Friday, August 20, 2010

Tarde, pero llegó: Quejas contra el nuevo formato de La Tercera


Mira, la verdad es que yo no sé muy bien por qué estoy despotricando contra La Tercera cuando a mi casa sólo llega El Mercurio (mis viejos son medios fachos; no enteros, pero sí medios), pero creo que es mi deber como periodista tener una opinión respecto a uno de los principales medios de comunicación del país. O al menos eso es lo que me dicen en la escuela. Yo no les creo mucho, pero dado que soy tan buena alegando y que encuentro tanto placer en ello, no puedo resistir la ocasión. 

La cosa es bien sencilla:  si hay algo que me gusta de La Tercera, es que tienen un par de cojones bien grandes y bien puestos para correr riesgos y apostar por cosas nuevas, como la sección de Tendencias y ese logo tan raro que pusieron ahora. La sección de Tendencias, debo decirlo, igual me da un poco de risa, porque el público objetivo (y cualquiera lo puede oler a leguas), es irremediablemente una pareja hipster que vive en Lastarria, tiene un Bullterrier o un Pug comprado en el Pets & Co. del Parque Arauco, salieron de colegio privado y andan con los últimos Wayfarer del mercado; originales, por supuesto. Sí, es cierto que yo también salí de colegio privado, y más encima, estudio en la Católica, pero la cosa no deja de ser graciosa. Bueno, pero dejando Tendencias atrás, el resumen es que el input positivo es que los tipos son osados y se agradece. Que El Mercurio aprenda. 

Ya, ahora viene lo malo. Yo, como apuesto es más del 90% de los chilenos, soy un animal de costumbres y un animal con impulsos rotundamente violentos cuando esas costumbres no pueden ser satisfechas. Y fueron esos mismos impulsos violentos los que surgieron cuando, ojeando el nuevo formato de La Tercera de atrás para adelante como siempre lo hago, me encuentro con la sección de Deportes. ¡¿DEPORTES?!, ¡¿AL FINAL DEL DIARIO?! No... no... no... That's a big "No-no" right there!  Una cosa es poner secciones nuevas, más infografías (para los que no se manejan, esos son los monitos explicativos), mejores fotografías, nuevo diseño, y otra cosa muy distinta es que cambien el sagrado y archi consagrado orden "ediorial, internacional, nacional, policial, deportes, cultura, espectáculos, ocio". Me carga. Me molesta. Me incomoda profundamente, y soy incapaz de clasificar este hecho como una apuesta innovadora y no como un rotundo error que subestima la costumbre de los lectores. 

Otra cosa mala: asfixiaron a las páginas. En mi mente, lo mejor que puedes hacer es meterle aire a un medio escrito (para los no entedidos, idea es dejar la mayor cantidad de espacios blancos posibles para hacer del formato algo simple y limpio), y apretando los márgenes, no hacen más que marearme con letras que no me dan ganas de leer pero ni en lo más mínimo. 

Antes de que saquen las antorchas y vengan a con una horda iracunda a callar mi intolerante y retrógrada opinión, debo aclarar que yo sí estoy en pro de los cambios. No tengo problema con ellos y creo que mientras se trate de un honesto esfuerzo de mejorar el producto, hay que definitivamente correr el riesgo. Ahora, creo que el cambio por el que se ha lanzado La Tercera debiera pasar por un período de corrección, ver cómo funciona y corregir aquellas alteraciones no le hacen ningún favor al lector. Sólo así se convertirá este molesto producto refaccionado, en la verdadera innovación que pretendía ser en un principio. 

En todo caso, bien por ellos. Un buen par de cojones hoy en día se aprecia. Y mucho.

Dibujo #2: I love my Moleskine


Desde que me llegó mi Moleskine de regalo, ando viendo todo con otros ojos. Me comprometí a que nunca la dejaría en casa, que me daría el tiempo (ahora que puedo dármelo) para ver las cosas, los edificios, los muebles, la gente, etc. Ya que no puedo sacar fotos decentes y siempre termino teniendo fotos del estilo "Aquí estoy yo con mis amigos...", decidí que mi libreta será mi compañera de viajes (tanto grandes como chicos), y que en ella plasmaré lo que con una cámara no soy capaz de captar. Ya sea ser por mi ya confesada inhabilidad, o por el pudor que provoca en mis cercanos la presencia de una cámara. O tal vez porque ahora es demasiado hipster; aún no lo decido. 

Anyway, dicho ya esto, les cuento que tal vez por la emoción del juguete nuevo o porque la Moleskine en verdad tiene algún poder creativo, estoy croqueando mucho y aprovechando mis horas de ocio antisociedad (que se hacen presentes más que nada cuando estoy en San Joaquín haciendo hora entre clases), para practicar líneas y dibujar mi almuerzo (no es broma). La verdad, eso sí, y a diferencia del resto de las croqueras que he tenido en mi vida, aún no he decidido si su contenido será público o será más bien como una especie de diario gráfico. No saco nada con prometer que será íntimo y qué sé yo, porque conociéndome, lo más probable es que no pase mucho antes de que aplaste la bendita Moleskine contra un scanner. 

¡Y sorpresa! Aquí hay algo de ahí. Ahora, ¿por qué éste dibujo y no otro? No sé, es el que acabo de terminar y me dieron ganas de mostrárselo al mundo. Ya que en mi casa se aburrieron de tirarme flores por cada cosa que hago (y no lo digo de soberbia, sino porque cuando tienes una hija que dibuja desde antes de escribir, los elogios y los "qué bonito m'hijita" tienden a acabarse por ahí por los 15... si es que no antes), tal vez necesite un poco de reconocimiento digital. Aunque tampoco es necesario. O tal vez sí. 

Les contaré más de la vida más adelante. Considerando que ahora ando tan observadora por la vida, tal vez no sólo me quede en eso, sino que también empiece a pensar.