Monday, December 31, 2007

#1 Videos notables: Jessica Simpson - A public affair

A Jessica el divorcio sí que le hizo bien... aunque no tan bien como para que su carrera despegara estrepitosamente como siempre quiso (y cosa que, por lo que veo, nunca va a pasar). Pero si no puedes ser una super estrella, ¡por lo menos puedes invitar a un par a participar a tu video!

El video en sí, no es tan original, aunque es bastante gracioso, lo que confirma en la grandiosa habilidad de la Simpson de reírse de ella misma. Además, cuenta con cameos destacables como Eva Longoria, Christina Applegate, Andy Dick, Ryan Seacrest y Christina Millian.

Si no puedes romperla, por lo menos vale la pena tener amigos que sí lo hagan.

Bien por Jessica.

Friday, December 28, 2007

Cuestionamiento existencial

He tenido suficiente cuestionamiento existencial por las últimas tres o cuatro horas de mi vida. Y es que hay ciertos sucesos, tal vez no personales sino más bien ajenos y bien lejanos a uno, que te dejan tambaleando, insegura, con un ardor en la boca del estómago (por no caer en el cliché de decir "un vacío"), y con un cierto aire de irrealidad.

Hace un par de horas terminé de traumarme. Empecé a pensar en todas esas cosas que rodean de mi cabeza cuando no puedo quedarme dormida, pero que me horrorizan tanto que prefiero ahuyentarlas contando ovejas o repitiéndiome las tablas de multiplicar en mi cabeza, que siempre parece funcionar como un somnífero letal a la hora del insomnio. Hace un par de horas estaba viendo "The Corporation". El documental me dejó un tanto defraudada con el género humano, desesperanzada y sobre todo muy frustrada. No quiero ponerme Al Gore para mis cosas, porque para eso se meten a MTV.com y pueden ver a cientos de hermosas celebridades repitiéndoles el mismo discurso, haciéndolo sonar muchísimo más importante de lo que remotamente podría hacerlo yo. No, la cosa no es reflexionar cómo vivimos en un capitalismo que nos consume y todo eso, sino más bien en cómo construímos de la nada, monstruos que nos consumen, sobre los que no tenemos control y que rigen la manera en que vivimos. Soy una persona que le molesta mucho no tener un cierto control sobre las situaciones y a la que le frustra sobremanera no entender lo que pasa a su alrededor, sobre todo si es algo tan importante como las grandes corporaciones que están incertas en todos los aspectos e intimidades de nuestras vidas. Es por este mismo motivo que me preocupa y me intranquiliza en demasía esto de no entender en qué momento dejamos de tener control sobre algo tan importante y tan grande que, eventualmente, cobra vida propia, más encima con todos los derechos de cualquier vida, pero sin los deberes ni responsabilidades. Nadie tiene la culpa de nada, porque NADIE es la corporación, y eso me aterra un poco.

Sin embargo, me asusta mucho más el hecho de que creo haber nacido en una época crucial (puede que me equivoque radicalmente, pero es así como mi asqueroso espíritu adolescente lo percibe), en que habrán crisis de las grandes. Lo peor de todo esto, es que no me importa mucho el que ocurran, sino más bien el hecho de que yo esté viva para presenciarlo todo en la primera fila. Tanto es así, que hasta me dan ganas de gritarle "bienaventurado" a todo el que estire la pata antes de que las cosas se pongan feas. Es cierto que nada me asegura de que hayan crisis ni tampoco que yo esté viva para presenciarla, pero teniendo el supuesto de que no tenga una muerte repentina o una enfermedad, lo más probable es que me quede el tiempo suficiente como para ver de cerca los fuegos artificiales, y no me refiero a los que lanzan en año nuevo. Todo esto se pone peor cuando pienso en que, si ahora el mundo está entrando en picada, habrá que imaginarse cómo estarán las cosas para mis hijos, para mis nietos (si es que alguna vez llego a tener cualquiera de los dos). Yo creo que a ellos les viene la peor parte y eso también me deja un resto de culpa.

Todo esto pasó por mi mente en los breves segundos que duraron los créditos del documental, y toda la intranquilidad que me dejaron las dos horas y tanto de película, empeoró cuando me puse a leer la columna de hoy día (ayer) de Cristián Warnken en El Mercurio, donde habla de su hijo de tres años muerto el día de navidad ahogado en la piscina de su casa. En inglés hay una expresión que es media complicada de traducir y que es it just doesn't get any worse than that. Cuando algo así pasa (una catástrofe no digna de burlas de una persona pública), hay una cierta empatía, pero siempre de lejos, ya que el hermetismo del momento deja que todo se sepa a través de medios de dudosa reputación y de periodistas de reputación más dudosa aún. No hay mejor o peor empatía que aquella que se logra por medio de un testimonio en primera persona, abiertamente y sin reparo de "la persona pública". Díganme sentimentalona y todo lo que quieran, pero no pude resistirme a que el hoyo que había dejado "The Corporation" se hiciera más grande y más agrio con lo que leí sólo minutos después. Me da pena y me angustia pensar en todas las cosas que pasan al margen de nuestra cotidianeidad, y me hace comprender por qué hay gente que se le diagnostica una depresión a raíz del mero hecho de pensar mucho.

Tres casas más allá, se escuchan beats reggeatoneros que ensalzan el estado pseudo lúgubre que me dejó mi cuestionamiento existencial. Pienso en que ir a la cama ahora es la mejor idea, para así tratar de olvidarme de que alguna vez me di cuenta de que soy un instrumento de trasnacionales con complejos de Frankenstein; para tratar de borrar de mi memoria que hay niños que dejaron de respirar una mañana de navidad y que dejaron como viudos a un par de solitarios peluches de Winnie The Pooh en el patio.