

Esta canción me la mandó un amigo y sin siquiera escucharla, la borré. Después, una amiga me la mandó y me obligó a escucharla. Desde entonces que no puedo sacarmela de la cabeza.
Este engendro de Freddie Mercury y los falsetes de Jake Shears, sabe lo que hace y dan ganas de subirse a una mesa para bailar y saltar esta canción hasta que la mesa se rompa o hasta que las piernas no te den más; lo que pase primero.

Atentos chicos, que aquí viene el libanés-francés-británico de Mika... Are we ready?

Friday, June 01, 2007

INDIE.CL: Revista ::Plank:: online now!

Indie.cl se volvió frívola. Y sí, nos dimos el gusto de olvidar por un momento eso de usar las neuronas y sacamos el lado más light que nos podía emerger. De esto, salió el especial de Indie versión ::Plank::, la edición 25 de esta ilustre revista (vamos a un cuarto de los 100 números... ¡vamos que se puede!), donde se pueden encontrar, entre otros lo mejor del Festival Coachella, donde tuvimos enviada especial; la sesión Indie-Plank, la crítica a "Four Blondes" de Candace Bushnell y la lista de crímenes de la moda, escrita por su servidora y el siempre controversial Bruno Córdova.

No se lo pierdan, que está de lujo; de pasadita pueden ver qué es lo que tienen que tirar de su clóset.