Friday, July 29, 2016

- Nosotros, que nos queríamos tanto.

- ¿Cómo es posible que te importe tan poco?, ¿que no te importe nada?

- Quizás quién mierda te sacó esa foto que tienes ahora en Twitter.

- Sí, tienes razón, eso no es periodismo: es la entrada en el diario de vida de un hueón inseguro y cobarde.

- Tengo un mensaje tuyo que dice "Yo no tengo un pelo de misógeno". Cómo han cambiado las cosas.

- Yo creo que ni siquiera es culpa tuya. Admiras tanto a esa gente con la que trabajas que les compras todo lo que te dicen. Por eso empezaste a hablar huevadas como ésas en El Dante, donde aseguraste que cuando una pareja tiene un hijo el hombre no debería siquiera levantarse en la noche para ver a la guagua. Para eso las mujeres tienen el post natal. La tarea de ellos es trabajar. Por eso me mandaste ese mail ("La Paula, que se considera una feminazi..."). Por eso te importó tan poco. Por eso no tuviste los cojones para decirle que esa pauta no era una pauta, sino un intento de relleno y que tú no te ibas a prestar para eso. Y sin embargo, aquí estamos.

- Explícame cómo te perdono esto.

- Yo no me merecía unas disculpas mejores, como me dijiste en ese mail que mandaste el domingo: me merecía que me consideraras, que en el momento en que pensaste que ese artículo me iba a matar, hubieses hecho algo. Era lo mínimo. Pero no lo hiciste. Tus disculpas no me sirven.

- Tú no sabes lo que es encarar a la gente frente a la cual siempre te defendí, mirarlos a los ojos y decirles que tienen razón. Que siempre tuvieron razón. Eso te caga. Te pudre.

- Explícame, por favor, cómo pasó todo esto. Yo aún no entiendo.

- Me revienta y se me revuelve la guata saber que "éste es el error del cual aprendes". Que vas a estar mal después de esto y que después encontrarás a alguien con quien no cometer los mismos errores que cometiste conmigo. Qué bien por ti. Qué bien por ella. Pero yo me merecía más que ser un ensayo fallido.

- ¿Te pasa algo cuando ves el reloj al lado de tu cocina?, ¿cuando abres el mueble al lado de la campana y ves mi caja de té verde?, ¿cuando pasas a llevar las tazas de café que te compré?, ¿cuando te pones el chaleco que te tejí?, ¿cuando sales del auto con la mochila que te regalé al hombro?, ¿piensas en mí?, ¿me echas de menos?, ¿te duele, aunque sea un poco?

- Tú nunca te la has jugado por nada. Sólo por pautas. Pero nada más. El resto son amigos que cambiaron y se alejaron, minas que no tienen nombre, sólo una característica y una comuna, gente que nunca supo quererte por ser lo que eres. Pobre de ti. Tan incomprendido. Tan especial.

- Yo te lo banqué todo. Incluso las cosas que no debería haberte bancado. ¿Qué necesitabas?, ¿Qué querías?, ¿Por qué nunca me lo dijiste?, ¿Acaso te quise demasiado?, ¿Debería haberte querido menos?, ¿Esto es porque los domingos los pasaba en mi casa?, ¿De esto se trata?, ¿De las tardes de domingo, de sentirte solo?

- ¿Qué pasó con todo ese proyecto de vida que tenías en la cabeza?, ¿Se te fue?, ¿Lo reemplazó una mina que te golpea la puerta a las 4:40am?, ¿Eso quieres?, ¿Que llegue a tu departamento a las 4 de la mañana a exigir explicaciones, a rogarte?, ¿Es eso lo que quieres?

- Explícame cómo es posible que no sientas nada. Que esto te resbale. ¿Qué hiciste conmigo todo ese tiempo entonces?, ¿fue flojera?, ¿fue comodidad?, ¿o fue cobardía?

- Juro que nunca pensé que iba a escribir esto.

No comments: