Wednesday, February 20, 2008

Valentine's desde el otro lado del río

Esto debería haber estado escrito la semana pasada, pero supongo que quise tomarme mi tiempo para analizarlo más. En verdad, eso es sólo una excusa, ya que no hay mucho que analizar. Como sea, este año me tocó vivir el 14 de febrero desde el otro lado del asunto, desde el lado al que se supone van dirigidas las flechas de cupido, las campañas publicitarias de ropa interior de Falabella y las ofertas de chocolates, flores y perfumes. Este día de los enamorados, lo pasé emparejada y debo decir que la perspectiva es añor luz diferente a mis ataques terroristas de años anteriores.

Hace ya bastantes años que para mí, el 14 de febrero resultaba una fecha nefasta y digna de borrar de cualquier calendario. Odiaba no ser parte del target del 99% de la publicidad que sale alrededor de la fecha, y detestaba eso de ir por la calle viendo a todas las chicas con una mano en la mano de su chico y con un signo cliché de la fecha en la otra (ya saben: una flor, un globo, un regalo, un oso de peluche con un corazón rojo y cosas por el estilo). Mis planes para la fecha, siempre consistían en disfrutar de las comedias románticas que los canales de cable dan como panorama o irme con otra amiga con la misma condición de soltería, a quejarnos de la estupidéz del sexo masculino. Y sí, es tonto y digno de una crítica del tipo "eso es lo que hacen las minas amargadas". Y supongo que es verdad que la fecha nos pone un poco amargadas a las eternas solteras, ya que, por más que lo neguemos, nos gusta estar emparejados y derepente a todos nos duele ver cómo el mundo entero declara su amor mientras tú sólo tienes ganas de quejarte.

Así pasaron los años, hasta que por fin me vi enfrentada a ver la situación desde el otro lado del espejo. Sabía que recibiría muestras de afecto y mamonerías. Yo era una de las chicas que estaría de la mano con alguien y tendría en la otra un regalo. La publicidad me hablaba a mí. El 14 no sólo era una festividad deliberadamente ideada por un sistema maléfico que indirectamente impulsaba los sueldos de los psiquiatras que por los próximos 3 meses tendrían que convencer a la población soltera de Chile de que el mundo sí los quiere; era especial. Ya, si tan ingenua no soy, pero me gusta creer que igual es una fecha linda (o que por lo menos aparenta serlo).

Viéndolo sin amargura en la boca, el 14 de febrero es una fecha en que se respira un ambiente distinto; lo suficientemente distinto como para usarlo como excusa para revelar los sentimientos hacia el otro. Igual es lindo cuando lo piensas con esa ingenuidad propia del enamoramiento, y derepente pienso que sirve tener un día en que uno se olvide de la parte fea del amor para poder enforcarte en el lado que muestran las películas de Drew Barrymore. En pocas palabras, el día de los enamorados puede ser muy lindo cuando te cuentas entre los enamorados, pero puede llegar a ser frustrante si eres un disidente de ese partido. Sea como sea, igual ambos lados tienen su encanto. Yo sólo agradezco haber podido conocer éste antes de que tanta amargura anti 14 se convirtiera en la creación de una guerrilla en contra de cupido (quien sigue siendo estúpido no importa de qué lado del río te encuentres).

Tuesday, February 12, 2008

Total emotional dettachment

Supongo que hay sentimientos y sentimientos. Cosas que uno puede sentir por una persona dependiendo de bajo qué etiqueta esté categorizada. Como los escritos de este blog. Existen la familia, los amigos, los conocidos, los compañeros, la familia lejana y el otro lado de la familia. Esto último va a esa verdad cuasi científica de que uno siempre se lleva más con un lado de la familia que con el otro. Y no es que necesariamente seas una hijita de mamá o un hijito de tu papá y todo el resto que no lleve ese mismo apellido primero sea un malnacido, sino que tiene que ver con que uno siempre es más cercano a un lado y es ese lado, justamente, el que te imaginas cuando piensas en el concepto de familia. Para mí es mi lado materno, y aunque no tengo ningún problema significativo con mi lado Gutiérrez, entre ellos y yo hay un cierto protocolo y una jerarquía que no existen en mi lado González. Supongo que es a eso a lo que me refiero, ya que una familia que tienes que tratar como visita, no es familia. Al menos bajo mis estándares.

Ahí existe un nivel de diferencia, pero no tan grande como el que existe con la familia lejana, y que conste que la palabra "lejana" nunca puede describir en su totalidad cuán lejana es. A veces sería más correcto hablar de "alienígena", "anexa", "extranjera" o incluso "distante" (que contiene una información emocional mucho mayor y que implica una obvia pelea sin tregua entre tu mamá y alguien que conforme ese conjunto). Luego están los amigos, los ya mencionados conocidos, esa gente con quien has tenido momentos memorables, pero que sin embargo nunca supiste cómo pasaron ni sabes cómo reproducirlos; está la gente que saludas en el pasillo, de la cual sabes su nombre y apellido, tal vez dónde vive y datos inservibles como en qué colegio estudió, su inclinación sexual (inservible sólo si es que no hay un interés sexual de por medio), o cómo se llama su polola/o de turno. A cada uno de estos niveles, se les ha asignado un conjunto determinado de sentimientos que es posible sentir hacia ellos. Y es un conjunto bien cerrado, ya que una vez que se siente algo más por una persona en un grupo determinado, pasan a un nivel más avazando como si se tratara de un juego de Mario Bros.

Dentro de toda esta teoría, se supone que a la familia no se la odia a menos que haya un penoso e increíble incidente de por medio; cosas al estilo Rumpy, como el clásico "mi viejo se tiró a mi polola" o "mi vieja está embarazada de otro tipo mientras mi viejo está en la clínica". No es normal sentir una apatía emocional total por alguien de tu misma familia sin que haya un tipo de sisma, especialmente si es alguien dentro de tu familia nuclear, con quien supuestamente te has criado, que te conocen de toda tu vida y con quien has peleado por estupideces de vez en cuando. Si llega a pasar esto, el sistema colapsa y no sabe cómo reaccionar. No es normal. No es cotidiano levantarse un día y darse cuenta de que vives con tu hermano como si estuvieras viviendo el peor inquilino del mundo. No es obvio que, de tener un enano irlandés concede-deseos, sólo le pedirías que él se fuera de tu casa. No es agradable abrir los ojos y darte cuenta de que fuiste criada con un extraño que no tiene razón aparente ni para quererte, ni para escucharte y menos para entenderte. No es bonito aceptar que tu familia no es tan linda como creías. Y menos cuando tienes tanto tiempo libre para darle vueltas al asunto.

A mi me pasa esto. Estas son mis vacaciones en familia. Vivo tratando de ignorar a alguien con quien compartí pieza alguna vez y con quien parezco entenderme sólo cuando hay un océano de por medio. Y es tristísimo, porque esto no es una pelea tonta, no es una discusión sobre quién sacó qué de qué pieza: esto es un serio deseo por el olvido y por la distancia, y me cuesta creer que estoy escribiendo todo esto sobre mi propio hermano.

Sunday, February 10, 2008

"Cloverfield": náuseas y stress

Creo que nunca en mi vida había quedado con una sensación tan físicamente desagradable al ver una película. Aún estoy tratando de dilucidar si fue por el gran balde de pop corn (comentario snob: está tan out decirles "cabritas"), que adquirimos sólo pagando $200 más, por lo que quedó de un colón irritable o por un stress inminente proporcionado por la misma película que en un copy/paste repite la fórmula que hizo tan interesante a "The Blair Witch Project" en su momento.

"Cloverfield", que se ha hecho tan famosa por contar con uno de los productores de "Lost" entre sus créditos, tiene una historia muy básica que consiste en que un monstruo ataca NY. Muy "Godzilla", y por un momento pensé que sería igual de tonta... sólo que sin Matthew Broderick, lo que la hace un poquito más pasable. La historia en vez de ser contada como todas las películas (cámaras y tomas fijas, y ojalá un trípode), es contada cámara en mano por un tipo que justo estaba grabando testimonios para su mejor amigo que se iba a Japón. Lo de "The Blair Witch Project" aparece al principio, cuando te venden la pomada de que el video que verás a continuación fue encontrada en una zona que solía ser Central Park, que pertenece al ministerio de defensa de EEUU y al suceso que luego se denomina Cloverfield (no me pregunten por qué, porque o yo no lo entendí en el momento de verla o simplemente nunca te dicen por qué cresta la película o el "suceso" se llaman así).

La película no tiene mucho más que eso. Obviamente, siempre está la historia humana paralela a todo lo que pasa, pero tampoco es una historia hiper desgarradora sobre un padre que lucha con salvar a la pequeña Molly de morir en este ataque y qué sé yo; en otras palabras, eso tampoco aporta mucho. Lo que sí te queda dando vueltas, es el hecho de que nunca sabes de dónde salió la cosa que está jugando con el Empire State como si fuera otra pieza de sus Legos; tampoco sabes qué es, ya que no tiene (ni el gran monstruo ni las pequeñas arañitas que salen de él), forma muy reconocible. Es decir, tú sabías que Godzilla era un dinosaurio o en su defecto, una lagartija gigante con indigestión; sin embargo, el monstruo de "Cloverfield" tiene más resemblanza a un ángel de "Evangelion" (que tampoco tienen mucha forma de nada), que con cualquier otra cosa. El efecto "cámara en mano" es otro de los factores que te sacan de lugar y que, en mi experiencia, aportan a ese malestar físico que te deja el final de la película. No hay una sola toma fija de más de 30 segundos, lo que puede llegar a ser muy cansador y mareador para aquellos de nosotros que no tenemos mucha resistencia a los movimientos repentinos de cámara.

Asumo que si la película me dejó tan mal, es porque cumplió su objetivo y, por lo tanto, mala no debe ser. Sin embargo, no me atrevo a decirles "Sí, vayan a verla o se perderán la mitad de su vida" o "No, no gastes tu plata y anda a ver algo que no te deje y tenso", ya que no sé si la plata estuvo bien o mal invertida. Si les gustan las películas de este estilo, con suspenso, algo de terror y sangre, y además no tienen ningún problema con los mareos, vayan y no se arrepentirán. Por otro lado, si es que no es el caso, mejor vayan a ver la nueva película de Jessica Alba y sean felices. Sea como sea, lo que es yo, puedo asegurarles que lo más probable es que nunca vea esa película denuevo.

Sunday, February 03, 2008

Letargo estival

Y siento que todos los veranos pasa lo mismo. Salgo de clases y derepente el cerebro entra en un estado de hibernación del cual me cuesta sacarlo. Es notorio en diciembre, pero se intensifica enormemente en enero, decanta en febrero y es abruptamente interrumpido los primeros días de marzo, cuando ya me tengo que hacer la idea de entrar nuevamente en una rutina.

Lo más gracioso, es que en el verano igual me armo una rutina, obviamente, llena de cosas muchísimo más superficiales e inútiles que aquellas que llenan el horario del primer o el segundo semestre. Últimamente, todos mis días se caracterizan por una levantada tarde y un desayuno que como pensando en si no será contraproducente comerlo dado que casi es la hora de almorzar. Paralelo al desayuno y al monumental cuestionamiento antes mencionado, veo TV y siempre con el mismo patrón: primero, veo dos capítulos repetidos de "Friends" (que es de aquellas series que, por un motivo que aún no logro entender, sin importar cuántas veces la vea, nunca me aburre), luego, para evitarme "E.R" (que para mí no tiene razón de ser desde que no están ni George Clooney ni Anthony Edwards), paso a Sony, donde veo capítulos repetidos de "The Nanny" (ídem con "Friends"). Aquí mi rutina tiene un estilo de quiebre, ya que no me quedan muchas opciones de mi agrado; esto, asumiendo que a esas horas de la mañana/tarde no tengo nada de ganas de ver algo muy denso ni nada proveniente de la TV abierta. En Sony sigue "Everybody loves Raymond", que es de esas series que ves por inercia, pero que nunca te han gustado mucho a pesar de lo buena que todo el mundo dice que sea. Por lo general, en este punto pienso en cosas más productivas que hacer y empiezo a pensar que estar acostada sin intenciones de levantarte a las 12:3opm, se justifica sólo en un caso mediano de depresión o en un amplio caso de cansancio (ninguno de los cuales, por supuesto, padece su servidora).

Mientras me ducho, me visto y hago mi cama (que en dialecto aborigen significa tirar el cubrecamas por sobre de las sábanas arrugadas y probablemente hediondas), en Warner pasan "Gilmore Girls", que lo veo a la pasada mientras entro y salgo de mi pieza. Siendo muy honesta, no son pocas las veces en que veo el susodicho show desde la comodidad de mi cama y mi pijama; simplemente, hay veces en que la conciencia debe escoger sus batallas. La rutina luego sigue subordinada a las distintas comidas del día: primero el almuerzo y luego la once, que puede ser intercambiada por la comida en el caso de que no esté sola. Por alguna razón me siento como la última persona en el universo que toma once. Insisto en que la cena está sobrevalorada. Tal vez alguna vez escriba sobre eso... aunque ahora no.

No importa el año que sea, en el verano siempre se me pierden un poco los días, que se me perderían por completo si es que en la TV dieran el mismo horario todos los días. Salir es una opción que apuesto todos tienen en la cabeza para ponerle fin a mi ocio, pero cuando tienes una casa gélida, es muy difícil salir a los 30 y tantos grados que hay por estos días en Santiago. VH1, Facebook y el intento de computador que uso en este momento, son los únicos distractores que me evitan el estar mirando el techo todo el día. Y entiendo que esto no es nada para sentirse orgullosa, lo tengo más que claro, pero asumo que esta es mi manera de descansar de la agobiante rutina universitaria del demonio.

Asumo que me conectaré al mundo en unas semanas más. Por mientras, no veré noticias, no leeré diarios y en la TV no veré nada que sea mínimamente realista, a menos que sea un intento de reality show de VH1.

PS: El placer culpable del verano, definitivamente es "Flavor of love" y todos los shows derivados de éste, como "Charm School". A los que tengan VH1 (señal 120 para los que tengan decodificador), les recomiendo descansar de toda actividad neuronal y deleitarse de lo mejor de la white y black trash de la TV gringa. Hablaremos de eso en breve... ahora, no.