Thursday, August 23, 2007

Cómo ser la novia de John Mayer

Buscando información acerca aquello de que John Mayer anda por ahí con Cameron Diaz (¿¡PRIMERO JUSTIN Y AHORA JOHN?! no hay justicia en este mundo...), encontré este trozo de declaraciones de Mayer para una entrevista para Rolling Stone.

Aquí están las reglas de John Mayer para su futura e incierta novia. Vale la pena tenerlas en consideración:

1.- "Be really careful with me on the phone. Distance makes the brain grow more maniacal."
("Sé realmente cuidadosa conmigo al teléfono. La distacia hace que el cerebro se haga más maniático")

2.- "Twenty-four-hour phone-sex assistance. If there’s a cute girl in the front row, I’m gonna run offstage and call you."
("Asistencia de sexo telefónico 24 horas. Si hay una chica linda en la primera fila, correré fuera del escenario y te llamaré")

3.- "You have to run every single fantasy you’ve ever had through me."
("Tendrás que realizar todas y cada una de las fantasías que hayas tenido conmigo")

4.- "You’ll never cheat. You see a cute guy at the gym, I’ll be him. Or we’ll get him. I don’t care."
("Nunca me engañarás. Si ves a un chico guapo en el gimnasio, yo seré él. O lo incluiremos a él. No me importa")

Thursday, August 16, 2007

Despotricando contra el mundo #1

Hay ciertas cosas que me molestan. Cosas de poca relevancia de las cuales hace tiempo quería hablar, pero no había sido capaz de exteriorizarlas. O tal vez no tanto exteriorizarlas, sino más bien no había sido capaz de crear un post entero sobre cada una de ellas. Es por esto que las he compilado todas y las he unido en este post. Recuerden: estas son sola algunas de las pequeñas cosas que pueden molestarnos a cada uno de nosotros. No por esto soy una persona más o menos amargada ni nada por el estilo. Gracias.

  • Detesto a Fergie. Sí, detesto a la única integrante femenina de Black Eyed Peas, la misma que sacó album solista y que aparece en MTV cada 3 min. Para ser sincera, no sabría decir muy bien porqué la detesto tanto, aunque sí puedo decirles todo lo que me molesta de ella: me revienta que tenga esa cara de muñeca Bratz y que denota un kilometraje mayor a la de cualquier bataclana de puerto; detesto su catchfrase "I ain't promiscuous", ya que ¡miren con la cara que lo dice! no hay forma en este mundo de que yo me crea semejante mentira y, por supuesto, me resulta lo más irónico que he visto en mucho tiempo. Me revientan sus últimos dos singles (y aquí sólo es una cosa de feeling), aunque debo reconocer que esta tipa tiene un talento vocal más que envidiable. Finalmente, me revienta que los Black Eyed Peas le den tiempo de sus shows en vivo para que ella promueva su album solista. Yo sé que hay algo llamado solidaridad, pero creo que las carreras solistas deben forjarse totalmente aisladas de la carrera vinculada a una agrupación. Eso.
  • Detesto que Dolores "Trata de pronunciar mi apellido" O'Riordan venga a Chile promocionando las canciones antiguas de The Cranberries. Sé que mucha gente puede no concordar conmigo aquí, pero creo que hacer usufructo de su trabajo hecho en una banda como gancho para que el público pesque su álbum solista, es la forma más asquerosa de meterle el dedo en la boca a la audiencia. Es cierto de que hay algo llamado "mercado" y sí sé que es un incentivo increíble para llevar público al concierto de O 'Riordan, pero aún así no creo que sea lo más correcto, considerando que la mina sólo tiene un single que tiene una rotación muy mediana tanto en MTV como en las radios chilenas. Yo me pregunto: ¿A qué vienes Dolores, ah?

  • El frío me tiene harta. Aquí no hay nadie a quien pedirle el libro de quejas, pero simplemente debo decirlo: YA BASTA. No era suficiente con el frío mismo, con la lluvia, con los 5kgrs. de más que tengo que ponerme cada mañana encima para evitar una hipotermia... ¡NO! sino que, además, tenía que nevar por primera vez en casi 30 años... ¡30 años! Necesito un poco de sol, y no del sol mediocre que aparece entre medio de las nubes negras y que pareciera que sirve sólo para alumbrar; necesito de ese sol que te permite salir a la calle sólo con una polera y una chaqueta, y que te deje sentir que no vives remotamente cerca del círculo polar ártico. Eso.

Ninguna de las opiniones aquí expresadas tiene mucha trascendencia. Esto no es un decálogo de porqué Dolores O'Riordan debería quedarse en algún lugar de Irlanda ni de porqué el mundo debería boicotear el éxito de Fergie. La cosa es esta: mi humilde opinión y mi creciente necesidad de sacarme un poco la mierda de encima y, bueno, despotricar contra el mundo.

Monday, August 06, 2007

Normas de buena crianza

Yo creo que el problema es que me cuesta un poco ser hipócrita, y no porque sea la persona más correcta, coherente y consecuente del mundo, sino porque me cuesta mucho pretender que nada ha pasado. Cuando la relación con alguien se corta o se dispersa, para mí es inútil sentarme al lado de ella y pretender que todo el tiempo que pasó desde que nos consideramos cercanos hasta ahora, he estado a su total y completa disposición como lo haría un amigo o alguien cercano. Suena mal, pero simplemente no es así y no tengo mucha cara para pretender lo contrario. O tal vez la tengo, pero no se me hace nada fácil ponerla. Me paralizo. Me quedo callada. Miro al resto y sonrío como si tuviera alguna vaga idea de lo que dicen, cuando la verdad es que no tengo ni la más mínima idea. A veces, ni siquiera me importa.

Pero hay cosas que mi mamá llama "normas de buena crianza", que a mí se me hacen más a reglas de latifundio que a un Manual de Carreño moderno. Y supongo que algo de razón tiene, sin embargo no sé qué es peor: mentir acerca de que me importa o hacerme la indiferente. En mis libros, cualquiera de las dos está mal o al menos es incorrecta. Un apoyo falso no es apoyo y el estar ausente es igual de mal visto. Mi vieja dice que, en los momentos de dolor, cualquier apoyo cuenta y es apreciado, ya sea de la gente que más esperas que esté ahí, como de aquella gente que simplemente no te esperabas. ¿Y la gente que no esperabas porque no la querías ahí?, ¿qué pasa cuando el gesto de buena crianza se convierte en una contrariedad o incomodidad para quien recibe el gesto?, ¿será mejor realizar el gesto de buena crianza, para quedar bien con la conciencia y el resto a pesar de que puedes resultar más un problema que una ayuda; o será mejor abstenerse de mentir, quedarse al margen y quedar como una ahijada malagradecida y sobre todo maleducada?

Ah, se me olvidó contarles: el papá de mi madrina acaba de morir. No hablo con ella hace mucho y hace ya varios años que no la considero más que mi vecina, madre de las hijas más violentamente bellas que he visto en mi vida. Mi mamá insistía en que fuera a verla, a pesar de que el lazo que nos unía se cortó antes de que dejara el jumper por la falda; sin embargo, yo no sentía que lo mejor fuera ir. ¿Para qué pretender que algo nos une cuando no hay nada más que un papel que nos vincula a los ojos del Vaticano?

Por alguna extraña razón, que aún no entiendo, hoy día me desvié de mi camino a casa y fui a verla a la iglesia. Supuse que era mejor hacerlo que luego arrepentirme de no haberme despedido del hombre que un día me llevó con su nieta al centro a ver El libro de la selva, mientras comíamos un par de Kinder Sorpresa. Sin embargo, luego sentí un sabor amargo en la garganta cuando pensé que sólo lo hacía para calmar a mi insistente e histérica conciencia.

Friday, August 03, 2007

Drama y regresión

Una de las mejores amigas de mi mamá intentó suicidarse. Luego de pasar meses en la misma cama con el marido que luego se acostaba con otra, ella colapsó, se tragó un puñado de pastillas y se echó a dormir. Fue él mismo el que la encontró, media dopada, media lúcida, tirada en la cama esperando que todo acabara pronto.

Un par de días después, ella llamó a mi mamá desde un teléfono en el psiquiátrico, le explicó lo que había pasado y le pidió que fuera a verla. Mi mamá me contó todo luego de ir a verla la primera vez. Me contó que no comía, que sólo fumaba y, a causa de eso, su cara estaba chupada hacia dentro. Me contó que ella aún amaba a su esposo, que le permitió dormir con ella los dos meses desde que ella supo que tenía a otra; que le seguía planchando las camisas y haciéndole la comida, mientras, ella asegura, algo dentro de ella se podría. Cualquier persona que vea esta situación desde fuera, y sabiendo la cantidad de detalles que yo sé, podría tomar una determinación muy fácil: terminar la relación, mandar al tipo a la cresta, tirar toda su ropa a la calle desde una ventana muy alta y comenzar de cero. Eso sería una respuesta lógica... de alguien externo... en su sano juicio. Es por esta misma razón que luego pude entender porqué aún no lo hacía.

Ya pasaraon un par de semanas. Las visitas de fin de semana de mi madre al psiquiátrico se han terminado. Ví a su amiga por primera vez el otro día y confirmé todo lo que mi mamá me había dicho. Los ojos celestes los tenía opacos, la cara blanca y sin nada que rellenara las mejillas que ya ni siquiera hacían el intento por sonreír. Decidí no mencionarle nada, ni siquiera una palabra de apoyo. Yo sabía que para ella era obvio que yo estaba al tanto de todo el asunto, pero aún así me dio un poco de miedo. Sólo le conversé como siempre, haciendo caso omiso al hecho de que me sorprendía su demacrado estado.

El jueves, la amiga de mi mamá nos visitó denuevo. Esta vez venía con un bolso, el pelo liso, una sonrisa irónica y una bolsa con Ravotril. Todo el tema de la infidelidad de su esposo y su frustrado intento de suicidio, pareció pasar al plano de "las cosas del fútbol", y se volvió algo no sólo de interés general, sino algo de saber general y por tanto, algo de lo cual estaba permitido reírse. Después del café de sobremesa y luego de darme cuenta de esta nueva dinámica en que el drama se vuelve una comedia, supe que el bolso traía la ropa que ella necesitaría hasta el domingo. Luego de eso, me enteré que ése era el plazo que le había dado a su esposo para salir del departamento. Ella ya lo había enfrentado, se había decidido y llegó a la conclusión de que una psiquiatra, una psicóloga y toda la gente que estaba a su alrededor, no podían estar equivocados simultáneamente. Cuando fui capaz de computar todo esto sin que me lo explicaran como Dios manda (es como tratar de entender una película en el cable ya empezada), ella me contó que no sólo había declarado el ultimátum, sino que como una adolescente celosa en un arranque de valentía, se había dado el gusto de ir al negocio del esposo y conocer a la bataclana. Desde lejos, y en una escena merecedora de un guión en Floribella, ella esperó afuera a que él se saliera con la otra y luego entró para preguntar el nombre de la susodicha. Se llamaba Ruth, y sí era más joven, pero no más bonita que ella... o al menos eso era lo que ella decía.

Apenas terminó de contar todo con lujo de detalles, su celular sonó. Ella corrió a contestarlo e inmediatamente después, con una gran sonrisa en la cara, le contó a su interlocutora lo del ultimátum y lo de su pseudo encuentro con Ruth, la con nombre de vieja. Sin darme cuenta, yo ya no era la más pendeja. Sin darme cuenta, ella había retrocedido en el tiempo y todo su drama, se había convertido en el comidillo de rigor de un baño de niñas en colegio de monjas.