Sunday, July 27, 2008

Muse en Chile





Estas son las cosas por las que vale la pena seguir respirando: para vibrar con una guitarra.

Muse escala al top 3 de los conciertos de mi vida. Espero verlos otra vez... en una de esas, con todo el aparataje y las antenas parabólicas.

Sunday, July 20, 2008

Presentimiento parnoico

- Me pasó algo así como... como... ¿alguna vez, cuando eras chico, te imaginaste que tus papás se morían?-, le pregunté a Él a eso de las 3am, con los ojos medios llorosos, un tanto trastocada y confundida.
- Sí... una especie de angustia... -me dijo Él a través del teléfono.
- Sí... eso -me sequé las lágrimas y le deseé buenas noches.

Y es que fue esa misma angustia que sentía cuando, con no más de 14 años, me imaginaba diferentes posibilidades de vida antes de quedarme dormida. Dando vuelta entre mis sábanas con dibujos de castores y estrellas, me imaginaba cosas imposibles, hasta que por alguna extraña razón, se me hacía un nudo en la garganta, los ojos me explotaban y me ponía en posición fetal. Imaginaba que mis papás morían. Que me quedaba sola.

Y fue más o menos eso lo que sentí esa noche a las 2:30am, mientras lo veía a Él alejarse en el espejo retrovisor. "No debería haberlo dejado solo", me repetía mientras no me atrevía a poner segunda. Me mentí y me dije que no, que todo iba a estar bien, que no había nada de qué preocuparme. Pero la angustia seguía mientras pasaban los semáforos y me alejaba más y más de donde lo dejé. Tenía que llamarlo. Tenía que saber que estaba bien.

Lo llamé. Estaba bien. Se supone que me tendría que quedar tranquila. Sonaba Common People en la radio y aún no podía calmarme. Jarvis Cocker siempre me calma y me anima. ¿Por qué Jarvis había perdido, repentinamente, su poder?

Seguí manejando y seguí inquieta. En la radio sonó una canción movida. No recuerdo cuál, pero sí me acuerdo de haber dicho "no, no estoy de ánimo para estas cosas" y la cambié. Seguí manejando con mi nueva radio sintonizada, estaba llegando a mi casa y aún me sentía saltona. No tenía idea del porqué. Aún no tengo idea del porqué.

Jarvis sonaba denuevo en la radio. Disco 2000 amenizaba mi llegada a casa. Me estacioné, y antes de apagar la radio me quedé mirando la calle vacía.

- Algo raro está pasando - me dije.

Wednesday, July 16, 2008

#5: La tengo pegada y qué: Touch my Body - Mariah Carey

Lo siento, pero no puedo evitarlo. Por mi culpa, por mi culpa, por mi gran culpa... confieso que he pecado: esta canción de Mariah Carey me tiene loca. Me muero de la risa con el "copy-nerd" (que es el mismo tipo que hace de nerd en la serie de Tina Fey, "30 Rock"; supongo que la cara es tan de nerd, que es imposible darle otro tipo de papeles), especialmente cuando hace el chillido "marca-registrada-ahuyenta-perros-ultrasónica" de Mimi.

Y la letra es muy divertida. El ritmo es como lúdico, pero no revela exactamente cuán sexual es la canción. Supongo que Mimi está diciendo públicamente que le gustaría que la grabaran mientras lo hace. Habría que probar...

PS: ¿A nadie le llama la atención que el nombre de su disco sea más inteligente que ella misma ( o al menos más inteligente de lo que ella aparenta ser)?



Saturday, July 12, 2008

Would you fucking kiss, already!?

There're some people who're meant to be together... or, at least we think so. Everybody has those friends that always hang out together, who have this incredibly notorious sexual tension between them, which obviously, none of them wants to aknowledge. They say "oh, we're just friends", but you know that they would be perfect for each other. Even they know it... deep, deep inside, like this huge pink elephant we all know is in the room with us, but nobody wants to talk about.

And when you're in the car with them, in the back seat, sick and thinking it's a just a matter of time for you to throw up and they're in the front seat, laughing and looking at each other in every fucking red light; and you can't even listen to a word they're saying for you're seating right next to the speakers and Billy Corgan is yelling at you like the most anoying sound you'll ever hear in your life... that's when you just want to lean forward to the front seat and yell at them at the top of your pasive smoker 20-year-old lungs...

WOULD YOU JUST FUCKING KISS, ALREADY?!!

Monday, July 07, 2008

¿Qué pasó, M.Night?

Ayer hicimos caso omiso a todos los comentarios que habíamos recibido. Tanto a Él como a mí nos habían hablado mierdas de la película. Que era mala. Que era estúpida. Pero decidimos que tendríamos que darle una oportunidad. Que si nos iba a disgustar, tendríamos que verla primero... y ninguno de los dos era capaz de esperar al DVD y menos a una eventual aparición en HBO.

Entramos. Vimos los trailers y el clásico comercial de Pepsi con la canción de The Cloud Room. Y vimos los créditos y el nombre de Marky Mark como actor serio y el nombre de la hermana de William Miller en "Almost Famous"... y no pasó nada.

Lo intenté. Les juro que lo intenté. Traté de ver la cosa de la manera más objetiva posible y traté de deshacerme de todos los prejuicios que me había creado el resto. Pero no pasó nada, M.Night. Por primera vez, vi una película del indio más popular en Hollywood y no sentí nada. Ni el asco que sentí viendo "The Sixth Sense" (que es una mierda de película, pero que al menos tiene una trama pseudo entretenida), ni el intenso miedo que experimenté al ver mi terror de la niñez hacerce realidad en "Signs".

¿Qué pasó, M.Night?

Ibas por buen camino, era una muy buena pregunta la que te planteaste cuando hiciste el guión: ¿qué pasaría si algo que te rodea hasta el último centímetro de tu vida, de un momento a otro, se convirtiera en tu enemigo? Ibas bien, M.Night... ¡¡AHORA EXPLÍCAME CÓMO ES QUE LLEGASTE A UNA RESPUESTA TAN IDIOTA!! (los que han visto la película saben cuál es la respuesta que el brillante director nos dio. Los que no lo sepan, esperen a perder su tiempo y no su plata viendo la película en el cable en un par de años más).

El otro día hablaba con Felipe de todo este asunto. Me contó que se había esforzado por ir un día al cine. Que había esperado a estar tranquilo, a tomarse su tiempo, a pagar una entrada de fin de semana y a pagar el taxi que lo dejaría cómodamente a las puertas de lo que para él era una esperada cita con el miedo. Felipe se sintió estafado y me comentó que, si hubiera un premio para los mejores trailers, así como los hay para las películas, M. Night Shayamalan sería el Steven Spielberg de nuestra generación. Y es cierto. El tipo hace tremendos trailers, al punto de que cuando vi el de "The Happening", Él y yo, tirados en la cama, nos miramos y dijimos "tenemos que ir a verla".

Qué decepción, M.Night... supongo que luego de todo el alboroto que hiciste luego de matar a Bruce Willis y de lanzar a la fama a un niño con cara de niña, creíste que eras el Rey Midas del suspenso psicológico. Te equivocaste, M. Night. Te equivocaste.


Post it #1: ¡Mimi la lleva!

Mimi Hernández, la jueza de Latin American Idol (que es como la homóloga a Paula Abdul en la versión gríngola), y ex integrante del grupo pop mexicano de los 80's, Flans... simplemente la lleva.

Esta mina me hace reír como pocos personajes en programas inservibles saben hacerlo. Y el acento mexicano lo hace todo mucho mejor. Lo mejor, es cuando habla de ella y de sus compañeras de Flans en el programa de VH1 méxico "Las 100 canciones más inolvidables de los 80's".

¡AH! aquí les dejo un video de los buenos días de Mimi, con el hit más grande que tuvieron en aquellos años en que ella no era rubia y estaba más que irreconocible... ¡qué tremenda que es esta mujer!


Friday, July 04, 2008

Ayer me pasó algo raro, que hace mucho no me pasaba... a pesar de que me encanta que suceda. Ayer sentí algo distinto por tí. Algo más fuerte de lo común, de esas cosas que te dan escalofríos en la espalda y te dan puntadas en las costillas. Pero no me malentiendas: no fueron de esos escalofríos de terror (de esos que te dan la primera vez que ves una película de M. Night Shyamalan), ni de esas puntadas que te dan cuando corres y ya no puedes más. Fueron, más bien, escalofríos incrédulos y las puntadas fueron la forma en que mi cuerpo me decía que no, que no era mentira.

Y es que mientras estaba ahí, con mi brazo semi dormido y mi mentón en 160º, viendo cómo Miranda abrazaba a Steve en el puente de Brooklyn, y una lágrima estúpida caía por mi mejilla y tú me abrazabas... mientras pasaba todo eso, me di cuenta que te amo. Pero no como te amaba ayer ni tampoco como lo hacía desde el sexto mes que pasamos juntos (ya sabes, cuando te miré con otros ojos...), sino que me di cuenta de que te amo más de lo que yo creía que podía amar... a tí, a cualquiera. Y cuando me di cuenta de eso, no pude evitar seguir llorando un poco. Y sonreír. Y sonreír mucho, como cuando hacemos duetos con la radio de tu auto.

Es algo que me supera y que mi cabeza me dice que debe asustarme y, sin embargo, no lo hace. Estoy feliz, y más que sentirme como Miranda, me siento como Charlotte: como si la vida me lo hubiera dado todo. Como si tú me lo hubieras dado todo.

XOXO, Gossip Facebook

El otro día, a eso de las 2am y en medio de un estudio pre-exámen, comentábamos con la Isi lo peligroso que puede llegar a ser Facebook. Por un lado, es una página totalmente inofensiva (mientras tengas ciertas delicadezas como limitar tu perfil o no admitir a personas que no conozcas), que puede contactarte con personas que no ves hace mil años y que puede hacerte creer que todavía hay un lazo que te conecta con tus compañeros de colegio o con los amigos que conociste en el verano.

Sin embargo, Facebook, como un buen recurso que puede ser usado para el mal si cae en malas manos (como la bomba atómica... ya todos sabemos en qué terminó eso), puede hacer de tu vida un infierno. Primero, partamos por el potencial psicópata que tiene la página, que no es menor. Puedes enterarte casi de todo: quién conoce a quién, cómo, dónde está, qué hace, etc. Hay muchos intentos de copucha que parten en sospecha y que Facebook se encarga de confirmar.

Por otro lado, está el tema de las relaciones. Es obvio que había que poner algo donde respondieramos a la simple pregunta de la que nadie puede escapar: ¿soltero o comprometido? Y eso es simple. En todos lados te preguntan eso y, aunque a algunos les duela más que a otros, es algo tan normal como preguntar el apellido materno o la fecha de nacimiento (sin tener en consideración lo doloroso que eso puede ser para otros).

Sin embargo, me pregunto cómo a Mark Zuckerberg y compañía se les habrá ocurrido la tercera etiqueta: "It's complicated" (mi Facebook está en inglés... tradúzcanlo a un "Está complicado"). Eso es tirarse al agua. Esto es como aquella vez en que vi a un compañero de colegio con una chica, y yo, en un impulso de emoción porque no lo veía hace mucho tiempo, le pregunté si ella era su novia. Ellos se miraron y pusieron una sonrisa nerviosa. Error, Sandra. Obviamente no eran novios y las cosas estaban "complicadas". La diferencia, es que tuve que tener el desatino de preguntarles su estado civil asumiendo que estaban juntos. Con Facebook ni siquiera se da el lugar para preguntar: es gritar a los siete vientos que las cosas no están definidas y, más encima, a todos tus amigos les llegará una pequeña notificación en su página de entrada.

¿Será sano que todo el mundo se entere de eso? porque está bien que tus amigos lo sepan, y es obvio que alguno de tus compañeros tarde o temprano lo va saber (especialmente si estudias periodismo, que es como vivir en un constante "SQP"), pero no toda la gente que es tu "amigo" en Facebook es realmente tu amigo. ¿De verdad queremos que sepan que "estamos complicados"?, ¿y qué pasa con los "fulanito ahora aparece como soltero"?, ¿se ha convertido Facebook en la lista de personas a los que le mandas un newsletter semanal con la información de tu vida privada o es que simplemente somos demasiado abiertos con nuestros asuntos?

El único lado bueno que le puedo dar a todo esto de la publicación de relaciones a lo Page Six, es que puede servir como un "Oigan, terminé con XXX, no me lo vuelvan a mencionar y paren de mandarle saludos a través de mí. Gracias". Supongo que es una buena forma de de evitarse momentos incómodos. Y quizás, ahora que lo pienso, si mi amigo se hubiese puesto la grandilocuente etiqueta de "Está complicado", nos habríamos ahorrado las sonrisas incómodas y mis irrefrenables deseos porque llegara alguien para sacarme de ahí.

Tuesday, June 10, 2008

Mi hermano es un winner

Ya sé que varias veces he escrito que casi no tengo relación con mi hermano y que esa casi relación está sustentada por hilos que a veces me parecen muy invisibles. Sin embargo, vivir bajo el mismo techo que él, me da pie para saber todas sus aventuras (y las desventuras también). Es en estos casos, es cuando me doy cuenta de que vale la pena vivir con él.

La última es esta:

Mi hermano llegó el lunes a las 7am de Italia. De él no es tan raro. Por alguna extraña razón, su personalidad ha tenido un giro muy nómada, lo que le ha permitido ver más de lo que los pseudo inocentes 24 años de cualquier otra perona podrían permitir. Al menos los 24 años de quien no trabaja y vive cómodamente bajo el ala de papi y mami. Lo gracioso, es que esta vez, las maletas eran muy chicas y no traían ningún regalo. Para nadie. Ni siquiera para él.

Estuvo sólo una semana en Europa y yo me pregunto cómo llegó todo a ser así. Bueno, el asunto se reduce a un factor que, con anterioridad, yo no había sopesado en la ecuación: la sobrecargo. Se me olvidó decirlo antes. Mi hermano se acuesta con una azafata de Air France. Por lo que dicen las malas lenguas (entiéndase, mi madre), la azafata le aventaja al menos unos 12 años a mi hermano. Ella vuela casi cada mes a de Paris a Chile, y se queda un par de días en el hotel que tiene asignado por su trabajo. Para suerte de ella, no se trata de cualquier hotel o de un hostal de 2da, por Dios, no. Miss France se queda en el Hyatt, que por asociación, se convierte en la casa provisoria de mi hermano por el fin de semana que ella se queda en Santiago.

Y bueno, sumando factores y tratando de despejar la incógnita, no es muy difícil darse cuenta de que la estadía de mi hermano en Europa por una semana, no tuvo absolutamente nada que ver con la cantidad de plata que tiene él en su cuenta bancaria (menos la que tiene mi viejo), sino que tiene que ver más bien con su relación con la susodicha sobrecargo. Ella lo invitó a su casa en Venecia (ella vive allá) por una semana, como a quien lo invita su amigo con plata a pasar un fin de semana en Santo Domingo. ¿Cómo se lo habrá dicho?, ¿"Vamos a Venecia"?, ¿en qué universo es eso algo normal?

Obviamente, como podrán imaginarse, esto no tiene ningún beneficio para mí, más que el mero regocijo de que mis amigos abran la boca y digan que mi hermano es un winner. Y es que es verdad: mi hermano es un winner y eso le molesta sobremanera a mi papá, quien no pudo creer cuando su primogénito le informó (la noche antes), que se iba a Europa por una semana.

Mi hermano se fue a Europa con una mujer que nació en la primera mitad de los 70's, que no es ni pariente ni amiga, sino... aún no lo tengo claro. No creo que esté al punto de tratar de Miss France de cuñada... ¡¿o sí?!

Monday, April 21, 2008

Mi viejo tiene 4 años

Partamos de la base de que la madurez (sí, seguiré con este tema), es un proceso retroalimentativo, entendiéndose por esto, que uno madura un poco cuando es capaz de enfrentar los problemas de frente, y a la vez es maduro cuando lo hace. En cierto modo, también es algo así como un círculo vicioso, pero eso tendría que implicar que todo el mundo por naturaleza madura, y realmente no lo creo así.

Sigamos con el hecho de que, en primera instancia, tus padres siempre serán más maduros que tú. Se puede explicar de varias maneras: porque han vivido más, porque han vivido cosas que jamás viviremos nosotros, porque tienen un número de un dígito encabezando su RUT, etc. Y sea como sea, yo siempre pensé que por cualquiera que sea la razón, mis papás siempre tendrían la razón, siempre serían más grandes que yo, siempre actuarían de manera más madura, poniendo el ejemplo para esta hija que insiste en atrasar lo más posible el inevitable paso a la adultez.

Sin embargo, hay un momento entre los 9 y los 12 años, cuando te das cuenta que tus padres no siempre tienen la razón, que no son infalibles y no todo lo que hacen es lo mejor. Luego, por ahí por los 15 años, te das cuenta de lleno que tus padres no sólo no son infalibles, sino que pueden comportarse (tanto entre ellos como para con uno), como un verdadero par de niños caprichosos. ¿Dónde quedó la madurez de tus padres?, ¿dónde quedó el ejemplo?, ¿dónde quedaron esos adultos que serían tus guías hasta que pudieras sacarte solo de la cárcel?

Entre las 10am y las 11:30am de ayer, mi padre se convirtió en la niña que cuando se pelea con su mejor amiga, no encuentra nada mejor que hacerle la famosa "Ley del Hielo". Claro que en este caso, la mejor amiga no era una niña que dormía abrazada a la Barbie del momento, sino más bien una niña de 20 años en pijama; o sea, yo. Y es que mi viejo es de esos tipos tan pacifistas, que en su afán por evitar la violencia a toda costa, también evita todo lo que tenga olor a discusión y así, todo lo que pueda llevar a una solución. Mi viejo se cierra, colapsa y se va. La mayoría de las veces pasa un rato y se le pasa, pero ayer la cosa tomó un giro inesperado y no hizo caso de mí en todo el día. Y no sólo eso, sino que sacó las viejas armas infantiles del bahúl de los recuerdos y comenzó a hacer toda sarta de niñerías para ver si podía quebrarme.

Yo me reía y, sin embargo, al mismo tiempo la escena me perturbaba a niveles estratoféricos. Es decir, yo solía hacer eso con mis amigas cuando iba en 5to básico, siglos atrás. Obviamente que siempre eran idioteces, pero esa era the weapon of choice, pero no la he usado desde entonces y me trastoca el hecho de tener que enfrentarme a ella nuevamente. El pie de guerra, en cierto modo, continúa. Si la única manera de complacer a un niño es darle un dulce o seguirle la corriente, que se diga desde ahora que no me gustan los niños. Si voy a hacer babysitter, que me paguen, porque la paciencia que tengo me cuesta sacarla a flote y créanme que tampoco es mucha que digamos.

Monday, April 14, 2008

Lore...

La distancia y el tiempo nos separan, pero en este momento no hay nada que desee más que estar a tu lado. Sé que es un tanto cómodo esperar a que estés mal para sentirme así, pero el sentimiento está ahí y me frustra sobremanera ese charco de agua que nos separa. Te imagino inconsolable, vacía y sintiendo cómo hay algo inexplicable en tu garganta que no te deja respirar. Es lo que me imagino, mas sé que eso es sólo una pequeña fracción de la pena que debes sentir.

No quiero más que darte un abrazo, que decirte que todo estará bien, llorar a tu lado, decirte cuánto lo siento, que la vida es injusta y que de esto algo tendremos que aprender. Pero no puedo. Por más que quiera tú estás aislada y, aunque me encantaría decirte que esto pasó por algo, aún no logro ver cuál es esa enseñanza; porque ahora todo se ve tan injusto, tan triste y tan gris.

Yo creo que esto es lo peor. El peor de todos los dolores y el más doloroso de todos los dramas. Y sin embargo, sigues respirando, y no sé cómo lo haces. Si a mí me cuesta respirar, no me puedo imaginar cómo sigues a flote.

Le iba a bordar una toalla. Estaba pensando algo bien de niña, con mucho rosado y animales gorditos. Me imagino que te habría gustado, a pesar de que el envío demorase mucho. Pero no lo hice. Nunca empecé, y por algún extraño motivo ahora me duele muchísimo. Lo siento. Quiero estar contigo y el único consuelo que tengo, es el sweater negro que me regalaste cuando fui a tu casa hace casi cuatro años. Me lo puse hoy por primera vez desde el invierno pasado y siento que es la única manera de tenerte cerca.

Cúidate y resiste, que un día de estos cruzaré de un salto la posa que nos separa y me dejaré caer en tu cocina para otro plato de pasta al pesto. Te quiero mucho. Que el tiempo, el silencio y la distancia, no te convenzan de lo contrario.

Un beso.

Sandy.

Friday, March 21, 2008

Sobre la madurez (getting over it)

Es extraño encontrarse con gente que te hizo mal, especialmente cuando han pasado muchos años desde que el mal pasó y muchos más desde que viste a esa persona por última vez. Por algún extraño motivo, lo más probable es que sigas pensando algo negativo sobre esa persona, reviviendo el incidente en tu cabeza una y otra vez, y contándolo al resto del mundo como tu peor tragedia. Y es que es mucho más fácil tomarlo desde donde lo dejaste y con el exacto sentimiento que tuviste cuando todo pasó (que, de ser una "tragedia", de seguro no es bueno), siendo que la persona que te cagó en primera instancia, difiere sobremanera de su versión 2008. Porque, seamos honestos: a pesar de que sabemos que no somos los mismos que fuimos en 1ero medio, y a pesar de que en el fondo sabemos que a todo el mundo le pasa lo mismo, cuando una persona te hace mal, se queda perennemente en esa etapa, siendo un malnacido por el resto de la historia de la humanidad.

Ser maduro no es solamente dejar el incidente atrás, o mejor aún, dejar de pensar en ello como un "incidente". Ser maduro va de la mano con ser "la mejor persona" (o the bigger person, para los que entienden el concepto moral), con eso de ser tú el que perdone, olvide y reconcilie. Eso va muchísimo más allá de decirle a tus amigos, luego de contar con lujo de detalles "el incidente", que lo olvidaste, lo perdonaste y que si lo ves a él o a la susodicha en la calle, hasta serías capaz de preguntarle sobre qué ha sido de su vida en todos estos años, cosa que no es ni cercamente tan fácil como suena.

Yo aprendí la madurez, como dirían los gringos, the hard way; es decir, con alguien que me cague bien cagada, con un tiempo de depresión, ira, negación y "ya no puedo haber superado más esto". Y sí, siento que en su momento me hicieron mucho mal, tanto, que relato aquél episodio como uno de los más amargos que me ha tocado vivir. Sin embargo, no es sino hasta que te encuentras luego de mucho tiempo con la persona que te hizo mal, que te das cuenta si es que en verdad lo superaste. Y no es sino hasta que le hablas a esa persona como si nada, cuando te das cuenta de que sí, que sí lo superaste, que esa persona no es la misma que te hizo mal tanto tiempo atrás, así como tú estás años luz de ser la víctima de aquél incidente. Te das cuenta del verdadero sentido de la expresión "borrón y cuenta nueva" (como refrán y no sólo como una pésima teleserie de TVN), y te das cuenta de que el tiempo no ha pasado en vano, y que sí, a pesar de que aún te guste ver películas de Disney, sí has madurado.

Wednesday, February 20, 2008

Valentine's desde el otro lado del río

Esto debería haber estado escrito la semana pasada, pero supongo que quise tomarme mi tiempo para analizarlo más. En verdad, eso es sólo una excusa, ya que no hay mucho que analizar. Como sea, este año me tocó vivir el 14 de febrero desde el otro lado del asunto, desde el lado al que se supone van dirigidas las flechas de cupido, las campañas publicitarias de ropa interior de Falabella y las ofertas de chocolates, flores y perfumes. Este día de los enamorados, lo pasé emparejada y debo decir que la perspectiva es añor luz diferente a mis ataques terroristas de años anteriores.

Hace ya bastantes años que para mí, el 14 de febrero resultaba una fecha nefasta y digna de borrar de cualquier calendario. Odiaba no ser parte del target del 99% de la publicidad que sale alrededor de la fecha, y detestaba eso de ir por la calle viendo a todas las chicas con una mano en la mano de su chico y con un signo cliché de la fecha en la otra (ya saben: una flor, un globo, un regalo, un oso de peluche con un corazón rojo y cosas por el estilo). Mis planes para la fecha, siempre consistían en disfrutar de las comedias románticas que los canales de cable dan como panorama o irme con otra amiga con la misma condición de soltería, a quejarnos de la estupidéz del sexo masculino. Y sí, es tonto y digno de una crítica del tipo "eso es lo que hacen las minas amargadas". Y supongo que es verdad que la fecha nos pone un poco amargadas a las eternas solteras, ya que, por más que lo neguemos, nos gusta estar emparejados y derepente a todos nos duele ver cómo el mundo entero declara su amor mientras tú sólo tienes ganas de quejarte.

Así pasaron los años, hasta que por fin me vi enfrentada a ver la situación desde el otro lado del espejo. Sabía que recibiría muestras de afecto y mamonerías. Yo era una de las chicas que estaría de la mano con alguien y tendría en la otra un regalo. La publicidad me hablaba a mí. El 14 no sólo era una festividad deliberadamente ideada por un sistema maléfico que indirectamente impulsaba los sueldos de los psiquiatras que por los próximos 3 meses tendrían que convencer a la población soltera de Chile de que el mundo sí los quiere; era especial. Ya, si tan ingenua no soy, pero me gusta creer que igual es una fecha linda (o que por lo menos aparenta serlo).

Viéndolo sin amargura en la boca, el 14 de febrero es una fecha en que se respira un ambiente distinto; lo suficientemente distinto como para usarlo como excusa para revelar los sentimientos hacia el otro. Igual es lindo cuando lo piensas con esa ingenuidad propia del enamoramiento, y derepente pienso que sirve tener un día en que uno se olvide de la parte fea del amor para poder enforcarte en el lado que muestran las películas de Drew Barrymore. En pocas palabras, el día de los enamorados puede ser muy lindo cuando te cuentas entre los enamorados, pero puede llegar a ser frustrante si eres un disidente de ese partido. Sea como sea, igual ambos lados tienen su encanto. Yo sólo agradezco haber podido conocer éste antes de que tanta amargura anti 14 se convirtiera en la creación de una guerrilla en contra de cupido (quien sigue siendo estúpido no importa de qué lado del río te encuentres).

Tuesday, February 12, 2008

Total emotional dettachment

Supongo que hay sentimientos y sentimientos. Cosas que uno puede sentir por una persona dependiendo de bajo qué etiqueta esté categorizada. Como los escritos de este blog. Existen la familia, los amigos, los conocidos, los compañeros, la familia lejana y el otro lado de la familia. Esto último va a esa verdad cuasi científica de que uno siempre se lleva más con un lado de la familia que con el otro. Y no es que necesariamente seas una hijita de mamá o un hijito de tu papá y todo el resto que no lleve ese mismo apellido primero sea un malnacido, sino que tiene que ver con que uno siempre es más cercano a un lado y es ese lado, justamente, el que te imaginas cuando piensas en el concepto de familia. Para mí es mi lado materno, y aunque no tengo ningún problema significativo con mi lado Gutiérrez, entre ellos y yo hay un cierto protocolo y una jerarquía que no existen en mi lado González. Supongo que es a eso a lo que me refiero, ya que una familia que tienes que tratar como visita, no es familia. Al menos bajo mis estándares.

Ahí existe un nivel de diferencia, pero no tan grande como el que existe con la familia lejana, y que conste que la palabra "lejana" nunca puede describir en su totalidad cuán lejana es. A veces sería más correcto hablar de "alienígena", "anexa", "extranjera" o incluso "distante" (que contiene una información emocional mucho mayor y que implica una obvia pelea sin tregua entre tu mamá y alguien que conforme ese conjunto). Luego están los amigos, los ya mencionados conocidos, esa gente con quien has tenido momentos memorables, pero que sin embargo nunca supiste cómo pasaron ni sabes cómo reproducirlos; está la gente que saludas en el pasillo, de la cual sabes su nombre y apellido, tal vez dónde vive y datos inservibles como en qué colegio estudió, su inclinación sexual (inservible sólo si es que no hay un interés sexual de por medio), o cómo se llama su polola/o de turno. A cada uno de estos niveles, se les ha asignado un conjunto determinado de sentimientos que es posible sentir hacia ellos. Y es un conjunto bien cerrado, ya que una vez que se siente algo más por una persona en un grupo determinado, pasan a un nivel más avazando como si se tratara de un juego de Mario Bros.

Dentro de toda esta teoría, se supone que a la familia no se la odia a menos que haya un penoso e increíble incidente de por medio; cosas al estilo Rumpy, como el clásico "mi viejo se tiró a mi polola" o "mi vieja está embarazada de otro tipo mientras mi viejo está en la clínica". No es normal sentir una apatía emocional total por alguien de tu misma familia sin que haya un tipo de sisma, especialmente si es alguien dentro de tu familia nuclear, con quien supuestamente te has criado, que te conocen de toda tu vida y con quien has peleado por estupideces de vez en cuando. Si llega a pasar esto, el sistema colapsa y no sabe cómo reaccionar. No es normal. No es cotidiano levantarse un día y darse cuenta de que vives con tu hermano como si estuvieras viviendo el peor inquilino del mundo. No es obvio que, de tener un enano irlandés concede-deseos, sólo le pedirías que él se fuera de tu casa. No es agradable abrir los ojos y darte cuenta de que fuiste criada con un extraño que no tiene razón aparente ni para quererte, ni para escucharte y menos para entenderte. No es bonito aceptar que tu familia no es tan linda como creías. Y menos cuando tienes tanto tiempo libre para darle vueltas al asunto.

A mi me pasa esto. Estas son mis vacaciones en familia. Vivo tratando de ignorar a alguien con quien compartí pieza alguna vez y con quien parezco entenderme sólo cuando hay un océano de por medio. Y es tristísimo, porque esto no es una pelea tonta, no es una discusión sobre quién sacó qué de qué pieza: esto es un serio deseo por el olvido y por la distancia, y me cuesta creer que estoy escribiendo todo esto sobre mi propio hermano.

Sunday, February 10, 2008

"Cloverfield": náuseas y stress

Creo que nunca en mi vida había quedado con una sensación tan físicamente desagradable al ver una película. Aún estoy tratando de dilucidar si fue por el gran balde de pop corn (comentario snob: está tan out decirles "cabritas"), que adquirimos sólo pagando $200 más, por lo que quedó de un colón irritable o por un stress inminente proporcionado por la misma película que en un copy/paste repite la fórmula que hizo tan interesante a "The Blair Witch Project" en su momento.

"Cloverfield", que se ha hecho tan famosa por contar con uno de los productores de "Lost" entre sus créditos, tiene una historia muy básica que consiste en que un monstruo ataca NY. Muy "Godzilla", y por un momento pensé que sería igual de tonta... sólo que sin Matthew Broderick, lo que la hace un poquito más pasable. La historia en vez de ser contada como todas las películas (cámaras y tomas fijas, y ojalá un trípode), es contada cámara en mano por un tipo que justo estaba grabando testimonios para su mejor amigo que se iba a Japón. Lo de "The Blair Witch Project" aparece al principio, cuando te venden la pomada de que el video que verás a continuación fue encontrada en una zona que solía ser Central Park, que pertenece al ministerio de defensa de EEUU y al suceso que luego se denomina Cloverfield (no me pregunten por qué, porque o yo no lo entendí en el momento de verla o simplemente nunca te dicen por qué cresta la película o el "suceso" se llaman así).

La película no tiene mucho más que eso. Obviamente, siempre está la historia humana paralela a todo lo que pasa, pero tampoco es una historia hiper desgarradora sobre un padre que lucha con salvar a la pequeña Molly de morir en este ataque y qué sé yo; en otras palabras, eso tampoco aporta mucho. Lo que sí te queda dando vueltas, es el hecho de que nunca sabes de dónde salió la cosa que está jugando con el Empire State como si fuera otra pieza de sus Legos; tampoco sabes qué es, ya que no tiene (ni el gran monstruo ni las pequeñas arañitas que salen de él), forma muy reconocible. Es decir, tú sabías que Godzilla era un dinosaurio o en su defecto, una lagartija gigante con indigestión; sin embargo, el monstruo de "Cloverfield" tiene más resemblanza a un ángel de "Evangelion" (que tampoco tienen mucha forma de nada), que con cualquier otra cosa. El efecto "cámara en mano" es otro de los factores que te sacan de lugar y que, en mi experiencia, aportan a ese malestar físico que te deja el final de la película. No hay una sola toma fija de más de 30 segundos, lo que puede llegar a ser muy cansador y mareador para aquellos de nosotros que no tenemos mucha resistencia a los movimientos repentinos de cámara.

Asumo que si la película me dejó tan mal, es porque cumplió su objetivo y, por lo tanto, mala no debe ser. Sin embargo, no me atrevo a decirles "Sí, vayan a verla o se perderán la mitad de su vida" o "No, no gastes tu plata y anda a ver algo que no te deje y tenso", ya que no sé si la plata estuvo bien o mal invertida. Si les gustan las películas de este estilo, con suspenso, algo de terror y sangre, y además no tienen ningún problema con los mareos, vayan y no se arrepentirán. Por otro lado, si es que no es el caso, mejor vayan a ver la nueva película de Jessica Alba y sean felices. Sea como sea, lo que es yo, puedo asegurarles que lo más probable es que nunca vea esa película denuevo.

Sunday, February 03, 2008

Letargo estival

Y siento que todos los veranos pasa lo mismo. Salgo de clases y derepente el cerebro entra en un estado de hibernación del cual me cuesta sacarlo. Es notorio en diciembre, pero se intensifica enormemente en enero, decanta en febrero y es abruptamente interrumpido los primeros días de marzo, cuando ya me tengo que hacer la idea de entrar nuevamente en una rutina.

Lo más gracioso, es que en el verano igual me armo una rutina, obviamente, llena de cosas muchísimo más superficiales e inútiles que aquellas que llenan el horario del primer o el segundo semestre. Últimamente, todos mis días se caracterizan por una levantada tarde y un desayuno que como pensando en si no será contraproducente comerlo dado que casi es la hora de almorzar. Paralelo al desayuno y al monumental cuestionamiento antes mencionado, veo TV y siempre con el mismo patrón: primero, veo dos capítulos repetidos de "Friends" (que es de aquellas series que, por un motivo que aún no logro entender, sin importar cuántas veces la vea, nunca me aburre), luego, para evitarme "E.R" (que para mí no tiene razón de ser desde que no están ni George Clooney ni Anthony Edwards), paso a Sony, donde veo capítulos repetidos de "The Nanny" (ídem con "Friends"). Aquí mi rutina tiene un estilo de quiebre, ya que no me quedan muchas opciones de mi agrado; esto, asumiendo que a esas horas de la mañana/tarde no tengo nada de ganas de ver algo muy denso ni nada proveniente de la TV abierta. En Sony sigue "Everybody loves Raymond", que es de esas series que ves por inercia, pero que nunca te han gustado mucho a pesar de lo buena que todo el mundo dice que sea. Por lo general, en este punto pienso en cosas más productivas que hacer y empiezo a pensar que estar acostada sin intenciones de levantarte a las 12:3opm, se justifica sólo en un caso mediano de depresión o en un amplio caso de cansancio (ninguno de los cuales, por supuesto, padece su servidora).

Mientras me ducho, me visto y hago mi cama (que en dialecto aborigen significa tirar el cubrecamas por sobre de las sábanas arrugadas y probablemente hediondas), en Warner pasan "Gilmore Girls", que lo veo a la pasada mientras entro y salgo de mi pieza. Siendo muy honesta, no son pocas las veces en que veo el susodicho show desde la comodidad de mi cama y mi pijama; simplemente, hay veces en que la conciencia debe escoger sus batallas. La rutina luego sigue subordinada a las distintas comidas del día: primero el almuerzo y luego la once, que puede ser intercambiada por la comida en el caso de que no esté sola. Por alguna razón me siento como la última persona en el universo que toma once. Insisto en que la cena está sobrevalorada. Tal vez alguna vez escriba sobre eso... aunque ahora no.

No importa el año que sea, en el verano siempre se me pierden un poco los días, que se me perderían por completo si es que en la TV dieran el mismo horario todos los días. Salir es una opción que apuesto todos tienen en la cabeza para ponerle fin a mi ocio, pero cuando tienes una casa gélida, es muy difícil salir a los 30 y tantos grados que hay por estos días en Santiago. VH1, Facebook y el intento de computador que uso en este momento, son los únicos distractores que me evitan el estar mirando el techo todo el día. Y entiendo que esto no es nada para sentirse orgullosa, lo tengo más que claro, pero asumo que esta es mi manera de descansar de la agobiante rutina universitaria del demonio.

Asumo que me conectaré al mundo en unas semanas más. Por mientras, no veré noticias, no leeré diarios y en la TV no veré nada que sea mínimamente realista, a menos que sea un intento de reality show de VH1.

PS: El placer culpable del verano, definitivamente es "Flavor of love" y todos los shows derivados de éste, como "Charm School". A los que tengan VH1 (señal 120 para los que tengan decodificador), les recomiendo descansar de toda actividad neuronal y deleitarse de lo mejor de la white y black trash de la TV gringa. Hablaremos de eso en breve... ahora, no.